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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2002-08-22 18:27:49
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¿RUMOR O DESAGRADABLE REALIDAD?

Sobre Israel y el antisemitismo.

Al día siguiente del devastador atentado palestino en la Universidad Hebrea de Jerusalén, "The Guardian", periódico británico de tendencia izquierdista, publicó un editorial criticando a Israel. El comentario apuntaba a "los actos terroristas y vengativos", cometidos contra civiles palestinos durante la re-ocupación, en la ultima primavera, de la ciudad cisjordana de Jenín. Esta observación se hizo después que Naciones Unidas desechara los reclamos palestinos, relativos a la masacre de civiles de Jenin.



Durante los últimos meses, ese tipo de sentimientos se volvieron frecuentes en Europa. Hace algunos meses, Tom Paulin (poeta, profesor de la Universidad de Oxford y asiduo invitado a la cadena de televisión BBC) expresó en " Al-Ahram" , principal periódico egipcio, que los judíos de nacionalidad norteamericana, asentados en Cisjordania, son nazis que "deberían, de inmediato, morir". Su declaración fue recibida con aprobación y admiración. A. N. Wilson, conservador, eminente escritor y editor británico , defendió públicamente- en la revista "El Observador"- a Paulin en un poema en que se refería a los soldados israelíes como "Las SS Sionistas".



"Muchos en este país y en todas partes del mundo se hacen, con respecto a los trágicos hechos de Medio Oriente, una visión parcializada " escribió Wilson en el diario londinense "The Evening Standard",llegando a la conclusión que Israel no tiene derecho, por mucho tiempo mas, a existir, lo que refleja el grado de poca simpatía que, parece, reina en el oeste europeo . En Francia, manifestantes llevaron pancartas en que leía : "Muerte a los judíos". En Italia, "L´Osservatore Romano", periódico vaticano, escribió que Israel se entusiasmaba con "la agresión convertida en exterminio". José Saramago, portugués laureado Premio Nóbel de Literatura, dijo: "Podemos comparar lo que sucede en los territorios palestinos con Auschwitz".



Estas afirmaciones conllevan a una pregunta: ¿La ferocidad con que se "condena moralmente" a Israel, marca una de las más horribles limitaciones de Occidente llamada antisemitismo? ¿Acaso es legitimo criticar los principios nacionales? ¿Dónde se encuentra el límite y cómo se debe juzgar?



El tema es complicado por diversos factores pero, no es menos importante, el hecho que, muchas de las mas duras criticas a Israel la realizan los judíos. Cuando, hace unas semanas, dos profesores universitarios británicos llamaron a un boicot contra Israel, entre los 700 estudiantes que firmaron un petitorio se encontraban varios israelíes.



Otros observadores, incluyendo algunos judíos, no interpretan la ira europea como antisemitismo sino que la piensan, simplemente, como la resultante de una campaña palestina de "pueblo oprimido". Así los palestinos se tornan más simpáticos que, por ejemplo, los tibetanos, ya que, lo que ven los europeos en sus diarios y televisores, cotidianamente, es su situación apremiante.



Hasta los más preocupados por una nueva ola antisemita sostienen que no es la misma situación del antisemitismo europeo de los ´30 o los ´50 ; años en que expresar desprecio u odio hacia los judíos era respetable. Ahora no es bien visto. "Lo que tenemos ahora es antisemitismo sin antisemitas", dijo Oscar Bronner, editor de "Der Standard" (importante diario austriaco). "Si las personas que usan frases antisemitas, sin saber realmente lo que están haciendo, se les dijese que son antisemitas, se asombrarían".



Sin embargo, está en todos lados; en las publicaciones y en conversaciones de sobremesa. Cuando una docena de niños israelíes son masacrados, porque alguien tira una bomba para asesinarlos, resulta lamentable. Pero, si Israel mata a una docena de niños - como efecto colateral del intento de acabar con un asesino que, además, se esconde entre niños- es crimen de guerra".



Con todo hubo, en los últimos años, un abrupto crecimiento de antisemitismo . En Francia, se cree que, ataques semejantes, son trabajo de inmigrantes árabes pero algunas comentarios sobre los críticos de Israel ven una desagradable simbiosis, en donde las condenas intelectuales y periodísticas, que caen sobre Israel, le otorgan al odio árabe cierta legitimidad.



