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4.11.95

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2002-10-15 10:01:00
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4.11.95

Por Danny Nakash

Un colectivo lleno había salido de Zikim, mi kibutz, esa tarde de sábado, padres con sus hijos, adultos y jóvenes, todos juntos para participar de una manifestación en Tel Aviv en contra de la violencia. Este título tenia dos significados: uno a favor del proceso de paz que se estaba llevando a cabo con los palestinos y otro en contra de la incitación a la violencia que estaban promoviendo los líderes de la derecha de la mano de Biniamin Netaniahu. En el colectivo el ambiente era de lo mejor, los sudacas atrás (¡medio colectivo!) cantando canciones de Serrat y varias canciones patrias argentinas… los israelíes, por supuesto, pidiendo por favor que cantemos algo en hebreo… El encargado de la cocina habia llevado una caja de papas fritas y otra de mandarinas, pero con todo el alboroto nadie picaba y era claro que a la vuelta serian deglutidas.

Bajamos del colectivo y la Plaza Reyes de Israel era un mar de gente. Habia un globo aerostático con un cartel “La paz, obra de Meretz” (aludiendo no solo al esmero –meretz- que hace falta para hacer la paz, sino tambien una “patada” al laborismo, recordando el frente de izquierda, quienes eran los que todo el tiempo mantuvieron la llama de la paz encendida en esta zona tan complicada). Poca bola le di a los discursos y me la pase charlando con miles de conocidos que estaban ahi, ex-madrijim y ex-janijim que habían también venido en colectivos de todo el pais, de kibutzim y de las ciudades; amigos de toda la vida y otros cuya cara me resultaba muy familiar pero no podía identificar de donde. Entre los jóvenes con jultzot, los cordones blancos de la shomer se mezclaban con los rojos de ha’noar ha’oved ve’lomed, una fiesta.

El Shir la´shalom (cancion para la paz), el himno para los que estábamos ahi, fue la señal de partida. Subimos al colectivo y mientras mirábamos por las ventanas la muchedumbre que se dispersaba tranquila y alegre después de tan positiva manifestación, vimos algo extraño: justo frente a nosotros, bajo las escaleras que conducían al palco donde estaban los oradores, políticos y artistas que participaron y condujeron el acto, corrían y se agolpaban muchos policias. Ya en ese momento empezamos a pensar qué podría haber pasado; uno dijo que debían haber adelantado la salida de los políticos y la guardia no estaba preparada, otro apostó a que debía ser por la salida del cantante e idolo juvenil Aviv Guefen, a quien seguramente debían estar recatando de un enjambre de admiradoras, y alguien mas alla supuso que se debía tratar de algún carterista que habrían atrapado. Yo, con mis pensamientos políticos afinados, pensé en que habría algún altercado con un grupo de manifestantes de derecha que se manifestaba en contra de la manifestación.

Pasaron menos de cinco minutos hasta que alguien escuchó por la radio y gritó a viva voz: “…balearon a Rabin!”… Si bien un zumbido de murmullos empezó a flotar en el ambiente, la mayoría eran de: “¿quién dijo?”, “debe ser una equivocación” o “alguien quizo hacer una joda, una provocación ”; pero en ese momento el conductor subió el volumen de la radio y todos necesitabamos saber que había pasado.

Nos pasamos al colectivo que nos llevaba de vuelta al kibutz y varios comentaban acerca de lo que se había informado en la radio “que habían disparado contra el primer ministro, pero que se encontraba bien”. En cosa de una hora pasaron el parte verdadero: habían asesinado a Rabin. La gente se miraba, varios empezaron a llorar, aquellos que hasta ahora descartaban incrédulamente la noticia preguntaban ahora: “¿cómo… cómo fue? El colectivo parecía un cortejo funebre , con más y más gente que empezaba a entender lo que había pasado y rompía en lágrimas. Llegamos al kibutz y el encargado de la cocina me pidió si podía ayudar a bajar las cajas de papas fritas y mandarinas que nadie había tocado a la vuelta; yo le pedí el teléfono para hablar con mi viejo, en Argentina, acerca de lo ocurrido…el ya lo sabía. Llegué a casa y encontré a mi señora, mirando la televisión llorando. De la transmisión en vivo de la manifestación, habían pasado al parte oficial desde el hospital Shaarei Tzedek (puertas de la justicia) y de allí de nuevo a la plaza a una nueva manifestación, esta vez de dolor y llanto con los primeros jóvenes que prendieron una vela en señal de duelo y se sentaban alrededor de ella a llorar juntos. Una vela y otra más, una y otra rueda de jóvenes hasta llenar la plaza de velas y ruedas de jóvenes llorando. Y de la plaza pasaban a la investigación: el asesino sería un extremista de la derecha judía. Y otro paneo a los chicos llorando. La policía y los dispositivos de seguridad no habían prestado atención en aquel joven, ya que la suposición de un atentado de este tipo, involucraba a un árabe del Hamás o de la Jihad Islámica, no a un israelí. Ahora mostraban gente que empezaba a pintar graffitis de dolor y espanto en el lugar del asesinato, aquel lugar que habíamos visto desde el colectivo agruparse policias. Y más velas. Y más jóvenes. Y más llanto. Ahora ya era el llanto de una nación, de las esperanzas de paz y de una vida normal, enarbolado por ruedas y ruedas de jóvenes prendiendo velas.

