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Madrijito: El Holocausto

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2002-11-08 11:51:37
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Madrijito: El Holocausto.

Por Abraham Kajomovitz
Vaada Arjión, Merkaz Pedagogui, Dor Jadash
.

El más trágico genocidio contemporáneo fue el realizado por la Alemania nazi durante las décadas de 1930 y 1940 para aniquilar la población judía de Europa. En Alemania los nazis abrieron campos de concentración casi inmediatamente después de asumir el poder el 30 de enero de 1933. Un decreto del mes de febrero abolió la protección constitucional permitiendo el arresto arbitrario. La policía de seguridad estaba facultada para arrestar a cualquier persona y enviarla a un campo de concentración por tiempo indefinido. La policía política conocida como la Gestapo impuso una custodia protectora a oponentes políticos entre los que se encontraban gran número de comunistas, socialistas, disidentes religiosos y judíos. Las SS gestionaban los campos con una disciplina militar brutal. Durante la década de 1930 se crearon seis grandes campos de concentración: Dachau, Sachsenhausen, Buchenwald, Flossenburg, Mauthausen y Ravensbrück (este último sólo para mujeres). En 1939 estos campos albergaban a más de 25.000 prisioneros. Durante la II Guerra Mundial los campos crecieron en número y capacidad. Los nazis también crearon centros cuya finalidad era el exterminio de poblaciones enteras. En estas instalaciones, las SS enviaban sistemáticamente a las cámaras de gas a millones de judíos inocentes y miles de prisioneros de guerra. Al final de la II Guerra Mundial en 1945, en torno a seis millones de judíos habían sido asesinados en campos de concentración y pogromos por los nazis. En 1945, durante los juicios por crímenes de guerra, el Tribunal de Nuremberg estableció el principio de responsabilidad individual de aquéllos que fueron responsables del holocausto.

La palabra holocausto viene del griego holo:todo, cautos:quemar, es un término que hacía referencia originalmente a un rito religioso en el que se incineraba una ofrenda, pero que en la actualidad, se usa holocausto para referirse a desastres humanos, de gran magnitud, y especialmente, cuando se emplea como nombre propio, se refiere a la política de exterminio de los judíos residentes en Europa llevada a cabo por la Alemania gobernada por el nacionalsocialismo.

Al comenzar la segunda guerra mundial en 1939 las medidas en contra de los judíos se activaron en los países ocupados por los alemanes y en los países que se aliaron con los nazis. Se exterminaron alrededor de 6 millones de judíos, pero también murieron gitanos, rusos y católicos, entre otros. Las personas que vivieron esta tragedia nos relatan su experiencia.

A lo largo del siglo XIX la comunidad judía fue mejorando su situación y consiguió en gran medida equiparar sus derechos a los de los demás ciudadanos en la mayoría de los países europeos. Pese a ello, este pueblo era perseguido en ocasiones por grupos antisemitas y ultranacionalistas. Lo cierto es que algunos de estos sectores consideraban que los judíos eran una raza extranjera que no podía integrarse dentro de la cultura europea, aunque nunca llegaron a emprender una campaña política organizada.

La persecución de los judíos de Alemania en la época anterior a la II Guerra Mundial

Cuando el régimen nacionalsocialista (nazi) alcanzó el poder en Alemania en enero de 1933, adoptó de inmediato medidas sistemáticas contra los judíos, considerados ajenos a la raza aria. Uno de los primeros decretos promulgados fue una definición del término 'judío'. La religión de los antepasados era un rasgo fundamental en esta caracterización. Todo el que tuviera tres o cuatro abuelos judíos era considerado como tal automáticamente, sin que se tuviera en cuenta ni si este individuo era miembro de la comunidad religiosa judía ni su lugar de nacimiento. A aquéllos que fueran descendientes de judíos por parte de uno de sus progenitores sólo se les consideraba totalmente judíos si ellos mismos pertenecían a esta religión o habían contraído matrimonio con un miembro que la profesara. Los que tenían algún pariente judío o un único abuelo de esta religión eran llamados mischlinge (semiraza). Este énfasis en el origen familiar se entendía como una afirmación de la 'raza' según la doctrina nazi, pero el propósito principal de estas clasificaciones era delimitar claramente a quien afectaban las leyes discriminatorias.

