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Acerca del Bien, el Mal y la Reencarnacin

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2003-08-06 13:44:47
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Acerca del Bien, el Mal y la Reencarnación

Las clases de Sharona
Por: Sharonah Fredericko
Marcelo Kisilevski

El hombre siempre ha tratado de encontrarle coherencia al caos del mundo y del tiempo. ¿Por qué a los buenos les va mal y a los malos les va bien? Algunos han intentado hallar en la reencarnación una respuesta.

-Sharona, estoy feliz. Yo pensé que el dinero no me alcanzaba porque seguramente algo habré hecho y ese es mi castigo. Pero fui a escuchar a un rabino hablar sobre el bien y el mal, sobre por qué a los buenos les va mal y a los malos les va bien. Entendí que en mi reencarnación anterior me porté mal y ahora lo estoy pagando con el rojo en el banco, pero en la próxima vida me va a ir mejor. Este es un gran día, he visto la luz.

-Yo creo, Marcelo, que más que feliz estás demente.

-Lo que pasa es que no podía entender cómo una persona buena como yo tiene que sufrir. ¡Pero ahora lo comprendo!

-Cálmate, y baja los brazos. Lo que me estás diciendo es que en lugar de hallar una vía de lidiar con la realidad insatisfactoria, lo que te dio esta perla de rabino es la resignación, cosa que nos permite hundirnos en el agujero sin pensarlo demasiado y sin tratar de cambiar nada.

Vamos a analizar este tema. Estamos viviendo en un nuevo milenio que se decía que iba a configurar la nueva alborada de la humanidad. Todos nuestros lectores recordarán el jolgorio de los festejos del milenio en el año 2000, las fiestas y parrandas. Ya vemos que estamos viviendo una realidad que es la peor desde la Segunda Guerra Mundial, y entonces la pregunta de por qué ocurre todo esto es legítima. La pregunta de por qué a los buenos les va mal y a los malos les va bien es tratada por la filosofía desde siempre y también hoy. El tema de la reencarnación existe y es tratado en el judaísmo , a pesar de ser un tema mucho más desarrollado en otras culturas.

-¿Creés en la reencarnación?

-¿Sabes? A veces sí. Y tú me conoces, como antropóloga y maestra de historia siempre le he tenido apego a ciertas épocas. Cuando enseño la Inquisición siento como si a mí me hubieran quemado en la hoguera, y no porque sea sefardí: hay muchos sefardíes que no tienen esta sensación tan fuerte. Creo que he vivido en el siglo XVI. También creo, por la fascinación que siempre tuve con la época de la conquista, con las culturas indígenas, que también viví en el siglo XIX y que tuve un amorío con San Martín y con Bolívar, porque siempre he tenido fantasías sexuales con ambos... ¡Bueno, basta! Siempre me desvías del tema y eso está muy mal.

Volviendo, tu rabino te dio una respuesta que califico como "reaccionaria hindú" en lugar de "progresista hindú". Remito a mis lectores a la rica cultura de la India. Claro que en la corriente dominante de esa cultura, el hinduismo, hay una creencia en la reencarnación. Pero hay diferentes interpretaciones de esta idea. La clase dominante y opresora en la India siempre la ha interpretado diciendo que "los que nacimos de buen rango social lo merecimos, porque en nuestras vidas pasadas fuimos tan puros y virtuosos, y si te oprimimos jódete...

-"Te lo mereces porque en tu vida anterior fuiste una porquería...

-"...Y por eso ahora naciste como mi súbdito". Se trata de una excusa asquerosa para perpetuar una situación de injusticia, cometer cualquier atropello contra los derechos humanos y cualquier atrocidad.

Pero existe otra interpretación, de la rama del hinduísmo que adoran a Krishna, un gran profeta que es considerado por el hinduismo como un dios. Y Krishna el pastor aconsejaba a sus seguidores, por el hecho precisamente de creer en la reencarnación, superarse cada día y ser los más bondadosos y generosos posibles con toda la humanidad, porque la meta de las reencarnaciones es superarnos para pasar por todos los niveles, perfeccionarnos en ser gente buena y generosa, hasta el punto culminante de la virtud máxima que nos permite reunirnos con Dios para siempre.

