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Una Hoja de Ruta Juda

Israel (5 temas)
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147 31/12/2009 8:41 AM
Autor Fecha del mensaje
1. Una Hoja de Ruta Juda moishe_ufnik 29/5/2004 10:04 PM
בס״ד

Una Hoja de Ruta Juda
Moshe Feiglin
De la faccin Manhigut Yehudit del partido Likud
www.manhigut.org

Sivn 5763 / junio 2003

1. Introduccin

“Preservar el derecho del pueblo judo a Eretz Israel como un derecho perpetuo que no puede ser cuestionado, el asentamiento constante y el desarrollo de todas las partes de Eretz Israel, y la imposicin de la soberana del Estado sobre stas.”

(Constitucin del Likud, Segunda Parte: Objetivos)

“Para los judos el punto esencial de sus principios es la creacin de un Estado judo soberano. Para los rabes el punto esencial de sus principios consiste en resistir hasta el final el establecimiento de soberana juda sobre cualquier parte de Palestina.”

(Parte de la declaracin de Ernest Bevin, ministro de relaciones exteriores britnico, en febrero de 1947, cuando ste anunci a la Casa de Comunes que Gran Bretaa haba pasado el asunto de Eretz Israel a las Naciones Unidas)

1.1 El imperativo del plan poltico

An antes de haber empezado la guerra en Irak, los americanos y los britnicos no vacilaron en explicar el significado de sta guerra para Israel: tal como ellos habran de trabajar por un “Irak libre”, del mismo modo trabajaran por una “Palestina libre”. En verdad habran de financiar la Segunda Guerra del Golfo Prsico de la misma manera como financiaron la primera: con moneda israel.

La Primera Guerra del Golfo Prsico (1991) agarr a Israel en las ltimas etapas de derrotar la primera Intifada: Las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) y la sociedad israel haba aprendido a vivir con las piedras arrojadas por nios rabes y los rabes de Yesha [acrnimo hebreo: Judea, Samaria y Gaza] ya se haban hartado de la violencia y el sufrimiento que sta les haba causado. Al mismo tiempo, el apoyo pblico de Arafat a Sadam Husein lo aisl en Tunisia y ya no poda pagarle a sus esbirros armados. Adems, los EEUU ya no le permitan visitar sus costas, e incluso el archipacifista israel de Yosi Sarid dijo de Arafat: “El me puede buscar”.

Inmediatamente despus de la guerra, intensa presin internacional fue ejercida sobre el entonces premier del Likud, Yitzjak Shamir, para que ste llevse al cabo una movida diplomtica. Esa presin llev a la Conferencia de Madrid, al reforzamiento de la izquierda israel, al retorno de Yitzjak Rabn al poder, a los acuerdos de Oslo… y el resto de la historia es bien conocido.

La falta de habilidad por parte del Campo Nacionalista a presentar una solucin poltica alternativa a la propuesta por la izquierda lo dej paralizado e incapaz de revertir la situacin. Despus de la Conferencia de Madrid, del retorno al poder del Partido Laborista y de los Acuerdos de Oslo, vino el traer a Arafat como un Mesas a Eretz Israel. El pblico en Israel cubri con sus impuestos las deudas de Arafat y financi el establecimiento de la organizacin terrorista ms grande del mundo en el corazn de la Tierra Santa – a una distancia que queda a pie de los centros de poblacin de esta.

Han pasado diez aos desde aquel entonces y se ha luchado una Segunda Guerra del Golfo Prsico, pero la Nacin de Israel no ha aprendido su leccin. Arafat se encuentra nuevamente en arenas movedizas, y nosotros – otra vez – lo estamos tratando de rescatar.

El liderazgo de turno, como todos los anteriores lderes de la derecha, es incapaz de encarar el problema. Contina engandose y consolndose con el hecho que Arafat est acorralado en su base en Ramal y que la administracin de los EEUU admite que l debe ser reemplazado.

La Primera Guerra del Golfo Prsico rescat a Arafat de una situacin mucho ms difcil: sta vez Arafat ya est ac, como jefe de Estado, mientras que los EEUU intenta demostrar su apertura al mundo rabe (y contrabalancear la hostilidad despertada por la conquista de Irak).

De stos hechos se debe inferir una clara conclusin: ningn truco ser de utilidad, incluyendo el nombramiento de Ab Mazn como un premier alternativo, o el aislamiento de Arafat. Sharn se equivoca si cree que la aceptacin condicional de la Hoja de la Ruta del Cuarteto le ha de liberar de concesiones. El ex premier Yitzjak Shamir tambin present condiciones para convenir la Conferencia de Paz de Madrid (i.e., “sin Arafat y sin un Estado Palestino”). Sus condiciones solo llevaron a las ms graves concesiones israelies, sin ninguna por el lado de Arafat.

Si el Campo Nacionalista no produce ahora un plan poltico claro, se va a encontrar otra vez tragndose la merienda preparada por las izquierdas israeles e internacionales. Adems del precio que todos los judos israeles van a pagar con sangre, el Campo Nacionalista va nuevamente perder el poder, tal como la ltima vez que adopt la agenda poltica de la izquierda.

Puede parecer imposible detener ste proceso destructivo, pero se debe recordar que un proceso basado en mentiras va inevitablemente a ser resquebrajado por las piedras de la realidad. La creacin de una alternativa poltica real, basada en los principios del Campo Nacionalista, nos va a proveer de un medio de accin cuando la Hoja de la Ruta se ana a las decenas de programas muertos al nacer que han sido ya arrojados a la papelera de las historia.

1.2 Un objetivo estratgico

Hasta ahora, el Campo Nacionalista ha intentado poner en la prctica programas polticos meramente en un nivel tctico, mientras que evade asuntos estratgicos. Como resultado, todos los programas del Campo Nacionalista han basado su estrategia general en la de la izquierda, e incluso la han avanzado.

