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La sociedad israel y sus imperalismos culturales

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2003-08-06 11:24:15
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La sociedad israelí y sus imperalismos culturales

Las clases de Sharona

Por: Sharonah Fredericko
Marcelo Kisilevski

El llamado etnocentrismo, la pretensión de un grupo étnico de ser el centro del mundo, ha afectado a la mayoría de los pueblos en mayor o menor medida, y los judíos no son excepción. Nuestra profe-genio de historia nos cuenta en esta nota cómo incluso dentro del pueblo judío, unos grupos negaron y siguen negando la legitimidad de los otros, para erigirse en "el" judaísmo por excelencia. Una reivindicación de la "otredad" judía.

 

-Sharona, el proceso de paz está algo cadavérico, pero en algún momento, cuando se reanude y termine por haber paz, dentro de la sociedad israelí va a correr sangre, ¿no? ¿No va a haber nunca posibilidades de formar un solo pueblo unido aquí?

-Nunca en nuestra historia fuimos un solo pueblo, lo cual no quita la legitimidad de ser una nación. Yo sí creo que una nación puede estar compuesta por muchos pueblos, e incluso diría que es mucho más sano que así sea. No creo en una nación monolítica. Está muy bien, en cambio, que la nación judía sea un mosaico de distintos pueblos judíos. El mito de que éramos un pueblo nunca fue cierto.

Lo que pasó en Israel es que en el afán de fraguar el marco de un pueblo, que dicho sea de paso es el mismo afán que caracteriza ahora al pueblo palestino, se intentó fusionar partes incompatibles, negando unos la identidad de otros.

Pero esto no es patrimonio de los judíos ni de los palestinos. Si paseas por Italia, verás que la "nación" italiana está hondamente dividida entre norte, centro y sur. Lo único que debes hacer es llamar a un genovés "siciliano" para que tus días estén contados, y no es en broma ni estereotipo. Mi padre, que descanse en paz, era genovés, y en la familia no era sólo un chiste el hecho de que el peor insulto que se podía decirle a alguien era "siciliano". Y eso que era judío.

Alguien de Liverpool no es como alguien de Londres. Y ve a decirle a un yanqui de Boston que se ve como alguien de Louisiana. Comparten ciertos rasgos culturales pero no son los mismos.

Nos resulta amenazante pensar esto. Ya estoy imaginando las respuestas histéricas de la gente, cierto coro en el mundo sionista que me escucha atónito desmembrando el país a medida que hablo. Pero no: Israel tiene el mismo derecho como cualquier otra nación a la existencia. Sólo digo que la fragmentación en el nivel de la diversidad es algo muy saludable.

-Pero puede ser pluralismo en lugar de fragmentación. Ser distintos, pero unirnos precisamente a través de las diferencias…

-Sí, pero no es justamente lo que estamos haciendo, querido mío. Nos estamos arrancando los ojos. He visto, por ejemplo, las pancartas con la foto de Arieh Deri, el líder político de Shas, que ingresa en estos días a la cárcel. El sí ha cometido crímenes, y fue condenado por la justicia, en la que creo fervientemente. A mí, como sefardí, no me conmueve un ápice escuchar decir que lo meten a la cárcel por ser sefardí: lo meten a la cárcel porque es un delincuente.

Dicho esto, no nos podemos olvidar que hay varios delincuentes de origen ashkenazí, entre ellos el ex presidente Ezer Weizmann, que también debería estar en la cárcel. Pero el hecho que él haya esquivado la justicia no significa que a Deri haya que soltarlo. Yo los metería a los dos en la misma celda.

Lo que no hay es un discurso social serio que contemple las diferencias étnicas en este país. El mismo se ha deteriorado, como se deteriora todo en este país, al nivel de la retórica racial, incluso racista.

Ahora voy a cargar también contra los grupos dominantes en este país, aunque es muy fácil atacar a los ashkenazíes, ya lo hago con los ojos cerrados. Por eso ahora me las voy a tomar con los marroquíes.

-¡No me digas!

-Sí te digo. Porque al adueñarse del estandarte de la comunidad sefardí, ellos han discriminado a las demás comunidades sefardíes no menos que los ashkenazíes.

-Cuidado, estás degollando a otra vaca sagrada, Sharona.