Es una creencia totalmente diferente, hermosa, que te inspira y alienta a dar y a aportar al prójimo. Krishna era hindú, y los maharajas, los príncipes hindúes que oprimían a su propio pueblo, también pertenecían a la misma fe. Aquí estamos ante dos motivos totalmente distintos para el sufrimiento de los buenos. Krishna te hubiera dicho que el bueno está sufriendo porque el malo no ha aprendido la lección humana más básica que es ser bondadoso. Y los príncipes dirán que los buenos sufridos merecen sufrir porque en su vida pasada se portaron como cucarachas y entonces Dios los castigó.

 -¿Qué dice el judaísmo a todo esto?

-Vamos a decir primero que la mayoría de los judíos no creen en la reencarnación. ¿Tú crees?

-A veces sí, creo que viví en la época de la colonia en Buenos Aires. Siento que estuve en la Plaza de la Recoba y que grité que "el pueblo quiere saber de qué se trata", pero no estoy seguro.

-Bueno, quiero constatar para mis lectores el saludable ego de Marcelo. En cuanto al judaísmo, éste nunca negó la reencarnación como posibilidad para rectificar la horrible situación y padecimiento del bueno. Porque el judaísmo tuvo que admitir que en el reino terrenal no había justicia total. ¿Y sabes qué? Aunque creas o no en el mundo venidero, la verdad es que nadie sabe a ciencia cierta si existe o no. Pido por eso a mis lectores que piensen en esta idea, al menos de modo filosófico: el judío quería creer que al fin y al cabo habría justicia, porque veía que en este mundo no la había.

Por el hecho de que no existe infierno para el judaísmo , existe la idea de que confiamos en que Dios castiga a los malos, pero no entremos en detalles porque no somos Dios y no sabemos cómo, cuándo ni en qué circunstancias lo hace. La reencarnación surge como una gran posibilidad de respuesta a este misterio. Lo vemos ya en la época talmúdica, siglo VI de la era común, pero nunca como doctrina. No vas a ver ningún texto judaico que diga que el judío por ser judío debe creer en la reencarnación. Surgió principalmente en Babilonia, en España y en Polonia como posibilidad.

Para que mis lectores vean que no soy racista, esta vez voy a empezar con los ashkenazíes. Hay muchas historias de amor frustrado en la comunidad judía polaca de la Edad Media, y la razón es que la pobreza era tan galopante en la mayoría de la comunidad, había cierta capa que vivía bien, pero la mayor parte de la comunidad estaba al borde de la inanición permanente, pero los casamientos no se arreglaban en la Polonia de la Edad Media por amor, sino por motivos económicos. Tienen que abrir la mente y ver las cosas con los ojos de la época si quieren entender. El padre que quería que su hija se casara con un hombre rico al que ella no quería y con el cual después sufría, buscaba un objetivo: que ella no se muriera de hambre. Claro que eso acarreaba otros problemas, conducía luego a una horrible frustración a nivel sexual y romántico. Había muchas parejas, generalmente de dos pobres, que no podían casarse.

Y no es accidental que surja en Polonia la idea del Dibuk . La palabra viene del hebreo lehedabek , que significa estrecharse o aferrarse a algo. ¿Qué era el Dibuk? Era un alma que había sufrido en vida, que había tenido una vida insatisfactoria y que sufría por eso, y que al morir no pudo irse del planeta sino que tiene que quedarse en la Tierra para terminar los últimos asuntos que no pudo cerrar en vida.

Y en la Polonia de la Edad Media tenemos una historia escalofriante que luego fue dramatizada por un gran escritor judeo-polaco de nombre Ansky, en la pieza El Dibuk . Allí se trata sobre una mujer pobre que quiere casarse con otro pobre de su aldea judía, y no puede, los padres la obligan a casarse con un hombre rico. Ello causa una congoja terrible en el pobre, que la quería y eventualmente la destroza a ella. ¿Pero cómo la destroza? El alma de él vuelve después de muerto, para adueñarse de su cuerpo. Ambos amantes se fusionan en el cuerpo de ella, y dado que un cuerpo no puede aguantar la presencia de dos almas, se muere la chica también, pero las dos almas se van juntas al mundo venidero.

