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Asesinato de Itzjak Rabin y el surgimiento de la derecha radical en Israel

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2003-08-05 14:19:50
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Asesinato de Itzjak Rabin y el surgimiento de la derecha radical en Israel

Las clases de Sharona
Por: Sharonah Fredericko
Marcelo Kisilevski

Al cumplirse tres años del magnicidio, publicamos una de nuestras charlas con Sharona, grabada y editada en abril de este año para Israel al Día. Un país donde el trauma del asesinato no contribuyó a la unión del pueblo, y la herida no cicatrizó, sufre todo el año, no sólo en noviembre, lo que será por mucho tiempo el golpe más duro de la historia del Estado de Israel.

 
-Sharona, veo venir tu tendencia en esta clase, por eso te pregunto: ¿no consideras que el movimiento sionista bien entendido concibe dentro suyo una derecha y una izquierda, y que ambas son legítimas dentro del juego democrático del Israel actual?

-Sí, pero Israel también tiene una derecha y una izquierda ilegítimas. La diferencia es que la izquierda ilegítima nunca ha predicado la violencia, tampoco ha cometido actos violentos o semi-violentos contra personas ni contra propiedades. La derecha ilegítima, en cambio, ha cometido actos de violencia a veces espeluznantes y masivos, como lo vimos en el caso de Baruj Goldstein, una masacre de 29 personas, o actos aislados pero no menos espantosos, como el asesinato de Emil Grinzwaig en una manifestación de Shalom Ajshav (Paz Ahora) en 1983, y obviamente el magnicidio de Itzjak Rabín.

Así que esta es una diferencia que destaco, y me baso para ello en las teorías de un profesor abiertamente sionista y socialista, Ehud Sprinzak, que dicta cursos en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Hebrea de Jerusalem. El escribió el primer libro sobre la derecha antidemocrática en Israel, “Los ayatollas de Israel”, que tiene traducción al castellano. Sprinzak va a matar a una vaca sagrada de Israel (hay una verdadera manada de vacas sagradas en este país, pero a algunas las están matando, a veces con crueldad...): es el mito de que no puede existir una agrupación dentro del movimiento sionista que no sea democrático.

-Es que judíos y fascistas no pueden ir de la mano, Sharona...

-Pero históricamente sí han ido de la mano de vez en cuando, aunque no nos guste admitirlo. Pero antes de que me tilden de pro-árabe o pro-israelí, aclaro que el movimiento nacionalista árabe ha tenido sus buenos coqueteos con corrientes de pensamiento antidemocráticas, como el gran adalid del nacionalismo palestino, Adjamil El Husseini, el mufti de Jerusalem, que se reunió con Hitler en 1941. Más tarde tuvo una exitosa reunión con Mussolini en Roma. También el gobierno abiertamente pro fascista y pro nazi de Rashid Alí en los años ’40 en Irak. Y este no es un fenómeno nuevo en la historia de los nacionalismos. Por lo tanto, tanto el nacionalismo árabe como el judío comparten los mismos pecados. No estoy intentando blanquear al nacionalismo árabe ni ennegrecer el judío...

-Sino ennegrecer a todo el mundo, como es tu costumbre...

-Por supuesto, a excepción de San Martín, mi gran ídolo... Pero volviendo a los orígenes, todo comenzó con un acercamiento desafortunado entre una rama del movimiento juvenil Beitar en Italia y la juventud fascista. Aunque muchos miembros de Beitar prefieren ignorar el hecho, lo cierto es que Mussolini figuraba entre los ídolos de Zeev Jabotinsky, fundador de Beitar. Esto se puede constatar leyendo las cartas de Jabotinsky, ustedes pueden hallar numerosas citas de Mussolini como máxima autoridad en temas políticos, obviamente hasta que Benito efectuó un viraje antijudío. Pero hasta ese entonces, las tendencias antidemocráticas de Mussolini molestaron bien poco a Jabotinsky.

