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De Ben Gurion a Arafat: el juego de las diferencias

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2003-08-05 15:49:37
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De Ben Gurion a Arafat: el juego de las diferencias

Las clases de Sharona
Por: Sharonah Fredericko
Marcelo Kisilevski

Es bien posible que en este período gubernamental, el de la Kneset N° 15, se cree un estado palestino, y la discusión sobre si estamos a favor o en contra será irrelevante ante la incontrovertibilidad del hecho. No se sabe de dónde abrevarán sus estructuras, si de la democracia parlamentaria herencia del Mandato Británico y de la ocupación israelí, o de los regímenes laicos nacionalistas de corte tercermundista al estilo de Siria o Irak. Tampoco lo dilucida Sharona en esta nueva clase, donde en cambio afirma que el pre-estado, o "estado en ciernes", desde la OLP hasta la Autonomía Palestina, han sido una fiel copia de la historia del movimiento sionista.

-Sharona, ¿el nacionalismo palestino es hijo del nacionalismo judío? ¿Se puede trazar un paralelismo entre el movimiento sionista y el movimiento de liberación palestino?

-Es muy chistoso lo que dices, porque los palestinos, que antes llamaban a Israel "la gran prostituta de la región", ahora resulta, que si tengo razón en lo que voy a decir, de que el nacionalismo palestino es hijo del nacionalismo judío, entonces el movimiento palestino sería... Bueno, mejor que cada lector saque su conclusión. Pero hablando en serio, es tan cierto que el nacionalismo judío es hijo del judío como que el nacionalismo judío es hijo del europeo. Pero eso ya es un cliché. Eso no me importa tanto -es que, sabes, soy sefardí, y no me quiero quedar con lo que pasaba en Polonia...-, pero sí quiero llamar la atención sobre otro hecho. Que tanto el nacionalismo judío como el palestino son un poquito ficticios. Esto de ninguna manera resta legitimidad a ambos.

-¿En qué sentido decís ficticios?

-Sí, tengo que tener cuidado con lo que voy a decir, porque ya siento a nuestros lectores judíos y a los palestinos si es que los tenemos, entrando en ebullición. Digo ficticio en el sentido de establecer un estado soberano en el sentido moderno de la palabra no fue idea ni de los judíos antes que fuera idea de los europeos, ni de los árabes antes que lo fuera de los europeos. Nos guste o no, ambos pueblos están influenciados por Europa. Sin Europa, no se les hubiera ocurrido. Esto no es de ningún modo un llamamiento a que vuelvan los ingleses. Pero tanto a judíos como a palestinos nos cuesta muchísimo admitir que la idea de fundar el Estado de Israel, y para el palestino la idea de establecerse en su hogar nacional llamado Palestina, jamás pensamos en ello antes que los europeos fundaran el culto del nacionalismo en el siglo 19. Ya estoy escuchando al coro de judíos: "Pero siempre hemos llorado y anhelado volver a Sión, qué vienes ahora a querer borrar 2000 años de historia", y al coro de palestinos diciendo: "Pero nosotros siempre hemos vivido aquí, estás negando nuestro pasado nacional". No, no quiero borrar ni negar nada. Obviamente, siempre vivieron aquí pueblos, se llamaran palestinos, o antes los canaaneos, y siempre hubo judíos y éstos siempre añoraron regresar desde donde se encontrasen en el exilio. Ambas cosas son un hecho. Pero también es cierto que como todavía no estamos del todo seguro con nuestro nacionalismito, ambos tendemos a tejer mitos con respecto a la conformación de nuestras respectivas naciones.

Pero quiero decir esto: no importa que ambos pueblos hayamos llegado tarde al nacionalismo, y los nacionalismos judío y palestino no son para nada menos legítimos que el nacionalismo europeo. Lo que nos cuesta es admitir que ni nosotros ni ellos estábamos empeñados en establecer un estado.

-No sólo eso. Te quiero agregar que incluso según los teóricos post-sionistas de la historia, tampoco existía el pueblo palestino con autoconciencia de tal hasta mediados del siglo pasado, y esa es una discusión histórica académica que continúa...