Cual es el objetivo estratgico de la izquierda? Cual es su sueo?

El objetivo de la izquierda es el establecimiento de un estado de todos sus ciudadanos, conducido de acuerdo a los valores liberales de occidente, carente de afinidad real con valores judos.

“Para mi el acuerdo de Oslo significa olvidarte que eres judo y que ests constantemente perseguido. Para mi el acuerdo de Oslo significa olvidarte que eres judo.”

(La escritora Dorit Rabinin, en una entrevista con el Canal 1 de televisin, en el primer aniversario del asesinato de Rabn.)

Uno puede decir que el objetivo estratgico de la izquierda es nublar y borrar la identidad juda creando un estado en este espritu.

Todas las soluciones tcticas (i.e., programas polticos) propuestas por la izquierda para poder lidiar con los problemas actuales proceden de sus objetivos estratgicos. sta es la nica manera de entender la aparente falta de lgica en sus planes.1

La izquierda desea realizar sus objetivos estratgicos generales y desligar al Estado de Israel de su identidad juda. Retornar a las regiones bblicas del pas y sostenerlas por motivos ideolgicos y religiosos constituye un obstculo molestoso para la realizacin de este sueo. sta es la nica explicacin a la oposicin obsesiva de la izquierda (que fund veintenas de kibutzim judos en tierras rabes) a los asentamientos de Yesha.

Significa sto que la izquierda miente cuando dice que procura obtener la paz? No necesariamente. La izquierda quiere la paz de la misma manera que todos los ciudadanos del pas la desean. Sin embargo, dado que su ideal constituye una visin de Yesha sin judos, la izquierda no puede concebir una solucin que fortalezca nuestra posesin de esa regin.

Manhigut Yehudit tambin desea la paz, pero se rehusa a concebir una solucin en conflicto con nuestro objetivo estratgico. Cul es el objetivo estratgico del Campo Nacionalista, del cual este pueda derivar sus soluciones tcticas?

Nuestra estrategia consiste en establecer un Estado Judo que le devuelva la soberana a la nacin juda que fue expulsada de su pas tras la destruccin del Templo, en reunir la dispora juda en su tierra, y en formar un instrumento para el desarollo de nuestra cultura original y establecer una sociedad ejemplar para toda la humanidad.2

Nosotros no deseamos eliminar nuestra identidad juda. Por el contrario, queremos fortalecerla y desarrollarla. No podemos abandonar aquellas regiones de la tierra de la Biblia que nos liga con nuestra identidad. Por el contrario, hemos de realizar todo esfuerzo pertinente para fortalecer nuestra posesin de stas.

1.3 Soluciones tcticas a un problema urgente

Habiendo definido nuestro objetivo, podemos ahora considerar nuestro programa poltico tctico, sabiendo que ste no va a fin de cuentas a actualizar los objetivos estratgicos de la izquierda.

El problema mas urgente al que el programa poltico debe dirigirse es: el terrorismo, especficamente la guerra librada por los rabes en Eretz Israel contra el Estado de Israel.

Lo que ms nos duele ahora son los buses que explosionan en nuestras calles, pero aparte del terrorismo tenemos varios otros problemas urgentes: la economa, la educacin, las relaciones entre el judasmo y el Estado, y por el estilo. Sin embargo parece que la mayora de estos otros problemas se derivan de –o por lo menos estn influenciados por– el primer problema. Hay un gran caudal de cosas por hacer para mejorar la economa israel, pero nadie discute que la mayor razn por la depresin financiera actual es el terrorismo, que tambin tiene un efecto negativo en varios otros asuntos – el crimen, las drogas, la polucin del agua subterrnea, la prdida de das laborables, la obligacin de las reservas del ejrcito, etc.

Ciertamente se puede decir que el terrorismo se ha convertido en un problema mucho ms grande que un mero asunto de seguridad. En verdad su solucin va inevitablemente a llevar a una mejora en la situacin econmica y en otras esferas.

Cmo va una solucin poltica a resolver el problema?

“No basta con luchar el terrorismo”, explicaron los guardavoces de la izquierda. “Es necesario luchar sus motivaciones, tratar de secar el pantano en el cual este se desarrolla”. En esto tenan definitivamente la razn. Un buen programa poltico debe retirar la motivacin rabe a luchar contra nosotros.

1.4 Motivados por la esperanza, no por el desespero

Cul es la motivacin rabe a luchar contra nosotros? La izquierda reclama que los rabes son motivados por la desesperacin. Ellos no tienen nada que perder, y en consecuencia cometen suicidio. Hasta ahora nadie ha tratado seriamente de desafiar este argumento. El Campo Nacionalista ha aceptado como aximticas las asunciones de la izquierda que el desespero rabe se deba a la falta de autodeterminacin nacional y a su difcil situacin econmica. Y as, el garantizar la autodeterminacin a los rabes y el mejorar sus condiciones econmicas llevara a despertar en ellos un sentimiento de esperanza, eliminando el desespero, y quitando as la motivacin a pelear.

Sin embargo, este argumento fracaza al encarar los hechos: antes de los Acuerdos de Oslo no haban terroristas suicidas. En efecto, el terrorismo suicida hizo su aparicin despus de los Acuerdos de Oslo, de las tremendas concesiones por parte de Israel, y las esperanzas que estas engendraron.

Los rabes en Israel nunca han procurado la autodeterminacin. No hay y jams hubo tal cosa como la nacin Palestina. Nunca ha habido un estado palestino, y no hay diferencia cultural entre un rabe viviendo en Nabls con uno viviendo en Damasco – ni en el lenguaje, ni en la religin, ni en las costumbres.