Y ya que cargamos contra la derecha, hagámoslo también contra la izquierda. Hashomer Hatzair, mi movimiento, tuvo el mismo estúpido y lamentable coqueteo con un movimiento no menos antidemocrático e igualmente nefasto para la humanidad, el stalinismo. A Hashomer le costó no menos de 20 años llegar a criticar abiertamente a la URSS, aunque adentro siempre hubo debate entre la rama más socialista y la más comunista. En 1952, cuando Stalin acusó a un aliado suyo, Slansky, un judío, de haberlo traicionado, el debate se puso de manifiesto, tanto en Hashomer como en el Partido Socialista, Mapam, y la rama comunista fue expulsada de Mapam.

Pero hay que señalar que la izquierda, aun la más antidemocrática y antisionista, siempre fue mucho más limitada en sus actos, en los que se limitaba a los ataques verbales, que la derecha antidemocrática. Desde la creación del Estado de Israel no ha habido un solo acto violento por izquierda, y sí más de 100 actos violentos por derecha.

-¿100 actos?! ¿Cuál fue el primero?

-Pues bien, en 1983 llegó a Israel un “cowboy” salido de Nueva York, y lo digo con verg?enza porque soy oriunda de allí (pero al menos él no era oriundo de mi barrio, el Bronx), Meir Kahane, que se intitulaba rabino, aunque jamás fue ordenado como tal. Kahane fundó el movimiento Kaj, ultrarracista y también anti pluralista (contra reformistas y conservadores dentro del judaísmo). Kahane comenzó a atentar contra sinagogas reformistas y conservadoras. Es más, colocó una bomba en una sinagoga conservadora en Nueva York en 1982, matando a varios de sus fieles. Fue encarcelado y huyó con la ayuda de amigos que ya se hallaban en Israel. Es decir que llegó a Israel ya cargando un pasado de violencia y de matonismo. Kahane, de hecho, fue expulsado de EE.UU., y lamentablemente quien lo aceptó en Israel fue Golda Meir, que era laborista.

En 1983, durante la manifestación de Shalom Ajshav contra la Guerra del Líbano, en protesta por la masacre perpetrada por las falanges cristianas en Sabra y Shatila, dos activistas de la agrupación fundada por Meir Kahane lanzaron una granada explosiva a la muchedumbre, de la que resultó muerto Emil Grinswaig, un joven manifestante. Y aquí cabe una aclaración para comprender la complejidad del cuadro: el primer ministro era Menajem Beguin, quien adoptó una postura y una acción contra Meir Kahane mucho más dura que Golda Meir. Beguin encarceló a Kahane, y lo hizo por ser parte de una derecha democrática, pero también por ser un estadista, no un simple político. Beguin jamás promovió la expulsión de los árabes o cosa parecida. Kahane promovía la expulsión de todos los árabes de la Tierra de Israel y estaba contra todo judío que no compartiera sus ideas. De hecho, todas sus víctimas, al fin y al cabo, fueron judías.

-Pero cuando se habla del surgimiento de la derecha extrema ¿no debemos mencionar como hito a Gush Emunim (el Bloque de los Fieles), a partir de la conquista de los territorios en 1967?

-Sí, es cierto, yo comencé centrándome en la violencia, pero Kahane fundó su movimiento, efectivamente, sobre la base de Gush Emunim. Este movimiento fue fundado en 1968. Y esto te va a sorprender: ese movimiento al principio incluyó a miembros del ala izquierda de Mapam, el Partido Socialista (que por lo tanto dejaban de pertenecer a Mapam) era un movimiento apartidario, que albergaba desde el ala ultraizquierda no sionista y una gran mayoría del Partido Religioso Nacional (Mafdal). Se declaraban a favor de asentar y poblar la Gran Eretz Israel, que incluye los territorios conquistados por Israel en 1967. Los mismos fueron conquistados no por un afán imperialista sino que según Itzjak Rabín, que era entonces el jefe de Estado Mayor de Tzahal, iban a ser utilizados como naipes para intercambiar en futuras negociaciones (1). Pero Gush Emunim va a tener otro propósito, porque van a ver en esta tierra parte del hogar histórico-bíblico de Israel. Aclaro: Rabín también veía en estos territorios parte de la Israel bíblica e histórica. Pero la diferencia entre un estadista como Rabín y la perspectiva de la ultraderecha israelí era que aunque en una época formaron parte de ese hogar histórico, dada la realidad existente no podían volver a serlo.