-No, no, espera, esa es la misma discusión que he tenido con árabes cuando me dicen que el concepto de "pueblo judío" no existía hasta hace 150 años, porque eran distintas etnias dispersas por el mundo, y era de hecho una religión con distintas etnias que la compartían, pero no un pueblo. Me río de ambas teorías. Existía un pueblo judío, aunque estuviera dividido entre el mundo sefardí y el mundo ashkenazí, que eran dos mundos distintos. Existía el pueblo palestino aunque todavía no se sintiera nación. Pero un pueblo que vivía en la zona de palestina, que se sentía tangiblemente distinto de sus vecinos sirios y beduinos sí existía. Igual como digo a los palestinos: no señores, no éramos sólo una religión con distintas etnias; lo quieran o no somos un pueblo, porque la historia nos convirtió en tal. Y no se puede hablar de la nación ashkenazí y de la nación sefardí, porque tanto si había un pogrom en Polonia como si se producía la Inquisición en España, tanto el uno como el otro tenían su impacto en el resto del mundo judío, porque el mundo nos veía como nación. Y como dijo Sartre, y como les digo a los palestinos, ¿cuándo pasa uno a ser nación? Cuando el mundo te ve como tal. Pues bien, el mundo ve al judío como tal, y al palestino también. Así que, aunque nosotros y nuestros primos nos viéramos a nosotros mismos como el Ratón Mickey, somos pueblos en un sentido histórico.

Podemos contraponer dos hechos. Uno, que siempre vivieron aquí árabes, en la zona de Palestina. Dos, que jamás hubo aquí un estado árabe independiente. Un tercer hecho: "Palestina" es el punto de origen histórico del pueblo judío. De hecho el nombre Palestina no es ni árabe ni judío, sino que viene del reino de Filistea, y el que puso el nombre de Palestina a toda la región fue el emperador romano Adriano en el año 155. Y ahí ya veo a los judíos derechistas regocijándose y diciendo: "Ah, Sharona, has demostrado por fin que jamás existió tal cosa como Palestina o palestinos", y a los palestinos a punto de azotarme por decir que Palestina no es un nombre árabe. Pero lo cierto es que no importa. Si la mayoría del pueblo que vivía en el lugar a partir de la expulsión de los judíos por los romanos era un pueblo semita que luego, en el siglo 7, pasó a integrar el gran pueblo árabe, era un hecho, todos eran palestinos, y no importa que el nombre haya venido de Adriano. Del mismo modo no importa que, etimológicamente, el nombre "hebreo" es una palabra del egipcio antiguo que significaba extranjero. ¿Tendríamos que decir entonces: "Ah, entonces los judíos nos definimos de acuerdo con términos de los egipcios que nos esclavizaron"? Vamos, son discusiones estúpidas. Para mí son hechos históricos interesantes, el uno no quita el otro. A mí lo que me molesta es la falta de conocimiento mutuo entre judíos y palestinos, como una ceguera emocional y estúpida, pero ficticia, porque cada parte estaba increíblemente consciente de que el otro existía.

Voy a dar dos ejemplos. Dos matanzas muy feas. La primera es la masacre de los judíos sefardíes antisionistas en Hebrón en 1929. La segunda es la destrucción de una aldea palestina en 1948, en la Galilea, llamada Damur.

En el ’29, los pandilleros árabes que mataron a miembros de la comunidad sefardí de Hebrón, que no era una comunidad sionista. Se trataba de una comunidad muy parte del status quo de entonces, y se veían a sí mismos como parte de la gran comunidad árabe, fueron ellos precisamente los elegidos para ser asesinados. Lo hicieron fundamentalistas musulmanes seguidores de Hadj Amin El Husseini, el famoso mufti de Jerusalem.

Yo sostengo que esta elección de judíos antisionistas, que no formaban parte de esa empresa a la que ellos se estaban oponiendo -y voy a sostener lo mismo con respecto al otro lado, aunque sea muy feo- se debe al hecho de que cada pueblo quería exterminar al otro. No podía pero quería. Ambos pueblos, desesperados y amenazados, dos naciones que recién se empezaban a reconocer a sí mismas como tales, peleándose a muerte por el mismo pedacito miserable de tierra... Sí, no me mires así, no es Bariloche: la Tierra Prometida es fea. Prefiero Tucumán. Y los dos pueblos veían que para conseguir ese pedacito de tierra cada uno iba a tener que casi exterminar al otro.

Los seguidores de Hadj Amín El Husseini no querían dejar ni una huella de la presencia judía. No era la coartada de "no somos antijudíos sino antisionistas", que es otra patraña. Justamente eligieron a aquellos judíos que odiaban al sionismo por verlo como un invento ashkenazí.

Estos fundamentalistas entraron entonces en la antigua sinagoga española de Hebrón, El Cortijo, y les cortaron las gargantas a todos.

