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El nuevo viejo antisemitismo

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2003-01-07 13:21:06
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El nuevo viejo antisemitismo.

Ana Portnoy de Berner

1. Sucesos en Francia en la semana del 30 de marzo al 3 de abril:

Entre el 30 y el 31 de marzo, las sinagogas de Estrasburgo
en Francia fueron atacadas, después de una
manifestación en contra de Israel.

El día 31 de marzo quince hombres enmascarados
lanzaron dos coches en contra de la sinagoga de
Lyon y quemaron uno
de los vehículos dentro de la misma.

Ese mismo día, un individuo atacó una
carnicería kosher en Toulouse y una joven pareja fue
golpeada por cinco hombres
en Villeurbanne. La mujer estaba embarazada.

Adicionalmente, una escuela judía fue atacada
en Sarcelles, Francia.

El 2 de abril, la sinagoga Aviv en Marsella
fue quemada y en el cementeriojudío en Schiltigheim
se destruyó una lápida.

El abril 3, dos cocteles molotov fueron
arrojados contra una sinagoga en las afueras de Paris.

De acuerdo con la Liga de Antidifamación, desde el 9 de septiembre del 2000, al inicio de la Intifada, hasta el 20 de noviembre del 2001, hubo 330 actos antisemitas en París y sus alrededores. Tan solo en el mes de abril del 2002 hubo 400 actos antijudíos en Francia. Las autoridades francesas han explicado estos ataques más en función de violencia de grupos de inmigrantes marginados y no como actos antisemitas, aunque haya habido manifestaciones en las se llevaron pancartas en que leía: "Muerte a los judíos". La opinión pública francesa ha sido indiferente a estos ataques que en la prensa local se han minimizado como el ataque a un autobús con niños judíos al que la policía calificó como un asunto de ventanas rotas y el vandalismo y profanación de sepulcros y cuerpos en el panteón judío de Carpentras, que se calificaron como actos de delincuencia. En Francia la comunidad judía es de aproximadamente 600,000 personas, en tanto que hay entre 5 y 6 millones de musulmanes en el país, un millón de ellos con derechos de voto.

2. Las manifestaciones de odio y actos hostiles se han incrementado también en otros países. Se han denunciado golpizas a judíos ortodoxos en Bélgica, en donde cartas con amenazas y promoviendo el odio a los judíos han sido inclusive publicadas en el principal periódico, Le Soir, en donde, además, se han escrito artículos afirmando que los judíos eran la causa de los problemas en la Alemania Nazi, artículos que, sin embargo, deliberadamente omiten la “solución final” y el Holocausto y que se han distribuido en el sistema educativo a niños de primaria.

En Amberes los niños judíos que pueden ser identificados como tales van con vigilancia a la escuela por el temor a que sean atacados. El gobierno belga y la iglesia guardaron silencio ante estas manifestaciones de odio y el colmo de la indolencia oficial fue la advertencia hecha hace seis meses por el alcalde de la ciudad recomendando a los judíos a quedarse en sus casas en shabat y no asistir a la sinagoga pues la ciudad no podría salvaguardar la seguridad de sus ciudadanos judíos ante una manifestación pro-palestina que se llevaría a cabo un sábado en la mañana. En dicha manifestación se quemó la imagen de un judío ortodoxo.

3. En manifestaciones anti-israelíes realizadas en Italia, se amenazó de muerte a la periodista Oriana Fallaci por su pública defensa a Israel. Fallaci escribió en la revista Panorama que la televisión estatal contribuía al resurgimiento del antisemitismo denunciando las muertes palestinas y minimizando a las víctimas israelíes. “Encuentro vergonzosas las discusiones televisivas con criminales con turbantes o keffiyes que hace dos días denunciaron las matanzas en Nueva York y hoy ensalzan las masacres en Jerusalem, Haifa, Netanya y Tel Aviv y que estos individuos sean recibidos con tantas deferencias”.

A mediados de este año en el diario liberal La Stampa se publicó una caricatura que presenta al niño Jesús amenazado por tanques israelíes preguntando “¿Vas a matarme otra vez?”. La acusación perenne de deicidio, que justificó la masacre de miles de judíos a lo largo de los siglos, es un elemento subyacente en la cultura europea, inclusive en la liberal sociedad italiana contemporánea.

Y si el Papa Juan Pablo II reconoció en marzo del 2000 la responsabilidad histórica de la iglesia católica por el antisemitismo y la persecución contra los judíos, este verano el periódico oficial del Vaticano L´Osservatore Romano escribió que Israel se entusiasmaba con "la agresión convertida en exterminio”. En el cementerio judío de Verano, cerca de Roma, las tumbas fueron vandalizadas en Tisha beAv, aniversario de la destrucción de los dos templos de Jerusalem y de la expulsión de los judíos de España. Y mientras la policía italiana perseguía a los criminales, los medios de comunicación y las élites políticas atribuyen a Israel la terminología y el imaginario nazi a cualquier acontecimiento en Tierra Santa.

4. Por razones históricas, el antisemitismo es una cuestión muy sensible en Alemania. Entre abril y junio del 2002 se produjeron 319 incidentes antisemitas y han habido también golpizas a judíos ortodoxos.

En una encuesta aplicada a la cuarta parte de la población del país, los encuestados consideraron que la influencia judía es inmensa y el 17% afirmó que Hitler sería considerado un gran estadista si no fuera por el Holocausto. Estos resultados se ubican en un ambiente con manifestaciones antisemitas como no se habían dado en décadas. Al noroeste de Berlín, un grupo neonazi destruyó un monumento que honra a las víctimas enviadas a campos de exterminio en 1945 y en un muro del museo de sitio se pintaron una swástica roja con emblemas de los SS y un lema antisemita. En el noreste de Alemania los neonazis profanaron un cementerio judío y las lápidas fueron arrancadas o dañadas, pintándoles encima swásticas y símbolos nazis.