Los primeros miembros de Gush Emunim llegaron a Hebrón en 1968 se declararon a favor de la hermandad y de la confraternidad con los árabes. Esa misma gente, 20 años después, predican un odio desenfrenado. Algunos socialistas de Mapam que formaron parte de Gush Emunim fueron Naomi Shemer (cantante, autora de “Jerusalem de oro” y un sinnúmero de canciones muy populares), y hoy en día es conocida como la cantante más activa de la ultraderecha.

-Gush Emunim además instaura el argumento religioso para la retención de los territorios, pues hasta entonces el único argumento era defensivo, los territorios como un colchón estratégico y naipe de negociación...

-Exacto. Y eso señala un viraje total del sector religioso frente a Israel. Porque no olvidemos que los religiosos fueron los últimos en aceptar el sionismo y, si bien se habla de Benei Akiva, no vamos a exagerar su importancia: fue el último movimiento fundado después de todos los demás que eran laicos tanto de derecha como de izquierda. A los religiosos les llevó hasta los años ’30 aceptar al sionismo.

-Pero Benei Akiva no es Gush Emunim...

-No, pero hoy en día Benei Akiva es muy pro-Gush Emunim, y ese es un problema muy grande para gente muy moderada dentro de Benei Akiva que está muy disconforme con la dirección del movimiento. Por eso finalmente se escindieron de Benei Akiva y formaron lo que iba a ser un partido político y por ahora es sólo una agrupación: Meimad, formado por intelectuales religiosos que abogan por la paz, y están en contra de la manipulación política que se hace de la religión en Benei Akiva.

Es decir, también el proceso de derechización de Benei Akiva comienza a partir del ’68. El brazo político, el partido Mafdal, se va derechizando, sale de las filas del Maaraj, que era la coalición con el Laborismo y se acerca al Likud.

Ahora bien: el Likud no tenía nada que ver con Kaj, así que quedémonos con los marginales. Meir Kahane no tuvo mucho éxito en atraer a los israelíes religiosos. La mayoría de sus adeptos, durante los años ’80 fueron ex yanquis. Ahora, si hablamos de un tipo alocado al estilo Baruj Goldstein, veremos un buen ejemplo de alguien que es fruto de la enseñanza de Meir Kahane: Goldstein era yanqui, ortodoxo extremista, no de nacimiento sino vuelto religioso, y tenía un fanatismo en el que se destacaba, miembro de la agrupación de Kahane a quien admiraba profundamente.

La ultraderecha israelí intenta blanquear a Baruj Goldstein diciendo que su masacre fue un momento de locura. Eso es una patraña. Goldstein era conocido como un médico que se negaba a atender árabes, incluyendo soldados israelíes drusos que cayeron luchando contra palestinos, o sea que su odio era racial. También apoyaba, como Kahane, la expulsión de toda la población árabe de Eretz Israel, así como la destrucción de los movimientos judíos reformista y conservador dentro de Israel, incluyendo la matanza de los judíos que pertenecieran a esos movimientos.

Kahane comenzó a ganar adeptos en la refundada ieshivá (casa de estudios rabínicos) de Hebrón en los años ’80. Pero no pudo conquistar los corazones de los sefardíes de Hebrón, descendientes de aquellos que fueron masacrados por fanáticos árabes en 1899, y que jamás apoyaron las ideas de Kahane, tal como lo reconoció el alcalde de Hebrón Mustafa Natche en una reunión con estos descendientes. O sea que Kahane defendía supuestamente la causa de estos judíos, careciendo totalmente de su consentimiento. Para finales de los años ’80, Kahane había logrado injertar en Hebrón un núcleo muy importante de fanáticos de la índole de Baruj Goldstein.