Me sentía confuso, Itzhak Rabin no era un prócer para mí. No le podía perdonar aquella frase que dijo como ministro de defensa al empezar la intifada de “romperle los huesos” a todo aquel árabe que tire piedras. Y otras tantas cosas nos enfrentaban con él a aquellos que, como en aquel globo aerostático, nos atribuíamos una posicion incondicional en favor de la paz. Solo en su muerte entendimos el proceso por el que pasó este hombre, de ser un “halcón” viendo ante todo la seguridad y la necesidad de “mano dura” para garantizar la tranquilidad de los israelíes, a convertirse en una “paloma”, viendo que la única forma de llegar a estar tranquilos, a la paz, es a través de un acuerdo con los palestinos firmado con coraje por un líder del pueblo, por alguien querido y valorado por los israelíes. Este líder había logrado con su decisión llevar consigo al terreno de la paz a todos aquellos que anteriormente estaban en duda, que confiaban en él.

Y mientras la izquierda “caía” y lloraba, la derecha le “escapaba al bulto”: no tuvo nada que ver la delegitimización y demonización que se le estaba haciendo al primer ministro en los dias previos, en las manifestaciones de los colonos, con pancartas con la cara de Rabin con ropas de SS o de árabe con kafia y abajo escrito: Traidor…era un demente, decían. No tenía nada que ver que rabinos de los colonos habían encontrado en esos días algún párrafo en las escrituras santas en el que se “permitía” su asesinato acusándolo de “perseguidor de judios”. No estaba en sus cabales el asesino, decían…

Y mientras tanto, en la plaza (ahora ya llamada Plaza Rabin), ya no se cantaba el “shir la’shalom” (que hacia un rato terminaba de cantar el primer ministro con su gabinete), ni el “lu iehi” (si fuera), ni aquel “yo te prometo, mi hijita, que esta será la última guerra” (que se escribió después de la guerra cruenta de Iom kipur en el ’73); se empezaba a escribir una nueva canción que decía: “somos los niños del invierno del ’73… nos prometieron una paloma y una hoja de olivo, nos prometieron paz en casa, nos prometieron futuro y amaneceres, nos prometieron cumplir las promesas”, tan fatídicamente cantada por un conjunto de jóvenes soldados.

Y asi pasó una semana y los jóvenes seguían sentados en ruedas prendiendo velas y llorando. Y pasó un año. Y Netaniahu subió al gobierno. Y pasaron siete años. Y seguimos prendiendo velas. Y seguimos llorando.




Algunas evaluaciones hechas por los miembros de Jinuj.net:

Autor Fecha del mensaje

****- kirsch 15/10/2002 0:36 PM
Buen artculo.
Yo tambien estuve en Tel-Aviv el da del asesinato de Rabin.
Creo que nunca en mi vida habia sentido como una especie de densa nube habia caido sobre un pas entero. El desayuno al da siguiente en el kibutz fue el desayuno ms silencioso. La gente no hablaba, no gritaba, no rea. Tardaron das para que las cosas vuelvan casi a la normalidad, aunque no creo que eso sea posible despus de que la sociedad israel recibi tan fro cubetazo.
Hoy en da, la obra por la cual Rabin sacrific su vida no ha sido terminada, y nos alejamos cada vez ms de su meta en lugar de acercarnos. Sin embargo, yo estoy seguro que lo que buscaba Rabin es la solucin para traer paz a Israel, y eventualmente lo lograremos...

****- shaul 15/10/2002 5:06 PM
Profundo y ieno de sencibilida.

***** carlayael 14/12/2007 4:16 AM
esta exelente ......

Ver todos los comentarios hechos por otros usuarios. (6 comentarios)
Terrible ****+
(4.6667)
Excelente

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