¿Qué
haría usted con una llave
que
no sabe lo que abre?
Y... yo soy
de la idea de que hoy en día, las llaves que no se sabe para qué sirven se
tiran o como mucho se guardan en esas cajitas llenas de llaves que jamás se
tocan y que dormitan en el fondo de algún cajón.
Es que hay
tanto para tener, guardar y conservar que...
Es así.
Ésta es una característica de nuestra época. Nada es aceptado porque sí, y yo
me alegro de que así sea. Nada es aceptado o adoptado por solemne, por
majestuoso, por milenario. Todo es cuestionado, dentro de un clima respetuoso,
pero es cuestionado al fin. Todo tiene que demostrar que sirve, que es vigente,
que es aplicable, que merece ser guardado. Incluso el Judaísmo.
Muchas
veces sentí que me enchufaron una llave. Una llave un tanto especial, porque
quizás aunque quisiera, no la podría tirar. Pero lo que sí podría hacer, y de
hecho muchos lo hacemos, es archivarla por ahí, esconderla, jamás cuidarla,
limpiarla o mejorarla. ¿Para qué habría de hacerlo? ¿Qué sentido tiene? Si a mí
me la dieron y lo único que me dijeron (o que pude ver que hacían mis mayores)
fue: "Dásela a tus hijos".
¿Para qué
habría de dársela? ¿Para que sientan lo mismo que yo?, ¿para que les ocupe
lugar?, ¿para que les moleste?
A veces
hasta me olvido que existe esta llave, pero no pasa demasiado tiempo sin que
sienta alguna molestia o que alguien me señale y me lo recuerde.
Si me
mandan a un curso de operador PC, me
explican de qué se trata y me dicen para qué sirve en el mundo de hoy.
En el
judaísmo me metieron sin consultarme a los 8 días de haber nacido, y poco me
dijeron de qué se trata, y nada acerca de qué podía hacer con él en un mundo
como el de hoy.
¿Por qué
habría de sentirlo como algo diferente a una carga, a una molestia, a un allave
inútil que sólo me ocupa lugar?
Podría
alguien decirme que estoy loco comparando al judaísmo con un curso de operador
PC.
Está bien,
reconozco que seguramente de "abrir" algo el judaísmo, sería bien
diferente a lo que eventualmente "abre" un curso de PC. Otros me
podrían decir que soy yo el encargado de investigar qué "abre" el
judaísmo, que la búsqueda debe ser personal, y que es parte de su esencia.
Pero al
menos yo no conozco exploradores que salgan sin una brújula, una cantimplora y
una vaga idea de con qué se van a encontrar. Para emprender una búsqueda es necesario ciertos elementos
báscios, algunos referidos a la seguridad y otros a la motivación. Cuando yo
empecé a caminar, recuerdo (supongo o me contaron) que mi papá me sostenía y mi
mamá estaba en la otra punta para darme un besote cuando lo lograra.
¡Ay! en qué
lío me metí, me pisé el palito. Nombré a mamá y a papá y ahora van a saltar
todos diciéndome: "mijito, lo que no te dieron en casa...." Sí, ya lo
conozco ese verso, pero ¿nu?, ¿qué hacemos? Decimos como se dice ahora: "¡fué,
listo se acabó!".
Yo no soy
Francisco Maldonado Da Silva. A él le dieron un a llave y..., pero era otro
mundo.
Hoy no se
viaja en largas caravanas...., a ver un segundito que me suena el celular...
¿Si?... ¿Hola?... Sí, ya voy para allá. ¿En qué estábamos?... Ah, sí,... les
decía, hoy se vive apurado, es otro mundo.
De todas
formas, soy optimista.
Por eso, me
gustaría édir a quienes puedan y quieran, que por intermedio de esta revista,
que es la que leemos los encargados de recibir esta llave, empecemos a tirar
ideas, conceptos y sobre todo vivencias para alimentarnos unos a otros y
conseguir esas herramientas básicas para emprender la búsqueda. Y encontrar así
como, desde los mensajes esenciales del judaísmo, desde sus infinitas fuentes,
manejarnos en el mundo de hoy. En éste, el de lo light, lo material, el del
éxito, el de lo inmediato, lo competitivo, pero mío.
Quizás
pueda decir entonces que el judaísmo merece otro cuidado, que el judaísmo es
parte estructurante de mi ser, y no un agregado impuesto (por no decir quitado
por la fuerza: mi prepucio).
¿Hola?...
¡Te dije que ya iba!...