Los rabes en Eretz Israel no tenan aspiraciones nacionales independientes antes de la llegada del sionismo. Incluso despus de esto, la aspiracin nacional rabe se enfoc solamente en el territorio en el que vivan los judos. El movimiento nacional rabe nunca enfoc sus aspiraciones sobre Eretz Israel sino sobre el Estado de Israel. Dirigi sus reclamos solamente sobre aquellas regiones que los judos trataban de sostener. La Guerra de Independencia no fue causada por los asuntos de Judea y Samaria, Jerusaln, o el derecho de los rabes a regresar a sus hogares anteriores. Todos estos asuntos les fueron dejados a los rabes por el Plan de Particin de las Naciones Unidas. La Guerra de Independencia fue iniciada por los lderes del movimiento nacionalista rabe en Israel, solamente en orden de evitar a los judos el establecimiento de su Estado propio en un territorio mucho ms pequeo que aquel demarcado por las fronteras de la “lnea verde”.3

Los rabes de Eretz Israel nunca tuvieron ningn reclamo sobre Judea, Samaria y Gaza mientras stas reas estuvieron controladas por la Legin rabe Jordana y por los egpcios. La OLP fue establecida antes de la Guerra de los Seis Das, y enfoc sus aspiraciones nacionales dentro de las fronteras de la “lnea verde”, sobre le territorio sostenido por los judos despus de la Guerra de Independencia de Israel. Solo fue despus de la Guerra de los Seis Das, cuando Yesha y Jerusaln fueron liberados por las FDI que la situacin cambi totalmente: la patria palestina robada no era mas el plano costero sino aparentemente la regin de las montaas.4 Porqu? Por que los judos la sostenan.

Podemos por lo tanto ver que la motivacin rabe no es de una naturaleza nacional positiva. Ellos no tienen deseo alguno de retornar a la “patria” en orden de realizar su nacionalismo “palestino”. En el momento que cualquier ejrcito rabe, sea el de Jordania, Irak, Siria, o Egipto, sostiene cualquier territorio de Eretz Israel, el nacionalismo palestino desaparece sin dejar rastro alguno. La motivacin de los rabes de Eretz Israel es negativa – ellos simplemente no quieren que nosotros, como judos, estemos all.

Nadie jams ha acusado al ministro de relaciones exteriores britnico, Ernest Bevin, de ser projudo, pero su anlisis de 1947 ha demostrado ser el correcto:

“Para los judos, el punto esencial de principio es la creacin de un Estado Judo soberano. Para los rabes, el punto esencial de principio es resistir hasta el final el establecimiento de soberana juda sobre cualquier parte de Palestina.”

Es difcil para odos occidentales or tales sonidos discordantes, pero sta es la realidad, y por los propsitos de la presente discusin ser suficiente que probemos este argumento.5

Si la motivacin rabe es de naturaleza negativa, esto no quiere decir que la violencia rabe se deba a la desesperacin. Por el contrario, sta es motivada por la esperanza. Los rabes no pueden estar desesperados por aquello que no recibieron (dado que ellos alguna vez tuvieron todo). Mas bien, ellos estn llenos de esperanza por aquello que les parece ser la realizacin de su sueo: eliminar la soberana juda sobre Eretz Israel.

Se puede demostrar que mientras mas abandonaron los judos sus aspiraciones en Eretz Israel, mayor fue la sed rabe por matar y su motivacin a luchar. No encontramos actos de suicidio [terrorista] en el pasado. Estos solo ocurrieron una vez que el Estado de Israel haba reconocido la existencia de una “nacin palestina”, sus aspiraciones legtimas, y su derecho a establecer un estado en Eretz Israel. El fomentar su esperanza fue la fuente de la violencia; eliminar la esperanza de los rabes a expulsarnos de nuestro pas ha de instaurar la calma.6

2 La Hoja de Ruta juda

2.1 Principios

La Hoja de Ruta juda est basada en tres principios:

 Relevancia. El doloroso problema actual es el terrorismo. El programa poltico no constituye ni la forma de implementar una ilusin falsa de paz, ni la de realizar las visiones de los profetas.

 Aplicabilidad. Una simple habilidad de ser capaces de implementar el programa de forma unilateral, sin la necesidad de cooperacin por parte de agencias externas.

 Entendiendo que el terrorismo est motivado por la esperanza (como hemos explicado).

2.2 Extendiendo la soberana juda sobre Yesha

Treintaiseis aos han pasado desde que liberamos el corazn de nuestra patria en la Guerra de los Seis Das. Cada da que ha transcurrido sin imponer la soberana israel sobre todo Yesha, y sin concentrar nuestros mayores esfuerzos de asentamiento y desarrollo en sta regin, ha levantado las esperanzas de nuestros enemigos. Cada vez que congelamos los esfuerzos de asentamiento de los pobladores judos fuimos recompenzados con sangrientos ataques rabes. Cada vez que desalojamos asentamientos intensificamos el bao de sangre. Los rabes vieron que el arraigue judo sobre Eretz Israel se debilitaba y tomaron eso como una razn para luchar contra ste.7

El programa alternativo del Campo Nacionalista no debe estar basado en la destruccin del desespero rabe, sino en destruir la esperanza rabe. Su esperanza de expulsarnos ser destruida cuando les dejemos en claro que nosotros mantendremos siempre nuestro arraigo a todas las partes de Eretz Israel. Eliminando la esperanza de los rabes de destruirnos ha de eliminar el terrorismo.

2.3 Creencia juda

Una y otra vez la Tor enfatiza la propiedad de la nacin juda sobre su pas, la Tierra de Israel.

Nuestra fidelidad a nuestro pas est basada en ms de 3000 aos de creencia y cultura juda. Nosotros, el pueblo judo, hemos retornado a nuestro pas y establecimos el Estado de Israel debido a nuestra fidelidad durante los largos aos de exilio. Nos ha sido ordenado bblicamente el asumir propiedad de nuestro pas, y no podemos ni permitir que ste sea tomado por extraos, ni abandonarlo.

