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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2003-08-05 14:06:03
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Lag Baomer: ¿es el judaísmo revolucionario?

Las clases de Sharona
Por: Sharonah Fredericko

Lag Baomer, la festividad que recuerda la "revolución de los judíos" contra el Imperio Romano, liderada por Bar Kojba, es una invitación a la reflexión sobre el carácter intrínsecamente revolucionario -o no- del judaísmo, la participación de judíos en revoluciones en los países en que se encontraron, y sobre la relación que los movimientos revolucionarios de nuestro siglo tuvieron con el pueblo judío. El guante fue levantado por Sharona, como quien no quiere la cosa...

-Sharona, ¿por qué, a lo largo de la historia vamos a encontrar involucrados en tantos procesos revolucionarios a judíos, empezando por revoluciones nuestras, como contra los griegos o la que nos ocupa este mes, contra los romanos, y siguiendo por revoluciones en otros países? ¿Por qué la presencia de judíos va a ser mayor que su proporción en la población?

-Suelen darse dos respuestas no tan opuestas, una más idealista y la otra más cínica. La verdad es que no creo que ninguna de las dos sea del todo verdad. Vamos a empezar con la cínica: que el judío se involucrara en los procesos revolucionarios no tenía nada que ver con la sustancia del judaísmo en sí. Tenía que ver más bien con el propio interés del judío. Tomemos a Rusia: ¿por qué tantos judíos siguieron primero a Kerensky, el socialdemócrata, y luego a Lenin? En el fracasado intento de 1905 se destacaron, y en la de 1917 estuvieron tan involucrados que la policía del Zar llegó a acusar a los judíos de haber incitado la revolución. Eso no era cierto, pero sí era cierto que el judío estaba representado de un modo super desproporcionado. Si yo fuera cínica, te diría que el judío tenía un interés en cambiar la estructura existente, por el sencillo hecho de que la misma lo oprimía. Para dejar de ser un marginado, tuvo que ingresar en los movimientos revolucionarios. Esta respuesta borraría con toda la imagen del judío preocupándose por los demás. De hecho se trata de la imagen nazi del judío. Cuando éstos se preguntaban por qué había tantos judíos bolcheviques, respondían que el judío impulsaba de ese modo sus propios intereses.

Ahora bien, yo digo: el judío obviamente defendía un interés propio, pero éste era totalmente natural, en cambiar las estructuras existentes. No lo podemos culpar ni a él ni al negro en los EE.UU. cuando apoyaba las revueltas de los años '60. Tienen derecho, porque nadie quiere vivir mal.

La respuesta idealista diría -y tampoco es totalmente cierto- que el judaísmo en sí es una fe que infunde la sublevación contra la injusticia, que es una fe sumamente progresista. Lo cierto es que en el judaísmo hay elementos muy progresistas, y otros horriblemente reaccionarios. Nadie me puede convencer, cuando leemos en el Talmud que una mujer que muere en su parto porque ha mantenido relaciones sexuales durante su menstruación. Una religión que afirma tal cosa no es precisamente progresista.

A la vez, es esa misma religión la que dice, con el profeta Isaías, que todo el mundo acabará por dejar la guerra, que hay que proteger al huérfano, a la viuda y al extranjero. Por eso no se puede decir del judaísmo ni que es revolucionario ni que es lo contrario. Depende del contexto histórico y de la interpretación que le queramos dar.

Entonces, mi respuesta sería que a principios de siglo, cuando el judío tenía su herencia mesiánica idealista del Tanaj, aunque fuera totalmente laico, el mensaje de Isaías se transmitía a través del sionismo socialista. El judío tenía esta fe, aunque no fuera una fe religiosa, y sí quería mejorar la sociedad. Y sí quería mejorar también su propia situación, y no veo nada de malo en eso.

-¿Cuáles serían, de todos modos, los elementos revolucionarios en el judaísmo? Me acuerdo de una frase de Marshall Meyer, impulsor de la corriente religiosa conservadora en América Latina: "Lo que los comunistas encuentran en Marx, yo lo encuentro en la Torá".

