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La Venganza Ser Terrible

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2003-08-06 11:22:45
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La Venganza Será Terrible

Las clases de Sharona

Por: Sharonah Fredericko
Marcelo Kisilevski

Corren días aciagos para toda la humanidad, en los que la venganza parece ser la medida de todas las cosas, los pensamientos y los actos. La venganza es violenta y apunta contra gente que no tuvo que ver, necesariamente, con el acto vengado, el cual a su vez vengaba uno anterior. Tanto unos como otros, todos son "iluminados" dueños de la razón, divina o terrenal. ¿Qué reflexión podemos hacer, de todos modos, en medio de la masacre? El concepto de venganza en el judaísmo es el tema de nuestra clase de hoy.

-Sharona, hoy, 17 de octubre, lo han asesinado a Rejavam Zeevi, apodado "Gandhi", el ministro de Turismo y líder del partido Moledet.

-Sí, aclaremos que lo llamaban Gandhi porque cuando era joven militante político era delgado y con anteojos y se parecía al líder pacifista hindú. Pero en realidad estaba lejos de serlo. Zeevi abogaba por la "transferencia" física de toda la población árabe de los territorios. También abogaba por la de los árabes israelíes, hasta que Beny Beguin, hijo del ex primer ministro Menajem Beguin y un hombre de mucha integridad, obligó a Zeevi a borrar esa cláusula de su plataforma como condición para que entrara en una alianza política con él. Digamos que Gandhi no era un dulce. Eso no justifica su asesinato, pero tengamos claro quién era.

-Todo lo que está pasando ahora es una serie de actos de venganza múltiples. Lo de Gandhi fue porque Israel liquidó a Abu Alí Mustafa, líder del Frente Popular par la Liberación de Palestina. Ellos ya lo habían dicho: "ustedes matan a nuestros líderes, nosotros mataremos a los de ustedes". Esa liquidación, a su vez, había sido respuesta a la participación del FPLP en varios atentados terroristas contra israelíes inocentes. Osama Bin Laden dice que se vengó en su atentado de la muerte de medio millón de niños iraquíes y de toda la opresión del mundo musulmán por parte de Estados Unidos. Este país ahora hace su venganza por el atentado en las Torres Gemelas.

-Y te estás preguntando dónde se termina…

-No, me queda claro que esa rueda una vez iniciada no tiene fin, o no necesariamente. Mi pregunta es algo de lo que se habla poco. El judaísmo, ¿qué piensa de la venganza como modo de hacer justicia? Me lo pregunto porque es lo que nos interesa a nosotros, porque nosotros también estamos involucrados en un círculo de violencia y porque en algún momento también nos va a tocar, se supone, la violencia más amplia, más internacional.

-Sí, pero hay muchos que dicen que una vez ocurrido lo de las Torres, nadie tiene realmente una respuesta.

-Y de todos modos, Sharona, ¿qué dice el judaísmo de la venganza?

-Primero quiero tocar los ejemplos que diste, porque por ahí vemos cuán vapuleada se ve la idea de la venganza. Bin Laden habla de la muerte de niños iraquíes, pero no menciona a los niños kuwaitíes: no nos olvidemos que Irak había invadido a un país soberano, Kuwait, que nunca había perpetrado acciones bélicas contra Irak, y masacró a gusto a la población civil de Kuwait. De acuerdo con Amnesty Internacional (como siempre, cito fuentes que no sean judías ni árabes para estas cosas) y con la ONU, más de 100.000 kuwaitíes perecieron a manos de Saddam Hussein. Así que si Osama Bin Laden quisiera vengarse por los niños iraquíes tendría que vengarse también por los de los kuwaitíes, si es que le importa realmente la muerte de niños.

Por otro lado, como buen partidario de la venganza, Bin Laden tendría que regocijarse por los bombardeos en Afganistán, porque ahora cada una de las seis mil familias de los que perecieron en las Torres, tienen el santo deber de vengarse matando un musulmán. Fíjate adónde lleva un pensamiento llevado a sus últimas consecuencias.

