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Siria, la muerte de Assad y nosotros

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2003-08-06 11:30:28
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Siria, la muerte de Assad y nosotros

Las clases de Sharona
Por: Sharonah Fredericko
Marcelo Kisilevski

Un nuevo cambio en la constelación del Medio Oriente es la que se da con la muerte de Hafez El Assad, el dictador que la dominó, paralizó y aterrorizó por treinta años. Su hijo Bashar podría traer con su asunción al poder en el país vecino la noticia de una paz con seguridad, que culmine el conflicto árabe israelí. El proceso de paz, la vida de Assad, sus relaciones con Latinoamérica (en especial con la trama Argentina), la herencia de su hijo Bashar, fueron algunos de los temas de nuestra charla de este mes.

 
-Sharona, ¿cómo te afectó la muerte de Hafez El Assad, presidente de Siria?

-Bueno, la verdad es que me pareció apto salir a la calle a cantar, como en la película, "Que suenen las campanitas, la bruja ha muerto", porque Assad realmente fue un obstáculo en el proceso de paz. Pero esto ya es un lugar común, por eso te invito a que vayamos más allá.

Creo que los israelíes han sobresimplificado la muerte de Assad. Assad no fue una persona, sino un régimen. El árabe, por su parte y estúpidamente, ha exagerado la envergadura de Assad. El no era un super-hombre, sino un pequeño líder regional supeditado a la Unión Soviética, que después de la caída de ésta, no fue capaz de dar un solo paso significativo en el Medio Oriente. Después de su muerte nada ha cambiado, y la personalidad de su hijo Bashar aún no nos es clara, así que los de la derecha que dicen que nada va a cambiar, y los de la izquierda que están seguros que ahora sí habrá paz, por favor que cierren la boca y esperen.

Un par de hechos sobre Assad. El pertenecía a una minoría, y muy pocos lectores entienden esto: no era musulmán, no era cristiano, pertenecía a una fe que existe únicamente en Siria, nacida en la Edad Media, llamada la fe alawita . No es islámica, y los musulmanes la persiguieron horriblemente durante la Edad Media. Los alawitas constituyen aproximadamente un 12% de la población siria, o por lo menos así lo asegura el último censo de hace 6 ó 7 años, vaya a saber uno lo que es ahora.

Los alawitas llegaron al poder en 1963, y Assad en 1970. Imagínate el rencor que tienen al llegar, contra los demás grupos. Cuando Assad llegó al poder, básicamente limpió todo el aparato estatal, y colocó en todos los cargos clave a sus familiares. No es por accidente que toda la capa superior del ejército es alawita.

-Recordemos que los alawitas son también una "jamula", una clan beduino cuyos lazos internos son de sangre y parentesco.

-Sí, y no olvidemos el peso que tiene en las jamulas árabes el honor familiar. Si mato a uno de tu familia, toda tu familia tiene derecho y el deber de vengar el crimen, matando a alguien de la mía. Valores de ese tipo nos van a traer problemas cuando lleguemos a la sospecha de que Assad mató a su propio hijo mayor Basal El Assad, el "heredero del trono", antes que Bashar.

Entonces, llegaron los alawitas, y Assad va a estar 30 años al frente de un gobierno minoritario, de hecho el único gobierno laico del Medio Oriente. Esto puede sonar surrealista, pero sepan mis lectores que se pueden casar por civil en Damasco, y no en Jerusalem.

El era laico, y sabía que los Hermanos Musulmanes, la organización fundamentalista, quería acabar con él, y de hecho lo intentaron. Aquí voy a dar palos también contra mis amigos de la izquierda, que muchas veces se olvidan de ciertas cosas. Acuérdense que la masacre más grotesca del Medio Oriente sucedió en 1982, cuando Assad destruyó la ciudad de Hama. Veinte mil personas muertas en dos semanas. Si los lectores pueden leer un libro llamado "De Beirut a Jerusalem", lo recomiendo. Allí, un asesor de Assad lleva a su autor, el actual editor del New York Times, Thomas Friedman, a un campo desolado. Estaba muerto de miedo, se imaginaba que lo iban a asesinar. El consejero le contó que quería mostrarle el sitio de una ciudad muy famosa en Siria. Friedman le contestó que lo único que le interesaba fuera de Damasco era ver la ciudad que Assad había destrozado, Hama. Esto era ya bastante atrevido, pero suscitó la risa del consejero, que le respondió: "Cómo no, señor Friedman, usted la está pisando en este momento".