Es escalofriante, pero lo tienen que ver como una posible respuesta filosófica al sufrimiento del bueno. Los judíos en Polonia no podían vislumbrar la posibilidad de que los buenos no sufrieran sobre el planeta Tierra. Generalmente, tampoco existía la posibilidad de pensar que los buenos sufrieran por su propia culpa. Hasta la época del jasidismo, y los grandes maestros como el Baal Shem Tov, que no me caen muy bien, enseñaban que los buenos sufrían por pecados cometidos en su vida pasada. Eso ya era muy peligroso, porque justificaba cualquier porquería que quisieras cometer contra tu prójimo diciendo que la víctima lo merecía por sus pecados en la reencarnación anterior.

-Bueno, la expresión máxima de esa barbaridad es la justificación del Holocausto, decir que seis millones, incluido un millón y medio de niños, murieron merecidamente por haberse alejado de la religión o bien por pecados cometidos en la vida anterior.

-Muy bien, ahí llegamos al problema. Porque como tú bien sabes hay rabinos tanto en Israel como en la Diáspora que justifican el Holocausto diciendo que sucedió porque los judíos no cumplieron las mitzvot (preceptos religiosos) en esta y otras vidas. Ahora, por qué Dios tuvo que matar también a diez millones de rusos, fieles de la Iglesia Ortodoxa, a medio millón de gitanos que no pertenecían a ninguna iglesia, y a seis millones de polacos católicos romanos, no me queda muy claro. Parece que Dios se confundió un poquito... Se trata sin duda de una interpretación muy infantil de lo que es Dios.

-Lo que pasa es que si creés en la doctrina del premio y el castigo, entonces no se explica lo del millón y medio de chicos muertos, porque no se puede justificar en su no cumplimiento de mitzvot . Entonces vienen los religiosos y completan: no cumplieron mitzvot en su vida anterior. De otro modo, todo un edificio de doctrina se cae.

-¿Entiendes la atrocidad de esa afirmación? Sencillamente te da la justificación para matar un niño también ahora. Cualquiera puede venir y decir que tal o cual niño era un asesino en su vida pasada y por lo tanto estás haciendo un bien a la humanidad al matarlo y además eres instrumento del castigo divino a ese asesino. Eso es una filosofía que no reconoce límites, la filosofía de la crueldad rampante.

Pero hay otra interpretación de la reencarnación en el judaísmo, que es bien distinta, mucho más humanista y que viene del Rambán, Rabi Moshé Ben Najmán, de la misma ciudad donde nacería Joan Manuel Serrat, Gerona, Cataluña, siglo XIII. El Rambán creía en la transmigración de las almas. Decía que las almas de los buenos, de la gente piadosa, tanto religiosa como humanamente, que no habían recibido su recompensa en este mundo la recibirían en el mundo venidero. El veía como un cielo lleno de almas buenas viajando a otro destino, nacerían de nuevo y que tendrían la obligación de ser también justos en la nueva vida. Para él, un gran filántropo era una persona que había sido castigada terriblemente en la vida anterior y que había sido enviada de nuevo esta vez con los medios necesarios para enmendarse y mejorar la situación de los demás. Para él, como también para Krishna, la reencarnación era una respuesta.

Pero también van a haber pensadores judíos que van a decir que esa es la respuesta de la desesperación, y que hay que ver por qué los buenos sufren, pero de otro modo.

Había un pensador en Italia de origen portugués en el siglo XVI, llamado Samuel Uisque que se considera el primer historiador judío. Es muy interesante, porque muchos dicen que Flavio Josefo fue el primero. Josefo anotaba los hechos, pero no hizo lo que hizo don Samuel, que fue intentar encontrar una coherencia, el por qué de la historia, e intentaba detectar las corrientes de la historia, eso no lo hacía Josefo, que no era historiador sino cronista.

La familia de Uisque había sido torturada en Portugal, había perdido gente en la expulsión y las masacres en la Península Ibérica, y en Italia los judíos vivían mejor que en España, lo que no era decir mucho; eran una minoría discriminada. Don Samuel Uisque se sentó allí a escribir un libro hermoso que recomiendo a todos que se llama El consuelo de Israel . Si nos está leyendo algún brasileño, que sepa que fue escrito en portugués, que no lloren porque no encuentran traducciones.