-No me importa. Pero no estoy hablando de todos los marroquíes, sino de su liderazgo. Han creado una falta de conciencia total al hecho de que existen otras culturas sefardíes que no son la marroquí. Por ejemplo la mía, que es la sefardí italiana; la griega, las orientales: de Irak, de la India. Y cuando los marroquíes hablan en nombre de los sefardíes, no comparto absolutamente nada. Por lo menos, no comparto con el marroquí más de lo que comparto con el polaco. A nivel humano, eso sí, comparto todo con todos. Pero culturalmente, no es menos imperialismo cultural lo que hace el liderazgo marroquí al decir que su cultura representa a la sefardí, que lo que hizo David Ben Gurión, líder laborista, en los años '50. El reprimió a toda la cultura sefardí, no con la policía, pero sí con acciones y mensajes culturales, intentando insuflar a la cultura sefardí la narrativa histórica ashkenazí. En lugar de decir: "qué hermoso, tenemos muchas culturas judías, la polaca, la marroquí, la rusa, la italiana, la china, y con ellas vamos a formar un diamante", Ben Gurión se apasionó en cambio con la idea de "crisol de razas". Esta fue una idea errónea copiada de Estados Unidos: formar un crisol donde todos sean iguales. Eso es una tontería: no es real y tampoco tiene que serlo.

-La idea era llegar a ser todos iguales con una imagen muy definida, una especie de experimento de ingeniería social de laboratorio que se llamó el "sabra".

-Exacto. Ojo, no estoy diciendo que no existe una experiencia israelí. Pero hay que decirlo tajantemente. Un árabe druso, que sirve en el ejército, comparte mucho más de esta experiencia israelí que un ultraortodoxo judío que no lo hace. Ser israelí no es solamente ser judío.

El afán de Ben Gurión de crear un ser totalmente postizo, un nuevo judío desenraizado de su pasado, se parece mucho al de Shas. No quepo ni en el modelo de Shas ni en el de Ben Gurión. Es hora de tirar los modelos a los cuatro vientos y empezar a adoptar la imagen del diamante, una imagen de la sociología que me gusta mucho. Es la de una sociedad sana con distintas facetas, en la que cada grupo brilla con luz propia, formando al mismo tiempo parte de un conjunto.

-¿Y qué hacemos con los matrimonios "mixtos"?

-Si se casa un judío yemenita con una judía rusa, pues qué lindo, su hijo tendrá ambas culturas. Eso es preferible a la tontería shasista o bengurionista, de que hay sólo una versión de lo que es ser judío, versiones que por cierto no tuvieron en la historia absolutamente nada que ver ni con la experiencia marroquí ni con la polaca respectivamente.

-Me pregunto: en esta historia violenta de unos pueblos negando la legitimidad de otros, ¿qué comunidades judías habrán quedado en el camino sin dejar siquiera rastro?

-Hay muchas que son interesantes, empezando por la italiana, pero te juro que no es porque sea la mía. Entre las muchas que hay, se cuentan muchas ashkenazíes también.

Empecemos con las sefardíes menos conocidas, que no pertenecen al continuum cultural de Shas. Los judíos italianos, los judíos búlgaros, los judíos griegos. Nuestra historia es otra. Somos los descendientes de olas emigratorias de los judíos que fueron expulsados de España en 1492.

-Yo tenía entendido que los judíos de Italia no se consideran sefardíes, sino que así como había españoles había italianos a un mismo nivel, ambas desde la destrucción del Segundo Templo.

-Cuidado, porque hay tres comunidades judías italianas. Está la más antigua que es la italiana, que es la que tú señalas. Ellos siguen el rito italiano, y si vas a la Gran Sinagoga de Roma, verás que no rezan de acuerdo al rito sefardí o ashkenazí sino al italiano propiamente dicho, que remonta a la época del emperador Vespaciano, en el siglo I dec. Luego tenemos en Italia una pequeña comunidad ashkenazí procedente de Alemania. Y por último, en realidad la segunda más grande, que es la sefardí, que es la mía. Se trataba de refugiados que empezaron a salir de España en el siglo XIV, cuando ya la reconquista en España se acercaba a su cumbre, y que llegaron en masa a principios del siglo XVI. Mantuvimos el ladino, nunca hablamos el árabe ni el magrebí, el idioma de los judíos de Marruecos. Nuestros adalides culturales eran de estirpe española, como el rabino Isaac Abarbanel, un filósofo místico. Con él cargamos el peso de la Kabala, pero no como los rabinitos baratos de hoy en día que venden amuletos, sino como estudio contemplativo de una rama del misticismo.

