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Israel (5 temas)
Mensajes Último mensaje
Actualidad Israeli 192 4/1/2010 10:27 AM
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1. Se convertir Israel en otro Lbano? aizik 8/4/2003 7:31 PM
E
s un axioma en general, y en el caso del conflicto israel-palestino en particular, que los extremistas de ambos bandos se fortalecen mutuamente. Queda muy claro que los hombres bomba palestinos llevaron a Ariel Sharon, el candidato del Likud, a una aplastante victoria en las elecciones de enero. Entre ms sangre se derrame en las calles de Israel, ms israeles buscarn un liderazgo agresivo. Entre mayor sea el despliegue militar de ese liderazgo en los territorios ocupados, mayor ser el nmero de hombres bomba. Pero este simple hecho, por cierto que sea, oculta el lado ms profundo y siniestro de la alianza estratgica y tcita entre el primer ministro Sharon y el jefe de la autoridad palestina, Yasir Arafat. Ambos lderes creen que pueden controlar todo el territorio entre el ro Jordn y el mar Mediterrneo, de modo que ambos estn decididos a prevenir cualquier acuerdo para dividirlo permanentemente en dos Estados.
Si bien Ariel Sharon fue elegido para combatir el terrorismo, no es eso a lo que se ha dedicado. Al menos no en primera instancia. Si tomara en serio su lucha contra el terrorismo, Sharon estara construyendo una muralla alrededor del Banco Occidental, como lo haba prometido. Ya existe un muro alrededor de la Franja de Gaza, y ha resultado casi infalible contra los hombres bomba. Pero en el Banco Occidental, la Lnea Verde la frontera entre Israel y Jordania anterior a 1967 est prcticamente abierta. Las carreteras estn vigiladas, pero la frontera puede atravesarse a pie, sin pasar por las carreteras. Puede tomarse lo que los palestinos llaman el "Autobs nmero 11", las propias piernas.
Sin embargo, Sharon sabe muy bien que un muro terminara por convertirse de nuevo en una frontera, y una frontera significara el abandono de los asentamientos y la divisin del territorio en dos Estados. Y ello es exactamente lo que est tratando de evitar. So pretexto de una guerra contra el terrorismo, Sharon est reforzando los asentamientos en el Banco Occidental. Al invadir reiteradamente los territorios palestinos, destruir sus casas y construir "desviaciones" para los asentamientos judos, est fraccionando tanto el territorio palestino como la capacidad de los palestinos para controlarlo. Toda su poltica est encaminada a fortalecer el dominio israel sobre los territorios ocupados.
Antes de las conversaciones de paz de Campo David entre Arafat y el ex primer ministro laborista Ehud Barak, en el 2000, y antes de la violenta Intifada que las sigui inmediatamente, la mayora de los votantes israeles crean que Arafat, a diferencia del partido Likud encabezado por Sharon, buscaba la divisin en dos Estados. Por ende, alrededor de tres cuartas partes de la poblacin israel favoreca los tratados de Oslo una divisin gradual en dos Estados y estaba dispuesta a dejar los territorios ocupados a cambio de un acuerdo de paz. Pero las conversaciones de Campo David frustraron estas esperanzas y socavaron la premisa bsica de Oslo. Arafat, de manera abierta y clara, rechaz la divisin. Esto result tan sorprendente para tantos, que surgi toda una industria apologtica. Se dijo que el ex primer ministro Barak no ofreci lo que deca ofrecer, que Arafat fue puesto contra la pared sin tiempo para ajustar las concesiones requeridas para la divisin, etctera. Pero todo ello estaba mal sustentado. En realidad, Barak ofreci casi todo el territorio, incluidas algunas concesiones en Jerusaln un asunto delicado para Israel. Y lo que Barak no ofreci fue compensado por la propuesta de Clinton, que trataba de acercar a ambas partes. No obstante, Arafat rechaz tambin la propuesta de Clinton y lanz la carta triunfal en la mesa de negociaciones: exigi que Israel le concediera el "derecho de regreso". ste es el derecho que tienen los refugiados palestinos de 1948 de regresar, no a los territorios ocupados, sino al interior de Israel, lo cual implicara que Israel mismo, dentro de la Lnea Verde, se vera inundado por cientos de miles, si no es que millones, de palestinos. Ningn gobierno israel podra aceptar lo que equivaldra al suicidio del Estado judo, como Arafat bien lo sabe.
Los apologistas podrn tener elaboradas explicaciones para el fracaso de Campo David, pero el pblico israel en general no duda sobre lo que signific: Arafat no quiere la divisin. No est peleando por un Estado vecino de Israel, quiere un Estado palestino en lugar de Israel. Si acaso quedaba alguna duda, la Intifada que sigui a las conversaciones de Campo David se encarg de disiparla. Desde la perspectiva israel, pareca que Israel estaba ofreciendo todo lo que poda y recibiendo a cambio una guerra. Si Arafat al menos hubiera dado un paso decisivo para limitar el terrorismo a los territorios ocupados, los israeles habran podido reavivar la esperanza de una divisin pacfica. Pero las explosiones en autobuses y clubes nocturnos en Tel Aviv envan un mensaje muy diferente: el liderazgo palestino est rechazando el derecho mismo que tiene Israel de existir, no slo su dominio sobre los territorios ocupados.