Meir Kahane escribió dos libros con sus ideas. En el primero, escrito a finales de los ’70, exigía la expulsión de todos los árabes de la Tierra de Israel, la matanza de los que no quisieran irse (o sea que volveríamos a la época de nuestra santa reina Isabel la Católica), el cierre inmediato de todas las sinagogas reformistas y conservadoras, así como su quema total. También se deberían reinstituir las reglas de los castigos bíblicos contra el adulterio (donde el castigo es muerte por apedreamiento, pero sólo para la mujer).

El hijo de Kahane no es menos fanático que él, tanto que luego de su asesinato por un extremista árabe en Nueva York fundó un movimiento a nombre de su padre, Kahane Jai (Kahane Vive). Este hijo se llama Biniamín Zeev, a nombre de Biniamín Zeev Jabotinsky, padre del sionismo nacionalista. Y aquí tengo que decir algo: Jabotinsky escribió una obra de teatro que dio inspiración a toda esta gente, algo que los adeptos de Beitar prefieren ignorar. Se llamaba “Shimshón” (Sansón), e incluía escenas muy cuestionables. En una de ellas todos los seguidores de Sansón se arrodillan y alzan la mano derecha proclamando la unidad de la sangre judía. La obra fue escrita a principios de los años ’30 cuando Jabotinsky estaba en la cúspide de su enamoramiento de Mussolini. Esas eran ideas fascistas, que no tenían nada que ver con el sionismo original, que no estaba basado en sangre sino puramente en lazos culturales y en la igualdad social (por el lado de los ashkenazíes, europeos), y eminentemente pacífico por el lado no ashkenazí, oriental, como los judíos del Yemen, que también llegaron con la Segunda Aliá. Eran religiosos, pero no fanáticos, y ciertamente se hubieran opuesto a la ligazón entre religión y estado, considerando que la Torá es demasiado sagrada como para ensuciarla con asuntos políticos.

-Pero el fanatismo religioso no va a tardar en tratar de imponer su deseo de unir religión y estado. ¿Podemos cometer el pecado de comparar, en este sentido, el fundamentalismo islámico y el judío? ¿Podemos atrevernos siquiera a hablar de “fundamentalismo judío”? Muchos se escandalizarían.

-Que se escandalicen. Definitivamente se puede trazar el paralelismo. Somos parte del Medio Oriente, y hay corrientes de pensamiento que se van apoderando muy fuertemente de las distintas poblaciones. Yo no creo que sea accidental que en la época del fundamentalismo fanático y totalitario, con el surgimiento de la revolución islámica en Irán, haya surgido una supuesta “Resistencia Judía” (la “Majteret”) que era más bien una agrupación terrorista judía, compuesta en su agobiante mayoría, otra vez, por ex yanquis. Ahora bien, yo sé que despotrico mucho contra los yanquis. No es sólo por mi lealtad borrinqueña, portorriqueña (pues me crié con ellos), sino porque vemos que existía realmente una corriente de pensamiento extendida entre muchos judíos estadounidenses, que era de un enorme fanatismo. Esa es la corriente que fundó la “Majteret”. Esta agrupación terrorista cometió una serie de actos espeluznantes como por ejemplo la bomba colocada por un terrorista judío yanqui de nombre Rapaport que hoy en día anda suelto. Eso me horroriza en la misma medida en que me horroriza que en la Autonomía Palestina haya terroristas sueltos. La bomba que colocó Rapaport en 1978 dejó inválido al entonces alcalde de Nablus (en hebreo Shjem), Basam Shaka, quien perdió sus dos piernas, luego que la misma estalló debajo de su automóvil.

Rapaport es igualmente terrorista que los árabes que lo son, y es fundamentalista porque lo hizo por razones religiosas. Rapaport publicó un libro hace un año, o sea que no solamente está suelto, sino que está ganando bastante dinero. Si lees sus cartas, verás que habla de aquel crimen con orgullo y desde una perspectiva religiosa, diciendo que estaba cumpliendo con la palabra de la ley que Dios le estaba dictando.