En mayo del 2002, Jamal Karsli, un legislador nacido en Siria y que ha acusado al ejército israelí de utilizar tácticas nazis en contra de los palestinos, manifestó que hay un lobby sionista que acusa de antisemita cualquier crítica contra Israel. Karsli fue expulsado del Partido Verde después de hacer estas declaraciones pero fue acogido en la sección estatal del Partido Democrático Liberal (FDP) por su líder nacional Jürgen Möllerman, quien es presidente, además, de un grupo de amistad entre alemanes y árabes y crítico del primer ministro israelí Sharon. A Möllerman se le censuró por aceptar a Karsli en su partido, denuncia hecha especialmente por Michael Friedman, vicepresidente del Consejo Central que representa a la comunidad judía en Alemania. A su vez, Möllerman advirtió a Friedman que su respuesta “puede despertar desgraciadamente resentimientos antisemitas”, argumento tradicional de que los judíos mismos incitan a la violencia en su contra. Estas declaraciones fueron consideradas como el peor insulto contra los judíos alemanes desde la Segunda Guerra Mundial. En junio, Karsli fue expulsado del FDP y Möllerman tuvo que presentar una disculpa pública por cualquier ofensa que hubiera causado a los judíos. Algunos analistas interpretaron en la actitud del dirigente del FDP una estrategia para ganarse el voto de los extremistas antisemitas en las elecciones y la comunidad judía declaró que “es intolerable que un partido del centro del espectro político use el antisemitismo en una campaña electoral” (1) en vista de las elecciones que se realizarían en septiembre.

A pesar de los comentarios de Möllerman, los especialistas como Wolfgang Benz, director del Centro de Investigación del Antisemitismo en la Universidad Técnica de Berlín, no creen que el antisemitismo vaya en aumento, sino que consideran que se acabó el tabú de criticar a Israel. Alemania ha sido uno de los aliados más firmes de Israel en mucho tiempo, aunque en los últimos meses el gobierno alemán decidió no vender refacciones para equipo militar israelí. Actualmente el gobierno de Israel busca reemplazar esas refacciones en otros países.

5. Muchos gobierno europeos han mostrado más simpatía por la causa palestina que por Israel y las víctimas civiles del terrorismo. Los judíos en estos países están muy preocupados de que resurja el espectro del antisemitismo. Para manifestar su apoyo a los palestinos, en Amsterdam, Gretta Duisenberg, esposa del presidente del Banco Central Europeo Wim Duisenberg, colgó una bandera palestina en el balcón de su casa en el elegante barrio de Rivierenbuurt, en donde vivieron cientos de judíos que fueron deportados a campos de exterminio durante la ocupación nazi. La Sra. Duisenberg culpó a los “ricos” judíos norteamericanos por el sufrimiento palestino. Esta mujer ha sido acusada por la Federación Judía Holandesa de incitar al odio y al antisemitismo. Este asunto causó una gran controversia en Holanda, conmocionada por el éxito de la lista Pim Fortuyn, un partido de derecha cuyo líder fue asesinado en víspera de las elecciones y cuyo principal argumento de campaña era detener la presencia extranjera en Holanda. Herman Loonstein, director de la Federación Judía en ese país planteó que “Duisenberg, como uno de los hombres más poderosos de Europa, debería distanciarse de los comentarios de su esposa”.

Por otra parte, el gobierno holandés fue obligado a abrir una investigación criminal después de que clérigos musulmanes fueron acusados de incitar a la violencia desde las mezquitas. Los imanes de Rótterdam, Ámsterdam y la Haya hicieron llamados a la “destrucción de los enemigos del Islam” y conminaron a los musulmanes a desobedecer las leyes holandesas. La martirología fue exaltada en la mezquita El Rahma en Ámsterdam en donde, después del ataque terrorista perpetrado por una estudiante palestina de 16 años en Jerusalem el iman declaró que “las mujeres palestinas musulmanas que ofrendan sus vidas por Alá deben ser alabadas”. Los líderes políticos de izquierda y derecha en ese país han exigido la expulsión de los dirigentes religiosos musulmanes que se involucran en estas actividades ilegales.

Pero, al mismo tiempo, Holanda se ha unido a otros países europeos que prohíben la shjitá de acuerdo a las normas de kashrut. El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, quien fuera el rabino principal en Noruega, Michael Melchior declaró “ No quieren a los extranjeros, y no quieren a los judíos. No podría afirmar que es la única motivación, pero ciertamente no es coincidencia que una de las primeras prohibiciones nazis fue la matanza de animales de acuerdo al cánon de kashrut” (2) . En Noruega, los productos israelíes han sido boicoteados (como ha sucedido también en otros países). Por otra parte, en Copenhagen, el partido islámico extremista Hizb-ut Tahir repartió panfletos en la Plaza Israel conminando a los transeúntes a “matar a los judíos”.

6. En Gran Bretaña, que aparentemente olvida su responsabilidad por la situación en Medio Oriente al haber prometido el mismo territorio a distintos pueblos, también la opinión pública se ha volcado hacia la causa palestina. Al día siguiente del terrorífico atentado palestino en la Universidad Hebrea de Jerusalén este verano, "The Guardian", periódico británico de tendencia izquierdista, publicó un editorial criticando a Israel. El comentario incluía menciones a "los actos terroristas y vengativos", cometidos contra civiles palestinos durante la re-ocupaciónde la ciudad cisjordana de Jenín. Esta observación se hizo después que las Naciones Unidas desechara los reclamos palestinos, relativos a la masacre de civiles de Jenin que supuestamente ocurrió ahí.