El libro trata del por qué de la historia y se centra en el sufrimiento de los buenos. El ve el horrible padecimiento de los judíos en la Inquisición, la pérdida de poblaciones enteras, la destrucción cultural y el etnocidio total que se llevó a cabo en la Península Ibérica y la situación precaria en la que se encontraban en Italia. El no anota lo que pasa, sino profundiza en las razones, y es el primero después de Job en la Biblia, que enuncia la pregunta del por qué eso nos está pasando, si al fin y al cabo no matamos a nadie, éramos súbditos súper leales del reino de España, ¿por qué España nos odió tanto? Si me fijo en la historia del reino español, no veo ningún por qué lógico. Aportábamos al país, amábamos a España. Cualquiera que conoce a un sefardí sabe que ha crecido en una casa con miles de romanzas y canciones alabando a la misma España que los quemó y los echó. Uisque llega a la conclusión de que ese odio no tiene justificación.

Después se pregunta: ¿debería desesperarme, dejar de buscar razones? ¿Los buenos sufren porque sí? ¿El mundo es arbitrario, una pocilga, y no hay salida? Se para a analizar y dice: en este momento parece que el mundo es una pocilga, pero se podría cambiar. Y eso es súper importante. Uisque no ve la mano de Dios en la Inquisición, es decir que no estaría de acuerdo con estos idiotas que ven la mano de Dios en Hitler. Lo que dice Uisque es que los seres humanos como un ente (judíos y no judíos) se habían alejado tanto de los principios altruistas de la religión –porque una religión puede ser tanto atroz como altruista- que todo sucedía por la maldad de la gente. Lo que sí dice es que para salir de la horrible pocilga en la cual estamos tenemos que encauzar nuestra fe en Dios para ver un mañana mejor. Es decir que el libro que fue escrito en la cumbre de la desesperación, al fin y al cabo aporta esperanza.

Pero no te dice que es así porque tiene que ser, como te dice tu sabio rabino, sino que el mal no tiene por qué ser. Y de ahí sale la revolución. De ahí salen San Martín y Bolívar, objetos de mis sueños, y Martin Luther King, y Mahatma Gandhi, que dijeron: lo que nos pasa no tiene por qué pasarnos, lo que me pasa no me gusta que me pase, y hasta me enojo con eso que me pasa. Entonces, cuando te duele lo suficiente, cambias . Eso te impulsa, te obliga a tomar medidas para cambiar.

Al empezar a actuar sin necesariamente saber cuál va a ser el final, ya te sientes mejor. Empiezas a probar otros campos, pruebas A, B, C y D, y si todo eso fracasa pruebas con E. Ya no te importa tanto si A tiene éxito o B lo tiene porque en algún momento alguna letra lo tendrá. Y probablemente será lo menos pensado. Pero ya estás moviéndote, no estás en este abismo horrible de "estoy sufriendo y me lo merezco y no lo puedo cambiar". No, no tienes que sufrir, no te lo mereces, pero sí eres el que puede hacer algo para cambiarlo.

Estuve leyendo algo bastante conmovedor sobre uno de mis héroes, Simón Bolívar, sobre este tema justamente. Cuando él asumió el mando de las tropas de liberación venezolanas, más precisamente en 1815, para los que se olvidaron sus clases de historia en la escuela y están diciendo "cómo sabe esta yanqui esas cosas", él pasaba de aldea en aldea y tuvo que granjearse el apoyo de la gente rural, que no había gozado como él de una buena vida y que no había leído como él a los grandes filósofos, y tenía que comunicar su idea a gente que ya no tenía esperanza.

Lo logró, pero no hablando, por ejemplo, como Iosi Sarid, que se dice líder de la izquierda israelí pero nadie entiende de qué habla y que no se avergüenza de admitir que pertenece a la élite social. Bolívar, que pertenecía a una élite diez veces más alta y rica que la de Sarid, por el contrario, le hablaba a la gente en su idioma, la respetaba y le decía que la educación era un derecho, no un privilegio de élite, y que ellos no habían cometido ningún pecado para no tenerla. Su éxito consistió en convencer a esta gente tan pisoteada y humillada que tenía el derecho de vivir mejor.