2.4 La constitucin del Likud

No es de gran sorpresa que la Hoja de Ruta juda ha sido tambin expresada claramente en la constitucin del Likud, el partido gobernante del campo nacionalista:

“Preservar el derecho del pueblo judo a Eretz Israel como un derecho perpetuo que no puede ser cuestionado, el asentamiento constante y el desarrollo de todas las partes de Eretz Israel, y la imposicin de la soberana del Estado sobre stas.”

(Constitucin del Likud, Segunda Parte: Objetivos)

Este objetivo del Likud, expresado de tan clara manera, ha parecido estar hasta ahora totalmente divorciado de la realidad. Nadie ha intentado seriamente implementarlo como base para una solucin poltica. Cmo puede uno hablar hoy de imponer la soberana israel sobre Yesha? Podemos resistir la presin internacional? Qu haremos con los rabes? Debemos permitirles votar en la Kneset? Lgicamente parece inevitable que el terrorismo solo va a aumentar si tomamos este paso inusual.

Otra razn para estrangular toda discusin seria sobre este sujeto ha sido proveda, de manera bastante extraa, por los que apoyan la transferencia de poblacin, quienes se oponen a cualquier solucin que aparenta perpetuar la presencia rabe en Eretz Israel.

2.5 La ley internacional

Desde que el pueblo judo fue expulsado de su tierra hace 2000 aos, ningn otro pas se ha establecido jams en Yesha. Las FDI no conquistaron los territorios de Judea y Samaria pertenecientes al Estado Jordano, sino territorios sin soberana que fueron sostenidos por el Reino Hashemita de Jordania. En verdad Jordania misma enfatiz esto dcadas ms tarde.

Al final de la Primera Guerra Mundial a Gran Bretaa le fue encomendado un mandato en Eretz Israel por la Liga de las Naciones en orden de establecer all un hogar nacional para el pueblo judo, a lo largo de todo Eretz Israel – a ambas mrgenes del Jordn. sta decisin ha formado la base legal para el estatus de Eretz Israel desde el aspecto de ley internacional. Si Israel as lo desease, este podra fcilmente rechazar del saque todas las acusaciones infundadas que Yesha haba sido “conquistada ilegalmente”.

2.6 No hay alternativa

Antes de resolver los problemas que se presentarn al imponer la soberana israel sobre Yesha debemos entender que no hay alternativa. Por supuesto que hubiese sido preferible para la nacin juda retornar a su patria y de motu propio imponer su soberana sobre todas las regiones que posea, de acuerdo con el mandato Divino “He dado sta tierra a tus descendientes”.

El destino ha dispuesto que an si no imponemos la soberana de motu propio, lo tendremos que hacer en contra de nuestra voluntad, por que no hay alternativa. Simplemente no podemos huir del terrorismo. Si tratamos de escaparle hacia adentro de la lnea verde, nos ha de perseguir hasta el mar. Mas bien debemos perseguir al terrorismo y destruir la esperanza que lo motiva. Imponiendo la soberana e intensificado el asentamiento de Yesha daremos un mensaje claro a los rabes que ellos no tienen chance alguna de hecharnos. Esto destruir sus esperanzas y calmar la regin entera.

Las FDI ya han reconquistado la mayor parte de Yesha, y no por amor al pas, sino simplemente debido a que no haba alternativa. La dinmica histrica actual es que Eretz Israel est siendo forzado a la nacin juda! (Cuan triste… pero cierto!)

3. Dificultades ilusorias y sus soluciones

Como hemos de abordar estos tres temas: Que hemos de hacer con los rabes, la presin americana e internacional, y el terrorismo?

La primera cosa que debemos hacer es darnos cuenta que debemos hacer sacrificios por el bien de nuestro pas. Todas las soluciones que proponemos ac carecern de valor si no contamos con la disposicin al sacrificio personal.

3.1 El terrorismo

Si es implementada en su totalidad, la Hoja de Ruta juda puede resolver el problema del terrorismo. A pesar de esto, el terrorismo podra intensificarse brevemente cuando empecemos a implementar este programa. Tal como el dolor aumenta cuando uno empieza un nuevo tratamiento mdico, puede haber un crecimiento del terrorismo, pero este ser un ltimo vestigio de violencia rabe dado que la esperanza/motivo que conduce al terrorismo habr sido eliminada.

Durante este corto periodo, las FDI estarn bajo rdenes de responder muy fuertemente a los actos de terror. Las regiones en las cuales se origina el terrorismo sern puestas a la disposicin del asentamiento judo, basndose en el precedente del movimiento Hashomer Ha’tzair y los asentamientos funcionales. Tan pronto como los rabes se den cuenta que los judos van a quedarse en el pas para siempre – y ellos sern expulsados por atacar a los judos – el terrorismo desaparecer de la noche a la maana.8

3.2 La presin internacional

Un asunto mucho ms preocupante que un breve incremento del terror es la presin americana e internacional que por seguro ha de seguir a la implementacin de la Hoja de Ruta juda.

sta presin puede ser dividida en tres tipos: poltica, econmica y posiblemente militar.

3.2.1 La presin poltica

Nos hemos acostumbrado por largo tiempo a la presin poltica tomando la forma de condenas en la ONU, la retirada de embajadores, etc. Esto no es agradable para aquellos envueltos en relaciones exteriores, pero no es tan terrible. Israel debe examinar si vale la pena ser miembro de y con tribuir financieramente a las varias organizaciones internacionales que consistentemente trabajan contra sus intereses.

Como se ha demostrado en el pasado, un liderazgo firme israel que da prioridad a los intereses nacionales judos puede soportar este tipo de presin. La experiencia indica que despus de haberse asentado la polvoreada y las inevitables condenas han sido hechas, el occidente nuevamente nos va a agradecer por haber derrotado a los rabes. (La destruccin del reactor nuclear iraqu es un ejemplo sobresaliente de esto.) El conflicto del medio oriente ha excedido las proporciones deseadas para la intervencin de los pases occidentales, y actualmente amenaza a ambos, a ellos y a los regmenes de los pases rabes. Por lo tanto es probable que un Israel fuerte tendr una influencia moderada sobre el nacionalismo rabe, y a largo plazo a de recibir cierta cooperacin y considerable admiracin.

