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El fantasma de la asimilación

En Jinuj.net desdeseptiembre de 2007
Calificación4.0(1)

El fantasma de la asimilación
por Bernardo Sorj (traducción del portugués: Leonardo
Calderoni)

El conocimiento y la practica del judaísmo de Theodor Herlz era,
como sabemos, casi inexistente. Sin embargo, sin él,
probablemente no existiría el Estado de Israel. En la misma
situación se encontraban Albert Einstein, Sigmund Freud y
prácticamente todos los judíos del siglo 20 de los
cuales, hoy, tenemos tanto orgullo. Del punto de vista del
judaísmo ortodoxo la casi totalidad de los líderes
sionistas eran judíos asimilados (¡Jabotinsky pidió
ser cremado!), así como el autor de esa nota y la mayoría
de sus lectores.

El judaísmo sobrevivió, desde los tiempos bíblicos
hasta hoy, por su capacidad de asimilar las más diversas
culturas. Como muestra Martin Buber en Moisés, el judío
es un pueblo nómada, o sea, un pueblo que viaja entre las
culturas, que no tiene miedo de interactuar y que descubrió
millares de años atrás lo que hoy, gracias a los procesos
de globalización, está siendo reconocido como la
condición de convivencia de la humanidad: que todas las
identidades son híbridas, que ninguna cultura es pura, que las
raíces entrelazadas de todos los pueblos se nutren de la misma
herencia común.

¿Pero, entonces, por qué hablar de asimilación?
¿Quién puede definir quien es un judío asimilado?
El judaísmo es, en la realidad, diverso y pluralista. Se puede
ser judío religioso o ateo; si religioso – conservador,
reformista o ortodoxo; si ortodoxo – jasídico o no
jasídico; si jasídico, se puede elegir entre las diversas
sectas – que poco hablan entre sí – o, además, ser
sionista o no sionista; si sionista, religioso o no religioso, de
derecha o de izquierda, y así por adelante.

¿Entonces por qué hablar de asimilación? El
único momento de la História judía en que el
concepto de asimilación, el en sentido estricto de una actitud
consciente de negar y abandonar el judaísmo, puede ser aplicado,
ocorrió en la Europa Central, particularmente en Alemania, en el
siglo 19 y en las primeras décadas del siglo 20, cuando la
conversión al cristianismo era una estrategia de
ascensión social en un contexto en que estaban vedadas a los
judíos – legalmente o de hecho – posiciones en la esfera
pública. Pero, hoy, esa situación no existe en
practicamente ningún lugar del mundo y, por lo tanto, ese
problema no se coloca.

Los judíos del siglo 20 usaron y abusaron del concepto de
asimilación, basicamente como una estrategia para descalificar y
demonizar otras tendencias de las cuales discordaban. Así, eran
definidos como asimilados los judíos no religiosos por los
religiosos, los conservadores y reformistas por los ortodoxos, o los no
sionistas por los sionistas, para dar algunos ejemplos. Hoy, la
perspectiva histórica nos enseña que todos estaban
errados, en el sentido de que ninguna forma de judaísmo agota
todas sus posibilidades, y que cada innovación – como, por
ejemplo, fue en su época el sionismo – representa una
contribución que fortalece el judaísmo.

En los tiempos actuales el fantasma de la asimilación
todavía es utilizado por los liderazgos comunitarios para
asustarse a sí mismos y a los miembros de la colectividad,
funcionando como mecanismo de movilización de miedos y recursos.
Es una estrategia, pero una pobre estrategia, pues distante de la
experiencia de las nuevas gerenaziones y de todo que la História
Judía enseña. La supervivencia del judaísmo en
Brasil depende de su capacidad de ser cada vez más “asimilado”,
de integrar la escuela de samba en el Purim, de mostrar las
interrelaciones entre la História de Brasil y los judíos,
de hacer tzedaká junto a las poblaciones carentes, de absorber
los casamientos mixtos reconociendo en ellos un camino de
enriquecimiento de la comunidad y del judaísmo.

Para entender la realidad social necesitamos de conceptos que nos
permitan localizar en donde estamos y para donde vamos, que nos
permitan medir el mundo. La asimilación es uno de estos
conceptos. Pero es un falso concepto y una mala medida. Da la
ilusión de que nos distanciamos de un mundo ideal al cual
debemos retornar, retirando el principal instrumento que puede asegurar
la reproducción de una comunidad: su renovación a
través de la participación y absorción creativa de
la cultura local. La cuestión, por lo tanto, no es cuan
asimilados son los judíos de Brasil, ya que nadie está en
posición de ser juez de su semejante, pero cual es la riqueza
del judaísmo brasileño, cuanto logró producir y
innovar para transformarse en referencia criativa para cada uno de
nosotros.

Subido por Marcos K. (kirsch) en septiembre de 2007. En el sitio original tuvo 2,905 visitas.

Comentarios de madrijim

  1. Alma L. (arlg.9.9.)

    ★★★★★

    Hola, mi nombre es Alma Rosa Lujàn Gonzàlez, soy mexicana, soy maestra de idiomas e imparto el inglès y francès, asìcomo el español para extranjeros. Soy àvida lectora, me gusta mucho la historia y cuento con infinidades de amigos(as) judìos(as). Soy catòlica. Quisiera decir que la religiòn aquì no serìa el tema pero sì lo escribo para que desde mi punto de vista fuera de la comunidad judìa pero inmersa de amigos, eventos, cosas que siempre me remiten a los judìos, ustedes sepan porquè escribo lo que escribo. Creo que la identidad es esa, SER judìo. Esa aceptaciòn, esa adaptaciòn, esa facilidad para entrar en un pueblo, en una cultura, pues es la responsabilidad que tienen los errantes, QUE TENEMOS los errantes(judìos o no). Simplemente veo esas bodas con mariachis, comida mexicana y el tequila no falta en las bebidas. Algunas frases que ya “forman parte” de tu vocabulario, entre iddish, español, dependiendo de la clase social a la que pertenezcas. Esa mùsica que puede ser klezmer y al rato algo de Armando Manzanero. Eso es aceptarse. Ese ashkenazì comiendo jocoque con pan àrabe (uy, què rico) y enfatizo: el pita pan àrabe ya con salsita chilpotle, pues lo dice todo. Ese sefardita comiendo esa sopa de betabel tan apetitosa, pues eso tambièn es degustaciòn, aceptaciòn yn tolerancia.

    Creo que es un infinito viviendo en una sociedad. Muchas felicidades a los judìos respetuosos y adaptados. Saludos

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