1.- Se juega a construír palabras entre todas, una letra cada quién, y la que complete la palabra pierde (no se pueden diminutivos)… También se pueden hacer otros rompehielos para ganar tiempo, como rocola humana, teléfono compuesto o descompuesto, etc…
2.- Se divide en equipos de 3 y se juega maquinita: una es la máquina, otra la que la opera y otra la que cuenta la historia. La que la opera va jalando la máquina y la máquina tiene que ir diciendo palabras al azar. La narradora no puede dejar de hablar, y tiene que ir incorporando las palabras que diga la máquina a la historia automáticamente, aunque no tengan nada que ver. Si la narradora deja de hablar pierden, o el equipo que dure más tiempo gana. Después se rotan los papeles.
3.- Una pareja empieza a actuar una situación cualquiera, alguna otra janija tiene que decir freeze en algún momento de la obra, entrar, quitar a uno de los integrantes, y aprovechando la posición del que se queda, renovar el acto pero comenzar a actuar una situación completamente diferente. Así durante un buen rato (aprovechen, ya que este juego les encanta porque es muy divertido, si es necesario ustedes también entren y pongan ambiente, planteando situaciones chistosas)
4.- Se sientan y se les da a cada una un ladrillo, lata, o lo que hayan conseguido.
Se les dice que han pasado 50 o 60 años, ya son unas mujeres mayores, y cada una tiene que pasar al frente, poner un ladrillo y decir lo que creen que haya sido de su vida (incluír profesión, éxitos, fracasos, etc) y entre todas tienen que construír un muro
Conclusión: la vida es como una película, en donde día a día grabamos nuevas escenas, en donde tenemos la oportunidad de escoger al elenco, escenografía e incluso escribir o cambiar a cada minuto el guión que queremos para nosotros. Nadie tiene preparado para nosotros el camino, no está definido o establecido ya, cada día lo construímos. Se relacionan los juegos que se hicieron: diversas situaciones, historias que podemos cambiar, que incluso algunas veces llegan de formas inesperadas, pero nosotros mismos las adaptamos a nuestra película y las hacemos nuestras de la forma en que queremos. Asímismo muchas veces nos equivocamos, pero tenemos la oportunidad de levantarnos y empezar nuevamente a grabar. La gente aparece y desaparece de ella, pero los que siempre estamos somos nosotros, por eso hay que disfrutarla y vivirla plenamente antes de que se convierta solamente en recuerdos.
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