En el judaísmo, la venganza es de Dios, y ningún ser humano se puede arrogar ese derecho. Es decir, mis queridos Osamitos y Baruj Gosdsteinitos. En esto metemos en la misma bolsa a ambos: nadie, de acuerdo con el judaísmo clásico, que es la Biblia, tiene el derecho de hablar en nombre de Elohim ni de Allah, porque como dice en la Torá: "La venganza es mía", o sea de Dios.

Eso no significa que el judaísmo diga que nadie tiene derecho a la autodefensa. Una cosa es la autodefensa, y otra bien distinta es elegir como blanco a otros inocentes. Y la Biblia no te lo permite. No te permite atacar y masacrar a ese portorriqueño que fue esa mañana a trabajar a las Torres Gemelas, o a ese inmigrante paquistaní que fue a trabajar ese día al restaurante en las Torres –murieron unos 300 paquistaníes musulmanes en el atentado-. Y tampoco tiene que morir un campesino afgano que no tiene nada que ver con el asunto.

O sea que búsqueda de justicia sí, elegir a civiles inocentes como blanco, jamás.

-Profe, ¿puedo preguntar?

-Anda. (Quiero destacar a nuestros lectores que Marcelo ha levantado la mano en medio de la cafetería universitaria donde grabamos esta charla.)

-Gracias. En la Torá parecen darse dos desarrollos legales paralelos. Uno que tiene que ver con "Justicia, justicia perseguirás", con la existencia de tribunales populares formados por los sabios de la ciudad, llamados los Ancianos de la Ciudad, Ziknéi Ha'Ir, que, instalados en los Portales de la Ciudad, imparten justicia a los ojos del pueblo, y por eso están a las puertas de la ciudad, por donde pasa todo el mundo. El otro concepto es el de las "ciudades refugio". Es como el juego de la mancha. Si te matan a tu hermano, tenés derecho –vos, no un policía- a perseguir al asesino y matarlo, a menos que éste llegue a una ciudad refugio, específicamente nombradas en la Torá, adonde no lo podés matar.

-Y ahí el judaísmo es distinto de todas las leyes del talión que se practicaban en la época bíblica: podías matar al asesino solamente, no a otro miembro de su familia. En esto el judaísmo siempre va a ser moralmente superior a lo que lo rodea.

-De acuerdo, pero si existen los Ancianos de la Ciudad, si hay un sistema público de justicia, ¿para qué particulares se tienen que poner a matar asesinos? Hay que capturarlos y juzgarlos. Empecemos por otra cosa. ¿Había policía?

-Policía no, órganos de defensa interna, definitivamente sí. Eran órganos tribales, por cada una de las doce tribus. Si leemos atentamente la Torá, cada tribu, incluso la más débil que era Benjamín, tenía su fuerza de orden interno. No eran milicias, porque eran rígidamente controladas por un consejo central de sabios de todas las tribus. Ahí había un problema, porque obviamente las tribus más poderosas decidían cómo se manejaban esas fuerzas de seguridad internas. Por ejemplo, la tribu de Benjamín, que según nos cuenta la Biblia era muy combativa, y que nos dio nuestro primer rey, Saúl, era también la más pequeña. Sabemos que esa tribu estaba dominada por la de Judáh. No nos olvidemos que ésta fue la tribu que se apoderó del poder estatal después de Saúl, con el rey David.

El consejo ejercía la justicia, o "la venganza correcta", mira qué frase uso. La venganza correcta es aquella que se dirige al culpable. Este consejo estaba hegemonizado por las tribus más dominantes. Lo cual nos hace surgir la pregunta acerca de si era realmente justicia o un juego de intereses políticos en el que ganaban los poderosos. Los sabios de Judáh en ese consejo mandaban más que los de Benjamín.

-Muy bien, entonces. ¿No era esta fuerza de seguridad la que tenía que capturar al asesino y traerlo ante este consejo de sabios? ¿Por qué tiene que ir la familia de la víctima a matar al asesino?