Presin adicional vendr – si del todo – en tres campos: la cancelacin de asistencia americana; un boicot econmico por parte de los pases europeos y otros; e intervencin militar internacional.

3.2.2 La asistencia americana militar y econmica

No hay necesidad de temer el anulamiento de la asistencia militar y econmica americana. En realidad esto debera haber sido iniciado por Israel hace largo tiempo, por razones tanto militares como econmicas.

 Primero, los montos no son tan grandes comparados con el producto bruto interno (PBI) de Israel: la asistencia econmica es el 1% del PBI mientras que la militar es algo cerca del 1.5%.

 Segundo, los EEUU no proveen asistencia militar solamente a Israel. De cada seis dlares de asistencia militar que viene al medio oriente, solo uno llega a Israel. El resto va a Arabia Saudita, Egipto, Jordania, y otros pases de la regin.

Hoy el enemigo mas peligroso de Israel es el ejrcito egpcio, bsicamente por que est equipado con armamento americano moderno. Los sirios, que no reciben asistencia americana, se han quedado con un ejrcito equipado con armamento sovitico viejo, y no presentan una amenaza estratgica para Israel. Por su propia seguridad Israel debera demandar pblicamente el cese de toda asistencia militar a los pases del medio oriente. Al contribuyente tributario estadounidense ha de gustarle mucho esto. Las industrias de armamento americano han de resultar menos entusiastas.

Debemos renunciar a la restante parte civil de la asistencia americana (un 1% del PBI) y somos capaces de hacer esto. No la recibamos antes de la Guerra de los Seis Das y no la necesitamos ahora.9

3.2.3 Un boicot econmico europeo

Un boicot econmico europeo presenta un problema serio para Israel. A la faz de este, el aunlamiento del comercio con Israel ha de extrangular la economa israel, pero los efectos de sta amenaza no son de corte claro. Definitivamente es posible que algunos pases han de llamar al boicot del comercio con Israel. El dao econmico de sta direccin es por lo tanto probable.

Sin embargo, las fueszas econmicas simpre ha probado ser mas fuertes que las polticas: Blgica ha venido llamando al boicot comercial contra Israel por ya algn tiempo, mientras que Francia ha evitado convocar a tal boicot por parte de la CEE. Cual es la diferncia entre ambos? Acaso los franceses nos quieren mas? Obviamente no. Ellos simplemente nos venden muchos mas bienes. A los israeles les gusta conducir Renaults, Peugeots y Citroens, y los franceses no van a abandonar ese mercado tan fcilmente. En contraste con los franceses, la extensin del comercio con Blgica es insignificante (el chocolate belga es sabroso, pero Elite no es tan malo tampoco), y por ende a ellos no les importa tanto hacer declaraciones.

Israel importa de la CEE el doble de lo que exporta a sta. Desde el aspecto puramente econmico, sera una ventaja para Israel cancelar el acuerdo con la CEE. Buenas relaciones econmicas no son usadas como arma poltica. Por lo tanto es probable que de haber un boicot este sera bsicamente de naturaleza nominal. A Israel no le falta poder econmico. El PBI de Israel excede el de todos sus vecinos circundantes sumado, y donde hay un producto hay tambin un comprador. De una manera u otra habr comercio. Por lo pronto el dao econmico est siendo causado por el terrorismo. Una solucin juda a este problema eventualmente ha de revivir la tambin economa. El mundo tiende a bajarse de su pedestal condenatorio y a atenerse a los trminos de los pases fuertes. Si hemos de ser fuertes, se tendrn que conformar con nuestra agenda juda.

3.2.4 La intervencin militar internacional

Que haremos contra una coalicin militar patrocinada por la ONU que vendr marchando hacia nosotros en orden de salvar a los “palestinos”?

Se debe tener en mente que una coalicin internacional debe cooperar con los americanos. El congreso actual de los EEUU es mucho mas sionista que la Kneset israel en Jerusaln, y los discursos de Tom Delay (el lder mayoritario republicano) pone al Mafdal (Partido Religioso Nacional) y al Ijud Ha’Leum (Unin Nacional) en vergenza.

Lderes mayoritarios republicanos han expresado opiniones en favor de la transferencia de rabes residentes en Yesha. La Hoja de Ruta juda de Manhigut Yehudit ser recibida con entusiasmo si es explicada correctamente. Lo ltimo que los EEUU quieren es forzar a Israel a una Guerra total por su existencia. Israel debe explicar que una victoria en la Guerra de Oslo es esencial para la continuidad de su existencia.

An si ignoramos la realidad poltica en los EEUU, aquellos que comparan a Israel con Irak y Kosovo carecen de entendimiento en materia de relaciones internacionales:

 Porqu estn los EEUU atacando a Irak?

 Porqu no atacan los EEUU a Corea del Norte, que ya posee armas nucleares y est amenazando la estabilidad de todo el mundo?

 Es acaso la razn que Irn y Corea del Norte conducen una poltica ms moral que la de los iraques?

Obviamente no es as. Irak fue seleccionado por que este era el blanco mas fcil entre los pases que conforman lo que el presidente Bush de los EEUU llama el “eje del mal” y por que este se puso al alcance de las manos de Amrica.

Ningn pas occidental se va a atrever a empezar una aventura militar contra un pas como Israel, que posee capacidades militares convencionales y no convencionales. El temor a tal cruzada contra nosotros carece totalmente de fundamento.