A los que sostienen que Assad fue un buen socio para la paz, les digo: no estoy segura. Y no soy de los que generalizan respecto de los árabes. Yo creo que los palestinos son excelentes socios: son otros judíos, son exactamente como nosotros. Pero Assad no era palestino, y de hecho, él y su régimen tuvieron mucha culpa por perpetuación del problema palestino.

El no fue un buen socio. Cuando se reunió con Clinton en Ginebra, lo que más miedo causó de sus posiciones, fue que cuando el presidente norteamericano le nombró el problema de la recanalización de aguas en el Golán, Assad le contestó furibundo que no descansaría hasta que pudiera nadar otra vez en las aguas donde se había zambullido de niño, las aguas del lago Kineret. Y decir que el lago de la Galilea debe ser devuelto a Siria es una tontería.

Y a los derechistas que deben estar cantando "Haleluya, Sharona se vuelve derechista", les digo que no canten victoria y escuchen. El comportamiento israelí fue un reflejo del de Assad, casi especular. No se puede pintar a Israel como la eterna víctima. De nuevo, salvando las distancias: no estoy comparando la trayectoria de derechos humanos de Israel y Siria. Siria es fatídico en ese campo, Israel no es bueno, y no llega al nivel de una democracia occidental, pero ha sido siempre mejor que Siria.

-Justificá tu afirmación de que el comportamiento israelí fue igual que el sirio…

-Durante los años ’60 Israel sostuvo que Siria estaba desviando los afluentes de agua del Kineret. Es cierto, pero también lo hacía Israel, y no lo empezaron ni los sirios ni los israelíes. Era un juego mutuo que ya existía desde antes de la fundación del Estado de Israel.

Pero a nivel del trato de los soldados prisioneros de guerra, Israel trató mucho mejor a los sirios que Siria a los prisioneros israelíes. Amnesty International, que no es amante de Israel ni de Siria ni de nadie, y critica a todos por igual, subrayó el caso de tortura de presos israelíes en Siria durante la Guerra del Día del Perdón, tortura ordenada (y estoy citando los informes de Amnesty, del cual soy miembro) desde arriba, o sea por Assad. Sin blanquear la trayectoria israelí, no hay que romantizar a Assad, ni convertirlo en una versión de Sadat ni del rey Hussein.

Assad como persona llegó al poder en 1970 sin derramar una gota de sangre, según la propaganda estatal siria. No, no es cierto. Porque después de llegar al poder metió a todos sus potenciales adversarios en la cárcel, ahí los torturó y eso fue lo que documentó Amnesty.

Ya en los ’80, cuando Israel entró en el Líbano, Assad tuvo miedo. Porque Assad había entrado en el Líbano en 1976. ¿Para qué? Todos mis lectores van a decir, y ya me parece escucharlos: para defender a los musulmanes. Pero están todos equivocados. Assad entró en el Líbano porque los cristianos, los mismos que hoy sollozan por la retirada israelí, y que recibieron a Tzahal en 1982 como héroes libertadores, son los mismos que unos años antes invitaron a Siria a intervenir a fin de evitar el aplastamiento de la población cristiana por los palestinos.

¿Qué te parece? Assad entró como salvador y redentor de los cristianos.

-Igual que Israel…

-Atinaste en el blanco. Cuando nosotros entramos en el ’82, la constelación política del Líbano ya se había transformado. Los sirios se habían enemistado con parte de los cristianos, con la parte católica, aunque mantuvieron las buenas relaciones con el sector griego-ortodoxo.

Pero ahora te voy a sorprender más. Israel no entró como aliado de los cristianos. Los musulmanes shiítas, los que más querían que nosotros nos fuéramos, al principio querían que nosotros entráramos, para echar a los palestinos.

