Por Wislawa Szymborska, Premio Nobel de Literatura 1996.
¿Y QUIÉN ES ESTE
NIÑO con su camisita?
Pero ¡si es Adolfito, el hijo de los Hitler!
¿Tal vez llegue a ser un doctor en leyes?
¿O quizá tenor en la ópera de Viena?
¿De quién es esta manita, de quién la orejita, el ojito, la naricita?
¿De quién la barriguita llena de leche? ¿No se sabe todavía?
¿De un impresor, de un médico, de un comerciante, de un cura?
¿A dónde irán estos graciosos piecitos, a dónde?
¿A la huerta, a la escuela,
a la oficina, a la boda
tal vez con la hija del
alcalde?
Cielito, angelito, corazoncito, amorcito,
cuandohace un año vino al mundo,
nofaltaron señales en cielo y en la tierra:
un sol
de primavera, geranios en las ventanas,
música de
organillo en el patio,
upresagio favorable envuelto en un fino papel de color rosa.
Antes del parto, su madre tuvo un sueño profético:
ver una
paloma en sueños, será una buena noticia;
capturarla,
llegará un visitante largamente esperado.
Toc, toc, quién es, así late el corazón de Adolfito.
Chupete, pañal , babero, sonaja,
el niño, gracias a Dios, está
sano, toquemos madera,
se parece a los padres, al
gatito en el cesto,
a los niños de todos los
demás álbumes de familia.
Ah, no nos pondremos a llorar ahora, ¿verdad?,
mira, mira, el pajarito, ahora
mismo lo suelta el fotógrafo.
Atelier Klinger, Grabenstrasse, Braunen,
y Braunen no es una muy grande, pero es una digna ciudad,
sólidasempresas, amistosos vecinos,
olor a
pastel de levadura y a jabón de lavar.
No se oye el aullido de los perros, ni los pasos del destino.
El maestro de la historia se afloja el cuello
y bosteza encima de los cuadernos.
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