Se cuenta que el Rabí de Nemirov solía desaparecer siempre de madrugada en la época de las Slijot (Jodesh Elul). No se le veía por ningún lado, ni en el beit-hakneset, ni en la casa de estudio, y menos aún en la suya.
-¿Dónde estará el Rabí? – preguntaba la gente
- En el cielo seguramente.
Pero un litvak, incrédulo y testarudo, se propuso investigar el asunto; se introdujo al efecto en la habitación del rabí, metiéndose debajo de la cama; y de madrugada, a la hora de decir las Slijot, siguió paso a paso al rabí, sorprendiéndose de que se dispusiese a salir, llevando un paquete que contenía un traje de labriego: Bombachones de lino, botas, un gorro de piel, y un hacha.
La sorpresa del litvak llegó al colmo al ver que el rabí, después de cortar un árbol en un bosquecillo que había detrás de la ciudad, partía en astillas los trozos de madera y colocaba sobre su espalda el haz de leña, dirigiéndose a una choza medio derruída, en la que había una anciana enferma.
-¿Quién es? – preguntó una voz que temblaba, al percibir los golpecitos que había dado el rabí en la ventana.
- ¡Yo! – respondió el rabí con acento aldeano
- ¿Quién eres?
- ¡Vasil!
- ¿Cuál Vasil y qué deseas, Vasil?
- Leña para vender. Y muy barata – dijo el disfrazado Vasil y sin esperar respuesta entró en la choza.
- ¿Comprar? ¿Con qué voy a comprar? Soy pobre y viuda ¿de dónde quieres que saque el dinero?
- Te fiaré
- pero no… ¿quién va a prender el fuego? – Suspiró la viuda – ¿tengo acaso fuerzas para eso? Mi hijo está ausente.
- Yo voy a prender la chimenea.
Y mientras ponía la leña en ella, suspirando, dijo el Rabí la primera de las Slijot….
Desde entonces, cuando algún jasid decía que el Rabí de Nemirov se eleva por las mañanas en la época de Slijot, al cielo, el litvak contesta en voz baja:
- Y más alto todavía!….
I.L. Peretz
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