-Repito que hay en el judaísmo tanto elementos revolucionarios como antirrevolucionarios. En la Biblia misma se encuentra la fuente misma de la revolución, mientras que la Halajá (la ley oral) no siempre, pero frecuentemente, tiende a frenar lo revolucionario o novedoso. Y es natural: en la época bíblica el judío era soberano en su tierra, y es mucho más fácil ser revolucionario cuando uno tiene cierta seguridad. Por ejemplo, el hecho de que la mayoría de los revolucionarios, desde mi amado San Martín hasta Che Guevara eran de casas acomodadas. No todos, pero muchos. Incluyendo a Mahatma Gandhi y a Martin Luther King. En cambio la Halajá estaba más preocupada por dirigir la vida judía en tierras ajenas, donde era un poquito peligroso incitar a una revolución, porque si enojabas al rey en tierra ajena, ese rey te masacraba, no se andaba con pequeñeces.

Pero volvamos a la Biblia. La fuente de la revolución de la que hablo se encuentra en el sistema profético, en la institución de los profetas frente a los reyes de Israel. Encontramos algo muy interesante en la Biblia. De acuerdo con un gran historiador judío al que recomiendo, Heinrich Graetz, se trata de un sistema tripartito de poder, donde el rey no detenta el poder absoluto. Tenemos a los cohanim, que no son funcionarios, sino que son los sacerdotes, con poder ceremonial...

-Como el poder eclesiástico...

-¡No, no! Estás totalmente equivocado. Es un error común, pero justamente no se trata de un poder eclesiástico, porque éste es un poder que se inmiscuye en el poder político y en la vida privada, intentando dirigir tu vida y tu pensamiento. Los sacerdotes, los cohanim, eran ceremonialistas, no se metían en ningún aspecto de la vida privada de los ciudadanos ni de la vida pública del rey, y se dedicaban únicamente al mantenimiento del Templo.

Luego teníamos al rey y a los profetas. Ese es el punto de vista para el crecimiento del pensamiento revolucionario en el judaísmo. ¿Por qué? Porque el profeta siempre está despotricando contra el rey. Esto existe en la Biblia desde Moisés frente al Faraón hasta -lo que para nosotros es más interesante- cuando los profetas judíos maldicen a los reyes judíos.

Es decir, en la época bíblica, que para mí es una de las épocas más sanas del judaísmo, el judío moralista criticaba más a los suyos que a los demás. Un ejemplo es el que ya hemos tratado en nuestras clases, cuando el rey David se enamora de Betsavé y mata solapadamente a su esposo Uriáh, al enviarlo a la primera línea de batalla. El profeta Natán se le va a enfrentar. Como todos los profetas, es independiente, no vive en la corte del rey, son una especie de maestros andantes, venerados por el pueblo y que por eso constituyen un freno al poder del rey. Y lo que nos fascina es que, al parecer, todos los reyes de Israel temían enormemente al profeta. Eso es bárbaro, porque el profeta era vox populi, además de ser la voz de Dios. Natán va a profetizar para David el peor castigo imaginable: la muerte de su hijo por su propia espada, y lo priva de construir el Templo. Años más tarde su hijo Absalom se va a sublevar contra su padre David, y un lugarteniente de éste va a degollarlo. No hay nada más cruel ni despiadada. El castigo de no construir el Templo también era cruel. David quería construirlo, pues eso le habría permitido consolidar su poder como quien unió religión y estado. El fue el que trajo el Arca del Tabernáculo a Shjem (Nablus). Si hubiera construido también el Templo en Jerusalem, ello habría respaldado su poder de modo inapelable. Y es Natán, el profeta, quien le quita esa posibilidad. Es fascinante ver que David no manda a matar a Natán, eso habría sido lo más fácil. Es más, David se sumerge en un profundo abatimiento, y cuando muere su hijo Absalom a manos de su general, él lo acepta como un castigo de Dios.