Ahora vamos a ser justos y nos vamos a mirar a nosotros mismos. Fuerzas de defensa israelíes, en 1948, entraron en una pequeña aldea en la Galilea, un pueblo palestino... Y ahora ya veo una larga fila de judíos diciéndome: "No son palestinos, son árabes israelíes". Y como ya critiqué a los árabes ahora critico a los judíos: chicos, son palestinos con ciudadanía israelí. Se sienten palestinos, son parte del pueblo palestino, del mismo modo como ninguno de mis lectores quiere que se les quite el derecho de pertenecer y autoidentificarse como parte del pueblo judío. Como decía, los israelíes en 1948 entraron en Damur, que no era un foco de resistencia a las fuerzas de defensa israelíes. Es decir que no se podía usar la excusa de que ahí había bases iraquíes, no era Dir Yasín. La gente allí era precisamente muy pacífica, y nuestros soldados arrasaron el pueblo casi hasta los cimientos y matando a muchos, ni siquiera se sabe cuántos.

La mayoría de los refugiados de Damur se fugaron a Tamra, otro pueblo árabe israelí en el norte del país, que existe hasta hoy en día. De hecho allí en Tamra vive una socióloga, políticamente muy moderada, que se llama Tahrid Aáishe, que es hija de refugiados de Damur.

¿Y cuál era el motivo de la matanza? Aquí voy a usar el mismo argumento que usé para los palestinos. No hay lugar aquí para ennoblecer a ninguno de los dos pueblos. Yo creo que nuestra meta básicamente también era exterminarlos, así como los árabes de Hebrón querían exterminar a los judíos.

Estoy ennegreciendo a ambos pueblos, pero es la verdad histórica. Si tú lees los libros del historiador palestino Walid Jalidi, que era el historiador oficial de la OLP en los años ’70, o de otro intelectual llamado Edward Said, o libros de intelectuales israelíes que analizaron la mente árabe como Yeoshafat Arkabi, tú verás siempre la mitad de la historia, pero es sólo eso, la mitad.

Esto puede verse en sendas consignas que ambos pueblos enarbolaban. Los judíos decían que éramos "un pueblo sin tierra..."

 

-"...para una tierra sin pueblo"...

-Sí, cuando sabíamos muy bien que aquí había gente. Del mismo modo los palestinos decían que iban a "echar a los judíos al mar", consigna que no creo que fuera solamente retórica. El otro día justamente me enfrasqué en un bonito debate con un conocido mío, antropólogo inglés, ni judío ni árabe, que estaba convencido que eso era solamente retórica. Pues les voy a decir que no lo era: cuando los árabes quisieron echar a los judíos "al mar" en Hebrón, lo hicieron más que simbólicamente. Cuando quisieron asesinar a la población judía de Iraq en 1941 lo hicieron también. No era retórica. Lo nuestro tampoco.

Nosotros queríamos que ellos se fueran, y ellos querían que nosotros nos fuéramos. Esta ceguera ficticia surgió del miedo y del sentido de inferioridad que tenía tanto el judío como el palestino fue lo que condujo a este derramamiento tan horrible de sangre, del que llevamos casi 100 años.

-Sharona, el movimiento nacional palestino, concretamente la OLP, ¿es una copia del movimiento sionista?

-Sí, les guste o no. Los palestinos se vieron influenciados por un pueblo, que estaba compuesto por varias etnias, y que quería recuperar su tierra. Eso obviamente les molestaba, porque la tierra que estábamos retomando era la de ellos.

-¿Qué otros elementos habría?

-En 1964 el presidente egipcio Gamal Abed El Nasser funda la OLP, y no hay que olvidar que Nasser era marxista, no fundamentalista, olvídate del Hamás por un segundo, pues tanto ellos como Baruj Goldstein son fenómenos de los años ’90. Nasser funda la OLP en el este de Jerusalem, con un intelectual palestino llamado Ajmad Shukairi. Su modelo fue el modelo tercermundista y ostensiblemente socialista. Si tú lees la carta palestina original, que es tan irreal como el sueño de Jabotinsky -ambos soñaban con las dos márgenes del río Jordán, y en ambos casos fue imposible-, esa carta era una copia punto por punto de las aspiraciones sionistas.

Por ejemplo, la carta palestina se dedica exhaustivamente a definir quién es palestino. Cuando yo leo eso, ¿qué escucho dentro de mis huesos? La cuestión tan remanida de "quién es judío". Vamos, los franceses no dedican ni medio párrafo a definir quién es francés, les es sumente obvio. El español no va a discutir quién es español. Pero el judío tiene que definir quién es judío, y el palestino tiene que definir quién lo es, lo cual significa que ni ellos ni nosotros lo tenemos tan claro.
No digo que los franceses son un pueblo y nosotros no. El nacionalismo francés es también muy artificial. Pero judíos y palestinos somos pueblos muy concientes de nuestra artificialidad.