Yo no veo como azarosa la conexión entre el surgimiento de esa agrupación terrorista judía y la victoria de la revolución totalitaria islámica en Irán. Repito que son corrientes que se apoderaron del Medio Oriente, y estos mismos vientos de fanatismo soplaron por Israel. No vivimos en un hueco, y que me perdonen los judíos que ven a Israel como un oasis, y que no está influenciado por los mismos procesos que ocurren en los países vecinos.

-Ahora bien, Sharona: la máxima unión de lo que es religión y estado no tiene que ver en Israel con los religiosos sionistas (que en general se dice que usan kipot -solideos- tejidas) sino con los grupos ultraortodoxos antisionistas, los cuales no postulan la violencia.

-Sí, ahí tenemos que diferenciar. Los religiosos antisionistas no toman parte en ningún acto de violencia...

-Siendo en ellos que se da el fenómeno más parecido de fundamentalismo como religión aplicable a la vida civil a través del estado como se da en Irán...

-No, porque lo parecido a lo iraní, justamente, es la violencia nacionalista que actúa en nombre del sionismo, lo cual es una perversión total de la idea sionista. Precisamente Agudat Israel (la Unión de Israel, un partido nítidamente antisionista ultraortodoxo) no es nada parecido al fundamentalismo iraní porque no comete actos de violencia.

-¿Sólo por eso? ¿Ellos no quieren imponer la Torá como ley nacional?

-No, los que quieren hacer eso son los del partido religioso sefardí Shas, y también un sector del Mafdal. Agudat Israel no, porque casi no reconocen la realidad del estado. No quieren someternos a su yugo, porque para ellos no debe existir siquiera un poder estatal judío.

Siguiendo pues en la línea de los fenómenos religiosos nacionalistas tenemos en los años ’80 el surgimiento de Rejavam Zeevi “Gandhi”. Su apodo es por cierto muy irónico, surgió en sus años en el ejército, cuando era un chico muy joven y demacrado. Lo llamaban “Gandhi” porque decían que era parecido al líder indio. Pero no se parecía filosóficamente. El fundó un partido que se llama Moledet (Patria). Aunque suene insólito, Moledet no es un desprendimiento del Mafdal como podía haber ocurrido, sino del Laborismo, de donde pasó al Likud, del cual también se fue para fundar Moledet. Este es el único partido que incluye en su plataforma la expulsión de la población árabe del Estado de Israel. Su moto es la “Transferencia”.

-Pero Gandhi no postula la violencia. El dice: “Persuadiremos a los árabes de que se suban a los autobuses y se vayan a cualquiera de los 14 enormes países árabes con los que cuentan”...

-Sí, igual que los españoles “invitaron” a los judíos y a los moros “cordialmente” a que se fueran de la Península Ibérica. Pero ¿qué pasa cuando la persona no quiere irse? Ahí dice Gandhi que “tendremos que pensar en otras medidas”. Como decía el general Perón, de tu augusto país: “Tenemos métodos para garantizar que ustedes voten por nosotros”.

Como reacción a Kaj y a Moledet, en los años ’80 nació una fuerte concientización del peligro del racismo. Aquí quiero destacar que el ministerio de Educación brilló por sus medidas para contrarrestar este fenómeno. Comenzaron a educar a la juventud israelí contra el racismo, en un esfuerzo encabezado por el Instituto Moshé Sharet. Los de la derecha tampoco se van a alegrar demasiado con esta afirmación, pero los que impulsaron este esfuerzo de contrarrestar el racismo eran todos de la izquierda. Es cierto que hubo muchos de la derecha que colaboraron, pero no se puede decir que lo iniciaron.

En esos años el entonces primer ministro Itzjak Shamir decide indultar (palabra siniestra si las hay, para oídos argentinos) a los miembros de la Majteret. Esto fue una horrible hipocresía, porque si vamos a reclamar, y con mucha justicia, el encarcelamiento de espeluznantes terroristas palestinos, ¿qué estamos haciendo cuando liberamos a terroristas judíos? Ehud Shprinzak dice en su libro “Los ayatollas de Israel” que esa fue justamente la medida que dio luz verde a los extremistas israelíes de la ultraderecha, del estilo Baruj Goldstein e Igal Amir.