La arianización de la vida económica

Desde 1933 hasta 1939, el partido nazi, los organismos gubernamentales, los bancos y los comercios aunaron sus esfuerzos para eliminar a los judíos de la vida económica. Aquéllos que no pertenecían a la raza aria no tenían derecho a ocupar cargos en la administración, y los abogados y médicos judíos perdieron a su clientela aria. Algunas empresas judías se disolvieron, otras fueron confiscadas por el Estado o vendidas a un precio inferior a su valor a otras compañías que no pertenecían a miembros de la comunidad judía ni eran dirigidas por ellos. La transferencia contractual de empresas judías a los nuevos propietarios alemanes recibía el nombre de 'arianización'. Los ingresos procedentes de las ventas, así como los ahorros de los judíos estaban supeditados a impuestos especiales. Los empleados judíos de los negocios disueltos o arianizados perdían sus puestos de trabajo.

La Noche de los cristales rotos

El objetivo que se proponía el régimen nazi era la emigración de los judíos. En noviembre de 1938, después de que un joven judío asesinara a un diplomático alemán en París, todas las sinagogas de Alemania fueron incendiadas, se destrozaron los escaparates de los comercios judíos y se arrestó a miles de ellos.Este suceso, conocido como la Noche de los cristales rotos (Kristallnacht), fue la señal para que la población judía de Alemania y Austria abandonara estos países con la mayor rapidez posible. Varios cientos de miles de judíos encontraron refugio en otras naciones, otros muchos, con menos posibilidades económicas, permanecieron para hacer frente a un futuro incierto.

La ocupación de Polonia

Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939, el Ejército alemán ocupó la mitad occidental de Polonia, con lo que casi dos millones de judíos polacos cayeron bajo la esfera de poder alemana. Las restricciones que se aplicaron a los judíos polacos fueron mucho más duras que las padecidas por los judíos alemanes. Se les obligó a trasladarse a guetos rodeados por muros y alambradas, con una administración propia muy limitada que recordaba a los campos de concentración. Cada gueto contaba con un consejo judío que se encargaba de organizar el alojamiento, la sanidad y la producción. Se les proporcionaba alimentos y carbón, y los productos manufacturados se enviaban fuera del recinto. Sin embargo, el suministro de comida que permitían los alemanes consistía principalmente en cereales y algunas verduras y hortalizas (nabos, zanahorias y remolacha principalmente). La ración oficial del gueto de Varsovia no alcanzaba las 1.200 calorías por persona. Surgió un mercado negro de alimentos introducidos de contrabando, pero los precios de las mercancías eran elevados y el desempleo y la pobreza estaban muy extendidos. En las casas llegaban a vivir de seis a siete personas en cada habitación, y el tifus era habitual entre la población.

La "Solución Final"

Grupo de prisioneros tras su liberación
Un mes después de que comenzaran las acciones de los grupos móviles en el territorio ocupado de la URSS, el dirigente nazi y jefe de la Aviación alemana, Hermann Wilhelm Goering, envió un comunicado al jefe de la Oficina Principal de Seguridad del Reich, Reinhard Heydrich, encomendándole la organización de la "solución final para la cuestión judía" en toda la Europa dominada por los alemanes. Se obligó a los judíos residentes en Alemania a llevar distintivos o brazaletes con una estrella amarilla a partir de septiembre de 1941. Decenas de miles fueron deportados a los guetos de Polonia y a las ciudades conquistadas en la URSS a lo largo de los siguientes meses. Pero cuando esta medida ya se había puesto en marcha, se creó un nuevo método de exterminio: los campos de concentración.

En Polonia se construyeron campos equipados con instalaciones de gases. La mayoría de las futuras víctimas eran deportadas a estos centros de muerte desde los guetos cercanos. Más de 300.000 judíos procedentes únicamente del gueto de Varsovia fueron eliminados. Los primeros transportes solían llevar a mujeres, niños o ancianos, y, en general, a la población que no podía trabajar. Los judíos que podían ser empleados como mano de obra permanecían en talleres o fábricas, pero acababan siendo ejecutados. Las deportaciones más numerosas se produjeron en el verano y otoño de 1942. El destino de estos traslados no era comunicado a los consejos judíos de los guetos, pero las noticias de los asesinatos en masa fueron llegando a oídos de los supervivientes y de los gobernantes de Estados Unidos y Gran Bretaña. En abril de 1943 los 65.000 judíos que aún permanecían en Varsovia se sublevaron contra la policía alemana, que había entrado en el gueto para realizar nuevos envíos. La lucha duró tres semanas.