En fin, Israel entró por sus propios motivos, y Siria hizo exactamente lo mismo. Tanto Israel como Siria utilizaron al Líbano como un juguete personal, y no se puede justificar el comportamiento israelí en ese país mucho más de lo que se puede justificar el de Siria.

Ahora bien, Assad era abiertamente imperialista: no creía que el Líbano tuviera derecho de existencia propia…

-Bueno, desde su punto de vista, el Líbano es una tierra irredenta, dividida artificialmente por las potencias en la época de los mandatos posteriores a la Primera Guerra Mundial…

-Fenómeno, pero si aceptas esta tontería, también tienes que prestar oídos a la otra tontería, la de Eretz Israel Hashlemá, la Gran Tierra de Israel que preconiza el movimiento juvenil derechista Beitar, que reclama a Transjordania como parte de la patria histórica judía. O la otra gran tontería simétrica, la de la Gran Palestina.

Ahora bien, Assad solía decir a los reporteros europeos que había una fotografía muy importante en su despacho que les quería mostrar, porque sin verla no podrían entender su punto de vista. Ahora escuchen: en el despacho de Assad, de acuerdo con el testimonio de todos los periodistas europeos que lo visitaron, él tenía una enorme fotografía de un sitio en Israel en la Galilea, llamado Karnei Jitim, los Cuernos de Jitim. Este es el sitio donde los musulmanes derrotaron a los cruzados hace más de 800 años. Assad comunicaba así a todos los corresponsales europeos que no descansaría hasta poder recuperar la Alta Galilea. O sea: abiertamente imperialista, y eso es algo que la izquierda frecuentemente ha ignorado diciendo que sus declaraciones eran retóricas. Pero Assad no era un hombre de mera retórica. El ha comprobado ser uno de los dictadores más brutales que han gobernado en el Medio Oriente. Dicho esto, no estoy aquí justificando lo que hizo Israel con el Golán. Porque Moshé Dayán ya había declarado en 1966 que él soñaba con conquistar el Golán.

-Probablemente para evitar que los sirios siguieran tirándonos proyectiles desde ahí arriba…

-Buena respuesta "sojnutiana", Marcelo, pero entre tú y yo, sabemos que Moshé Dayán no estaba guiado por motivaciones menos expansionistas que las de Assad.

-Como quieras…

-Gracias, pero ahora voy a decir abiertamente: entre uno y otro, prefiero que gane Moshé Dayán que Assad. Aunque al fin y al cabo, preferiría que haya paz, y que no hubiera habido ni un Dayán ni un Assad.

-¿Podemos llegar al punto que me está carcomiendo desde que empezaste? ¿Assad mató a su hijo?!

-Quizás sí. Y no sería el único gobernante del mundo moderno que lo hiciera (y no estoy hablando solamente del mundo árabe). El hijo de Assad, Basal, murió supuestamente en un accidente de tránsito en 1994. Todo el mundo sabe que no hay accidentes de tránsito cuando uno pertenece a la capa gobernante.

-¿No? ¿No son personas comunes que pueden estar expuestos a accidentes de tránsito como cualquier mortal?

-No si se trata del hijo del dictador, o hijo de un presidente, lo cual es lo mismo. Mira, de acuerdo con muchas voces de disidentes sirios, que huyeron del régimen brutal de Assad, su primogénito Basal divergía y discrepaba con su padre en varios asuntos aparentemente cruciales, por lo cual se habría hecho menester eliminarlo. Assad, rápida y despiadadamente eliminó a un hijo, Basal,que hubiera podido constituir una amenaza. Bashar, en cambio, que lo reemplazó, si bien puede que llegue a una paz, no estaba dispuesto a desafiar a su padre en vida. Parece que Basal sí, y fue eliminado por ello.

Otra teoría política bastante vigente, es que Assad temía mucho las ambiciones de su hijo, y Basal era abiertamente soñador y soñaba con derrocarlo. Assad padre estaba en una situación bastante endeble en Siria, hubo muchos levantamientos de musulmanes, muchas expresiones de disconformidad con el régimen alawita. En ese contexto se hace muy factible que haya eliminado a su hijo.

-Esto me suena un tanto herodiano...