Al mismo tiempo, tanto Israel como los palestinos, son parte de las diferencias - posteriores a la Guerra Fría- políticas y culturales emergentes de las diferencias entre Estados Unidos y Europa (especialmente durante la administración de Bush).



"Es cierto que Europa se mueve identificándose con agencias internacionales dedicadas a la ayuda de disminuidos y pobres. Existe, además, la creencia que los norteamericanos no están al día ", anunció Tony Judt, profesor especializado en Europa en la Universidad de Nueva York y crítico de la política israelí actual. "Israel, en su cercana identificación con los Estados Unidos, y viceversa, incorporó el mismo defecto. El hecho que Israel está violando las leyes, indica un objetivo muy claro, tanto como el de Sudáfrica en las décadas del ´60 y ´70, justo todo lo que los europeos se proponen defender".



Así queda el interrogante: los constantes exámenes y críticas a Israel, provenientes de Europa, ¿equivalen al antisemitismo? Alexander Adler, judío francés, columnista de "Le Monde", le otorga al fenómeno una interpretación de anti-globalización que, especialmente en Francia, es el nuevo anti-americanismo. Como Israel es un gran aliado de Estados Unidos, se visualiza como un ejemplo de la supuesta indiferencia de esa potencia en cuanto a la pobreza mundial. El activista francés anti-globalización, José Bove (de fama mundial por el ataque perpetrado, en el sudeste de Francia, contra un "Mc Donald´s"), representa la actitud que señala Adler. Bove encabezó una delegación, que se mostró al lado de Yasser Arafat, cuando - hace unos meses atrás- fueron asediados sus cuarteles. Pero no condenó los atentados suicidas contra israelíes. Cuando Bove regresó a Francia, hizo una declaración radial informando que, el Mossad (servicio de inteligencia israelí) estaba tras los ataques a las sinagogas francesas. Este punto es similar a la opinión popular gala, que indica que el atentado contra las Torres Gemelas fue planeado por la C.I.A.



"Esos son los que se resistieron a mostrar solidaridad con Estados Unidos, luego del 11 de septiembre y que consideran a Israel como una desgracia terrenal", agregó Adler. "Técnicamente, no son antisemitas en lo que dicen, pero sus palabras son desagradable y preocupantes".



Aún los que ven un resurgimiento enmascarado de antisemitismo europeo - como antisionismo o simpatía hacia los palestinos- sostienen que la obsesiva atención a la moral israelí se hace eco de la especial atención que, las pequeñas minorías de judíos, recibieron en los siglos pasados.



"Me asombro sobre los que comparan a los israelíes con los nazis", señaló el escritor Elie Wiesel (sobreviviente del Holocausto y Premio Nóbel de la Paz). "Me pregunto, ¿por qué odian tanto a Israel, que es, al fin de cuentas, el Estado Judío?" Y Martin Sieff, de UPI , a cargo de la cobertura de prensa de Jenín, y que regresó - desde Israel- una semana después del atentado suicida, que mató a 33 israelíes, acusó a los diarios del occidente europeo de una "salvaje, remarcable y uniforme histeria".



"The Guardian", por ejemplo, publicó que las acciones israelíes en Jenín fueron "iguales de abominables" que los ataques perpetrados el 11 de septiembre contra Estados Unidos. Muchas publicaciones aceptaron las acusaciones palestinas sobre masacres y atrocidades. Inclusive, el número de víctimas fatales- en el más reciente conflicto israelí-palestino- , comenzado en septiembre de 2000- es de 2000 personas (aproximadamente 1500 palestinas); un número menor que el de otros enfrentamientos mundiales siendo, la condena europea a Israel, desproporcionada.



Por ejemplo, Ruanda y Congo acaban de firmar un acuerdo cuyo objetivo es terminar con la matanza entre tribus. Cientos de miles de personas murieron pero no existe un editorialista, como Wilson, que sugiera que esos países no deben, por mucho tiempo mas, existir". De manera similar, el bombardeo ruso hacia civiles en Chechenia y la política china sobre Tibet atropellaron menos la moral europea que las acciones israelíes. Una vez más, la pregunta es: ¿por qué?

Bibliografía

The New York Times, 4 de agosto, 2002.




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