Deportaciones

Las deportaciones que se llevaron a cabo en toda la Europa ocupada por los alemanes generaron multitud de conflictos políticos y administrativos. Dentro de la propia Alemania se produjo un fuerte debate sobre el destino de los mischlinge, a los que finalmente se respetó. Se emprendieron negociaciones diplomáticas para efectuar deportaciones en algunos de los países aliados con Alemania, como los estados satélite de Eslovaquia y Croacia. El gobierno francés de Vichy, que ya había puesto en vigor algunas leyes antisemitas, comenzó a encarcelar a los judíos incluso antes de que los alemanes lo solicitaran. El gobierno fascista italiano se negó a cooperar con los nazis hasta que Italia fue ocupada por fuerzas alemanas en septiembre de 1943; la misma actitud adoptó el gobierno húngaro, por lo que los alemanes invadieron el país en marzo de 1944. Rumania, pese a haber sido responsable de varias ejecuciones en masa de judíos en los territorios ocupados de la URSS, también se negó a entregar su población judía a Alemania. En la Dinamarca ocupada numerosos daneses colaboraron para salvar de una muerte segura a los judíos que se encontraban en el país y les enviaron a Suecia, que era un Estado neutral, en miles de pequeñas embarcaciones.

Los alemanes se apropiaban de todas las posesiones de los deportados siempre que les era posible. En Alemania se confiscaron las cuentas bancarias y propiedades de los judíos, y el mobiliario de los pisos de familias judías de la Francia ocupada, Bélgica y Países Bajos se envió a Alemania para ser distribuido entre las personas cuyas casas habían sido bombardeadas.

El transporte de víctimas a los campos de la muerte solía hacerse por ferrocarril, y la policía tenía que abonar al sistema ferroviario alemán el precio de un billete de ida de tercera clase por cada deportado. Cuando se había cargado a mil personas en un tren, se aplicaba una tarifa de grupo por la cual sólo era preciso pagar la mitad del importe. Los trenes, formados por vagones de mercancías, se desplazaban lentamente siguiendo horarios especiales. Los enfermos y los ancianos solían fallecer durante el trayecto.

Los campos de la muerte

Prisioneros de Auschwitz
Los puntos de destino en Polonia eran Kulmhof (Chelmno), Belzec, Sobibor, Treblinka, Lublin y Auschwitz. Kulmhof, situado al noroeste del gueto de Lódz, contaba con furgones de gas, y el número de personas que perdieron allí la vida fue de unas 150.000. Belzec disponía de cámaras de gas de monóxido de carbono en las que fueron asesinados 600.000 judíos aproximadamente, procedentes en su mayoría de la populosa zona de Galitzia. Las cámaras de gas de Sobibor pusieron fin a la vida de más de 250.000 personas, y las de Treblinka de 700.000 a 800.000. En Lublin murieron gaseados o fusilados unos 50.000 judíos. El número de víctimas de Auschwitz fue superior a un millón.

Auschwitz, próximo a Cracovia, fue el mayor campo de exterminio. El gas empleado en este lugar, a diferencia del de otros campos, era ácido clorhídrico y producía una muerte rápida. Las víctimas de Auschwitz procedían de toda Europa: Noruega, Francia, Países Bajos, Italia, Alemania, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Yugoslavia, Grecia y España, en este último caso principalmente republicanos españoles exiliados tras la Guerra Civil (1936-1939). Una gran parte de los presos de estos países, incluso aquéllos que no eran judíos, fueron empleados como mano de obra en industrias; algunos prisioneros fueron sometidos a experimentos médicos, sobre todo a esterilizaciones. Aunque lo habitual era que sólo se gaseara a los judíos y los gitanos, varios cientos de miles de personas internadas en este campo murieron a causa del hambre, de las enfermedades o las ejecuciones. Se construyeron enormes crematorios para incinerar los cuerpos de las víctimas y borrar las huellas del exterminio. Auschwitz fue fotografiado por aviones de reconocimiento aliados que buscaban objetivos industriales, y en 1944 se destruyeron las fábricas pero no las cámaras de gas.