-El tema es que el asesinato debía ser bien expuesto y debía haber suficientes pruebas para salir oficialmente a buscarlo. Para responderte, traigo aquí un principio de la Halajá, que es muy posterior a la Biblia. Yo siempre digo que la Biblia era más humanista que la Halajá, pero aquí hay un ejemplo de lo contrario. No hay que olvidar que había cierto salvajismo en la Biblia, que ciertas cláusulas en la Halajá, o sea el Talmud, modifican. En la Halajá leemos que es mejor dejar libres a mil culpables antes que encarcelar a un solo hombre inocente, y por eso en la Torá queda el hueco de las ciudades refugio, con la posibilidad para el pariente de castigar al asesino por mano propia.
Ahora, si yo lo aplicara a lo que ocurre ahora, ¿sería mejor dejar que la red terrorista Al-Qaeda salga totalmente impune para salvar la vida de un campesino afgano? Porque la Biblia nos habla de la necesidad de ejercer la justicia y de no dejar que el inocente sufra. Te voy a dar un ejemplo bastante sangriento. Cuando los egipcios persiguieron a los israelitas en el cruce del Mar Rojo (no importa si ocurrió o no), y los ejércitos egipcios fueron hundidos en el mar, Myriam, la hermana mayor de Moisés, tomó su pandereta y empezó a cantar un canto de alabanza a Dios por el hecho de haber hundido a los enemigos de los israelitas en el mar.

Marcelo, estuve hace algunos días en Nueva York, donde vive mi familia más cercana. Vi el horizonte de Nueva York al amanecer con el fuego y el humo, y voy a contar algo que va a chocar, pero el atentado fue chocante, así que no hay nada que hacer: olí el olor de los cuerpos descomponiéndose. Volví a mi barrio, donde la gente es portorriqueña. La gente estaba acongojadísima, porque casi mil portorriqueños murieron en el atentado. Créeme que sí me surgieron muchos sentimientos de venganza. Pero luego pensé: justicia sí; hundir a todo Afganistán en el mar, eso no. Entre nos, el 90% de los afganos son pobres iletrados que no tienen ni para comer, que están siendo controlados por una pandilla llamada Talibán y otra que se llama Al-Qaeda. O sea que son tan víctimas como los neoyorquinos.

Pero eso me coloca en un aprieto, porque tampoco puedo quedarme con los brazos cruzados. Ningún país puede permitir que seis mil personas mueran en un atentado sin hacer nada. ¿Entonces?

Vuelvo a la Biblia, intento realmente buscar una respuesta. Veo una diferencia entre la actitud de Myriam y la de Moisés. El líder no se regocija con la muerte de los egipcios. Es más, él no quería que murieran. No es que no quisiera justicia, pero intenta no castigar al pueblo egipcio con las plagas, le pide por favor al Faraón que ceda. Y entonces, después de muchas negativas, Moisés envía la peor plaga.

Honestamente, Marcelo, yo no creo que Dios haya matado a cada primogénito, no creo en la intervención directa. Yo creo que eso fue una sublevación de esclavos israelitas, que los mataron. Entonces sigo en dificultades: seguramente no todo primogénito era culpable. Seguramente entre todos esos primogénitos había quienes simpatizaban con la causa de los esclavos.

-Entonces, si fue una sublevación que consistió en matar a primogénitos, entonces se trató de un acto terrorista, recordando que terrorismo es matar inocentes con fines políticos.

-Que es lo que también nos asquea de los asesinos de Al-Qaeda, con su predisposición a matar inocentes. Son asesinos con todas las letras. La pregunta es si no lo fuimos nosotros también. ¿Entonces qué hago? Me di cuenta antes de hablar contigo que no iba a poder usar a la Biblia como única guía, y por eso recurro a la Halajá, para regocijo de mis amigos ortodoxos. Dejemos la Biblia de lado, porque la Halajá es mucho más civilizada en este sentido. Por ejemplo, en la Biblia se comenta que el rey Saúl perdió el reino por desobedecer la orden divina de matar al rey de los amalekitas. No es que Saúl fuera un gran humanista. Sí cumplió la orden divina de tomar venganza y matar a todas las mujeres, a los niños y a los ancianos. No era Martin Luther King. Pero salvó a los animales –también incluidos en la orden- y al rey. Pero la imagen es de una agresividad total por lado amalekita e israelita por igual.

Viene la Halajá y no solamente suaviza aquel salvajismo, sino que pone claramente una demarcación entre la idea de justicia por un lado y venganza por el otro. No hay más matanzas ni carnicerías indiscriminadas, sino búsqueda de justicia: el culpable de crímenes tendrá que rendir cuentas ante la justicia. Ningún terrorista, musulmán o judío, izquierdista o derechista, Farc colombiano o paramilitar argentino, puede salir impune. Pero el derecho de matar es solamente de Dios.