-Muy bien, y llegados a estos personajes, yo te pregunto: salvo la Majteret y Moledet, esta derecha fundamentalista se diferencia, en mi opinión, del fascismo por su falta de “organicidad” en el tema de la violencia. Es decir, la Majteret postulaba la violencia como parte de su táctica e ideología. También Meir Kahana. Era algo orgánico, como lo era en el fascismo y en el nazismo. Baruj Goldstein quizás aceptaba esa idea y modelo de acción, pero no era parte de una organización violenta a priori.

-Pero Baruj Goldstein era parte de Kaj...

-Está bien, pero Kaj no decide en conciliábulo alguno mandarlo a cometer una masacre en Hebrón como parte de un plan estratégico más amplio ni nada que se le parezca...

-Sino que lo hizo por antojo propio...

-Y lo mismo pasa con Igal Amir. Ahí yo veo una diferencia fundamental que también hay que marcar.

-Sí, lo que estás marcando es cierto, en cuanto a lo no orgánico. Ciertamente no existe un liderazgo fuerte tipo comando superior. Los adeptos tienden a actuar por cuenta propia. De todos modos sí existe una institucionalización de esos movimientos, y tenemos el caso de Gush Emunim, que hoy funcionan como una especie de “cabildo” en lo que es el Consejo de Judea, Samaria y Gaza.

-Sí, pero no postulan expresamente la violencia como método...

-No, pero lo que sí pasa aquí, como lo señala Shprinzak, es un apoyo tácito, por parte de muchos de sus simpatizantes. Una sola prueba es la tumba de Baruj Goldstein, convertida en monumento de peregrinación en una plaza de Kiriat Arba (el asentamiento judío aledaño a Hebrón), donde cada día llegan sus simpatizantes a rezar un kadish a su memoria. Ese monumento no fue construido por el gobierno, sino por donaciones privadas de sus seguidores.

Cito dos episodios personales. Estuve 5 veces en el asentamiento de Shaarei Tikvá, porque quería probar teniendo la mente abierta, precisamente este punto de los asesinos de la ultraderecha como casos de locos aislados. Allí visité a una persona que conozco, muy activista de Betar, un mes y medio antes de que tú y yo estuviéramos en la plaza en Tel Aviv el día en que mataron a Itzjak Rabín. Su madre, una mujer totalmente laica, partidaria y activista del Likud, dijo que Rabín era un “traidor”. Yo, que quería probarles a mis compañeros de la izquierda que estaban ennegreciendo a toda la derecha, comencé a temblar. Le pregunté qué había que hacer con Rabín si era un traidor. Me respondió textualmente: “Tú sabes muy bien lo que cada país ha hecho con sus traidores en épocas de guerra”. Agudicé mi pregunta e indagué si había que dispararle. Me dijo: “Sí, eso es lo que se hace con traidores. Dispararle o ahorcarlo”. Un exabrupto de una mujer laica y del Likud, o sea de un sector tenido en general como el más moderado. Y que da la pauta de que mucha de la supuesta moderación de los residentes de los territorios, que siempre insisten en su inocencia cada vez que se produce un atentado a manos de uno de ellos, de que en realidad existe un apoyo tácito. El exabrupto de esa mujer lo escuché en mis 5 visitas a este asentamiento más de 20 veces. 4 veces promedio cada vez que fui, y cada vez por otra persona. O sea que no se trató de una opinión aislada.