Nuestras concesiones anteriores no han eliminado la motivacin rabe a destruirnos, y el antisemitismo europeo est en el nivel ms elevado desde la dcada de 1930. El objetivo de los esfuerzos rabes para quitarle a Israel sus armas nucleares y sujetarlo a inspecciones internacionales es claro: un Israel sin fuerza disuasiva militar y sin sus puestos estratgicos de avanzada en Yesha estara forzado a aceptar concesiones adicionales—incluyendo la intervencin militar internacional bajo la gua de “fuerzas de mantenimiento de la paz” o de “monitores”. Y esto conducira inevitablemente al derramamiento de sangre juda por los rabes, como ocurri en numerosas ocasiones en el pasado.10

En vez de causar la intervencin militar internacional, la Hoja de Ruta juda ha de evitarla.

3.3 El esttus de los rabes de Yesha

El esttus de los rabes de Yesha es el asunto mas difcil de todos. En verdad este asunto ha sido usado por la izquierda para estrangular cualquier iniciativa sobre la extensin de soberana israel sobre Yesha, sosteniendo que es imposible imponer la soberana sin garantizar la ciudadana. “Quieren ustedes acaso perder la mayora juda en la Kneset?” nos preguntan.

3.3.1 Derechos humanos sin el derecho al voto

A pesar de lo que la izquierda hara creer al pblico israel, millones de personas viven en pases libres y democrticos sin derecho al voto:

 Cerca de un milln de israeles han inmigrado a los EEUU y a otros pases de occidente desde el establecimiento del estado de Israel. Muchos de ellos no son ciudadanos de los EEUU y residen all en virtud a sus “tarjetas verdes”. Todos ellos tienen sus derechos humanos protegidos. Nadie les ha de causar dao fsico, o a su propiedad, o a su dignidad. Pero ellos no pueden votar en las elecciones nacionales de los EEUU y nadie considera esto como un problema moral o democrtico.

 Millones de turcos han vivido en Alemania por muchos aos sin el derecho al voto.

 Si uno no ha nacido en Suiza, uno no puede jams obtener la ciudadana suiza.

 Si uno no ha nacido en los EEUU no puede nunca llegar a ser presidente.

La Hoja de Ruta juda ofrece una solucin nica a los rabes viviendo en Eretz Israel, una solucin que distingue entre los derechos humanos y el derecho al voto:

 Los Derechos Humanos le son debidos a toda persona creada a la imagen de Di-s, y no le pueden ser negados (a menos que la persona acte de manera inhumana).

 El derecho al voto no le est garantizado automticamente a todos, y ciertamente no estamos obligados a otorgrselo a aquellos que desean quitarnos nuestro pas.

Israel tambin ha demostrado que un pas libre y democrtico puede decidir a quien se le otorga la ciudadana plena, la ciudadana parcial, o ninguna. Los rabes viviendo en Jerusaln del Este poseen tarjetas de identidad azules, pero no tienen derecho a votar por representantes en la Kneset. La ciudadana es algo determinado por el Estado. Los derechos humanos son un asunto diferente.

3.3.2 El derecho al estado nacional

El derecho a la autodeterminacin como parte de un estado nacional fue reconocido despus de la Primera Guerra Mundial – como una continuacin de las ideas que se desarrollaron a partir de la mitad del siglo diecinueve. Los ganadores de esa guerra trataron de darle a cada tribu remota su propio pas, y as junto con pases poseedores de una cultura nacional bien desarrollada emergieron entonces pases cuya cultura careca de toda relacin a aquella del estado nacional moderno. Tribus africanas se convirtieron en estados, y salvajes de los desiertos de Arabia recibieron el estatus de pas (de acuerdo a los caprichos de los cartgrafos britnicos y franceses). Obviamente esta accin socav las prcticas culturales tribales primitivas y solo caus sufrimiento y matanzas sangrientas.

El derecho de ser un ciudadano en un estado nacional no es un derecho personal, sino parte de una cuestin de grupo. Tiene un grupo especfico derecho a la autodeterminacin como parte de un estado nacional? Para este propsito el grupo debe cumplir con la definicin de nacin, y no solo con la de la tribu accidental. An si el grupo cumple con este requisito debe tambin cumplir con un criterio cultural mnimo. Los pases europeos desarrollaron una cultura de miles de aos de ciudades estado y tribus errantes.

En resumen, el estado es un privilegio que debe ser ganado de forma honesta. Ciertamente no se lo debemos a los rabes del pas, y lo ridculo es que ellos mismos no lo quieren realmente. Ningn rabe en Eretz Israel o en ningn pas rabe necesita el derecho al voto. Su cultura no se relaciona con este asunto. Los egpcios, sirios, y los jordanos se identifican a si mismos como rabes, pero las divisiones de estados son tenidas por las masas como nada ms que luchas de poder entre sus lderes despticos.

3.3.3 La residencia legal

Cual, por lo tanto, ser la definicin de los rabes en Yesha despus de la imposicin de la soberana israel?
“Para mi [un israel] la tarjeta azul de identidad no es una tarjeta azul sin una tarjeta de residencia”. Con stas palabras el Miembro de la Kneset Azmi Bishara defini su actitud hacia la ciudadana israel.
La Hoja de Ruta juda meramente formaliza la visin de los actuales ciudadanos rabes de Israel, y busca extenderla a los residentes rabes de Yesha. Los rabes en Israel se convertirn en “residentes legales”, de manera similar (pero no idntica) a la de aquellos que poseen el “green card” en los EEUU. Los rabes en Yesha que demuestren su lealtad a la hospitalidad del Estado Judo y acepten la soberana del pueblo judo sobre la tierra del pueblo judo sern otorgados la residencia legal y se les dar una tarjeta de identificacin de residencia. Se les permitir continuar conduciendo sus asuntos privados sin que nadie cause dao alguno contra sus derechos humanos: podrn ganarse la vida, construir sus hogares, criar y educar a sus hijos segn deseen en sus lugares actuales de domicilio, etc. Sin embargo, no tendrn derecho poltico a votar por representantes en la Kneset, o derechos nacionales de ningn tipo. Derechos nacionales pueden ser obtenidos y ejercitados en cualquiera de los ventids pases rabes de su eleccin.