Para eso te voy a dar el ejemplo más claro: el Sanhedrín supera por varios cuerpos moralmente a todo sistema de justicia donde existe la pena de muerte. Sabemos que en toda su historia, el Sanhedrín que era la corte rabínica, ya en el siglo I, ejecutó a una sola persona condenada a muerte. De acuerdo con todas las crónicas era un asesino tan consabido que no se podía no ejecutarlo. Y sin embargo, todos los comentaristas dicen que aquella ejecución de la pena de muerte es una prueba de que aquel Sanhedrín específico era tan despiadado, que tal situación jamás se volvió a repetir.

-Es decir, que la pena de muerte existía, como existía prácticamente en toda sociedad conocida de la época, pero la superioridad moral, si se quiere lo progresista, estaba dado por la no puesta en práctica. ¿Cómo era eso, cómo es que un condenado a muerte no era ejecutado?

-Había muchas modalidades interesantes. Por un lado, si todo el Sanhedrín estaba de acuerdo con que el acusado era culpable, se decía que seguramente debía haber habido soborno, porque es inusitado que haya consenso total. Y entonces, por el beneficio de esa duda, no lo pueden ejecutar. Por el contrario, si había una sola voz disidente, tampoco se lo puede ejecutar, porque entonces existe la duda acerca de su culpabilidad.

Muy bien, entonces, ¿dónde quedamos nosotros cuando hablamos de gente como Osama Bin Laden y Baruj Goldstein? Dos asesinos que mataron con brío y alegría a gente inocente. Seis mil personas en las Torres Gemelas, empleados del Pentágono en sus trabajos, o a 29 musulmanes mientras rezaban en la Cueva de Macpelá en Hebrón en 1994. Porque tanto Bin Laden como Goldstein gozaron de la carnicería. ¿Qué les damos? ¿Un cuarto bien amueblado en una penitenciaría, a veces más lujoso que la mayoría de los hoteles? No. Hay que aplicar la justicia. Y no me saques de contexto. Yo no quiero la pena de muerte para Bin Laden (Goldstein fue linchado en el momento del crimen por sus sobrevivientes). Yo quiero que Bin laden sea capturado, juzgado y encarcelado hasta su muerte. Porque, además, si lo ejecutan, se regocijará, porque es lo que él quiere: morirse e ingresar al paraíso. ¡Mi niño, le estarías cumpliendo su mejor sueño, convertirlo en mártir! Yo no quiero convertirlos en mártires, sino juzgarlos por los terribles criminales que son. Y aislarlos, no matar a civiles inocentes, lo que les dará más crédito a Bin Laden y sus pandilleros.

Por eso, yo estoy a favor de una acción militar más limitada, y que no fuera iniciada por EE.UU. sino por la ONU. Y no es porque idolatro a la ONU, pero es el único organismo internacional que podría llevar a cabo una acción de justicia que no parezca venganza particular de EE.UU.

¿Sabes qué? Los norteamericanos –y no hablo de George Bush, un tipo al que no aprecio, sino de los hispanos, paquistaníes y negros que se murieron en las Torres- tienen derecho a una venganza. Pero esa venganza, en la forma de justicia, tiene que ser llevada a cabo por un órganismo imparcial e internacional.

Por aquí entra el concepto judío, porque el concepto judío de justicia, tal como lo exponen el Rambam, el Rambán, y tal como lo expuso el Talmud de Jerusalem, es universal. No hay diferencia entre un criminal judío y un no judío, ni entre criminal musulmán y cristiano.

-¿Qué dice el Rambam, Maimónides, de la venganza?

-Maimónides hubiera tenido muchas razones para vengarse de los musulmanes. Cuando tenía 13 años, en 1148, musulmanes fundamentalistas del norte de Marruecos invadieron España, matando a los musulmanes moderados de Andalucía y masacrando a gusto y piacere a los judíos. La familia de Maimónides, que era de Córdoba, tuvo que huir al norte de España. Perdieron todo, parientes que fueron asesinados y todas sus pertenencias. ¿Por qué es que Maimónides no creció odiando a muerte a los musulmanes, más si lo vemos como adolecente que era en ese momento?