-¿Qué semejanzas encontrás en Arafat y Ben Gurión? Que tanto el aeropuerto israelí como el palestino en Gaza se llamen a sus respectivos nombres no es casual.

-En realidad yo creo que Arafat es más parecido a Ringo Starr sin afeitarse, así como su mujer Suha se parece a Linda McCartney... Pero hablando en serio, Arafat y Ben Gurión guardan más de una similitud. Empecemos por el carácter dictatorial de ambos. No creo estar sorprendiendo a nadie con esto, y tampoco es una elegía del Likud, porque creo que Menajem Beguin era más dictatorial, pero lo cierto es que Ben Gurión no tenía ningún amor por la democracia.

Dos ejemplos. En tiempos en que los debates en la ONU (UM en hebreo) no favorecían mucho a Israel, Ben Gurión acuñó su famosa frase: "UM, shmum", es decir, una frase de total desprecio por lo que allí se trataba, un "nosotros haremos lo que queramos". Algunos judíos me podrán decir que eso era en realidad una muestra de valentía, pero cuando un árabe dice lo mismo, esos mismos judíos no estarán de acuerdo.

Pero vamos un poco más lejos. Ben Gurión tuvo mucho que ver con el plan para frenar al primer ministro Moshé Sharet, en los años ’50, en sus negociaciones secretas con Nasser. Esto está documentado, en particular por las cartas de un gran estadista israelí, Aba Even. Esto fue en 1952, justo cuando Nasser llegaba al poder.

Ben Gurión paró eso. ¿Qué nos dice ese hecho? Nos dice algo alarmante. Quizás Ben Gurión prefería la guerra. Ojo, no estoy diciendo que Nasser quería la paz, él era también un fanático y un irredentista, pero eso no importa. Moshé Sharet, un israelí del que podemos enorgullecernos mucho, estaba intentando abrir una puerta.

Ahora un ejemplo de Arafat, no tan distante. En los años ’70 en Londres, un intelectual palestino, que antes había sido uno de los más radicalizados, llamado Said Jamani, empezó a difundir su idea de "dos estados para dos pueblos", uno de los primeros intelectuales que lo postuló. Said Jamani fue asesinado por extremistas palestinos en 1978. Estos extremistas quedaron dentro de la OLP, con el consentimiento de Arafat, a pesar de que éste fue al funeral de Said Jamani.

Otro intelectual palestino, Issam Sartawi, que era íntimo amigo de un profesor israelí, Arieh Lova

Eliav, que fue uno de los primeros israelíes que se reunió con la OLP, fue asesinado también por extremistas palestinos en Portugal en 1981. Arafat no tomó represalias, muy por el contrario, después de asistir, una vez, más al funeral de Sartawi, siguió traficando con los asesinos.

Si Arafat hubiera estado verdaderamente interesado en la paz, ¿por qué jugaba a dos puntas? Tanto Arafat como Ben Gurión jugaban a dos puntas. Puede sonar feo, pero ambos sacrificaban frecuentemente los intereses de sus respectivos pueblos en el altar de sus propios intereses políticos inmediatos.

Cuando Anwar Sadat visitó Israel, fuimos testigos del alborozo de toda la sociedad israelí, incluso con derechistas saliendo a festejar a las calles. Puedes estar seguro que si Arafat se hubiera sumado en aquel tiempo al clima y a las iniciativas de paz, los palestinos habrían tenido su estado hace ya 20 años, con la capital siendo probablemente Jerusalem Oriental, porque el israelí estaba tan dispuesto a hacer concesiones y cicatrizar heridas en aquel momento.

Said Jamami estaba a favor de eso. Arafat no sólo no entró en la iniciativa sino que condenó a Sadat. No sólo eso: también lanzó un ataque terrorista en marzo del ’78 en el cual murieron más de 30 israelíes. Es el famoso atentado de la Ruta de la Costa.

Y ahora otro ejemplo con Ben Gurión. El fue desafiado por ciertos soldados suyos, incluyendo Itzjak Rabin con respecto a su política de "vaciar" ciertas comunidades árabes como Ramle y como Lod, inisistió en que era importante para la seguridad del estado, cuando para la mayoría de la cúpula del ejército no creían que era bueno para el estado crear una corriente de refugiados palestinos. No creo que hoy en día nadie pueda creer que un flujo de refugiados palestinos abandonando sus aldeas sea bueno para la seguridad de Israel, y eso sin olvidarnos de las cuestiones morales que también pesan. Formar masas de gente desamparada que nos odia desde lo más hondo de sus corazones, no puede hacernos nada bien, ni como personas, ni como judíos, ni como sionistas.