En orden de dejar sus lugares actuales de residencia (reas definidas precisamente en los Acuerdos de Oslo), los residentes rabes van a necesitar un permiso especial. Cualquiera que viole este reglamento pondr en peligro su estatus de residente legal. Han de pagar impuestos excepto el Seguro Nacional. Si as lo desean, podrn establecer mecanismos de seguridad y bienestar social para sus comunidades.

Ellos tienen que buscar el derecho a la autodeterminacin en pases rabes.

Al mismo tiempo, Israel ha de fomentar la emigracin de los rabes a sus pases, y ha de asistir, en toda forma posible, a todo rabe que desee establecer un nuevo hogar afuera del Estado de Israel.

Un censo general ha de ser llevado a cabo, a fin de localizar a gente que se ha infiltrado al pas sin permiso, y esos han de ser retornados a sus pases de origen.

La ley existente de la bigamia ha de ser ejecutada y aquellos que la contravengan han de perder su derecho al certificado de residencia.

La tierra adquirida ilegalmente ha de ser retornada al Estado, y los edificios ilegales han de ser demolidos o decomisados para uso pblico.

3.3.4 Transferencia de poblacin?

La Hoja de Ruta juda no debera resolver nuestro objetivo estratgico (i.e., la necesidad de la creacin de un Estado Judo), sino el tctico – el terrorismo. Cumple con esto mientras no aproxima tambin hacia nuestro objetivo estratgico.

Aquellos que argumentan que, a largo plazo, dejar rabes en Eretz Israel (en ambos lados de la Lnea Verde) aun sin el derecho al voto va a destruir la identidad juda del estado debido al crecimiento demogrfico natural, tienen razn. Sin embargo, este no es un problema tctico urgente del que tengamos que encargarnos en este momento y la transferencia no puede por lo tanto constituir una solucin inmediata al problema del terror – por que sta no puede ser implementada excepto en el caso de una guerra total.

La Hoja de Ruta juda ofrece una solucin tctica que nos ha de aproximar a los objetivos estratgicos que son tambin compartidos por los que apoyan la transferencia de poblacin. Pero a diferencia de los proponentes de la transferencia poblacional, nosotros no estamos esperando al Mesas sin que estamos actuando en el mundo real para adelantar su llegada. Esto significa que los rabes han de permanecer ac mientras extendemos nuestro control sobre Eretz Israel. Esto no elimina la opcin de retornar a los rabes a sus propios pases, sin que provee una solucin prctica al problema actual y urgente.

La transferencia poblacional es una solucin justa, y es probable que en el futuro sta nos sea impuesta forzosamente, nos guste o no.

4. Conclusiones

Todas las soluciones son basadas en filosofas de fondo. Soluciones tales como la “cerca de separacin” o un Estado Palestino no son el resultado del deseo de mantener la seguridad de Israel sin del deseo de la izquierda de deshacerse de los “territorios” y los asentamientos. En la prctica, todos los caminos basados en tales conceptos desembocarn inevitablemente en el aumento del terrorismo y resquebrajarn la estabilidad de Israel.

Creemos que la nacin juda ha retornado a su patria tras un largo exilio en orden de jugar su rol histrico. No vemos a la paz como una meta por si misma sino como el resultado de realizar los objetivos reales del pueblo judo.

Deseamos enfatizar que an si los programas de la izquierda hubiesen conducido a la paz nosotros nos hubiramos opuesto a ellos, ya que estos estn en conflicto con nuestro objetivo estratgico. Por esa misma razn, los de la izquierda han de oponerse, por seguro, a la Hoja de Ruta juda, no por causa que sta falle en resolver el problema, sino por que est en conflicto con el objetivo estratgico de ellos.

Actualmente estamos confrontando una realidad en la cual nuestro camino – el de la lealtad a nuestro pas y a las metas eternas de nuestro pueblo – es la nica opcin para alcanzar la calma y un sentido de seguridad (y quizs incluso la paz en el futuro). La implementacin de la Hoja de Ruta juda va a liberar cantidades enormes de fondos actualmente destinados a la lucha contra el terrorismo en vez de la solucin real del problema. Solamente el monto de la inversin de costo de la cerca de separacin (que es mayor a toda la asistencia americana) sera suficiente para salvar a Israel de su difcil situacin econmica actual.

Si el Likud ha de atenerse a los valores del campo nacionalista continuar liderando al pas por un largo tiempo.11 El Likud posee una filosofa juda slida y debe atenerse a su programa estratgico basado en esta filosofa. No puede continuar siendo arrastrado por la izquierda.

Ha llegado la hora de iniciativa y decisin. Ha llegado la hora que el Campo Nacionalista tenga el coraje de liderar, y de convertir su verdad en un amplio acuerdo nacional. Ha llegado la hora de la Hoja de Ruta juda.

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Notas:

1 Un buen ejmplo de un plan sin lgica aparente es el del “muro de separacin”. sta valla se supone que ha de contribuir a la seguridad de Israel, aunque causa un dao fatal a la seguridad y la economia del pas. Incluso el Jefe del Personal Militar, el general Mosh Ya’aln, admiti que desde el punto de vista de seguridad l preferira “invertir el dinero en alguna otra parte”. El muro de separacin est siendo construido en una ruta imposible de defender (montaosa y tortuosa) que extraamente es idntica a la Lnea Verde. El costo real del proyecto ha sido estimado en miles de millones de shekalim (aunque los datos exactos no estn disponibles al pblico) y va a “tragarse la mayor parte del ejrcito regular para poder defenderlo y operarlo, adems de una buena parte de las fuerzas de reserva … el presupuesto necesario para su construccin y mantenimiento actual es tremendo, y lo ms probable es que va a ser sobrellevado por el establecimiento de defenza. Va a vaciar significativamente el tesoro del Estado.” (Coronel Mosh Lshem, en su memorandum El muro de separacin – una ilusin peligrosa). Las FDI van a verse obligadas a dedicarse a defender el muro en vez de defender a Israel, y no van a disponer de los recursos necesarios para ocuparse de sus objetivos designados – los nidos del terror.