Tom Paulin, poeta y profesor de la Universidad de Oxford quien es un invitado frecuente como comentarista en los programas de la cadena de televisión BBC, expresó en " Al-Ahram" , principal periódico egipcio, que los judíos de nacionalidad norteamericana, asentados en Cisjordania, son nazis que "deberían, de inmediato, morir". Su declaración fue recibida con aprobación y admiración. A. N. Wilson, eminente escritor y editor británico de tendencia conservadora, defendió públicamente a Paulin en un poema en que se refería a los soldados israelíes como "Las SS Sionistas". Este poema fue publicado por la revista The Observer. Así mismo, escribió en el diario londinense The Evening Standard que "muchos en este país y en todas partes del mundo se hacen una visión parcial con respecto a los trágicos hechos de Medio Oriente" llegando a la conclusión que Israel no tiene derecho, por mucho tiempo más, a existir. En Gran Bretaña han habido147 incidentes antisemitas entre abril y agosto de 2002, incluyendo un caso de vandalismo contra una sinagoga en el norte de Londres en abril y la profanación de otra sinagoga en Swansea en julio, ataque en el que fue quemado un Rollo de la Torá. Australia contó 400 episodios antisemitas en los primeros ocho meses de 2002.

7. En Rusia, el antisemitismo resurgió públicamente en voz de una organización denominada Pamyat (Recuerdo), desde mediado de los años 1990. Así como se acusó a los judíos de la instauración del comunismo en los años 1920, con el derrumbe del régimen soviético se les acusó del fracaso del sistema y la propaganda antisemita hizo llamados a realizar un nuevo pogrom. Los argumentos de esta organización de la existencia de una conspiración judía al estilo de los Protocolos de los Sabios de Sion aumentaron las manifestaciones en contra de los judíos y hubo propuestas de legisladores de por restringir, por un lado, su emigración a Israel y, por otro, su participación en la vida política de Rusia. Este año, en Moscú, ha habido pancartas antisemitas e intentos de arrojar bombas caseras a instituciones judías.

La primera semana de octubre, el periódico St. Petersburg Times publicó una columna de Nicholas Berry, director de un foro de política exterior en Washington, que establece un paralelismo entre Ariel Sharon y Saddam Hussein. Berry compara la invasión de Irán de 1980 y la de Kuwait de 1990 perpetradas por Hussein con las “tres invasiones realizadas por Israel contra sus vecinos árabes” sin establecer el contexto de las guerras de 1948, 1967 y 1973. Además, vincula a Hussein con el terrorismo internacional y Al Qaeda y lo equipara a la política israelí de “cazar a sus oponentes”, entiéndase, a sus enemigos, más allá de sus fronteras (3) .

8. En Grecia las autoridades y las organizaciones no gubernamentales han vinculado a Israel con la imagen de la Alemania Nazi y del racismo. Los estereotipos nazis se han utilizado en la prensa, sobre todo después de los atentados de Nueva York y la intifada y los artículos antisemitas abundan en los periódicos y en las revistas, en las estaciones de televisión y radio en las que participan prominentes dirigentes del gobierno, de la cultura y de los sindicatos. El rumor infundado que 4,000 judíos que trabajaban en el World Trade Center y que fueron advertidos de los atentados adquirió un estatuto de veracidad al ser encuestado en la televisión griega, falacia que también se difundió en otros países, especialmente los musulmanes. La agencia de noticias helénica publicó que los israelíes traficaban con los órganos de los mártires palestinos y que realizaban experimentos con los prisioneros musulmanes y hubo una proliferación de caricaturas, comentarios y cartas en todos los periódicos del país. El orador del parlamento griego Apostolos Kaklamanis utilizó el término de genocidio al hablar de los acontecimientos en el Cercano Oriente y el portavoz del gobierno Cristos Protopapas explicó que Kaklamanis únicamente expresaba los sentimientos del parlamento y del pueblo griegos.

9. Las declaraciones del afamado escritor portugués, quien recibiera hace años el Premio Nóbel de Literatura y destacado militante del partido comunista José Saramago, sobre la posibilidad de "comparar lo que sucede en los territorios palestinos con Auschwitz" demostró la incapacidad de este intelectual por comprender la magnitud del Holocausto y su rapidez por trivializarlo, considerando como hechos iguales la muerte de 6 millones de judíos inocentes asesinados a sangre fría con las acciones preventivas de los soldados israelíes que intentan desmantelar la infraestructura terrorista que fomenta los ataques suicidas contra civiles israelíes. Saramago con sus declaraciones complació a Arafat, el anfitrión ávido de propaganda y respaldo de los intelectuales europeos. Lo que se ha generado ha sido, como lo expresa la editorial del New York Times intitulada “¿Rumor o desagradable realidad?” (4) una simbiosis entre los intelectuales y los periodistas que condenan la política de Israel sin aplicar los mismos criterios a las acciones de los palestinos, lo que da cierta legitimidad al odio árabe en contra de Israel y de los judíos donde quiera que se encuentren.

10. El antisemitismo y los riesgos de atentados en contra de personas de religión judía también se han extendido a otros continentes. Las recientes denuncias del New York Times de un multimillonario soborno que recibió el expresidente Menem en Argentina por parte del gobierno iraní para detener las investigaciones sobre el atentado a la embajada de Israel en Buenos Aires y la destrucción de la AMIA y consecuente muerte de 85 personas son claro indicativo de una creciente animadversión antijudía y una permisividad por parte de los gobiernos mismos para atacar a sus ciudadanos de religión judía.

La prensa en América Latina ha dado una cobertura muy subjetiva de los hechos del Medio Oriente, con una manipulación de la información que presenta como activistas o militantes a los terroristas y minimiza las víctimas israelíes. No han faltado comentaristas que han expresado la falta de “nacionalidad” y lealtad a la patria de los ciudadanos judíos en los distintos países. En Brasil el senador José Alencar, candidato a vicepresidente de la República de la fórmula que obtuvo el mayor número de sufragios en la primera vuelta electoral en dicho país hace dos semanas, había dicho en un programa de televisión que fue transmitido en vivo, que la única solución al conflicto del Medio Oriente es que los israelíes hagan sus valijas y se marchen de la región.