Lo interesante, pues, es que el poder del rey, en el judaísmo, no era determinante, podía ser frenado. El poder moral del profeta era más determinante, y eso sí es revolucionario. En ningún otro pueblo del antiguo mundo existía la idea de que el rey tenía que escuchar a alguien. Todo rey podía determinar lo que se le antojara. En el antiguo Israel no.

Tenemos un ejemplo mucho más feroz. El profeta Elías frente al horrible, corrupto y villano rey Ahab, junto a su espeluznante esposa Jezabel. Ahab es sencillamente un psicópata, la Biblia lo presenta como un corrupto que goza de su corrupción, no como un loco o un obsesionado, sino sencillamente malo, codicioso, y que goza de oprimir a los débiles.

Elías, en cambio, es retratado como un viejo loco. Va medio desnudo, parece que a don Elías no le gustaba ir con camisa, menos aun con corbata, andaba siempre, según la Biblia, con el pecho expuesto, con un taparrabos, no mucho más, y con el pelo largo. Elías es el que va a plantarse frente a Ahab y Jezabel cada vez que oprimen a los débiles. Cuando arrebatan su viñedo a un pobre y Ahab disfruta de su propia crueldad, viene Elías a castigarlo. Ahab se atreve a hacer algo que David no. Ahab decide matar a Elías. Y este ¿dónde vivía? Se lo describe viviendo en un monte, en una cueva, en aislamiento, como los visionarios indígenas en yankilandia, mi país. Era alguien amado por el pueblo, que lo necesitaba como un valuarte frente a la locura de Ahab.

-Una especie de Contralor del Estado, como lo que hay hoy en Israel...

-Absolutamente, esta vez no te equivocas, sólo que mucho más severo. Porque el Contralor funciona en un organismo democrático. Ahab era parecido a Sadam Hussein, y los que dudan de esto, los remito al relato bíblico, donde es retratado como una persona despiadada. Ahab envía tropas a la casa de Elías para que lo maten. ¿Qué hace Elías? Se queda en el lugar, no pestañea, no parpadea, y les dice con su voz de relámpago que se vayan todos ustedes al demonio, no les tengo miedo, no me muevo de aquí y es más: ustedes por perseguirme a mí, morirán. Y los soldados se asustan de Elías. Ten en cuenta que los soldados rasos suelen ser gente simple, no están ideológicamente muy convencidos, lo hacen porque es su trabajo. Elías captó este hecho, como un revolucionario moderno, diciéndoles: fíjense cómo el rey os oprime. Eso es fascinante, es lo mismo que hacía el Che Guevara, o lo que decía San Martín que había que hacer con el soldado realista, hacerles entender cómo el poder real los oprimía.

Ahab y Jezabel no pueden con Elías, y cuando ambos le traen a los sacerdotes del dios Baal, se produce un momento realmente dramático. Ahab y Jezabel está convencidos que podrán derrotar al profeta. Pero Elías hace trizas a los sacerdotes de Baal, haciendo que solamente sus ofrendas ardan debidamente como sacrificio a Dios. No me importa la veracidad del relato, me importa tres bledos si Dios se presenta en una nube para quemar la ofrenda de Elías, sino que el relato bíblico muestra como un personaje moral a Elías con el poder de desafiar exitosamente el poder del rey.

-Vamos entonces con dos revoluciones en el sentido clásico del término, una contra los griegos en el siglo 3 aec., que triunfó, y otra contra los romanos en el siglo 2 dec., que fracasó.

-Primero seamos honestos, la revolución de los macabeos contra los griegos no triunfó. Cada vez que festejamos Jánuca nos estamos quedando con la mitad de la historia. Dos años después del "triunfo", Judas Macabeo fue asesinado por los romanos, y los Hasmoneos como dinastía se convirtieron en lo opuesto que esa revolución venía a defender, mezclándose con la vida griega y trayendo toda su cultura helenista a Judea. Esta pierde rápidamente su independencia, se convierte en una provincia del imperio griego, y por eso, cuando llegan los romanos, la tragan fácilmente.