Es muy interesante lo que el Rambam escribió sobre el Islam. Escribió toda su obra, salvo Mishné Torá, en árabe. También escribió sobre estos fundamentalistas, llamados los almohades. De hecho de ahí viene la palabra almohada, por el tipo de cojín que ellos usaban. Ahora ninguno de nuestros lectores va a querer volver a dormir con almohada.

El hecho es que Rambam los condena y exige la justicia al extremo de apoyar la acción militar contra sus líderes, no contra el pueblo, por los crímenes de sangre, y por la sangre inocente que ellos derramaron en España. No albergaba ninguna ilusión con respecto a los fundamentalistas musulmanes. Pero sí diferencia entre los fanáticos y los demás musulmanes, como el musulmán moderado que lo albergó, que era el rey de Egipto, Salaj Adín, Saladino, que fue jefe de Maimónides. Cuando este judío moderado se encontró con este musulmán moderado, se dio un compañerismo total. Maimónides no generalizaba. Y es posible hacer la diferenciación. Piensen en Maimónides, que la hacía. Yo misma soy de Nueva York y vivo en Jerusalem: el terrorismo me toca de cerca. Y mis lectores argentinos también me pueden entender, porque también ellos sufrieron la rabia y la impotencia, lo que también sienten en estos días, en que se lleva a cabo el juicio por el atentado a la AMIA. Ojalá que ese juicio llegue a algo, pero por lo que estoy leyendo no va a llegar a mucho.

Tenemos que ser como Maimónides en este momento, aunque sea duro: perseguir a los de Al Qaeda, sí; quitar de nuestro seno ideas parecidas, también. Venganza personal, indiscriminada, no.

-¿Qué pensás del asesinato de Rejavam Zeevi "Gandhi", en este contexto, teniendo en cuenta que él no era un angelito precisamente?

-Condeno el asesinato, aunque odié a la persona. Uso la palabra odio, y sé que es fuerte. Pero qué puedo hacer: no soy una niña de las flores. Soy sanmartiniana: hay gente que quiero y gente que odio. A Zeevi lo odié como odio al líder espiritual del Hamás, el jeque Ajmad Yassín. Así como Yassín aboga por la matanza de todos los judíos, en el Medio Oriente, Rejavam Zeevi "Gandhi" no solamente ha abogado por la "transferencia" de todos los árabes israelíes y de los territorios, sino que ha loado siempre actos de terrorismo en contra de los árabes. Es más: en los años '50, junto con Ariel Sharón, tomó parte en varios actos cuestionables en contra de población civil árabe, como la acción de Kibiah. Era una aldea palestina contra la que Israel hizó varias incursiones en represealia por atentados terroristas en los que civiles israelíes habían sido asesinados. Israel tenía todo el derecho de hacer represalias contra los responsables. Pero en Kibiah mataron a más de 50 civiles. Cada civil palestino, pariente de los árabes de Kibiah va a querer entonces matar a un civil israelí, y cada hermano de cada civil israelí va a querer matar a un civil palestino.

Aunque aquí hay una diferencia. La política palestina es más asquerosa, porque eligen adrede y sistemáticamente civiles. Y les digo a mis primos, si quieren sentarse a la mesa de negociaciones conmigo, eso lo van a tener que dejar.

-¿Qué significa adrede? Israel también entró en Kibiah y mató civiles.

-Sí, y yo fui la que lo mencionó. Pero los palestinos siempre han iniciado acciones cuya meta final era sembrar terror entre la población civil, en lugar de elegir blancos militares. En Israel esto nunca fue parte de una política sistemática. Te voy a dar un ejemplo claro. Cuando metieron una bomba en Sbarro, en agosto último, la meta no fue matar soldados en un cuartel militar israelí. Si vas a luchar contra Israel, lucha como hombre. Volarse en un restaurante junto a gente inerme es un acto de cobardía. Y eso es la política palestina, y tienen que acabarla, porque con esa política no podemos negociar.

Pero volviendo a nuestro Gandhi, era partidario de represalias contra civiles, sin tomar en cuenta las consecuencias que ellas podrían acarrear, incluyendo sus alabanzas a la acción terrorista de Baruj Goldstein, que me causó el mismo asco que el atentado terrorista de Al Qaeda.