11. El 11 de abril de este año hubo un atentado en contra de la sinagoga de Ghriba, en Túnez. Al analizar este hecho, el abogado de la Liga Tunecina de los Derechos Humando declaró que no fue un acto “en contra de los judíos, no [conviertan] este hecho en un asunto político, no hay ninguna razón para una provocación”. Aclaró que no se hacía en Túnez ninguna amalgama entre la entidad sionista en Palestina [sic] y los judíos, especialmente los judíos tunecinos, ciudadanos con todos los derechos y deberes que sus compatriotas musulmanes”. Sin embargo, este atentado no es la primera acción en contra de los judíos en Túnez. En 1967, durante la Guerra de los Seis Días, la Gran Sinagoga de Túnez La Goulette fue incendiada por manifestantes pro-palestinos. En 1992 se reabrió como símbolo de la pluralidad tunecina con la presencia del presidente Ben Ali, el gran rabino de Francia Joseph Sitruk y el presidente del Consistorio Israelita de Francia Pierre Bansard. Una tolerancia aparente, pues de forma continua, hasta hoy en día, se atacan los símbolos judíos en el país, remarca el catedrático Aviv Kazdaghli del Departamento de Memoria e Historia de la Facultad de Letras en la Universidad La Manouba en Túnez.

Una continuidad del antisemitismo profunda, pero que tiene dos grandes diferencias con el pasado reciente: una comunidad judía que ha ido decreciendo, de 56,000 miembros en 1956 a 12,000 hoy en día, viviendo la mayoría en la isla de Djerba; y una segunda diferencia en el contexto político tunecino. En 1967, este tipo de violencia no tenía la aprobación oficial ni oficiosa por parte del gobierno. Hoy en día, aunque se condenó oficialmente el atentado, oficiosamente se le comprendió y aprobó, estimó Gilbert Naccache, exmilitante y otrora preso político del grupo opositor Perspectivas. Afirmó que se condenaron los ataques al campo de refugiados de Jenin, pero nadie abrió la boca ante el ataque de la sinagoga en el mismo país. Los insultos y pedradas en contra de este judío y su familia han sido hechos por sus vecinos, incluyendo a los hijos de un imam. La primera agrupación que condenó el atentado de Ghriba fue la asocación de mujeres demócratas, dirigidas por la abogada Bochra Bel Hadj Hmida quien publicó un texto intitulado “Prohibido tocar a mi judío”. Su texto fue atacado por la prensa local, pro-árabe, que menospreció a la autora calificándola como una inmigrante del interior del país.

12. Las manifestaciones antisemitas también se han dado en un país con una tradición de respeto y tolerancia a los distintos grupos étnicos y religiosos, como Canadá, en donde mataron a un judío ortodoxo saliendo de una pizzería y en Estados Unidos, en donde amparados por la quinta enmienda constitucional, los grupos suprematistas blancos se han manifestado tanto en contra de negros, hispanos como judíos. Con los atentados del 11 de septiembre del año pasado no faltaron voces que expresaran las acusaciones al Estado de Israel aduciendo que los ataques eran una reacción a la política de Ariel Sharon en Medio Oriente. La agenda antisionista e inclusive antisemita se ha manifestado inclusive en importantes universidades de Estados Unidos en contra de lo que se manifestó el presidente de la Universidad de Harvard, declarando que el antisemitismo se ha incrementado en esa universidad y denunciando que por primera vez los intelectuales y académicos han hecho suyos los discursos populistas y mediáticos que carecen de una fundamentación racional.

13. Con los medios de comunicación actuales, internet se ha convertido en un vehículo para la retórica antisemita. Las páginas que fomentan el odio a los judíos abundan, publicando listas de funcionarios y ejecutivos que supuestamente controlan la economía y los medios de comunicación así como la vieja teoría de la conspiración que le fue tan útil a la policía secreta del zar y a los nazis para justificar los ataques contra las comunidades judías en el pasado reciente.

En el contexto mundial, el judaísmo y la identidad judía representan una pequeña minoría dentro de la población mundial. Se ha calculado que hay alrededor de 1,900 millones de cristianos y 1,200 millones de musulmanes, y sólo 12 millones de judíos. Durante 20 siglos de Diáspora, los judíos hemos sido una pequeña minoría rodeada por extensas culturas no judías. En el Medio Oriente, Israel es un pequeño país rodeado por una multitud de estados árabes. Los judíos conforman menos de un 0.25% de la población mundial y en términos numéricos, su influencia debería ser mínima.

Sin embargo, este pequeño núcleo poblacional, de cuya religión proceden las grandes religiones monoteístas del mundo y que, de acuerdo con los historiadores de la cultura, es base de la cultura judeo-cristiana que caracteriza a Occidente, se ha enfrentado desde tiempos muy antiguos a una discriminación y una violencia que probablemente ningún otro grupo humano del mundo ha padecido, incluyendo intentos de exterminio.

Historia del antisemitismo

1. Si la esclavitud es una forma de atrocidad racista, el antisemitismo es otra. Y por antisemitismo entendemos el odio al judío. La palabra fue acuñada en 1879 por Wilhelm Marr, un alemán racista y antijudío, para reemplazar el término judenhass, odio al judío. Siempre se ha utilizado para describir el odio y la discriminación en contra de los judíos. Aquellos que se sienten incómodos por reconocer la existencia del antisemitismo no sólo intentan redefinir el término, sino que tratan de negar que es una forma distinta de discriminación. Sin embargo, como lo expresó el embajador israelí Mordechai Yedid en representación del Ministro de Relaciones Exteriores de Israel Rabbi Michael Melchior. en la Conferencia Mundial contra el Racismo organizada por la ONU, que se llevó a cabo en Durbán en febrero del 2002 “ es una forma única de odio, pues se dirige a aquellos de un origen particular, independientemente de su religión, y contra aquellos de una religión particular, independientemente de su origen. Es la forma más antigua y persistente de odio a un grupo humano”.

