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Historia de Januká para Niños

En Jinuj.net desdemarzo de 2005

Januká: ¡Celebremos
el milagro!

Cuando los judíos regresaron a Israel de la diáspora
en Babilonia no solo se les permitió reconstruir el Bet-Hamikdash, sino que aún más importante, les fue permitida
también la libertad religiosa, por lo tanto, fue posible reestablecer su patria
en una fundación de la Torá muy fuerte.

Pero esta tranquilidad, paz y libertad no duraron por
mucho tiempo, pues cuarenta años después Israel fue conquistado por los
griegos.

En esos tiempos gobernaba en Israel un muy cruel y
malvado tirano que se llamaba Antíoco (o Antiojus Epifanes, como muchos lo
conocemos).

Dictó muchas leyes en contra de los judíos con tal de
que estos se asimilen y adopten la religión y costumbres griegas. Los judíos
tenían prohibido celebrar Shabes, las fiestas como Rosh-Hahsone, Yom
Kiper, etc, y si se les
descubría haciéndolo, eran acusados con pena de muerte.

Los judíos se vieron obligados a cambiar la manera en
la que estudiaban la Torá, por ejemplo, metiendo
pedacitos en los dreidls y hacer como si
estaban jugando, pero en realidad de vez en cuando destapaban el dreidlpara sacar los pedacitos y leerlos.

Así fue como muchos judíos sacrificaron sus vidas para
no aceptar las costumbres griegas y perder las nuestras.

Un tiempo después, la gente dejó de aguantar esa
situación: esconderse y vivir todo el tiempo con miedo, así que fue ahí cuando
sucedió algo que marcó la historia, algo que nunca antes se había visto hasta
ese entonces: una nación que se rebela en contra de sus opresores para poder
gozar de libertad religiosa.

Yehuda Macabi fue el líder de esta
revolución que se planeó en Modi’in con la ayuda de
sus hermanos y su padre Matitiahu el sacerdote. Logró
que los judíos se organicen y milagrosamente venzan a los griegos, nuestros
enemigos, siendo ellos tan numerosos, poderosos y teniendo tantas armas que
nosotros los judíos no teníamos.

Después de vencerlos los judíos regresaron a arreglar
el Bet-Hamikdash, que había
sido profanado por lo griegos. Los judíos necesitaban prender la Menorá que era el único objeto de valor que aún quedaba,
así que se pusieron a buscar aceite. Lograron encontrar tan solo una jarrita
con muy poco aceite. Calcularon que ese aceite 
sólo serviría para alumbrar el Bet-Hamikdash por un día. Y he aquí que sucedió el milagro más
importante de esta fiesta: el aceite no duró prendido un día, ¡Sino ocho! Y en
esos ocho días les dio tiempo para conseguir más aceite y así mantener prendida
la Menorá.

Es por eso que la Janukiá
tiene ocho brazos y que se prende una vela por noche, para recordar que cada
noche que duró prendido el aceite fue un milagro totalmente inesperado.

Januká es una fiesta muy importante para cualquier judío … te preguntarás porqué… ¿No es así?

Debemos de seguir el ejemplo de esa gente. Gracias a
ellos tenemos la increíble oportunidad de celebrar una fiesta tan iluminada y
tan padre como lo es Januká. ¡Hay que contagiarles a
todos nuestra alegría para así poder transmitirle a las demás generaciones
estas increíbles tradiciones!

¡Jag
sameaj!, ¡A gut yom-tev!, ¡Que reciban muchos
regalos! y les deseamos un

¡MUY FELIZ JANUKÁ PARA
TODOS!

Subido por artx_kerbel en marzo de 2005. En el sitio original tuvo 7,404 visitas.

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