-Quiero poner un reparo a tu paralelismo permanente con Baruj Goldstein. Sé que querés ser una historiadora ecuánime, para que no nos tilden de prosionistas, o de ocultar nuestros pecados. Pero hay que aclarar los tantos. Yo también aborresco el atentado criminal de Goldstein. Pero cada vez que se habla de terrorismo se hace el paralelismo entre todo el terrorismo musulmán de la historia, incluido ahora el de las Torres Gemelas, y ese único atentado de Baruj Goldstein. Como si éste solo alcanzara para equilibrar los puntos y hacernos iguales a ellos. La prueba del carácter no terrorista de Israel y de los judíos es eso: que el único atentado al que se puede recurrir para acusar a Israel de tener terroristas también, es el de Baruj Goldstein. Y no es sólo el plano cuantitativo sino el cualitativo: Goldstein no representaba a una organización, ni al estado. Fue un terrorista, pero fue él solo, y fue condenado por todo el abanico político de Israel, salvo por fanáticos enfebrecidos como él. E Israel combate con todo el peso de la ley cualquier intento terrorista israelí, como los hubo otros pocos en la historia. En cambio los palestinos festejan el terror, y el propio Arafat y todo el mundo árabe mantienen con el terrorismo una relación de amor-odio, en lugar de combatirlo inequívocamente.

-Es cierto, recordemos también cómo, una vez creado el Estado de Israel, Ben Gurión combatió el terrorismo judío con mano de hierro, hundiendo, por ejemplo, el barco Altelena, de Menajem Beguin, líder del Etzel. También la Majteret (la Resistencia Clandestina) organización terrorista judía de extrema derecha en los años '80, fue desbaratada por las fuerzas de seguridad israelíes.

Tú y yo somos judíos civilizados y racionales, y mal que les pese a los árabes, tenemos un grado de desarrollo moral que supera ampliamente el 99% de lo que existe en este momento en el mundo árabe. Pero por esa razón, y por ser gente que aprendimos a valorar la vida humana mucho más de lo que la valora la misma Biblia y muchísimo más de lo que la valora el Corán, nos cuesta enfocarnos en nuestras propias zonas problemáticas, como los relativos al martirio en nuestra Biblia.

La lucha entre la gente ilustrada del Islam y el fundamentalismo es tan vieja como el Rambam. Es la lucha entre los moros españoles, iluminados y humanistas, y los bárbaros almohades. En cambio, en el judaísmo, como organización interna, todas esas cláusulas antihumanas, aunque sí existieron, no fueron aplicadas en la época post-bíblica para crear organismos de matanza masiva, como sí pasó en el Islam. Definitivamente, el mundo judío es más evolucionado al no haber creado entidades dedicadas al exterminio de gente inocente, como sí existen en el Islam. En eso acepto tu punto.

-¿Qué opinás de la política de "eliminaciones selectivas" que aplica Israel? ¿Entra dentro de lo que es represalia, justicia o venganza, o es otra cosa?

-…

-Veo que no estás muy decidida. ¿Te digo lo que pienso y vos me decís si estás de acuerdo?

-Adelante. ¿Qué respuesta nos ofrece usted, señor Kisilevski?

-Lo que voy a decir lo digo sin estar seguro del todo, porque Shulamit Aloni, fundadora de Meretz, tiene un punto de razón cuando dice que no sabemos hasta el final si ese liquidado específico armó o no las bombas. Israel dice que sí, que por la cantidad de información de inteligencia que posee, que proviene de informantes palestinos –lo que señala también que la interna palestina también está bien caldeada-, está absolutamente clara su responsabilidad en atentados específicos.

De todos modos, la política de "eliminaciones selectivas" que dice que "nosotros matamos a esas personas que participan de esta guerra y que nos ponen bombas a nosotros", me parece más fair play que atacar masivamente y masacrar al pueblo enemigo. Porque ese líder del Hamás es un soldado, no es un líder político. Ellos mismos se autodenominan "combatientes por la libertad". Cuando un tipo se pone al frente de una organización como Hamás, cuya meta fundacional y razón de ser es matar civiles israelíes, él se está poniendo también en el frente de batalla y en la línea de fuego. Los soldados van a matar, y se arriesgan también a morir.