Las consecuencias del Holocausto

Campos de Contentración
Cuando la guerra terminó millones de judíos, eslavos, gitanos, homosexuales, testigos de Jehová, comunistas y otros grupos habían fallecido en el Holocausto. Más de 5.000.000 de judíos fueron asesinados: unos 3.000.000 en centros de exterminio y en campos de trabajo, 1.400.000 en los fusilamientos masivos, y más de 600.000 en los guetos (se estima que el número de víctimas fue casi de 6.000.000). Las potencias victoriosas se vieron fuertemente presionadas para fundar en Palestina una patria permanente para los judíos sobrevivientes, y la creación del Estado de Israel, tres años después de la derrota alemana, resultó ser otra consecuencia del Holocausto. Como lo fue la acuñación del concepto "crímenes de guerra contra la humanidad" en el Derecho internacional, resultado de cuya aplicación numerosos dirigentes nazis responsables del Holocausto fueron condenados, y algunos ejecutados, al finalizar la contienda por un tribunal de guerra internacional celebrado en Nuremberg (Alemania), dentro de los juicios por crímenes de guerra tristemente más famosos de la historia reciente de la humanidad.

Las raíces del antisemitismo

Es preciso saber que el racismo antijudío (el antisemitismo) es muy antiguo. Ni Hitler ni los alemanes lo inventaron. El odio contra los judíos tiene orígenes religiosos. Al comienzo solo era un asunto religioso. Los cristianos no admitían que los judíos rechazasen creer que Jesús era el "hijo de Dios", el Mesías. Cuando el cristianismo se convirtió en la religión mayoritaria de Europa, los judíos fueron perseguidos regularmente. Hubo periodos de calma en que se los toleró, y periodos de persecución como durante las Cruzadas, en la Edad Media. En 1.096, los judíos de Spira, Worms, Maguncia y Colonia, en Alemania, fueron masacrados a comienzos de la Cruzada. Otro ejemplo: El rey Felipe el Hermoso expulsó a los judíos de Francia en julio de 1.336, sin olvidar confiscar sus bienes.

Los judíos fueron acusados entonces de crímenes contra los cristianos: por ejemplo, se contaba que los judíos, el día de Pascua, debían raptar y sacrificar un bebé cristiano. Se decía también que los judíos envenenaban los pozos y, en caso de epidemia, se decía que era culpa suya. Se les ha atribuido un papel de "chivos expiatorios" o de "cabeza de turco": cuando algo marchaba mal, se acusaba a los judíos por ser diferentes del resto de la población.

En la Edad Media, los judíos vivían en barrios específicos (denominados "juderías") o en calles especiales ("calle de los judíos").
Nacimiento del antisemitismo en el siglo XIX:

Más tarde, en el siglo XIX, desde que los judíos fueron equiparados al resto de los ciudadanos (desde 1.791 en Francia), ciertos sectores católicos y de la derecha reprocharon a los judíos su excesiva fidelidad a la República. Varios periódicos antisemitas vieron la luz en esta época, en particular los publicados por Drumont.

¿De qué se acusaba a los judíos? De todo y de lo contrario al mismo tiempo:

Si eran pobres, eran parásitos, sucios, piojosos...


Si eran ricos, eran usureros que adoraban el dinero y arruinaban a los cristianos.









Una tarjeta postal antisemita bretona contra la República: La República está representada por una mujer horrorosa de nariz ganchuda (una judía), y unos políticos profanan el cadáver de Cristo ante unos paisanos bretones indignados.


El caso Dreyfus y el antisemitismo en Francia.

Sus detractores querían a toda costa que Dreyfus fuera declarado culpable, por ser judío. Los partidarios de Dreyfus luchaban para que se reconociera su inocencia . Dreyfus en prisión
En Francia, a partir de 1.895 el célebre caso Dreyfus muestra la importancia del antisemitismo. Un capitán del ejército, Alfred Dreyfus, fue acusado de espionaje. Era judío: por lo tanto, debía ser culpable. El ejército rechazará durante años reconocer su inocencia, llegando hasta el punto de poner en libertad al auténtico culpable y de elaborar pruebas falsas contra Dreyfus. Los partidarios de Dreyfus sostuvieron una intensa lucha, consiguiendo que se le declarara inocente a comienzos del siglo XX. Los siguientes documentos reflejan este debate:















El nazismo retoma el antiguo antisemitismo y añade el "racismo biológico".