-Ahí tienes un ejemplo. Herodes, rey de Israel hace 2.000 años, que mató a su propio hijo Fasael, a su esposa Myriam la Hasmonea, y a su cuñado, hermano de ésta, Aristóbulo III, Sumo Sacerdote. Es un modelo establecido de consolidación del poder.

Y para nuestros lectores argentinos: entre Menem y Assad hubo relaciones demasiado estrechas, principalmente por medio del terrorista Monser Al Kassar. Era su amigo en común, un terrorista de origen sirio. Al Kassar fue responsable de la voladura del avión de Lockerby en 1988, en la que murieron más de 280 personas, íntimo amigo de Hafez El Assad, importante traficante de armas en Siria, parte de la clase que dominaba y oprimía a todo el pueblo sirio, un pueblo, de paso sea dicho, que no tiene ninguna voz en el diseño de su propio futuro.

Al Kassar iba y venía muy frecuentemente entre la Argentina y Siria, principalmente entre 1988 y 1994. Y lo más curioso es que dos meses antes de la voladura de la AMIA, Al Kassar también fue y vino entre los dos países con salvoconducto y canilla libre. La bella Zulema Yoma, ex de Menem, también estaba ligada íntimamente con la casa real de Hafez El Assad. Y el nivel de vínculos terroristas entre el régimen menemista y el de Assad superaba lo imaginable. Remito a mis lectores al libro de Jorge Lanata, "Cortinas de Humo", o a cualquier libro escrito por ese periodista, y al de Juan José Salinas, "AMIA, quiénes son los culpables y por qué no están presos".

Porque es un hecho bastante bien establecido. Assad subvencionaba terroristas, y tenía mucho interés en mantener a Menem en su lugar. También tenía un viejo amigo en el gabinete de Menem, un tal Jorge Antonio, también de procedencia siria, quien de hecho es el autor del primer libro de revisionismo nazi en la Argentina, un pequeño opus titulado "¿Y qué?", publicado en 1965.

No estoy insinuando para nada, y aborresco la insinuación, que cada argentino de origen sirio es sospechoso de apoyar a Assad. Es como decirme que por ser judía apoyo seguramente a Baruj Goldstein. No es así. Assad se frustró mucho con el hecho de que la mayoría de los argentinos de origen sirio no querían tener nada que ver con todo el juego.

Lo que sí estoy constatando aquí es que Assad estuvo muy involucrado en la política interna de la Argentina, y en cierta medida también de Chile, en el plano de la subvención del terrorismo, y de vínculos muy fuertes también con los regímenes militares.

Esto hay que dejarlo constatado a la hora de analizar el tema de la paz con Siria. Yo también quiero la paz con Siria. Y déjame decirte que, en el caso de una paz verdadera, yo sí devolvería el Golán, no creo que sea parte indiscutible de Israel, para nada.

-Sí, pero antes que vuelvas a Israel, ¿esto significa que apoyás la llamada "pista siria" en el caso del atentado contra la AMIA, que compartís la tesis de que el gobierno de Menem encubrió esa pista, y que la dirigencia judeo-argentina, empezando por Rubén Beraja, ayudó a ese encubrimiento a cambio de favores de Menem, que compró así el silencio judío…

-Sí, Beraja se arrodilló ante Menem, le besó el anillo y sus problemas se solucionaron por un tiempo… Si te fijas, Menem hizo hincapié todo el tiempo en que los culpables eran los iraníes. Vamos, corazón, los iraníes son los aliados principales de los sirios, una mano no se mueve sin que la otra le dé la orden. Al decir Irán, Menem estaba encubriendo a Siria del modo más burdo y hasta torpe. Cualquier tarado que sepa un poco de política actual sabe que al decir Irán se dice Siria, pero menem comprobó tristemente que había muchos tarados que no lo sabían.

La dirigencia judía también tiene que dar cuentas por los muertos en la AMIA, ella sabía que los dardos de la investigación debieron apuntar a la embajada siria, pero jamás llegaron ni llegarán.

-Muy bien. Assad fue un mal bicho, mató a mucha gente con su propia mano, y a muchos más por manos ajenas, posiblemente participó en los atentados en Buenos Aires. Ahora se murió. ¿Qué cambia, qué va a pasar?