Luego tienes a los judíos de Bulgaria que también tienen un origen mixto. Una parte de ellos se remonta al Imperio Bizantino. Cuando el "santo" emperador Constantino convirtió a la mitad del Imperio Romano al cristianismo, ya vivían judíos en la zona de Bulgaria. Hablaban el antiguo griego y permanecieron allí, lo mismo que los judíos de Turquía, que también tienen el elemento bizantino. Tanto unos como otros recibieron a las olas migratorias de España, y fueron absorbidos de algún modo por la cultura de los judíos españoles.

Hoy en día todas esas expresiones, esas comunidades, han sido tragadas virtualmente por las corrientes sefardíes del norte de Africa, particularmente los marroquíes. Nadie habla de ellos. En cierto sentido esto se quebró un poquito con la aparición en Israel de un cantante judío griego, Iehúda Poliker. De paso: Poliker no es sólo abiertamente judío griego, también es abiertamente homosexual, y lo digo para todos mis coetáneos sefardíes que son muy homofóbicos. Cuando él rodó la película "Por aquella guerra", que mostraba la experiencia de los judíos de Salónica en la Segunda Guerra, despedazó el estereotipo de que los únicos judíos que murieron en el Holocausto fueron los ashkenazíes, y trajo así una voz que prácticamente no era escuchada.

Luego tenemos comunidades que fueron absolutamente negadas tanto por el establishment bengurionista como por el shasista. Toma por ejemplo el judaísmo de la India, una comunidad dividida en por lo menos tres, y que tiene un pasado fascinante.

Los elementos más antiguos se remontan a los tiempos del rey Salomón. Llegaron a la India como marineros enviados por Salomón para que traigan los materiales necesarios para construir el Primer Templo y fundaron, en la zona de Bombay una comunidad, quizás la más antigua de la diáspora, que se llaman los Beni Israel, hijos de Israel. Se quedaron allí y mantuvieron estrechas y amistosísimas relaciones con los hindúes. Hay que subrayar que, igual que en Bulgaria, en la India nunca hubo un brote antisemita, al punto que en Bombay fueron considerados incluso como una casta particular, de entre las castas de la India. Su santo patrón es el profeta Elías, Eliahu Hanaví, y sostienen que el mismo subió en su carroza de fuego desde cierto lugar de la India. Si viajas a ese país, pídeles a los judíos que te muestren el lugar exacto desde el que Elías subió al séptimo cielo en su carroza.

Luego tienes otra comunidad mucho más reciente, los sefardíes. Y aquí voy a hacer un auto-ataque, porque el que hayamos sido víctimas del racismo no significa que no hayamos sido nosotros también unos racistas de la peor calaña. Llegaron judíos sefardíes fugándose de la Inquisición a la zona de Cochín, en la costa occidental de la India, en el siglo XVI. Construyeron una sinagoga bellísima en Cochín, adonde no permitieron entrar a los Beni Israel que no fuera como esclavos, y no les permitían sentarse en los mismos asientos en los que se sentaban ellos. Tú sabes, es que eran más blancos. Y como eran más blancos, tuvieron esclavos de entre los Beni Israel, y no había mucha mezcla entre ambos grupos.

Tienes una tercera comunidad judía en la India que son emigrantes de Irak, que llegaron desde Bagdad como comerciantes en el siglo XVIII. Ellos hablan árabe.

-¿En qué idioma hablan los judíos de Cochín y los Beni Israel?

-Los de Cochín hablan portugués, los Beni Israel hablan indostaní, y hay otro grupo dentro de estos últimos que hablan un dialecto llamado maratí. Con estas tres comunidades pasó algo muy irónico. Los tres grupos llegaron a Israel en los años ’50, y aquí descubrieron que para los ashkenazíes, todos ellos eran unos sefardíes de porquería. Ben Gurión, en su infinita sabiduría, los mandó a Bat Iam, y allí tuvieron que mezclarse, porque a la élite ashkenazí de la época le importaba un comino que fueran sefardíes, bagdadíes o indios.