-Pero de todos modos, cuando se habla de los Macabeos, se habla del "espíritu revolucionario del judaísmo". Hashomer Hatzair también toman a los Macabeos como un mito...

-Porque Hashomer Hatzair no sabía de qué se trataba. Porque los Macabeos eran fanáticos religiosos que querían instalar un poder judío clerical agobiante en cada rincón de Judea, y para quienes sus más acérrimos enemigos eran los judíos laicos helenizados. Así que mi querido Hashomer, que es mi movimiento, les digo que se equivocaron en grande. ¡Para Judas Macabeo, si viviera hoy en día, el Mafdal (Partido Religioso Nacional) sería de extrema izquierda!

Es muy lindo decir que Judas Macabeo era revolucionario, pero hay que tener cuidado. Si ser revolucionario es romper con las estructuras, y aquí voy a ser extrema, también el fascismo era revolucionario, pues rompía con toda estructura existente. Judas Macabeo también lo intentó. Pero no por eso vamos a decir que todo aquél que quiere romper con estructuras existentes es revolucionario en el sentido en que lo estamos tomando aquí.

-¿Con Bar Kojba ocurría lo mismo que los Macabeos?

-¿Sabes qué? Nunca lo vamos a saber, porque las ideas de Bar Kojba no fueron tan bien registradas como las de Judas Macabeo. Bar Kojba vivió en una época totalmente distinta, no se pueden comparar. Y ya que nos acercamos a Lag Baomer vale la pena explicar hablar un poco de la época de Bar Kojba.

Las fechas de la sublevación fueron del 132 dec. al 135. El Templo ya había sido destruido (año 70 dec.). Ese no era un dilema en la época de Judas Macabeo, cuando el Templo existía y había sido contaminado, pero existía, y los Macabeos albergaban la esperanza de poder liberarlo.

Bar Kojba es otra cosa. La gran masacre ya ocurrió. La gran destrucción, incluyendo el exilio forzado ya eran acontecimientos pasados. Judas Macabeo era alguien que soñaba con restaurar la soberanía judía. Bar Kojba vive después que la soberanía judía ha sido definitivamente destrozada. Así que su sublevación fue totalmente distinta, aunque él también tenía un sueño de restauración de soberanía, pero después de la destrucción total, la viabilidad del sueño no es comparable con la época anterior.

La sublevación barkojbiana, por lo tanto, es mucho más mística. No por nada se pensó en Bar Kojba como el Mesías. Pues ¿qué significa el nombre de Bar Kojba?

-Hijo de la estrella, o que posee estrella...

-Bien, y cuyo sentido místico era que era el Ungido, insinuando que era el Mesías. Mashiaj en hebreo significa Ungido, y había fuertes insinuaciones de que Bar Kojba tenía vinculaciones a niveles sobrenaturales.

La época de Judas Macabeo es más concreta: "Echemos a estos hijos de su madre de nuestra tierra". La de Bar Kojba es mucho más confusa, delirante. La gente estaba atragantada con los romanos, pensaban: "Restauraremos el Templo, y quizás vendrá el Mesías, y quizás el Mesías es él, que nos está instaurando a restaurarlo". Nadie había insinuado que Judas Macabeo era el Mesías. Pero alrededor de Bar Kojba estos rumores giraban furiosamente. Ese es un primer punto de diferencia.

Segundo punto: la mayoría de los rabinos en la época de Bar Kojba, que es el principio de la época rabínica, se opusieron enérgicamente a la sublevación. Sólo uno, que fue considerado un chiflado, llamado Akiba, el famoso Rabi Akiba, al que veneramos porque fue horriblemente martirizado por los romanos. Unicamente él apoyó a Bar Kojba. En la época de Judas la época rabínica no había comenzado, pues ésta comienza sólo en el siglo primero.