-Sí, eso es lo fascinante. Me recuerda la anécdota de un periodista antifascista que durante años, en tiempos del generalísimo, decía que "reconstruiremos España cuando Franco se muera". Cuando le llegó la noticia de la muerte de Franco, un buen día de 1975, dijo: "¡Puta madre, qué hacemos ahora!" O sea, ya no hay más coartada, hay que ponerse a trabajar.

Ahora vamos a ponernos en los zapatos de Bashar, el heredero. Hasta nuevo aviso yo sigo acusando a Siria por su política nefasta en derechos humanos. Mis lectores saben que tampoco estoy tan contenta con Israel en ese sentido, pero somos mejores que los sirios por varios cuerpos. La prueba es que estoy hablando de esto públicamente y no estoy en la cárcel. En Siria me habrían matado directamente.

¿Qué va a pensar Bashar de nosotros? Cada adolescente que ha pasado por las santas manos de la Agencia Judía ha escuchado el famoso cuento de Eli Cohen, y seguro que algún madrij enfervorizado le habrá contado con mucho orgullo cómo un espía israelí, allá por 1964 casi llegó a tener el alto mando de siria. Y lo presentan como si fuese una cosa muy loable, como si no fuera una flagrante violación del derecho internacional. ¿Cómo nos sentiríamos nosotros si una buena mañana se descubriera que Shaúl Mofaz, nuestro Jefe de Estado Mayor, es en realidad un espía sirio? No nos gustaría demasiado. Pero cuando nosotros logramos infiltrar uno de los nuestros, entonces fenómeno, se convierte en un mito nacional.

Imagínate cómo se siente Bashar, porque la experiencia de lo que hizo Israel con Eli Cohen late poderosamente aún en Siria. Israel mandó un espía, primero a Argentina, no olvidemos, para entablar relaciones con toda la comunidad siria en la Argentina, país que hasta principios de los años ’60 fue conocido como el meollo del espionaje sirio internacional. Cohen logró penetrar en el alto escalafón sirio en Buenos Aires, y desde allí la Liga Arabe lo envió a Damasco. Fíjate de paso cómo la Argentina está muy presente en toda la historia que hoy te cuento. Y Eli Cohen llegó como íntimo amigo del general Attasi, que era el dictador sirio. Desde allí, Eli Cohen logró pasar mucha información militar a Israel. La anécdota más caliente es que convenció a los sirios de sembrar eucaliptos en el Golán con el argumento de dar sombra a los soldados en las trincheras, y que en realidad su objetivo fue señalar a los israelíes dónde estaban éstas y los arsenales de municiones.

Cuando lo descubrieron transmitiendo en clave morse un día que había corte de luz en Damasco, y lo llevaron ante el general Attasi, Attasi lloró, porque había confiado en su amigo Eli Cohen, como en la historia de Julio César y Brutus. Lloró, pero igual lo condenó a morir ahorcado, y lo colgó en la Plaza de los Mártires en Damasco. Su cuerpo yace aún en el cementerio judío de la capital siria.

Ahora ponte en los zapatos de Bashar. Siempre decimos: ¿podemos confiar en los sirios? Yo te voy a decir que no. La diferencia es que te voy a decir que tampoco los sirios pueden confiar en nosotros, que también violamos la ley internacional, y estuvimos al borde de controlar Siria. ¿Cómo podrían confiar en nosotros? Piénsalo…

-Está bien, lo voy a pensar… ¿Qué más?

-Bashar tiene otro problema irresuelto. El estado tétrico de la pequeña comunidad judía sefardí en Damasco y en Alepo, que fue terriblemente perseguida en la época de Assad. Este los arrinconó en un gueto. No estoy metaforizando. Los judíos en el barrio judío de Damasco no podían salir a partir de una hora determinada de la noche. Vivían en el Medioevo. Hablando como sefardí e izquierdista, Bashar a mí me podría comprobar que está dispuesto a hacer la paz si mejora la situación de los judíos sefardíes que están todavía encarcelados en Siria. Y digo encarcelados porque, a diferencia de otros países árabes donde están por voluntad propia, en Siria ya no quieren estar.