Y no hablo aquí de civiles que puedan morir por estar junto al terrorista. Eso es terrible, pero ¿qué otro país se disculpa ante su enemigo por la muerte de civiles, como lo hace Israel?

-Una disculpa que me vale madres, como me valdría la de Bin Laden…

-Sí, pero Bin Laden no se disculpa ni siquiera falsamente, sino que festeja a viva voz las muertes inocentes. Israel las lamenta. Hay de todos modos una diferencia. Del mismo modo, yo diferencio entre guerrilla y terrorismo. Cuando Hizballah ataca soldados israelíes en el sur del Líbano, y mata a dos, o secuestra a tres… y bueno, somos soldados, esas son las reglas del juego. Son actos de guerrilla. Pero cuando la misma organización dispara misiles contra Kiriat Shmona, eso es terrorismo puro.

-Bravo. No sólo estoy de acuerdo contigo, sino que te lo voy a reforzar. Cuando el atentado es contra un soldado en línea de fuego, nos la tenemos que comer, porque una bomba al costado del camino de una patrulla de Tzahal no es lo mismo que una bomba en un restaurante. La diferencia tiene que ser hecha, porque Israel llama en los medios de comunicación "terroristas" tanto a unos como a otros, aun cuando las víctimas son soldados.

Te voy a dar otro ejemplo. Después del atentado en las Torres Gemelas, el gobernador del estado mejicano de Oaxaca escribió un artículo precioso en la prensa mejicana, especificando la diferencia entre guerrilla y terrorismo. Porque frecuentemente hemos visto en Méjico movimientos por la justicia social, no como la ERP en la Argentina, cuya idea era debilitar la democracia. Las agrupaciones mejicanas, indígenas, mejicanas, en cambio, reclamaban justicia social, y jamás mataron ni secuestraron a una persona civil ni a un político mejicano. Lucharon, sí, muchas veces contra tropas del ejército, cuándo éste intentaba confiscar sus tierras. Pero siempre se han mostrado dispuestos a negociar, rechazaban totalmente cualquier atentado contra vidas civiles. Por eso en Méjico, aunque mucha gente de la guerrilla alberga sentimientos fuertemente antiyanquis, condenaron enérgicamente el atentado contra las Torres Gemelas.

Vuelvo al judaísmo, para felicidad de mis amigos ortodoxos. Que los de Hashomer Hatzair no piensen que ya me he puesto falda larga, pero también pido a mis lectores reformistas –yo lo soy- que piensen que hay cosas que los ortodoxos tienen más en claro.

En la Halajá, cuando hablamos de venganza y justicia, nos enfrentamos con una situación aciaga, como lo eran las cruzadas. Maimónides escribe con respecto a las cruzadas. ¿Qué fueron, de hecho, las Cruzadas? Fueron incursiones terroristas por parte de Europa Occidental, matanzas de civiles con goce morboso. Rambam escribe sobre eso. Condena la violencia de los cruzados y dice que musulmanes y judíos, que en aquella ocasión lucharon juntos, tenían el derecho de rechazar militarmente a los cruzados. No era ingenuo, no pensaba que podíamos neutralizar a los cruzados sentados en el camino con una olla de miel y entonando canciones. Pero atención: el Rambam tampoco apoyó la idea de la expulsión de los cristianos de Jerusalem, a pesar de haber sido el poder cristiano el que iniciara los horribles crímenes contra la población civil de Jerusalem. Rambam decía: no a los cruzados, y si los matamos en autodefensa, es nuestro derecho; pero a la población civil cristiana no la tocamos. Eso no era tan fácil de decir, cuando toda Jerusalem era una enorme Torre Gemela, y cuando su propio patrón, Salaj Adín, logró echar a los cruzados. ¿Para qué tenía que hablar? Y sin embargo habló y citó a Dios en la Biblia: "La venganza es mía".

Y eso es lo que tenemos que hacer. Bombardear indiscriminadamente, no. Pero tampoco quedarnos de brazos cruzados. Sepamos diferenciar entre venganza y justicia. Y persigamos la justicia.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine



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