2. El antisemitismo va más allá del odio contra los judíos. Ha surgido en lugares donde los judíos nunca han vivido y sobrevive en sitios en donde sólo quedan los cementerios judíos. El antisemitismo revela la corrupción de la sociedad, porque en su origen rechaza los valores humanos y morales que el judaísmo ha heredado al mundo. En el siglo XX este odio condujo al peor de los crímenes, el Holocausto.

3. El antisemitismo caracterizó a Europa desde la Edad Media hasta la fecha. Muchas de las identidades nacionales y los elementos culturales de distintos grupos contienen elementos antisemitas como parte de su definición. Fue fomentado tanto por la Iglesia como por los gobernantes, y si bien hubo períodos de una cierta tolerancia y convivencia, la historia de los judíos medievales y modernos es una historia de persecución, intolerancia y masacre.

4. En los inicios de la Era Moderna, en 1789, la Asamblea Nacional Francesa en su Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano aseguró que todos los hombres nacen libres y tienen iguales derechos. ¿Incluyó esta declaración a los judíos? ¿Eran libres? ¿Iguales? ¿Ciudadanos?¿Hombres? Estas preguntas no son ociosas, pues cuando se promulgó esta declaración, estalló la violencia antijudía en Alsacia, como primera manifestación que el Estado-Nación secular no había terminado con el sentimiento en contra de los judíos, sino que lo secularizó y le dio un nuevo cariz. El Conde de Clermont-Tonnerre, en un debate sobre la elegibilidad de los judíos a los derechos de ciudadanía, declaró: ”A los judíos, como nación, se le debe denegar todo, pero concedérselo como individuos… es intolerable que los judíos se conviertan en una forma política o en una clase separada dentro del país. Cada uno de ellos debe convertirse en ciudadano individualmente y, si no lo desean, deben informarnos y entonces tendremos la obligación de expulsarlos” (5) . En ese momento nació la “cuestión judía” cuya relativa inocencia dio origen, 152 años después, a la “solución final” de Hitler.

5. Para 1840, casi el 90% de la población judía mundial vivía en Europa y aquellos que emigraban a Estados Unidos o a Israel, lo hacían para escapar de la discriminación, persecuciones y prejuicios y para tener la oportunidad de rehacer sus vidas en ambientes de libertad. Es decir, como centros de vida judía, Estados Unidos se establece apenas hace 160 años e Israel menos de cien. Esta búsqueda de entornos libertarios propició el surgimiento de conceptos como pueblo errante, pueblo expulsado, pueblo excluido.

6. La Modernidad, sustentada en los ideales de la Ilustración, atrajo a los judíos por la secularización de la sociedad, con lo que, se pensó, se superarían los prejuicios y hostigamiento del pasado. La realidad fue que en tanto el judío empezó a participar más de la vida nacional, como un ciudadano cualquiera, el prejuicio se hizo más irracional y absoluto: se acusó al judío de ser capitalista, de ser comunista, de ser provinciano, de no tener raíces, de ser cosmopolita, de vivir encerrado, de estar en todas partes, de ser desleal, de ser sospechosamente leal. Mientras más se asimiló, más creció el antisemitismo. La historia judía del siglo XIX y la primera mitad del XX es de una búsqueda de soluciones: los casos más extremosos entre los judíos condujeron a decisiones conscientes de matrimonios mixtos y a la asimilación o a la declaración de ser ateos.

7. El antisemitismo moderno manifestó toda su virulencia e irracionalidad en 1894, cuando el 13 de octubre el capitán Alfred Dreyfus fue citado en la Inspección General de París por parte de Ministerio de Defensa francés, iniciándose un juicio de alta traición en su contra, acusado de haber traicionado a Francia en la guerra en contra de Prusia de 1870. La verdadera razón fue porque era judío, es decir, las autoridades consideraron que no tenía lealtad a su patria. El tribunal militar lo degradó y lo condenó a purgar años de encierro en la isla del Diablo. Nueve años después, al revisarse el juicio, se declaró la inocencia de Dreyfus, quien fue reincorporado con honor al ejército y recibió una Medalla del honor. El culpable del delito era un oficial francés, católico, intachable.

8. El juicio de Dreyfus dividió al mundo y su impacto en Theodor Herzl lo hizo plantear el Sionismo como respuesta al imperante antisemitismo europeo: la necesidad del pueblo judío de tener su propio país.

9. La expresión máxima del antisemitismo, sin embargo, caracterizó la historia contemporánea durante la Segunda Guerra Mundial. La “solución final” como la medida más extrema y sistemática de exterminio de todo un pueblo como fue el Holocausto no ha tenido parangón en la historia mundial. Y cincuenta años después, el revisionismo que niega el Holocausto y lo trivializa, utilizando el término a diestra y siniestra, es clara muestra de la dificultad de Occidente por encarar su propia manufactura e historia.

Antisemitismo hoy en día.