Segundo episodio: en noviembre del ‘96, un año después del asesinato de Rabín, en una conferencia de una mujer de los territorios frente a estudiantes extranjeros en la Universidad Hebrea de Jerusalem, en respuesta a mi pregunta por la opinión de la mayoría de los colonos sobre Baruj Goldstein, respondió que “era un hombre ejemplar, un médico fenomenal, un ser del que rebosaba el amor, que no había que juzgarlo por un mal momento cuando toda su vida brillaba con su virtud”. ¿Cómo nos sentiríamos si escucháramos decir que aquel terrorista de Hamás fue una excelente persona hasta que voló en pedazos en un autobús matando a 30 personas?

-Quiero insistir, porque creo que la diferencia tiene que ser marcada todo el tiempo: Hamás envió a ese terrorista a volar el autobús. El Consejo de Judea, Samaria y Gaza no envió a Baruj Goldstein a la Cueva de Macpelá en Hebrón. Puede haber habido cierto apoyo social, pero nunca institucional. En ese contexto, ¿qué fue, en tu opinión, lo que llevó al asesinato de Itzjak Rabín?

-Se dio todo un proceso que fue mejor detallado en un libro del periodista David Horowitz. El proceso fue una mezcla de la nueva educación del movimiento juvenil sionista religioso Benei Akiva, del cual Igal Amir es egresado, y en parte también de una corriente ideológica muy cuestionable que se ha apoderado totalmente de la Universidad de Bar Ilán. Hay que señalar algunas pautas de comportamiento de Igal Amir. A partir del primer acuerdo entre Israel y los palestinos en 1993, él habló repetidas veces de que “Rabín y Peres son dos cabezas de la misma culebra. Hay que matarla, hay que aplastarla”. Sus exabruptos tampoco eran aislados. Igal Amir no era un indigente de la calle sino un “niño bien” de una familia de buen pasar en Hertzlía. También era estudiante de leyes, es decir que no era el criminal de la calle, sino el buen abogado, y esto es muy importante, porque es entonces la educación que recibió Igal Amir la que lo lleva a cometer su acto, con el apoyo tácito de su gente y con el apoyo activo de otros que le suministraron cantidades nada despreciables de armas y explosivos, descubiertos en su cuarto y el de su hermano. Las mismas iban a ser utilizadas en distintas oportunidades para matar a Rabín, a Peres, una masacre de gente de Paz Ahora y para matar árabes.

Ahora bien, para Igal Amir, las acciones de Itzjak Rabín contradecían la palabra de Dios, y él se veía como agente de Dios. En este sentido, él es idéntico al terrorista de Hamás. Uno está actuando por las órdenes de Aláh, el otro por las de Elohim. Esta filosofía, unida con la nueva politización derechista de Benei Akiva, a lo que se suma la radicalización de la derecha israelí incluyendo a miembros del Likud es, creo yo, lo que allanó el camino de Igal Amir. Es verdad que no fue el resultado de una conjura o conspiración. Esa teoría es una estupidez diseminada por un periodista, otra vez yanqui, llamado Barry Hamish, basado en las teorías de conspiración para matar a J.F. Kennedy. Pero sí hay que ver el marco social del que partió Amir. Y este marco social, a partir de Oslo, fue tomando actitudes cada vez más violentas, y entraron en el fragor de una dinámica muy asesina.

Como ejemplo, una manifestación de la que Biniamín Netaniahu también participó, en la que se llevaba un ataúd con el nombre de Rabín a un lado y el de Peres al otro. Eso era directamente un llamado al crimen. Este proceso fue cada vez más en aumento. En 1994 militantes del Likud colgaron carteles con la imagen de Rabín con kefíah (paño tradicional árabe), con la insinuación de que Rabín era un vendido al terrorismo de la OLP. Otro cartel mostraba a Peres convirtiéndose en Arafat, y otro, una calavera cuyas órbitas vacías estaban ocupadas por la bandera palestina, y debajo las palabras Rabín en una órbita, y Peres en la otra. Y estos cartelitos tan simpáticos no fueron colgados por la ultraderecha, sino por la juventud del Likud.