-En un plano más estructural, la OLP sería un calco de la OSM (Organización Sionista Mundial), y el Consejo Nacional Palestino, que reúne a todos los representantes de la diáspora palestina, sería una copia exacta del Congreso Sionista Mundial. Incluso en muchísimos países hay sedes del movimiento juvenil, con grupos y madrijim (líderes), igual que en Hashomer Hatzair...

-Sí, la Juventud Palestina, pero por favor no compares con Hashomer Hatzair, porque los ideales eran totalmente otros.

-Sí pero se parecían en que todo hablaba de una estructura de movimiento que era laico y tercermundista...

-Eso era Ben Gurión...

-Por lo menos no era muy árabe que digamos...

-No, pero tampoco muy judío. Porque ahí se demuestra la influencia del marxismo en el sionismo, y de éste en el nacionalismo palestino. Ahora te voy a romper la cabeza. Ben Gurión no estaba inventando nada, sino que estaba imitando un modelo, de carácter comunista, el modelo de Ho Chi Min, el gran fundador del país de Vietnam. De hecho Ho Chi Min y Ben Gurión eran íntimos amigos, como lo constata la autobiografía de Ben Gurión, que incluye la correspondencia entre él y el líder vietnamita. Es más: Ho Chi Min ofreció a Ben Gurión la posibilidad de establecer un gobierno en el exilio en Vietnam. Y Ben Gurión, que dentro de la izquierda tiraba más hacia el lado comunista que al socialista en su modo de despreciar los modos democráticos, en el fondo imitaba a su amigo.

El mismo modelo fue luego adoptado por Yasser Arafat, y que era el modelo de un estado en ciernes en la época de la posguerra. El modelo constaba de tres fases:
Primero, la movilización del pueblo como tal, un pueblo que contaba a muchos de sus integrantes en la diáspora.
Segundo: la creación de hechos consumados. En la época del ishuv construimos una serie de instituciones pre-estatales que luego pasaron a ser el cimiento del estado, como el Keren Kayemet, como la Histadrut (Central Obrera), como la Sojnut, incluso las cajas de prevención médica.
Tercero, y en eso verás que los palestinos actuaron del mismo modo que los judíos, la movilización de la opinión pública mundial. No por nada en el mundo árabe a los palestinos los llaman "iehud el almin arabi", que significa "los judíos del mundo árabe". Igual que el movimiento sionista, los palestinos vieron una importancia suprema en movilizar la opinión pública internacional. Igual que los judíos después de los pogroms primero y el Holocausto después, los palestinos también supieron construir llamamientos apasionadísimos apelando a su condición de víctimas. No hay nadie que gima tan bien como un judío... a menos que sea un palestino.

-Ben Gurión, una vez creado el estado, intentó unificar a la sociedad y a las fuerzas armadas. Entabló un pacto con los religiosos, el statu quo -que lo sufrimos hasta el día de hoy-, el desarme del Palmaj, el hundimiento del Altelena. Todo apuntaba a monopolizar el poder bajo su égida, pero también a crear un estado cohesionado. La tesis es que si Arafat sigue tanto los pasos de Ben Gurión, una vez creado el estado palestino, forzosamente tendrá que desarmar al Hamás.

-Arafat va a tener que hacerlo, porque el Hamás presupone un desafío muy fuerte a su existencia en otro sentido también. Si tú lees la plataforma del Hamás, no hay lugar para ideólogos del estilo de Arafat, porque el Hamás está absolutamente en contra de la existencia de una sociedad palestina laica. Pero si tu viajas a Ramallah, al norte de Jerusalem, los palestinos ya hablan de esa ciudad como la Tel Aviv palestina.

-Tal vez, en realidad, Tel Aviv es una Ramallah judía...

-Sí, es probable. Pero el hecho es que allí puedes ver que la sociedad palestina es muy laica. Por lo menos para el 60% de los palestinos, el Hamás es igual de inaguantable a la ocupación israelí. Y a menos que quieran llegar a las dimensiones de una guerra civil, que ojalá no lleguen -como ojalá que nosotros tampoco lleguemos, pero eso es una cuestión abierta para los israelíes- Arafat o su sucesor tendrán que desarmar al Hamás y también al Jihad Islámico, si quieren que su modelo sea más parecido a Israel que al Líbano.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine  



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