En las postrimerías del siglo XX, cuando se pensaba que estaba superada la irracionalidad y el fanatismo que justificaron toda clase de violencias contra grupos humanos, las antiguas comunidades judías en distintos países del mundo, ya sea en Europa, el norte de Africa, o las comunidades más recientes como las americanas, se enfrentan a un antisemitismo como no se había visto desde la época hitleriana y la Segunda Guerra Mundial. Comunidades judías que se reconstruyeron después del Holocausto, ahora son víctimas de una violencia que se ha incrementado a partir de septiembre del 2000, cuando los palestinos rechazaron las propuestas para la paz hechas por Ehud Barak en Camp David y optaron por la intifada y la escalada del terrorismo. Las propuestas para pacificar la región por parte del gobierno de Israel han sido sistemáticamente rechazadas por la Autoridad Palestina y las medidas que se han tomado para detener la escalada de terror que ha azotado a la sociedad israelí han sido criticadas y juzgadas en la opinión pública mundial sin que ésta, con la misma condena, juzgue la postura palestina y repudie los atentados terroristas y el respaldo que éstos tienen en distintos gobiernos de la región. Por supuesto que las expresiones de simpatía por palestinos o israelíes o la crítica a la violencia de las organizaciones terroristas o a la campaña militar israelí son totalmente legítimas. Estas alternativas constituyen la práctica de la democracia. Sin embargo, hay una profunda diferencia entre criticar un país y negarle su derecho a existir. El antisionismo es la negación del principio básico que los judíos tienen derecho a una patria, es un nuevo argumento antisemita. Cuando se critica el sionismo, se incluye a los judíos. “ El sionismo” -como lo dijo Martín Luther King- “es el sueño y el ideal del pueblo judío de retornar a su propia tierra, y el antisionismo es la negación de ese derecho básico que se le otorga la población de Africa o de las otras naciones del globo” (6) . Es discriminación contra los judíos porque son judíos, en pocas palabras, es antisemitismo.

En los países musulmanes incluyendo a los de Asia del Sudeste se ha generado un fenómeno nunca antes visto: los sistemas educativos han reforzado el odio a los judíos y promueven su destrucción, mientras sus gobiernos ofrecen planes de paz para el Cercano oriente. Generaciones enteras de jóvenes son endoctrinados en colegios financiados con ayuda Europea en el odio y deshumanización del judaísmo y de Israel. El exrector de la Universidad islámica de Gaza, Dr Ahmad Abu Halabiya, definió el mensaje: “En donde se encuentre un musulmán, debe destruir a los judíos. Los americanos son como ellos y como aquellos que los apoyan”. El antisemitismo promovido desde el aula encuentra también difusión en los medios de comunicación, en la prensa, la radio, la televisión. Las consignas antisemitas que han circulado en Europa, desde el libelo de sangre hasta la teoría de la conspiración judía mundial, se reviven y revitalizan en los países árabes. Los judíos e Israel son los culpables de los males del mundo, de la corrupción de la sociedad musulmana, de la desaparición de niños musulmanes “desangrados para cocinar los oznei amán”, como lo publicó un supuesto intelectual en la prensa de Arabia Saudita en marzo de este año, describiendo paso por paso el proceso de elaboración. Internet ha jugado un papel importante en esta difusión, por el aura de legitimidad y fundamentación que presta a cualquier portal y cualquier información que se difunde por esta tecnología. La teoría de la conspiración judía para destruir las Torres Gemelas apareció en un site denominado InformationTimes.com, supuesto servicio de información y de prensa independiente, siendo su editor en jefe Syed Adeeb. Este declaró que sus fuentes eran la estación de televisión libanesa Al Manar, órgano de propaganda del grupo terrorista Hezbollah.

El rumor de que soldados israelíes violaron y torturaron a 86 mujeres en Naplusa que se difundió en los medios de comunicación británicos fue avalada por la Dra. Lynne Jones, quien es diputada laborista del Parlamento británico. Esta recibió la información por un correo electrónico de un tal Anthony Razook, de Naplusa, y nunca se preocupó por verificarlo.

Cinco millones de israelíes que viven en la única democracia de la región, en donde la misma libertad de prensa ha favorecido las críticas a su gobierno son una minoría vulnerable rodeada por 300 millones de musulmanes cuyos gobiernos son regímenes autoritarios, estados policiales que en 50 años no han dejado de intentar destruir a Israel tanto por la guerra como por el terrorismo. Todo intento de crítica interna, oposición o cambio ha sido violentamente reprimida y los esfuerzo se ha concentrado en eliminar al enemigo sionista más que en mejorar las condiciones de vida de sus propios habitantes. Los miles de muertos en esto países, producto de limpieza étnica o represión política no han recibido la difusión en la prensa internacional como la supuesta masacre de Jenín, que a fin de cuentas no fue tal. Del genocidio difundido en todo el mundo y que condenó a Israel, finalmente los reportes de la ONU y de organismos internacionales de Derechos Humanos calcularon un total de 54 muertos, de los cuales 23 fueron soldados israelíes.

La opinión pública en Europa es unilateral en relación al conflicto del Medio Oriente. Miembros del Comité Noruego que otorga el Premio Nobel de la Paz hicieron un llamado público a retirar el Premio de la Paz al Ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Shimon Peres pero no al co-ganador Yasser Arafat. El Parlamento europeo votó una moción solicitando a los gobiernos que impongan sanciones comerciales a Israel pero no propuso nada parecido contra la Autoridad Palestina. Históricamente la extrema derecha y la extrema izquierda europeas no han coincidido demasiado. Estos días parecen unidas en su desprecio hacia el estado judío. Esto fue evidente en la conferencia internacional contra el racismo que convocó la ONU en Durban, Africa del Sur, que se convirtió en una celebración de odio contra Israel. El sionismo una vez más fue equiparado con el racismo y la legitimidad de Israel fue repetidamente cuestionada. La comunidad internacional y múltiples organizaciones no gubernamentales se aunaron a los gobiernos árabes y musulmanes que promovieron la equiparación del sionismo con el racismo. Las declaraciones antisionistas y antisemitas inundaron la prensa, las publicaciones oficiales y la televisión satelital y el internet. Ni siquiera los atentados del 11 de septiembre provocaron una oleada de odio como dicha conferencia. Y en tanto la Unión Europea prosiguió con su respaldo económico y moral a Arafat, los medios de comunicación y la retórica de sus elites declaraba que Israel es hoy en día la entidad nazi y los palestinos, ni más ni menos, son las víctimas judías del Holocausto. La demonización de Israel y sus amigos fue casi total. A este clima de linchamiento hay que agregar los sentimientos antisemitas históricos, el petróleo del Medio oriente del cual depende Occidente y la explosión demográfica musulmana.