-Pero ¿no era que no podíamos confiar unos en los otros? ¿Por qué habría de mejorar la situación de nadie? ¿Por qué habríamos de confiar en él si lo hiciera?

-Sí, estaríamos empatados y paralizados por el empate. Pero no, porque existe Billy Clinton, ya mis lectores saben que…

-…Que estás perdidamente enamorada, y que le tenés una envidia fatal a Mónica Lewinsky, that woman…

-No, no la envidio, yo lo habría hecho mejor. Pero de todos modos, hay una fuerza que va a obligar a Bashar a concretar a hacer la paz con Israel y que va a obligar a Israel a concretar la paz con Siria. Olvídate del antiguo imperialismo sirio, y olvídate de los sueños de que el Golán es parte inseparable de la Tierra de Israel. Esa fuerza es la globalización. Siria no pertenece más a la Unión Soviética. Hubo un tiempo en que Assad padre coqueteó con China. Después de toda la cháchara de cómo China se iba a convertir en super potencia, comprobamos que el principal problema de ese país fue y sigue siendo cómo alimentar a toda su población. China no juega el juego, puede abastecer alguna que otra arma a alguien, puede calentar la situación a fin de estorbar un acuerdo de paz, pero no puede fijar ni determinar nada ni le interesa.

Bashar está fuertemente interesado en mejorar sus relaciones con Estados Unidos, hace mucha gala de su educación europea, estuvo más tiempo en Europa que en Siria. Es un punto a su favor; no es que esté alabando a Europa, Dios me libre, pero le hizo bien crecer fuera de Siria, y no pertenecer a la antigua generación nasserista.

Ahora Siria depende de los EE.UU. Israel, ya lo sabemos, es el estado número 51, para bien y para mal. Assad no podía concretar la paz porque era antiguo partidario de la vieja era nasserista, el último sobreviviente panarabista, y no pudo hacer el viraje que por ejemplo sí pudo hacer Anwar Sadat.

Y con todo el proceso de paz, que a pesar de las dificultades continúa con una dinámica propia, Assad quedó afuera, quedó como el hazmerreir de todo el mundo árabe. No consiguió los créditos económicos yanquis, que es lo que él quería. Para mí su última reunión cumbre con Clinton en Ginebra fue el "Ocaso de los Dioses". Assad probablemente sabía que se estaba muriendo y no le importó decir todas las guarangadas que decía.

Yo sí creo posible que Bashar concluya una paz con Israel. Pero de nuevo, todo es una cuestión de mentalidad, hoy en día, más que de intereses. Para que Siria lo haga, deberá desprenderse de su antigua quimera de ser el protector de Jerusalem. En el año 638 entró el califa Omar a Jerusalem, de la dinastía Omaya con centro en Siria. Omar era muy tolerante con los judíos, esto visto en términos relativos, es decir del siglo VII. Pero ahora ya no estamos en el Medioevo, y si Siria logra desprenderse de esos atavíos, creo que será posible concretar una paz con la Siria de Bashar.

Ultima cosa: hasta ahora Bashar se ha mostrado dispuesto a aceptar la presencia de una fuerza multinacional en el Golán, y la desmilitarización de esa región.

-¿Ya lo dijo? Yo no escuché ningún pronunciamiento respecto del Golán por parte de Bashar.

-No lo ha dicho, pero no se ha opuesto, que en la política árabe, lo no dicho es mucho más importante que lo dicho. Voy a terminar con un palo para la derecha. Ya los escucho decir: "No podemos confiar en Bashar Assad porque sigue alabando la figura de su padre". Niños, despierten, él no es directora de la WIZO-Hadassa, sino dictador de un país árabe, su padre era Hafez El Assad. Tiene que mostrarse leal a la herencia de su padre a nivel de la retórica para no ser derrocado. Sólo después de estabilizar su poder podrá hacer un viraje y concretar una paz con Israel. Eso es lo que espero de él, así como le exijo mejorar la situación de los derechos humanos, tanto de los judíos como de los árabes en Siria.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine



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