-Veo que le tenés especial cariño a Ben Gurión…

-Sí, estoy hablando muy mal de él, me cae malísimo. Pero aquí debo constatar que los del Likud fueron peores. Para que los derechistas no se pongan a bailar, les cuento que la actitud de Jabotinsky para con los judíos de oriente fue decir que éramos salvajes que había que "desculturizar" para que pudiéramos integrarnos en la matriz cultural moderna.

Luego tenemos la comunidad judía de la China…

-¿Judíos chinos, con ojos sesgados y todo?

-Sí, con todo. Tenían su sinagoga en Kai Feng Fu, que existió por lo menos a partir del siglo XII. Sabemos que los primeros judíos llegaron a Kai Feng Fu por la Ruta de la Seda. Llegaron originalmente de Persia, viajando como comerciantes al estilo Marco Polo. Sabemos eso por una escritora norteamericana protestante, sin vinculación alguna con los judíos, que escribió un libro titulado "Anémona", que hablaba de una judía china que vivía en Kai Feng Fu. Allí estos judíos tenían rollos de Torá en su sinagoga, y eso fue así hasta principios del siglo XX.

-¿Qué pasó con ellos?

-Gran parte se asimilaron, porque no había antisemitismo. Los que sostienen que nuestra identidad es suficientemente fuerte, que entiendan que los judíos chinos se comportan exactamente como los judíos norteamericanos, que también se están asimilando. Y los chinos jamás fueron antisemitas. Los que permanecieron en Kai Feng Fu tuvieron que irse cuando la invasión japonesa, pues no olvidemos que los japoneses fueron aliados de los alemanes. Y los japoneses no siempre se portaron bien con los judíos, si bien hubo ciertos diplomáticos japoneses que aceptaron dar refugio a judíos alemanes llegados a Shanghai, también hubo japoneses que hicieron tisco de los judíos sabiendo que lo eran.

-¿Hubo más judíos en el Pacífico?

-Sí, en Mienmar, ex Burma, y en Siam, Tailandia, que eran emigrados de la India, ya en la Edad Media. Y ellos también se fugaron de Mienmar y de Tailandia cuando llegó la invasión japonesa. Llegaron primero a la India y después a Israel. Y aquí también fueron totalmente tragados en los años ’50, primero por el bengurionismo, y luego por el racismo del liderazgo marroquí, que no reconoció ninguna diferencia cultural.

-El gobierno de Canadá subvenciona a las diferentes comunidades étnicas para que sigan manteniendo y desarrollando sus culturas particularistas…

-¡Es cierto! Incluso hay en Canadá un país indígena autónomo. Los canadienses nos ganan por lejos…

-A eso iba: ¿vos ves a Israel haciendo algo similar?

-No, no estoy diciendo que hayan enclaves étnicos aquí. Mi ideal es que todos se casen con todos, pero no aspirando a un modelo cultural forzado. Que los polacos sean polacos y que los sefardíes sean sefardíes. Ni Ben Gurión ni Arieh Deri, aunque fíjate qué es lo más gracioso: que los líderes marroquíes de Shas fueron educados en las ieshivot (casas de estudios rabínicos) de los Litaim, una de las ramas de los ultraortodoxos ashkenazíes, y por eso Arieh Deri y su grupo se visten de negro, que no tiene nada que ver con la colorida ropa marroquí. Qué ironía: están vendiendo la cultura de Lituania como si fuera la cultura marroquí por excelencia. Y a la floreciente y rica cultura judía marroquí, sofisticada e intelectual, no la encuentras aquí, sino en Montreal. Allí migró la élite intelectual judeo-marroquí, que no comparte absolutamente nada con Shas.

-Sigamos recorriendo las comunidades perdidas…

-Sí, tenemos muchas comunidades en el norte de Mongolia, en la zona de Manchuria, judíos llegados de las montañas caucásicas, como Azerbaidján y Armenia, que tenían una cultura tomada precisamente del Asia Central. Ellos se consideraban descendientes de las Diez Tribus Perdidas. ¿Sabes algo? No es algo tan inverosímil. En Afganistán había una comunidad judía que remontaba a la época del Segundo Templo, y que sostenían ser los descendientes de varias tribus de las diez perdidas. Honestamente, es posible. Primero, porque no existe otra explicación acerca de cómo llegaron judíos a Afganistán, y no se trataba de sectas con elementos judíos, sino judíos con todas las letras. Segundo, si lees la Biblia, verás que los asirios, que conquistaron el norteño reino de Israel, esparcieron a los judíos por una zona al noreste de Asiria, o sea Persia y Afganistán. Pues también los judíos iraníes se remontan por lo menos a la época del Segundo Templo, una comunidad que ya aparece en la Biblia, en el rollo de Ester, que vivió en Persia, a veces llegando a la cima del poder político, manteniéndose como comerciantes de seda, con importantes centros de estudio, y cuyo idioma era el persa, no el árabe.