¿Por qué la violencia en contra de los judíos, especialmente en Europa que fue testigo del Holocausto?
Muchos de los ataques antijudíos se ubican en los barrios marginados de las ciudades, en donde la pobreza y la delincuencia afecta a la población. Gran parte de la población inmigrante, en el caso de los musulmanes, que son casi 5 millones tan solo en Francia, vive en esos barrios. Para las autoridades francesas, la lectura que hacen de estos actos es mas bien producto de la delincuencia y la destrucción de la armonía civil de la sociedad. Interpretan que son ciudadanos franceses de la primera generación, desempleados, “atrapados en la cultura árabe… y en una sociedad gala que no los acepta”. Para muchos analistas, el antisemitismo actual es una manifestación de la xenofobia, el odio al extranjero que se ha dado en una Europa que quiere tener sus fronteras cerradas a los inmigrantes, especialmente con las oleadas de individuos no-blancos, procedentes de países pobres, que ven en Europa una oportunidad de progreso económico y libertad, y que están dispuestos a inmigrar ilegalmente. La violencia, antisemita o no, “es su forma de desahogarse” (7) . Esta justificación sería extensiva, entonces, a todos los países que atraen inmigrantes no-europeos, es decir, el odio al judío como chivo expiatorio a la degradación y marginación del desarraigado, aunque los judíos tengan una historia milenaria en esos países.

Pero, por otra parte, la realidad es que el antisemitismo es un fenómeno muy arraigado en Europa, casi se podría decir que constituye su autodefinición. Ha sido, desde la Segunda Guerra Mundial, un antisemitismo silencioso y adormilado, que tal vez se ha manifestado en grupos de neonazis y skinheads de manera más abierta. Los grupos de extrema derecha cuya retórica ha sido profundamente anti-extranjera, han aumentado su influencia no sólo en Francia y en Austria, sino inclusive en Holanda, un país considerado tradicionalmente liberal y tolerante a las diferencias. Este es el contexto que permite comprender cómo el partido de extrema derecha de Jean Marie Le Pen obtuvo un segundo lugar en la primera ronda de elecciones para la presidencia de Francia, o que la lista del asesinado líder holandés Pim Fortuyn haya llegado al Parlamento holandés. Para Le Pen, el Holocausto es meramente un detalle en la historia y el antisemitismo es sólo el reflejo de la incomodidad francesa con la clase social más baja, conformada por inmigrantes (8) . Es decir, el odio al judío como expresión de todo aquello que se considera distinto, ajeno a la propia identidad.

Dentro de este entorno, y con las crecientes manifestaciones antisemitas en Francia, el embajador de este país en Gran Bretaña declaró a principios de año que Israel, “ese paisito de mierda, llevaría al mundo a una nueva guerra mundial”. La escalada antisemita ha alcanzado niveles similares a los de la Alemania Nazi hace setenta años.

En los últimos dos años, la mayor parte de los ataques en contra de instituciones judías en Europa han sido perpetrados por integrantes de las comunidades musulmanas que ventilan su odio contra Israel y los judíos mediante la violencia y la intimidación. Con una campaña mundial muy bien orquestada y financiada, se justifican los atentados terroristas como actos desesperados de una población oprimida y se condena cualquier intento por parte del gobierno de Israel por frenar la violencia y salvaguardar a sus ciudadanos. Cuando un terrorista asesina a varias decenas de ciudadanos israelíes, incluidos niños, es un hecho lamentable en una lucha por la independencia, pero cuando Israel mata a civiles -como efecto colateral del intento de acabar con terroristas que se esconde inclusive entre niños- la acción se califica como “crimen de guerra". Pareciera ser que el derecho a la existencia de Israel, y por ende, de cualquier judío en la actualidad, nuevamente se pone en tela de juicio.

El antisemitismo hoy se disfraza de antisionismo y de condena a Israel, con una aparente fachada de postura política que en el fondo es una animadversión hacia los judíos, rechazo que en las últimas décadas del siglo XX se veía como posturas extremistas y fanáticas. Sin embargo, la distinción entre antisemitismo y antisionismo se ha diluido pues no sólo ha aumentado la hostilidad contra Israel sino que existe una tendencia cada vez más generalizada a aceptar el antisemitismo como una forma genuina de expresión del nacionalismo.

Los políticos europeos, que poco han dicho con respecto a la violencia en contra de los judíos y los ataques contra el gobierno de Israel, se han preocupado más por sus eventuales votantes musulmanes que por mantener un equilibrio y condenar el creciente odio a los judíos y a Israel. Los ataques antisemitas en Francia son vistos como una reacción a la violencia en el Medio Oriente si bien, como ha dicho un funcionario de la justicia francesa “sería una simplificación excesiva decir que todos los ataques antisemitas en Francia se han hecho para vengar a los palestinos” (9). Sin embargo, la agresividad existente y el deseo de rebelarse y atacar a Israel se ha manifestado a través del ataque a los judíos franceses.

Pero también se han manejado otras explicaciones para la actitud europea. Para algunos analistas, la culpa por el Holocausto, un genocidio que se dio en la culta y civilizada Europa del siglo XX, fue no sólo una característica del nazismo, sino que contó con el beneplácito de otros gobiernos europeos que inclusive colaboraron con la solución final. Esta responsabilidad podría diluirse si se demuestra que también los judíos son capaces de comportarse con crueldad. Y teniendo en cuenta el apoyo norteamericano a Israel, el ser anti-israelí puede considerarse como una forma elegante de ser antinorteamericano en una época en donde la tensión de la guerra fría y el temor a la expansión del comunismo soviético dejaron de amenazar a Europa Occidental.