Hitler retomó el antiguo antisemitismo y le añadió oscuras teorías autodenominadas "científicas" que probaban la superioridad de la autotitulada "raza aria" (y con ella, de todos los alemanes) sobre la "raza judía". Para ello se apoyaba en las teorías, bastante confusas, enunciadas en particular por el francés Gobineau, en el siglo XIX. Hitler entró en contacto con el antisemitismo existente en Viena cuando era joven: Hitler, sin oficio, sin alojamiento, vagabundo, deberá en aquellos tiempos refugiarse en un asilo para transeúntes. Es en esta época cuando entrará en contacto con periódicos antisemitas. Todo su odio se proyectará desde entonces contra los judíos. En "Mein Kampf" ("Mi lucha"), Hitler compara continuamente a los judíos con "parásitos" de los que hay que desembarazarse. Afirma que hay una "sangre alemana" y una "sangre judía" (lo que científicamente es absurdo) y que es necesario purificar a Alemania del judaísmo.

El programa del Partido Nazi propugnaba retirar todos sus derechos a los judíos:

" Programa del Partido Nazi (1.920):

1. Exigimos la constitución de una nueva Alemania. [...]

4. Solo los ciudadanos pueden beneficiarse de los derechos cívicos. Para ser ciudadano, es necesario ser de sangre alemana, sin importar la religión. Ningún judío puede ser ciudadano.

5. Los no-ciudadanos no pueden vivir en Alemania sino como huéspedes y deben someterse a la legislación sobre extranjeros.

6. El derecho de dirigir el Estado y de hacer las leyes está reservado exclusivamente a las ciudadanos. Exigimos que la función pública no pueda ser ejercida por no-ciudadanos.

7. Exigimos que el Estado alemán se comprometa a procurar medios de subsistencia a todos los ciudadanos. Si el país no puede alimentar a toda su población, los no-ciudadanos deberán ser expulsados del Reich. [...]

23. Propugnamos la lucha contra la mentira política y contra su propagación por la prensa. Para favorecer la creación de una prensa alemana, exigimos:

  1. que todos los directores y periodistas de los periódicos en lengua alemana sean ciudadanos alemanes;[...]
  2. que sea prohibida por la ley toda participación financiera y toda influencia de los no-alemanes [...].

24. Exigimos la libertad en Alemania de todas las religiones, en la medida en que no pongan en peligro ni ofendan el sentimiento moral de la raza germánica. [..] El Partido combate el espíritu judeo-materialista. [...]
Munich, 24 de febrero de 1.920

El programa del Partido Nazi no dejaba lugar a dudas si se lee el artículo 4: Se retiraban sus derechos de ciudadanía a los judíos que vivían desde hacía siglos en Alemania. A partir de ahí, poco más se les podía quitar: la persecución podía comenzar.

Principios Políticos de la Ideología Nazi

Los Principios Políticos de la Ideología Nazi fueron inspirados por Hitler. Siendo Adolf Hitler el principal inspirador y director del Partido Nazi, se logró la proclamación de estos principios políticos, que en síntesis eran los siguientes:

