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La idea judaica

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2003-08-08 14:01:24
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La idea judaica

Los puentes del judaísmo
Por: Gustavo Perednik

Etica judía, valores judíos, pensamiento judío. En una civilización tan multifacética y cosmopolita como la judía, es difícil definir qué de todo ello es judaico y qué no, fijar sus límites y delimitar sus proyecciones fuera de la esfera judía propiamente dicha. Una cosa es segura: las ideas judaicas existen, y un ejemplo es el analizado en la siguiente nota.

Debido a que nuestro último Puente comenzaba por descalificar una idea por considerarla poco judaica, un lector muy perspicaz me envió sus dudas acerca de quién podría definir cuáles son las ideas efectivamente judaicas. Recojo el guante, y me propongo en este Puente explorar brevemente una idea que es candidata a incluirse entre las más judaicas de todas ellas. 

Valga como introito una reflexión acerca de nuestro vocabulario cotidiano. No solamente en informales referencias históricas, sino también en conferencias, clases e incluso algunos textos de judíos, solemos encontrar la expresión "antes de Cristo", como si fuera una inocente alusión temporal desprovista de toda carga ideológica. Aparentemente, para quienes hacen uso del término, resulta irrelevante un olvidado silogismo cuyas premisas son: 

  1. que cristo es el griego por el hebreo mashíaj , cuyo significado es ungido; mesías;
  2. y  que el Mesías aún no ha llegado. 

Conclusión: si habláramos más propiamente, nada puede haber ocurrido después de Cristo, por lo que el agregado se hace muy innecesario y cristiano. 

Podrá argumentarse que eludir la expresión "a.C." es una mera exquisitez del lenguaje, pero quizá su uso refleja la poca consideración que tenemos por la más judía de las ideas: la futura llegada de la redención. 

Error equivalente aparece en una denominación cristiana de nuestra Biblia, "Antiguo Testamento", que insinúa la existencia de otro "Testamento" que dejó a nuestro Tanaj antiguo. Para judaizar nuestro léxico, no esperemos oírnos pronunciar la palabra "judío" en alguna de sus viles acepciones de "usurero" o "avaro". (Esto a veces ocurre entre algunos judíos deslenguados). 

La expresión "antes de Cristo" puede (debe) ser fácilmente reemplazada por "antes de Jesús", "antes de la era común", o incluso "antes de la era cristiana".

El Mesías

El ideal de la venida del Mesías es central en el judaísmo. Aun los judíos menos creyentes la han estimado, muchos de los cuales suelen hablar de "mesianismo laico". Las tres conclusiones básicas a las que remite la idea son: 

  1. El mundo no "fue y será una porquería", como sentencia el conocido tango. Porquería, solamente fue y es. 
  2. Tenemos fe en la llegada de una época mejor, a la que estamos destinados. Según el penúltimo de los principios de Maimónides, "y a pesar de que se demore, esperaré cada día". 
  3. El hombre es el instrumento para realizar ese ideal de perfeccionamiento. 

Explicaban los jasidim que en cada acto de nuestras vidas adelantamos o retrasamos la era mesiánica. Como el mundo no está redimido, debemos actuar. Como el mundo no está redimido, el judaísmo ofrece, más que un sistema teológico, un código normativo. Más que filosofía, reglas de conducta. En resumen: 

  1. falta algo, 
  2. se logrará, 
  3. actuemos para ello.

La idea del Mesías no brota repentinamente en un momento histórico dado, sino que responde a una lenta evolución conceptual, cuya génesis (como la de todo lo judío) está en la Biblia. Comienza siendo una noción muy material y nacional, que va espiritualizándose a lo largo de los siglos, hasta llegar a la idea de la redención escatológica (del final de los días) que conocemos hoy.

Vaya una breve descripción de esta evolución, en cuatro etapas.

1) Primer Templo (s. XI-VI a.e.c.)

En el apogeo del reino de David, extenso, estable y próspero, nace la idea de que Dios lo ha elegido para que su descendencia reine eternamente, o como lo expresara él mismo: "(Dios) otorga a Su rey grandes victorias y es misericordioso para con su Ungido ( mashíaj ) y su simiente, para siempre. 

Con el colapso del reino, la doctrina requiere una reformulación, que aparece al final del libro del profeta Amós: "En aquel día levantará el tabernáculo de David, ya caído, y volverá a edificarlo como en la antig?edad". La Casa de David volverá a reinar algún día sobre Israel. 

Isaías, por su parte, cambia el énfasis. Importa menos la perpetuidad de la dinastía restaurada, que las cualidades del futuro rey. "Para paz sin fin se sentará en el trono de David, a fin de sustentarlo con juicio y justicia, desde ahora y para siempre". Paz y justicia: esta modificación sustancial permite inaugurar una nueva época en la evolución de la idea.