Sin embargo, el elemento novedoso en este antisemitismo es que tradicionalmente era una postura de la extrema derecha, de los partidos fascistas, aunque recordemos la purga y el hostigamiento que sufrieron los judíos, como el resto de las minorías, en la Unión Soviética. Hoy en día, el discurso antisemita es difundido por los intelectuales de izquierda, que se han afiliado, por su postura antinortemericana, con la causa palestina. Las universidades y academias han asumido también la condena a Israel haciendo llamados inclusive para expulsarla de organismos internacionales y boicotear la asistencia de sus científicos e intelectuales en reuniones académicas, como si el conocimiento, la ciencia y la investigación, el arte y la literatura fueran cotos particulares de un grupo religioso, étnico y nacional.

Conclusiones

1. El antisemitismo sigue aumentando en todo el mundo, transcurridos dos años desde el estallido de la intifada, muestra un informe sobre el antisemitismo global durante el último año, que fue presentado a la Reunión del Ejecutivo del Congreso Judío Mundial que tuvo lugar en Jerusalem durante los días 2 y 3 de octubre (10) .

2. En el siglo XIX, la noción que casi destruyó al judaísmo como una religión, fue que los judíos podían resolver el problema del antisemitismo. La historia del siglo XX demostró que el antisemitismo no necesita de judíos para subsistir.

3. Pareciera que el antisemitismo es la ideología más exitosa y duradera en la actualidad. No se aboca a juzgar el comportamiento de los judíos, sino que condena la misma existencia del judaísmo. Para muchos historiadores, los sucesos de los últimos años son una nueva forma de expresión de la tradicional hostilidad en contra de los judíos que arraigó en Europa desde la Alta Edad Media y que nunca fue erradicado y que se ha manifestado no sólo en Europa oriental, que cuenta con una profunda tradición antisemita, inclusive en países en donde hoy en día no viven judíos como Polonia, sino también en los países modelo de democracia y de la tradición liberal, como Inglaterra, Francia y Holanda poniendo a prueba los principios de tolerancia y democracia. Para los europeos, la separación entre el debate político y las actitudes racistas parecen ser muy difíciles cuando se trata la cuestión del antisemitismo. Los ataques antisemitas y el éxito de partidos de extrema derecha son alarmantes y deben ser condenados por la opinión pública en cada país.

4. La responsabilidad por las acciones violentas en contra de los judíos recae en las élites europeas que generaron un ambiente en el que el antisemitismo ya no es considerado una conducta inaceptable. La violencia contra los judíos es aceptada silenciosamente, y se busca contextualizar o justificar las acciones terroristas en vez de que haya un rechazo y una condena internacional. Inclusive se llegó a acusar al estado de Israel y a los judíos por los ataques terroristas contra Estados Unidos el 11 de septiembre.

5. Por ello, Europa tiene la responsabilidad de ser muy cuidadosa con este tema. Su pasado cultural está demasiado teñido de antisemitismo. La mezcla del antisemitismo histórico europeo con la actual versión musulmana constituye una combinación peligrosa. Todo esto no significa que Israel esté por encima de toda crítica. En absoluto. Pero significa que cuando un grupo de jóvenes cubiertos con capuchas gritan "Muerte a los judíos" y atacan a un equipo de fútbol en el París suburbano, se hace necesario un profundo examen de conciencia para impedir que vuelva un pasado terrible que creíamos haber dejado atrás para siempre.

6. Como judíos, no hay que guardar silencio ante los ataques y la difamación y condenar las publicaciones y autoridades que califican los atentados antisemitas como vandalismo o como hechos aislados. Las lecciones de nuestra historia, y del pasado, lejano o reciente, son lo suficientemente claras como para saber que el silencio y la resignación no son los recursos para enfrentar el antisemitismo.

7. Independientemente de las simpatías o antipatías hacia el gobierno en Israel, de las divergencias como judíos ortodoxos, laicos, de izquierda o de derecha, a fin de cuentas, la responsabilidad de los judíos nuestra hoy es apoyar a Israel y a la población israelí que se han enfrentado una violencia y un pánico en los últimos dos años como no se había dado en los 54 años de su historia. La sobrevivencia de Israel que hoy se pone en tela de juicio es la garantía a la subsistencia del pueblo judío, puesto que el antisemitismo es, en el inicio del siglo XXI, un problema global que no hará distinciones.

Notas

1. James Geary. “¿Presagios oscuros?” en Time, 13 de junio del 2002, pág. 5.
2. Simon Wiesenthal Center. Response. Summer 2002, vol. 23. p. 4.
3. En The Saint Petesburg Times, News from Russia in English. No. 809, Friday, October 4, 2002. <http://www.sptimesrussia.com/archive/times/809/opinion/o_7552.htm>
4. The New York Times, 4 de agosto, 2002
5. Jonathan Sacks. “Love, Hate, and Jewish Identity”. En First Things, the Journal of Religion an Public Life. No. 77 (November 1997): 26-31. <http://www.firstthings.com/ftissues/ft9711/sacks.html>
6. M.L. King Jr., "Letter to an Anti-Zionist Friend," Saturday Review XLVII (Aug. 1967), p. 76. Reprinted in M.L. King Jr., This I Believe: Selections from the Writings of Dr. Martin Luther King Jr.
7. Ibidem
8. Ibidem
9. James Geary. Op. Cit. pág. 4.
10. Congreso Judío Latinoamericano, Rama del Congreso Judío Mundial. EL ANTISEMITISMO CRECE EN TODO EL MUNDO, INDICA UN INFORME DEL CONGRESO JUDÍO MUNDIAL publicado por Yair Sheleg en Haaretz.



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