A seis años de
finalizada la ocupación militar
israelí al sur del Líbano, un sorpresivo ataque de
integrantes del
grupo terrorista “Hezbollah” en territorio israelí
-que dejó como saldo
ocho soldados israelíes muertos y otros dos secuestrados- no
sólo
terminó por romper la “pax fría” que reinaba
en la región, desatando la
furia del Estado judío, sino que además colocó al
pueblo libanés en una
situación de muerte y dolor, tan sólo por seguir los
mandatos de
Teherán y Damasco, que controlan a esta milicia desde las
sombras. En
esta oportunidad, la contundente respuesta militar israelí, no
está
supeditada a imponer sus fuerzas en un territorio extranjero o a
expandirse en territorios que se encuentran en disputa con los
palestinos, sino a un legítimo derecho de autodefensa.
Todo
comenzó cuando integrantes del otrora grupo terrorista palestino
“Hamas” (también de inspiración iraní
y aliado de Hezbollah en la
Franja de Gaza) se introdujo en territorio israelí, matando a
dos
soldados y secuestrando al joven cabo de 19 años, Guilad Shalit.
Esta
acción terminó por romper el intento de diálogo
que se estaba
estableciendo entre el Partido en la presidencia palestina; Al- Fatah,
y sus compañeros en la coalición de gobierno;
“Hamas”, para concensuar
un documento que les permitiera lograr una mejor gobernabilidad en los
territorios palestinos. El documento también contemplaba el
diálogo con
el gobierno de Israel, para seguir manteniendo en pie el plan
denominado “Hoja de Ruta”; que tiene (¿tenía)
como objetivo de máxima,
la creación del tan postergado Estado de Palestina,
además de buscar
una política que diera una pronta solución a la terrible
crisis
humanitaria que atraviesa ese pueblo, desde que en febrero pasado, la
Unión Europea, los Estados Unidos, Rusia y Japón les
cortaran la ayuda
financiera por la beligerancia dialéctica del primer ministro
palestino
Ismail Haniya.
Pasados once meses de la ejecución del denominado “Plan
de
Desconexión”, un impresionante dispositivo militar
israelí que barrió
con la presencia de colonos judíos en ese sector del Neguev,
para
brindar autonomía política palestina y comenzar a
delinear las
fronteras definitivas del Estado de Israel, más de mil cohetes
del tipo
“Kasam”, golpearon insistentemente distintas ciudades del
sur israelí,
matando a más de tres docenas de civiles.
El scuentro del joven soldado, sumado a esta situación de
permanente
asedio, terminó de desbordar la paciencia del Ejecutivo
israelí, dando
paso a una ofensiva milita por aire y tierra que tiene como objetivo
desarticular las lanzaderas de estos misiles palestinos.
¿Coordinación con el Hezbollah?
A pocos días de los hechos acontecidos en la Franja de Gaza,
se
produce el inesperado ataque del Hezbollah, al norte de Israel.
¿Hasta
que punto esta acción ofensiva no fue coordinada con la
principal
dirigencia de Hamas, instalada en Damasco y representada por Khaled
Meshaal?
Los seis años transcurridos desde el retiro militar
israelí del sur
del Líbano, sirvieron para que Hezbollah –que controla a
sus ansías
esta porción de territorio- se armara hasta los dientes, bajo el
patronazgo del gobierno iraní. En esta etapa de guerra abierta
contra
Israel, los 10.000 misiles de origen ruso, chino e iraní, de
distintos
tipos y alcances que van desde los 10 hasta los 80 km; con cargas de 20
a 600 kgs de explosivos, con que cuenta el Hezbollah, fueron
suministrados por Teherán, que en este nuevo intento por
desestabilizar
la región –aprovechando el estancamiento de las tropas
estadounidenses
en Irak- intenta alzarse como el nuevo líder regional,
reflotando la
máxima leninista de “cuanto peor, mejor”.
Entretanto, el gobierno libanés por omisión,
también es causante de
esta crisis al desoír durante todos estos años, desde la
retirada
israelí, la Resolución 1559 del Consejo de Seguridad de
la ONU, que
además del pedido de retiro de tropas sirias del Líbano,
comprende el
desarme de este grupo terrorista y solicita el despliegue del
ejército
regular libanés en todo su territorio nacional.
Derecho legítimo a la autodefensa
¿Cómo actuaría París, si permanentemente
se viera asediada por
ataques misilísticos y tuvieran soldados secuestrados, sin haber
declarado la guerra a nadie? ¿Cómo lo haría
Londres, Madrid o Roma, si
un tercio de su población tuviera que pasar sus días en
refugios
antiaéreos? Probablemente, de manera más
categórica a como actúa el
Estado de Israel, que tiene que enfrentar a un enemigo cobarde, que
dispara sus misiles desde centros urbanos, resguardándose entre
la
población civil.
Esta nueva guerra que enfrenta el joven Estado judío, no fue
provocada por ansías expansionistas o por invasión a un
país vecino, es
producto de ataques muy bien coordinados y planificados por sus
enemigos más acérrimos: Irán y Siria, junto a sus
satélites, que una
vez más ponen en peligro no sólo a la población
que vive en la región,
sino que también se encuentran a un paso de desatar una crisis
internacional, de incalculables consecuencias.
Tomado de Hagshama
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