2) Segundo Templo y Rabinismo (s. VI a.e.c. - s. V e.c.).

El pueblo hebreo en armas se rebela contra el mayor imperio. La lucha de Israel se hace firme para confrontar la tentación del helenismo. Una vez que se consolida la rebelión macabea, Aristóbulo se hace coronar rey y así fortalece las esperanzas de un real y efectivo retorno al trono davídico. Su descendiente se perfila como un agente divino, cuyos actos extraordinarios probarían su ascendencia. La idea de la salvación escatológica comienza a tener preeminencia. 

Una vez destruido el Templo por los romanos, el Mesías pasa a ser el rey que redimirá a Israel en el clímax de la historia humana. Se separan claramente las dos ideas (la nacional y la escatológica) y aparece de este modo una figura mesiánica secundaria, el pre-Mesías de la tribu de Efraim ( Mashiaj ben Iosef ). Este morirá en combate contra los enemigos de Israel antes de la redención universal anunciada por el Mashiaj ben David . Como el Mashíaj ben Iosef es eminentemente terrenal, no casualmente el Rabino Abraham Kuk se refirió a Teodoro Herzl en términos que lo asociaban a la idea. 

Hubo para ello un precedente muy significativo, según el modelo de un líder espiritual "mesianizando" a un conductor político coetáneo suyo. Cuando la rebelión de Bar Kojba termina en el fracaso, se disipa con ella la última esperanza de liberación contra los romanos. Bar Kojva había sido proclamado como Mesías por nada menos que Rabí Akiva. 

A partir de entonces, la idea mesiánica comienza a espiritualizarse más y, según lo señala Iosef Klausner, termina por superar a la idea nacionalista.

3) Edad Media (s. V-XV).

La espiritualización llega a la cúspide en la Edad Media que, como vimos, no absorbe una idea homogénea y compacta sobre el Mesías. Comienza una literatura especulativa sin la normatividad característica del judaísmo, una literatura que es mucho más narrativa de lo que venía produciendo Israel. 

Si bien esa literatura es rechazada por gigantes como Maimónides, las especulaciones privan en libros de corte apocalíptico como el Libro de Zerubabel, Los signos del Mesías o Meguilat Hamegalé. Abraham Bar Jiá trata de definir la fecha de arribo del Mesías por medio de la astrología. Con la aparición del Zohar (fin del s. XIII), la concepción mística del Mesías se centra en la literatura cabalística y culmina con el movimiento shabtaísta y su versión polaca, el frankismo.

4) Edad Moderna (s. XVI-XX).

A partir de la Emancipación y el iluminismo judío se retoma una idea típicamente bíblica y vuelve a destacarse iemot Hamashíaj , la era mesiánica, por sobre la posibilidad de un Mesías personal. Este concepto tiene un buen linaje puesto que en el mismo Talmud se cita al sabio Hilel rechazando la venida del Mesías personal, sin por ello descreer de la redención final. 

El sionismo religioso reconoció en el establecimiento del Estado de Israel y en la liberación de Jerusalem signos de Atjalta Digueúla , el comienzo de la redención que nos acerca a la Era Mesiánica. 

Son ilustrativas dos concepciones teológicas del siglo XX, que produjeron respectivamente Mordejai Kaplan e Ishaiahu Leibovitz. Kaplan, fundador del llamado reconstruccionismo , recreó la idea mesiánica de un modo audaz. En su cosmovisión, el Mesías es definido como un tipo de hombre , moralmente superior, a quien la humanidad presente aún no ha conocido. Así, estamos encaminados a perfeccionar la raza humana desde el punto de vista ético. Nos dirigimos hacia el "hombre mesiánico".

 Leibovitz por su parte redefinió al Mesías como el que "siempre ha de venir" porque, una vez llegado, habrá dejado de ser el Mesías.

Más allá de detalles, de metáforas, de descripciones populares, la cualidad fundamental del Mesías es que aún no vino, y la demora es su esencia. Esta demora conlleva una exigencia: mejorar el mundo para hacerlo digno de su venida. Como enseñara el representante de la corriente entusiasta del jasidismo, Rabí Pinjas de Koretz (1726-1791), "quien diga que las palabras de la Torá son una cosa, y las palabras del mundo son otra, es un hombre que niega a Dios". Quien separa al Mesías del perfeccionamiento de la sociedad, limita la aventura ideal que nos propone Israel.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine



Algunas evaluaciones hechas por los miembros de Jinuj.net:

Autor Fecha del mensaje

*---- juan.a 2/11/2004 9:11 AM
Me pregunto si Groucho Marx o Woody Allen compartirían estas reflexiones.

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Terrible *----
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