Bar Kojba exigía demostraciones muy feas de lealtad hacia él. Por ejemplo, demandaba que todos sus soldados se cortaran por lo menos un dedo de la mano. Eso lo atestiguan las cartas de Bar Kojba. Al exigir la automutilación, tú puedes decir que por un lado estás formando una cofradía revolucionaria de lo más comprometida. Pero por otro lado, mutilarse es un poco parecido a la circuncisión, que es un pacto divino. Y Bar Kojba exigía eso, una especie de segunda circuncisión. Eso también nos da a entender que su sublevación era mucho más mística.

Por lo tanto, el rabino Akiba y Bar Kojba, a diferencia de los Macabeos, ven en su sublevación los comienzos de otra época teológica y, aunque nunca lo digan, están insinuando que se trata de una época mesiánica.

-Muy bien, volvamos al siglo 20. Y a la revolución rusa, que fue la más grande del siglo. Con toda la participación judía que tuvo, el marxismo vio y sigue viendo en los judíos y en el sionismo a su enemigo.

-Te has salido con una constatación muy derechista, Marcelo, no sé qué te está pasando. Mira, vamos a aclararlo bien. Hay dos grandes ramas del movimiento de izquierdas en el siglo 20. La rama comunista, que es antidemocrática, y que sí veía en el judaísmo y el sionismo al enemigo. Y la rama socialista, que es muy democrática y que nunca vio así al judaísmo ni al sionismo. Al contrario, siempre los apoyó. Obviamente un derechista va a decir que en tanto un socialista critica a Israel no lo está apoyando. Eso es una estupidez. El movimiento socialista siempre ha apoyado el derecho de Israel de existir, y yo no veo eso de criticar a Israel como antiisraelí a priori.

Pero volviendo a tu pregunta, el movimiento comunista tenía necesariamente que ver en el sionismo al enemigo, porque veían en el sionismo a un nacionalismo más, y ellos querían erradicar todo nacionalismo, para realizar mejor su sueño. Ahora me puedes preguntar por qué no veían en el nacionalismo azerbaijano algo que debían eliminar. ¿Por qué específicamente el nacionalismo judío? Ahí hace falta una respuesta antropológica. Desafortunadamente Rusia, tanto como España y Polonia, era uno de los países más antisemitas de la tierra. Tampoco era muy tolerante con otra gente, la historia de las conquistas rusas en los pueblos del Lejano Oriente tampoco es muy simpática. Rusia era un país muy racista.

El antisemitismo ya existía en Rusia, y era muy fuerte. Y la idea de pensar que el comunista iba a ser un hombre nuevo de un día para otro era una tontería de los comunistas. Uno no se desprende de sus actitudes en dos semanas, así que frecuentemente, el ruso antisemita, que de repente se vestía de nuevo disfraz, encaminaba su antijudaísmo por un nuevo canal ahora legitimado: el antisionismo. Si tú analizas los dibujos y caricaturas antisionistas verás claramente que son modernizaciones de las antiguas difamaciones de la Edad Media.

Pero eso es la mitad del movimiento revolucionario. El movimiento socialista -y en esto puedo desafiar a cualquier derechista que se las quiera ver conmigo- siempre fue prosionista. En la época previa a la creación del Estado de Israel los socialdemócratas en todo el mundo formaban el núcleo del movimiento prosionista, tanto en Sudamérica como en Europa. Es más: en la peor época del boicot árabe a Israel, los líderes socialistas de Europa, como el gran Willy Brandt de Alemania, recalcaban la importancia de desafiar a las acciones árabes feudales y apoyar al Estado de Israel.

Voy a dar un ejemplo: Jean Paul Sartre, un marxista acérrimo, fue pro israelí. Es interesante, porque Sartre no pertenecía al socialismo, era bien comunista, incluso maoísta. Era pro israelí porque decía que Israel se asemejaba más a un país socialista que los países árabes, que se parecían más a regímenes feudales.