La lgica que subyace tras el rechazo de Arafat parece bastante clara. Despus de todo, la izquierda israel lleva ms de tres dcadas diciendo no slo que la ocupacin es inmoral y que corrompe al ocupante, sino tambin que el Estado judo no puede sobrevivir si se aferra a los territorios ocupados. En realidad, se trata de un problema de cantidades: el credo sionista, el proyecto de un Estado democrtico judo, slo es viable en un territorio donde los judos sean una mayora decisiva. Si los judos son una minora, se vern obligados a elegir entre los dos principales pilares del sionismo, un Estado judo y un Estado democrtico: o bien evitan que los rabes en los territorios voten, manteniendo as el carcter judo del Estado a expensas de la democracia, o bien les otorgan el derecho al voto y abandonan el carcter judo del Estado. Actualmente, los rabes en los territorios ocupados, a diferencia de la minora rabe dentro del propio Israel, estn bajo dominio militar y no tienen la ciudadana israel. Sin los territorios, los ciudadanos rabes de Israel constituyen alrededor de 20% de la poblacin del pas. Con los territorios, los rabes son poco menos de la mitad, con ndices de natalidad en Gaza y el Banco Occidental entre los ms altos del mundo. Dentro de unos aos, habr una mayora rabe entre el ro Jordn y el mar Mediterrneo, e Israel deber elegir entre convertirse en una democracia rabe con una minora juda o volverse un apartheid permanente. De cualquier manera, Israel, como lo conocemos, dejar de existir. Abandonar los territorios ocupados es la nica manera de conservar el sionismo, y Arafat, como Campo David dej claro, no quiere conservarlo.
Esta terrible realidad es claramente la base del plan presentado por el nuevo candidato laborista, Amram Mitzna. El plan de Mitzna era tratar de negociar un acuerdo con los palestinos en un ao. Pero si al cabo de un ao las negociaciones no desembocaban en un acuerdo, retirara y desmantelara los asentamientos de manera unilateral. A diferencia de la postura de izquierda ms tradicional, que destacaba la paz por un lado y la aberracin moral de la ocupacin por el otro, Mitzna le dio vuelta a todo el argumento: el inters ms vital de Israel es separarse de los palestinos y no establecer la paz con ellos. Abandonar los territorios ocupados no es una concesin para los palestinos, es la condicin para la existencia nacional juda. La lgica que subyace tras la posicin de Mitzna no es lo que se consideraba como una crtica al nacionalismo de Israel: es una justificacin nacionalista. No es la primera vez que se escucha un plan para el retiro unilateral, pero es la primera vez que aparece como el credo de un importante contendiente para el puesto de primer ministro.
Con todo, Mitzna se enfrent a una fuerza tremenda y perdi las elecciones por un amplio margen frente a Sharon. Al parecer, los israeles no estn listos para abandonar las premisas bsicas de su discurso poltico, que ve la cesin de los territorios ocupados como un favor que Israel hara a los palestinos, como una recompensa por su buena conducta. Ms an, la alianza Sharon-Arafat contra la divisin del territorio ha logrado desviar la atencin de los temas cruciales de la divisin y la demografa hacia la cortina de humo del terrorismo. ste, por doloroso y atroz que sea, simplemente permite que ambos lderes oculten el hecho de que no quieren la divisin.
La irona es que tanto Arafat como Sharon tienen razn en parte. Sharon tiene razn en suponer que su poltica de construccin de carreteras y expansin de asentamientos terminar por imposibilitar un Estado palestino viable en los territorios ocupados. Arafat tiene razn en suponer que una mayora musulmana, que est slo a unos aos de distancia, terminar por derrocar al Estado judo. Pero ambos se equivocan de una manera ms importante. Evitar la divisin no otorgar el control sobre todo el territorio a ninguna de las partes. En cambio, traer una Bosnia para ambos pueblos. El desvanecimiento progresivo de la Lnea Verde y la creciente mezcla de las poblaciones provocar una guerra civil crnica e irresoluble.
Israeles y palestinos no tienen que mirar lejos para encontrar precedentes. Esto ya sucedi con su vecino del norte, el Lbano, que sola ser el nico pas no musulmn de la regin. La antigua mayora cristiana del Lbano trat de dominar un territorio donde estaba destinada a ser una minora, provocando as una guerra civil permanente. Es poco probable que Israel tenga un destino diferente, a menos que reduzca su territorio a los lmites anteriores a 1967, donde la mayora juda es clara. El rechazo del plan Mitzna a favor de la poltica agresiva de Sharon es, por ende, un importante paso hacia otro Lbano. A menos que Israel despierte e imponga unilateralmente la independencia a un liderazgo palestino renuente, el Estado judo ser un experimento de corto plazo en Medio Oriente. ~

Por Gadi Taub
Traduccin de Adriana Santovea


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