La Iglesia Católica en su interpretación reaccionaria (no la gente piola de la Teología de la Liberación) había enseñado a la gente humilde que sufrían porque así era la voluntad de Jesús, por fuerza de sus pecados y por ser pecadores de nacimiento. En realidad no era la voluntad de Jesús ni de ningún profeta. Bolívar tuvo que quebrantar esta creencia, era muy difícil, estaba desafiando una concepción muy arraigada de gente que había aprendido a aguantar la pobreza y la miseria solamente con la resignación. Bolívar estaba sembrando en tierra muy peligrosa, porque sabía que al sembrar la semilla del descontento, o sería la revolución o sería un fracaso total.

Como saben nuestros amigos en Venezuela y Colombia, falta mucho para que toda esta pobreza desaparezca, pero por lo menos Bolívar dio el primer paso y el pueblo lo siguió.

No fue el mensaje de Iosi Sarid, y por su culpa la izquierda israelí desapareció. Y me duele mucho, sobre todo porque hubo pensadores sionistas como Borojov (de la izquierda) pero también Jabotinsky (en la derecha). Este último, padre del sionismo revisionista, puso como parte integral de su plan de recuperación nacional judía, la imperiosidad de satisfacer las necesidades básicas de las personas ante todo. Sin eso no habría estado posible. Cuando veo que hubo pensadores como Borojov y Jabotinsky que pensaron eso, y veo una izquierda en Israel que hoy en día no habla en el idioma de la gente, y donde la derecha hace mucho tiempo ha abandonado al pobre, volvemos a la misma pregunta, ¿por qué los malos ganan y los buenos sufren?

Y la respuesta la vuelvo a encontrar en Uisque: los buenos no sufren por la voluntad de Dios, no es por un plan que no entendemos. Es porque los seres humanos nos hemos alejado totalmente de la virtud de ayudar al prójimo.

-Perdón, pero mi sigue sin cerrar la explicación, como que eso también es un intento de buscar una respuesta determinista. Por ejemplo, la virtud de los pobres es ya famosa. Los pobres son más solidarios que los ricos, que en proporción ayudan más que los ricos a los necesitados que los rodean. Ellos no se alejaron de la virtud. ¿Por qué no les va bien entonces? Y por otro lado, lo de alejarse de la virtud tampoco me explica por qué al malo le va bien.

-Y te agrego: ¿por qué Osama Bin Laden es todavía rico y goza de buena salud, y por qué Pinochet, que también mató a miles, se escabulle de cada intento de someterlo a juicio? ¿Por qué él y Videla, el dictador argentino, siguen vivos y disfrutando? ¿Por qué Joseph Stalin murió apasiblemente en su cama? ¿Por qué el Dalai Lama está sin país y el Tibet está totalmente destrozado, mientras Mao Tse Dong también murió tranquilamente en su cama?

-Eso. No conozco persona más virtuosa que el Dalai Lama, y le fue mal.

-¿Sabes lo que te diría el Dalai Lama? Te lo voy a contar, porque cuando él visitó Israel, nuestro país estaba comenzando a entablar las relaciones diplomáticas con China, y por eso ningún político israelí quiso entrevistarse con el Dalai Lama. Fue un bochorno internacional, y muestra que Israel también se mueve en base a intereses como todo el mundo. Pero miles de israelíes sí acudieron a las conferencias del Dalai Lama, que quedó encantado y también sorprendido con la hermosa recepción que recibió en Israel. El Dalai Lama tiene un finísimo humor. Decía que en Tibet, como muestra de bienvenida al huésped siempre dan una bufanda blanca muy ligera de seda fina. Y cuando un tibetano va al exterior se lleva un montón de bufandas para dar a sus anfitriones. Decía que tanta gente había recibido sus bufandas que ya no le quedaban.

La gente le preguntaba acerca del sufrimiento del pueblo tibetano y de su actitud ante el sufrimiento. El contó algo que nunca voy a olvidar, porque la fuerza espiritual de este hombre nos puede enseñar a todos. Decía que él no veía la mano de Budah, de Dios, en el sufrimiento del pueblo tibetano, y el mundo no debía culpar a Dios. Le preguntaron por qué a Mao Tse Dong le había ido tan bien después de ordenar la masacre de un millón de tibetanos, y por qué el Dalai Lama tuvo que irse y ver la destrucción de su patria. El escuchó la pregunta y lo primero que dijo es que él no sentía ningún odio por nadie. Tampoco amaba a su verdugo, el Dalai Lama no es un tonto, pero él decía que no se iba a dejar infectar por el odio, porque el odio y la envidia evitarían que él lograra su obra, que era hacer resucitar al pueblo tibetano en el exterior.