  1. No existe más que una doctrina política: la de nacionalidad y patria. Tenemos que asegurar la existencia y el incremento de nuestra raza y de nuestro pueblo, para que nuestro pueblo cumpla la misión que el Supremo Creador le tiene reservada.
    2.- El Estado es el recipiente; el pueblo es el contenido. El Estado tiene su razón de ser sólo cuando abarca y protege el contenido. El Estado no es un fin en sí mismo.
  2. El parlamentarismo democrático no tiende a constituir una asamblea de sabios, sino a reclutar más bien una multitud de nulidades intelectuales, tanto más fáciles de manejar cuanto mayor sea la limitación mental de cada uno de ellos. Sólo así se puede hacerse política partidista en el sentido malo de la expresión.
  3. En oposición a este parlamentarismo democrático está la genuina democracia germánica de la libre elección del Fuehrer, que se obliga a asumir toda la responsabilidad de sus actos. La democracia del mundo occidental de hoy (entre 1930-1940) es la precursora del marxismo, el cual sería inconcebible sin ella. Es la democracia la que en primer término proporciona a esta peste mundial el campo de nutrición de donde la epidemia se propaga después. En el parlamentarismo no hay ningún responsable. La idea de la responsabilidad presupone la idea de la personalidad.
  4. El fuerte es más fuerte cuando está solo. Una ideología que irrumpe tiene que ser intolerante y no podrá reducirse a jugar el rol de un simple partido junto a otro. El Cristianismo no se redujo sólo a levantar su altar, sino que obligadamente tuvo que proceder a la destrucción de los altares paganos.
    El futuro de un movimiento depende del fanatismo, si se quiere de la intolerancia con que sus adeptos sostengan su causa y la impongan frente a otros movimientos de índole semejante.
  5. Pueblos de la misma sangre corresponden a una patria común. El derecho humano priva sobre el derecho político. Quien no está dispuesto a luchar por su existencia o no se siente capaz de ello es que ya está predestinado a desaparecer, y esto por la justicia eterna de la Providencia. El mundo no se ha hecho para los pueblos cobardes.
  6. Pueden coartarse las libertades siempre que el ciudadano reconozca en estas medidas un medio hacia la grandeza nacional.
  7. El obrero de Alemania debe ser incorporado al seno del pueblo alemán. La misión de nuestro movimiento en este orden consiste en arrancar al obrero alemán de la utopía del internacionalismo, libertarle de su miseria sociall y redimirle del triste medio cultural en que vive.
    El Sistema Nazi practica el socialismo como un instrumento de justicia social, pero no como un instrumento de influencia judía. Al privarlo de esta venenosa característica, automáticamente se convierte en enemigo del falso socialismo internacional.
  8. La exaltación del grupo social no se logra por el descenso del nivel de los superiores, sino por el ascenso de los inferiores. El obrero atenta contra la patria al hacer demandas exageradas; del mismo modo, no atenta menos contra la comunidad del patrón que por medio inhumanos y de explotación egoísta abusa de las fuerzas nacionales de trabajo, llenándose de millones a costa del sudor del obrero.
  9. Nuestro movimiento está obligado a defender por todos los medios el respeto a la personalidad. La personalidad es irremplazable. Las minorías hacen la historia del mundo, toda vez que ellas encarnan, en su minoría numérica, una mayoría de voluntad y de entereza.
    No es la masa quien inventa, ni es la minoría la que organiza y piensa; siempre es el individuo, es la personalidad, la que por doquier se revela. Deberán colocarse cabezas por encima de las masas y hacer que éstas se subordinen a aquellas. La ideo Nazi tiene que diferenciarse fundamentalmente de la del marxismo en el hecho de reconocer la significación de la personalidad.
  10. Establecer mejores condiciones para nuestro desarrollo. Anulación de los depravados incorregibles. En el teatro y en el fin, mediante literatura obscena y prensa inmunda, se vacía en el pueblo día por día veneno a borbotones. Y sin embargo, se sorprenden los estratos burgueses de la "falta de moral" como si de esa prensa inmunda, de esas fotografías disparatadas y de otros factores semejantes, surgiese para el ciudadano el concepto de la grandeza patria. El problema de la nacionalización de un pueblo consiste, en primer término, en crear sanas condiciones sociales.
  11. Supresión de la influencia extranjera en la prensa. Aquello que denominamos "opinión pública" se basa sólo mínimamente en la experiencia personal del individuo y de sus conocimientos; y depende casi en su totalidad de la idea que el individuo se hace de las cosas a través de la llamada "información pública", persistente y tenaz.
  12. La misión educadora no consiste sólo en insuflar el conocimiento del saber humano. En primer término deben formarse hombres físicamente sanos. En segundo plano está el desarrollo de las facultades mentales, y en lugar preferente, la educación del carácter, y sobre todo, el fomento de la fuerza de voluntad y de decisión, habituando al alumno a asumir gustoso la responsabilidad de sus actos. Como colorario viene la instrucción científica. Las ciencas exactas están amenazadas de descender cada vez más a un plano de exclusivo materialismo; la orientación idealista deberá ser mantenida a manera de contrapeso.
  13. Así como la instrucción es obligatoria, la conservación del bienestar físico debe serlo también. El entrenamiento corporal tiene que inculcar en el individuo la convicción de su superioridad física. El ejercicio físico no es cuestión personal de cada uno. No existe la libertad de pecar a costa de la prole.