De todo eso surgió Igal Amir, que a diferencia de Baruj Goldstein no fue militante de Kaj, sino un chico bien, calladito, buen estudiante de abogacía, como quiere toda mamá judía. Goldstein ya era un lunático político y era famoso por serlo. Igal Amir no. Te cuento como anécdota, que Igal Amir se postuló para ser acompañante social de grupos en el Area de Liderazgo de la Agencia Judía, donde yo trabajaba, y la coordinadora Mijal lo rechazó, gracias a Dios, por su “falta de habilidad para entablar relaciones comunicativas en su lugar de trabajo”. Es una anécdota muy interesante, existe incluso su expediente.

Goldstein, entonces, fue un militante que recibió capacitación política al participar de todos los campamentos y seminarios de Kaj. Igal Amir no, era el “intelectual flotante”, que en todo caso fue el producto de la radicalización de Benei Akiva, donde la Tierra de Israel se convirtió en valor supremo. Yo podría dar miles de fuentes judaicas que dicen lo contrario. Me gusta citar siempre al Rambam, Maimónides, que decía que la paz es un valor superior incluso a la Torá.

Quiero ser clara en esto: entre el público israelí existe una gran condena del extremismo judío, y tal condena no tiene su equivalente entre la sociedad palestina. Esto es algo que nos tiene que enorgullecer como judíos. Por lo menos la mitad de la sociedad israelí lo condena de modo vociferante, cosa que no ocurre ni por lejos, sino sólo en casos individuales, entre los palestinos. Dicho esto, es necesario reconocer que el extremismo existe entre nosotros.

-Ha quedado claro...

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine  



Algunas evaluaciones hechas por los miembros de Jinuj.net:

Autor Fecha del mensaje

****- barujmajoncarmiel 25/5/2004 12:57 AM
por residir en Israel y haber vivido todos estos acontecimientos no puedo dejar de stremecerme al observar tan de cerca este brusco cambio de una socieda que alguna vez fue ejemplo para el mundo entero por su capacidad de ofrecer paz y buscarla por todos los caminos.Siempre he vinculado el terrmino "derecha" a "intolerancia". Pueba de ello es que mi deseo de paz es considerado por la "derecha" como una traicion, soy un diferente, un enemigo, tan enemigo como ell que explota omnibuses de inocentes. Coincido en que Rabin Z"L nos ha dejado na herencia y su ejemplo, sigo esperanzado en un dialogo con todo ser humana para quien la paz no sea ni una utopia ni una imposicion. Vivo en el corazon de la Galilea y a mi ciudad la rodean 14 aldeas arabes musulmanas, drusas, baduinas,cristianas, vivmos, coexistimos en paz y armonia, trabajamos y construimos juntos, nos respetamos,soy judio y cuido preceptos, ello no me impide aceptar lo que otros sienten y piensan, se equivocan los que piensan, en ambos bandos, que la fuerza de las armas pueda llevar a algun tipo de paz, solo el dialogo y la tolerancia, a pesar de todo nos pueden indicar el camino

  abrumeyer 14/1/2004 0:00 PM
si,pero, como no puedes jusgar a TODOS los judios por lo que yo hago, tampoco puedes jusgara un grupo de chavos que ayuda Tanto, en TODO el mundo al pueblo judio (por ejemplo, en escandinavia, es la UICA cosa judia)que hay, y asi puedes saber que no estas solo conocer a mas judios, en Alemania, aun que no hay bnei akiva, manda 18 shlijim (jai) para infundir el judaismo y el sionismo, y mil casos mas......

***-- abrumeyer 5/1/2004 3:46 PM
ok, como representante de Mexico en este año en la junta del Bnei Akiva olami, te puedo comentar, que somos derechistas, apoyamos al mafdal, etc.. pero, no apoyamos, las matansas, sobre todo las que les hacen a un judio, que sea sangre de nuestra sangre....lo que si me gustaria decirte, es que yo estuve el año pasado en israel, y de anti-sionista, me volvi derecha extrema, y sobretodo sionista; no jusguen a TODO el movimiento or lo que ha hecho, por que cada 4 años, hay juntas, de Todo el mundo, para cambiar el takanon... bueno, mas dudas, pueden contactarme

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Terrible ****-
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