2 El objetivo est actualmente definido, tanto por el Campo Nacionalista como por la izquierda, como el obtener la paz. Ambos lados estn mintiendo. La paz, por su misma definicin, no puede ser un objetivo. La paz es un medio de obtener un objetivo, o un resultado de haber hecho asi. La paz no puede ser un objetivo por si, puesto que la mera exitencia del Estado de Israel contradice el objetivo, y deberamos por lo tanto abandonar el pas. (Una paz mucho mas exitosa podra conseguirse haciendo que todos los judos israeles emigrasen a Nueva Celandia.) La diferencia entre la izquierda y la derecha consiste en que, cuando la izquierda habla de paz, su objetivo est claro para todos, mientras que cuando la derecha habla de paz, nadie la entiende. “Vamos a ver como confrontan el problema ustedes mismos”, dijo Yosi Sarid tras la victoria electoral de la derecha. l saba muy bien que la derecha carece de infraestructura ideolgica y de la capacidad de confrontacin tctica con la realidad. Este es el motivo real por que Sharn hizo tamaos esfuerzos para incluir a la izquierda en su gobierno.

3 Esto se refiere mayormente a Abdul Jader El-Huseini, que retorn de su exilio en Alemania, donde l haba formado compaias de SS, entrenado en campos de concentracin, y asistido en el asesinato de judos. Huseini planeaba introducir esos mtodos despus de su victoria en Eretz Israel y tena intenciones de establecer cmaras de gases para los judos locales en el valle de Dotn, en Samaria.

4 En todos los mapas y smbolos oficiales de la Autoridad Palestina, Palestina es mostrada cubriendo todas las reas del Estado de Israel, incluyendo Tel Aviv.

5 Es natural para las “naciones productivas” el procurar mejorar y aportar a los tesoros materiales y espirituales del mundo. Aunque este no es el lugar para entrar a la naturaleza de la cultura islmica, el lector est invitado a tratar de descubrir siquiera un solo invento tecnolgico, creacin musical de valor, o cualquier otra contribucin material o espiritual hecha por la cultura islmica durante los ltimos 500 aos. “El beduino no es el hijo del desierto, sino su padre” (El primer alto comisionado britnico). La maldicin bblica dada a Ishmael, “l ser un hombre salvaje; su mano ha de estar contra todo hombre” expresa muy bien esta cultura. Aquellos que no ignoran la realidad no se sorprendern al descubrir una sociedad islmica degenerada cuya motivacin es negativa.

6 Definimos la situacin deseada como un estado de tranquilidad y no de paz. La razn radica en que la hostilidad fundamental de los rabes no puede ser eliminada, debido a su cultura islmica. Adems, la definicin juda de la palabra “paz” significa mucho ms que la mera no beligerancia, y es preferible para nosotros que definamos de manera realista los objetivos momentneos de nuestro programa poltico. La paz verdadera solo vendr cuando todo el mundo reconozca a su Creador, y el rol especial designado para Su pueblo elegido y la Tierra Santa.

7 Un simple examen del terrorismo desde el establecimiento del Estado de Israel fuerza a llegar a una conclusin clara y sin ambigedad: cuando Israel no muestra seal alguna de derrotismo, el nivel de terror es mucho mas bajo. El nmero de vctimas desde los Acuerdos de Oslo sobrepasa de lejos al del periodo de desde el establecimiento del Estado de Israel hasta el firmado de esos acuerdos.

8 Claro que es necesario cubrir al mismo tiempo el asunto de la Corte Suprema. Este problema puede ser resuelto temporalmente declarando un estado de emergencia, pero el asunto completo de la Corte Suprema requiere un programa separado, y no concierne a este artculo.

9 Es interesante notar como la curva de asistencia de los EEUU se levanta con el incremento del rea territorial sostenida por Israel, dado que esto indica que Israel constituye un valor estratgico mayor. Hasta la Guerra de los Seis Das no recibamos asistencia alguna. Desde la Guerra de los Seis Das, hasta la transferencia de la pennsula del Sina a los egpcios, la asistencia increment constantemente. Despus de la retirada del Sina, la asistencia se redujo en trminos reales. La asistencia de los EEUU es una funcin de los intereses americanos y no de la poltica israel o de cualquier otro recipiente.

10 No solo que los aliados (los americanos y los britnicos) evitaron bombardear los hornos crematorios de Auschwitz, la polica britnica del Mandato de Palestina se rehus a intervenir, e incluso asisti a los rabes en la masacre de judos en Hebrn (1929) y en la del mercado mayorista de Jerusaln (1947).

11 La tentacin a rendirse a los principios de la izquierda en orden de ganar popularidad en los medios de comunicacin ha vencido a los lderes del Likud desde la poca del gobierno de Begin y los primeros acuerdos de Camp David. Siempre le pareci a los lderes del Likud que alinearse con el camino de la izquierda sera seguido por el apoyo pblico. Eso fue verdad en el corto plazo, pero cuando se volvi aparente para el pblico que el Likud se haba tornado en una imitacin barata de la izquierda, este siempre retorn al original – la izquierda.

(El documento puede ser leido en:
http://www.zionet.co.il/manhigut/en/view_article_manhigut_en.php3?article_id=333,
original en hebreo por Moshe Feiglin, traducido por Rafael V. Rabinovich)
2. Re: Una Hoja de Ruta Juda elcantdelsocells 2/6/2004 4:59 AM
"Una Hoja de Ruta Juda"

QUE PEDAGOGIA...!!!!
EXCELENTE!!!!
Lastima q no todo el mundo se detenga a leer algo as.
GRACIAS.
SALUDOS,
elcantdelsocells

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