    Basta analizar el contenido de los programas de nuestros cines, variedades y teatro para llegar a la irrefutable conclusión de que no son precisamente alimento espiritual que conviene a la juventud. Nuestra vida de relación tiene que ser liberada del perfume estupefaciente, así como del pudor fingido, indigno del hombre.
  14. El Estado debe cuidar que sólo los individuos sanos tengan descendencia. Debe inculcar que existe un oprobio único: engrendar estando enfermo. No debe darse a cualquier degenerado la posibilidad de multiplicarse, lo cual supone imponer su descendencia y a los contemporáneos de estos indecibles penalidades.
  15. Los hombres no deberán preocuparse más de la selección de perros, caballos y gatos, que de levantar el nivel racial del hombre mismo.
  16. El matrimonio deberá hacerse posible a una más temprana edad y han de crearse los medios económicos necesarios para que una numerosa prole no se reciba como una desventura.
  17. El Partido permitirá al niño más pobre la pretensión de elevarse a las más altas funciones si tiene talento para ello. Nadie debe tener automáticamente derecho a un ascenso. Nadie puede decir: "ahora me toca a mí". Precedencia de talento. No hay otra regla.
  18. La mezcla de sangre extraña es nociva a la nacionalidad. Su primer resultado desfavorable se manifiesta en el superindividualismo de muchos.
  19. Los partidos políticos nada tienen que ver con las cuestiones religiosas mientras éstas no socaven la moral de la raza; del mismo modo, es impropio inmiscuir la religión en manejos de política partidista.
    Las doctrinas e instituciones religiosas de un pueblo debe respetarlas el Fuehrer político mo inviolables; de lo contrario, debe renunciar a ser político y convertirse en reformador, si es que para ello tiene capacidad.
  20. Quien ama a su patria prueba ese amor sólo mediante el sacrificio que por ella está dispuesto a hacer. Un patriotismo que no aspira sino al beneficio personal, no es patriotismo.

    Solamente puede uno sentirse orgulloso de su pueblo cuando ya no tenga que avergonzarse de ninguna de las clases sociales que lo forman. Pero cuando una mitad de él vive condiciones miserables e incluso se ha depravado, el cuadro es tan triste que no hay razón para sentir orgullo. Las fuerzas que crean o que sostienen un Estado son el espíritu y la voluntad de sacrificio del individuo en pro de la colectividad. Que estas virtudes nada tienen de común con la economía, fluye en la sencilla consideración de que el hombre jamás va hasta el sacrificio por esta última, es decir, que no se muere por negocio, pero sí por ideales.
  21. Luchar contra la orientación perniciosa en el arte y en la literatura.
  22. Es cuestión de principio que el hombre no vive pendiente únicamente del goce de bienes materiales. Es posible que el oro se haya convertido hoy en el soberano exclusivo de la vida, pero no cabe duda de que un día el hombre volverá a conciliarse ante dioses superiores. Y es posible también que muchas cosas del presente deban su existencia a la sed del dinero y de fortuna, más es evidente que muy poco de todo esto representa valores cuya no existencia podría hacer más pobre a la humanidad.

Estos eran los principios básicos del movimiento Nazi. Este movimiento propugnaba el socialismo como instrumento de justicia para el pueblo, pero lo condenaba como instrumento internacional de influencia política. El movimiento de Hitler coincidía con la aparente finalidad del socialismo teórico en el milenario y justo anhelo de barrer el abuso de las minorías y llevar la justicia social a las masas del pueblo, pero proclamaba enfáticamente que esto debería hacerlo cada nación en forma soberana, según sus costumbres, tradiciones, su religión y su idiosincracia, sin atender consignas internacionales. Por eso el movimiento de Hitler se llamó nacionalsocialismo, término que se condensó en la palabra "Nazi".




Algunas evaluaciones hechas por los miembros de Jinuj.net:

Autor Fecha del mensaje

***-- sarabi 14/12/2002 3:44 PM
muy buen articulo

***** ranilo 10/3/2003 6:19 PM
creo que de todas maneras, pra todos es un recuerdo de la misma maldad humana que en estos das se renueva con mayor fuerza...

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Terrible ****-
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Excelente

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