Tampoco hay que olvidar a la comunidad de Irak, originaria del primer exilio en Babilonia, que legó al mundo la obra más grande de enseñanza post bíblica que es el Talmud, con sus academias talmúdicas como Pumbedita y Nahardea, cuyo idioma original era el arameo, y que en el siglo XII constituyeron el centro del mundo judío.

Cuando el viajero Benjamín Metudela, un judío vasco navarrense del siglo XII, llegó a Bagdad, escribió que había encontrado a la comunidad judía de más renombre y de mayor riqueza y sabiduría de todo el mundo.

Los judíos iraquíes no forman parte de la narrativa histórica ni de Ben Gurión ni de Shas. A pesar de tener en Israel un par de escritores iraquíes que constatan su origen con orgullo, como Sami Mijaeli, en general, en lo que respecta a los paradigmas del Laborismo, del Likud y de Shas, los iraquíes se pierden en la maraña cultural.

-¿Qué podemos decir de culturas judías ashkenazíes perdidas?

-Son muchas. ¿En qué país piensas cuando dices ashkenazíes?

-En polacos, como se dice aquí en Israel, pero en la Argentina a todos los judíos les dicen "los rusos"…

-Muy bien. La cultura judía rusa no era la misma que la de Polonia. Los rusos no son ashkenazíes en el mismo sentido que los polacos. Aquellos están hiper mezclados con elementos judíos mongoles y orientales. Es un hecho documentado históricamente, los remito a un libro brillante escrito por Arthur Koestler, "La tribu número 13", que habla del origen de los judíos rusos.

En el séptimo siglo hubo un reino que se llamó el reino de los Kúzares, un reino pagano turco-mongol. En el siglo VIII el reino se dividió en dos. Una mitad se convirtió al islam, y la otra al judaísmo. Establecieron un reino judío independiente en la zona del Mar Negro. Tuvieron su ejército, así que queda desmentido de que durante 2000 años no haya habido un ejército judío independiente. Tuvieron centros de enseñanza y academias de estudio.

Sabemos de todo esto porque en el siglo X el sabio judío Ibn Shaprut recibió una carta del rey de los kúzares, y entre ellos se inició una correspondencia muy famosa. Es decir que la existencia de un reino judío independiente oriental era bien conocida.

-Pero los kúzares tampoco existen más…

-No. En el siglo XIII llegó Gengis Khan, líder de los mongoles, e hizo añicos tanto a los kúzares musulmanes como a los kúzares judíos. Muchos de ellos huyeron y llegaron como refugiados a Rusia y se entremezclaron allí con las comunidades ashkenazíes. De modo que los judíos de Rusia tienen un fuerte elemento mongol y, por ende, y este es un hecho notado siempre en el Instituto Weizmann, en todos los hospitales de Israel, cuando nace un judío ruso, frecuentemente tiene una mancha azul en el trasero que es característica de niños orientales, chinos y coreanos.

En resumen, tampoco hubo mucho reconocimiento de la cultura judía rusa clásica. Ben Gurión llegó con su cultura y tristemente pensó que era la única. Los de Shas hoy en día piensan igual. Lo que yo estoy proponiendo es otro modelo cultural que dé algo de expresión a otras culturas. No estoy menospreciando a la polaca ni a la marroquí, que vivan largos años, pero no son las únicas.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine



Algunas evaluaciones hechas por los miembros de Jinuj.net:

Autor Fecha del mensaje

***** e_dana 18/3/2005 10:49 AM
mUY BUENO

***** ariehcapella 21/12/2005 0:45 PM
Excelente!. pese a no compartir ciertas tesis, me parece fenomenal que se este dando a conocer la Riqueza de la cultura Judia a lo largo del Mundo, a pesar de Asimilacion y diaspora!

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Terrible *****
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