Por lo tanto, la mitad del movimiento de izquierda, que para mí no son la izquierda, pues son antidemocráticos, odiaban al sionismo como un fenómeno nítidamente democrático. Pero el socialismo siempre fue pro israelí.

-Pero hablando del "tercermundismo", la izquierda latinoamericana, que es tan "linda", tan a favor de los derechos humanos, de la autodeterminación de los pueblos, están a favor de la autodeterminación de los pueblos indígenas, y del pueblo palestino, todo muy bien, pero cuando llega la hora de la autodeterminación del pueblo judío, ahí se detienen: "Ah, no, para los judíos no, sionismo es racismo".

-De nuevo, depende de qué izquierda sudamericana. Raúl Alfonsín para mí era de izquierda, por lo menos en su buena época, antes de pactar con Menem y todo eso.

-Está bien, pero hablemos de la izquierda revolucionaria...

-Si estás hablando de la izquierda tipo Che Guevara estás hablando de una minoría, que es una minoría antidemocrática, que también ha abusado de los indígenas. Sendero Luminoso ha matado más indígenas que criollos. Los que tradicionalmente estuvieron a favor de ayudar a los indígenas de verdad, no fueron antisionistas. Si estás hablando del Che Guevara, él tenía altos y bajos con el asunto. Porque el Che Guevara tenía buenos contactos con el Hashomer Hatzair. Obviamente también abogaba por la autodeterminación del pueblo palestino, pero no por la destrucción de Israel. Fidel mismo ha tenido la misma postura, defendiendo a los palestinos pero aclarando que Israel tiene derecho a existir. Fidel se reunió con el presidente Ezer Weizmann hace 5 años, y la postura oficial de Cuba siempre ha sido esa. No estoy defendiendo al ultracomunismo, lo veo tan antidemocrático como al fascismo. Pero Marcelo, está claro que Sendero Luminoso y Montoneros no son representativos de la mayoría de la izquierda latinoamericana. El socialismo democrático en Latinoamérica es mucho más representativo que dos trotskistas y su abuela.

-Dejemos pues a los no judíos revolucionarios y lo que piensan de nosotros, y volvamos a los judíos. El judaísmo rabínico, aquél que creó esa obra monumental que es el Talmud, en el cual se discutían libremente las ideas, se va a volver luego restrictivo, desde la libertad de palabra y pensamiento hasta el comportamiento sexual. Pero ideas se van a seguir discutiendo siempre, con un dinamismo que los demás pueblos envidian. Parece contradictorio. ¿El judaísmo rabínico es democrático o antidemocrático?

-Es que, hablando de la época del Talmud, sólo una minoría discutía las ideas. El judaísmo de la época bíblica se parecía más a lo que hoy podríamos llamar una sociedad "democrática". La prueba más contundente y más hermosa es el discurso del profeta Samuel cuando el pueblo acude a él pidiéndole un rey y él les contesta más o menos que son unos idiotas, que un rey va a violar a sus hijas, va a destrozarlos con las cargas impositivas -interesante punto-, se va a llevar a sus hijos y los va a hacer matar en las guerras, que para qué quieren un rey. Un discurso fenomenal. Los muy tontos ¿qué le contestan? Que queremos ser un pueblo como cualquiera. Al final le tiene que conceder al pueblo su voluntad, como que al fin y al cabo eso también es democracia. Pero el mensaje de la Biblia es intrínsecamente, y en última instancia, a favor de la libertad.

En el Talmud, en cambio, no es el tipo de libertad del que estamos hablando. Allí se trataba de pláticas intelectuales dentro de las paredes de las 10 ieshivot talmúdicas en Babilonia y también en Jerusalem. No representaban al pueblo, que quedaba totalmente excluido del proceso de producción. Eso era cualquier cosa menos revolucionario o democrático. En todo caso, se parece más al leninismo, pero para mí leninismo es fascismo.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine  



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