Los israelíes son porfiados y le volvieron a preguntar por qué a Mao Tse Dong le había ido bien. Respondió que había que ver la razón en la falta de valores humanos de todos, no en esa falta solamente entre los pobres y sufridos. Estos últimos muchas veces tienen mejores parámetros morales, pero muchas veces no, tampoco es uno virtuoso únicamente por ser pobre. El mismo Dalai Lama dice que la virtud es algo que cada persona cultiva, no depende de la clase social. Dijo que el mal se debía a que la población de todo el mundo no tomaba parte activa en fomentar un liderazgo realmente ético. O sea, por la pasividad de la gente era que los tibetanos sufrían.

El contaba algo muy interesante. Antes que Mao lo expulsara del país, intentó seducirlo políticamente. Le ofrecía un excelente puesto si aceptaba ser títere. El decía que al rechazar la oferta de Mao se preguntó si él no había quizás condenado a los tibetanos a una masacre. Existe una interpretación histórica que dice que si hubiera aceptado los términos de Mao, quizás éste habría permitido que Tibet siguiera existiendo, como país títere pero sin invasión china.

Pero él subrayaba que uno tiene que ser fiel a sus ideales, y no siempre podemos ver las consecuencias a tiempo. Los que culpaban al Dalai Lama por sacrificar al pueblo tibetano al insistir en conservar no la independencia sino libertad religiosa, no debieron achacarle a él lo que había pasado en Tibet. El Dalai Lama decía que siempre es más fácil culpar a la víctima. Sería como decir: Mao hizo lo que hizo porque el Dalai Lama rechazó su oferta. No se puede hacer eso, culpar a la víctima.

Debemos, por eso, dejar de preguntarnos por qué al malo le va bien, y empezar a actuar para que no le vaya bien. Doy un ejemplo fantástico, el de los abogados en Chile que a pesar de todas las presiones están luchando a fuego y sangre para que Augusto Pinochet sí sea enjuiciado. Ellos dejaron de lloriquear y dijeron: es hora que los malos paguen el precio. Esa es la clave: empezar a actuar.

Eso se liga con la última idea, que es la del Rambam, con la que voy a terminar, porque al fin y al cabo sigo siendo rambamista. El decía que al darnos el libre albedrío , Dios nos había hecho un regalo magnífico y horrible a la vez . Magnífico porque encerraba todas las posibilidades para crear la era mesiánica, que todos los pueblos sean justos y que la humanidad marche adelante. Pero también, la ignorancia y la estupidez de la gente –no en el sentido de recibir educación formal, sino en el del cultivo del espíritu humano- convertía al libre albedrío en algo muy peligroso. Porque al utilizar el libre albedrío uno se puede olvidar (o hacerse el que se olvida) que también existen otras personas con iguales derechos de ejercer su propio libre albedrío. Pero no podemos volver al vientre. El niño no tiene libre albedrío, pero no podemos volver a la infancia. Tenemos que aceptar lo magnífico y lo horrible a la vez. Y, como dijo el Rambam, no quedarte esperando como idiota en la esquina al Mesías: tú lo habrás de traer por tus buenas acciones. En resumen, a dejar de llorar y a mover el trasero.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine



Algunas evaluaciones hechas por los miembros de Jinuj.net:

Autor Fecha del mensaje

***** igo 19/8/2004 2:26 PM
Siempre es un honor leer artculos escritos por Sharona, ya que siempre se aprende 1000 veces ms de lo que pensabas que aprenderas. Este es un artculo muy completo, en donde explica no solo la postura del judasmo ante la reencarnacin y otros temas relacionados, sino que lo complementa con una serie de datos y ancdotas inimaginables.Lanlo, est muy interesante!

***** emilio 27/8/2004 6:30 PM
El artculo resulta aclaratorio y ejemplar para aquellas personas que tienen ideas equivocadas acerca del bien y del mal y de la reencarnacin. Felicidades Maestro Sharonah! Salud y paz

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Terrible *****
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Excelente

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