Reflexiones a las puertas de un nuevo añoPor Tzivi (Kito) Hasson
La Paz, se hace con enemigos de carne y hueso, fogozos e insoportables enemigos con curriculum sabido y dientes feroces a ojos vistas. Pero las guerras se hacen, habitualmente, con enemigos anónimos, con masas humanas despersonalizadas en las cuales la “diplomacia” es unir pueblos contra el mismo enemigo y los mensajes son de plomo y dinamita. Un canto en prosa a una paz lejana.
La Paz, no es siempre una alba paloma, que expande sus frágiles y suaves alas al viento.
La Paz, no es siempre una sinfonía melodiosa de armonías que acarician el alma con su ritmo suave y embriagador.
La Paz, no es siempre un fraterno encuentro que siembra bienvenidas, esparce calidez humana o difunde camaradería.
La Paz es – a veces- un horrible, interminable, inmenso e incontactable rompecabezas – donde casi siempre no tienes más que la mitad (a lo más…) de las piezas a insertar.
La Paz es -muchas veces- no más que un horizonte despiadado – que huye y se distancia en la misma exactitud con que te acercaste a él.
La Paz, es siempre un encuentro entre acérrimos contrincantes intransigentes que vienen de los campos de batalla y no siempre se desarman antes del encuentro.
La Paz, -sencilla y humilde palabra monosilábica- que para escribirla en su verdadero significado – debes utilizar miles de letras, en decenas de idiomas …
La Paz, es tan concreta, tangible, existente y material, como un ilusorio sueño nocturno.
La Paz, no siempre es una recomendable y sana alternativa a la guerra verbal, diplomática y política – pero es una alternativa más recomendable y sana.
La Paz, es sólo posible y porfiadamente posible, inexorablemente posible, enervantemente posible – tal vez su más inconmensurable característica, es su inmamente y perenne … posibilidad.
La Paz, no está inmunizada contra la guerra. Mas la guerra que muchos viven, pocos la sobreviven. Nadie está inmunizado para vivir, en las guerras.
La Paz, se hace con enemigos de carne y hueso, fogozos e insoportables enemigos con curriculum sabido y dientes feroces a ojos vistas. Pero las guerras se hacen, habitualmente, con enemigos anónimos, con masas humanas despersonalizadas en las cuales la “diplomacia” es unir pueblos contra el mismo enemigo y los mensajes son de plomo y dinamita.
La Paz es una tarea difícil, a veces ingrata desprovista a veces de “heroísmo” y pocos monumentos recordatorios.
La guerra es muy prolífera en monumentos y sus “héroes” se encuentran en filas horizontales o verticales… desgraciadamente su mayoría, bajo las lápidas. Nuestra Paz, la paz para Israel y sus vecinos agarenos en general y con el pueblo palestino especialmente en estos momentos – no sería más “gloriosa”, “triunfante” y “rimbombante” que otras… pero podría ser muy buena – por ser la “nuestra”.
Como en el más humilde tango bonaerense – para esta Paz, dirían los “duros”, se precisan dos… No siempre, no simétricamente, no totalmente “medido”, “pesado y contado” simétricamente.
A pesar de verse hoy agazapada ante el aluvión de piedras y disparos… ahí está esperándonos, con su pequeña y temblante mano extendida. No la dejen sola. Vamos con ella y tratemos de encontrar socios en el camino. Vale la pena.
Bibliografía
Tomado de Hagshama E-zine
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