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Introduccin al Perek Jelek

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2002-08-19 14:35:07
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Introducción al Perek Jelek[1]

 

Creí oportuno, explayarme aquí sobre temas básicos de la fe, muy profundos e importantes[2].

 

 

1.- Acerca del verdadero bien y recompensa de los preceptos.

 

Debes percatarte, que entre los observantes de la Tora, existen distintas opiniones[3] con respecto al bien que le avendrá al hombre por el cumplimiento de los preceptos que nos encomendara Dios, Bendito Es, por medio de nuestro maestro Moisés, como así también sobre el mal que le acaecerá al transgredirlos. Mucho se ha debatido con respecto a este tema, acorde a la variedad de ideas, hasta el punto de quedar sumergido el tema en una profunda confusión debido al embrollo que impera en sus razonamientos. Tal es el caso, que casi no encontrarás un individuo que tenga una idea clara en esta materia, sino luego de una exhaustiva búsqueda.

 

El primer grupo sostiene que el máximo bien es el Jardín del Edén, y lo describen como un lugar donde se come y bebe gratuitamente, sin esfuerzo físico ni trabajo, y que existen allí casas de piedras preciosas con camas vestidas de seda, con doncellas sirviendo vino perfumadas con deliciosos aromas y abundan en cosas por el estilo[4]. Por el contrario, el máximo mal es el infierno (Guinóm), y lo describen como un sitio de fuego ardiente donde son quemados los cuerpos y donde los individuos son sometidos a todo tipo de tormentos y sufrimientos, extendiendo mucho sus relatos al respecto. Este grupo, aportara pruebas a su teoría de entre las  palabras de nuestros sabios y de los escritos Bíblicos tomados literalmente, para afirmar todos o la mayoría de sus alegaciones.

 

El segundo grupo sostiene y piensa que el bien supremo serán los tiempos mesiánicos: Según ellos, en dicha época todos los humanos serán ángeles, todos vivirán y perduraran eternamente y se elevaran mucho, serán fructíferos y colmarán la tierra para siempre, aun el mismísimo Mesías, tal como ellos  lo conciben, vivirá eternamente, con la ayuda de Dios. Afirman que en aquellos días germinaran de la tierra vestimenta ya confeccionada, como así también pan ya horneado y cosas por el estilo, sobrenaturales. En cuanto al mal supremo, consistiría en que ese individuo no tenga el mérito de llegar a aquella época y presenciarla[5], aportando pruebas para lo que afirman de las palabras de los sabios y las escrituras que consienten en su literalidad con los que ellos sostienen.

 

El tercer grupo piensa que el bien anhelado es la resurrección de los muertos, es decir que reviva el individuo después que murió, para reencotrarse con sus queridos y familiares, comiendo y bebiendo sin volver a morir nuevamente. En cambio, el mal seria, no revivir después de fallecido, junto al resto de los revividos. Aportan varios de los dichos de los sabios y versículos de la Biblia que tomados literalmente afirman lo que ellos dicen o parte de lo que alegan.

 

El cuarto grupo piensa que el bien que nos sobrevendrá por el cumplimiento de los preceptos será el reposo físico y alcanzar los placeres materiales en este mundo, como ser: buena tierra, muchas pertenencias, descendencia numerosa, longevidad y salud, paz y seguridad[6], reinando alguien de la casa de Israel y extendiendo nuestro poder sobre nuestros enemigos; por el otro lado el mal que nos sobrevendrá al revelarnos contra la Tora, será lo contrario de estas cosas, tal como lo soportamos nosotros en nuestros días, en este exilio. Aportando pruebas acorde a su capacidad, de todos los escritos de la Tora, donde se relata acerca de las bendiciones y maldiciones, y todas aquellas historias que allí figuran.

 

El quinto grupo, que esta conformado por mucha gente, fusionan todas las opiniones anteriores y alegan que el máximo bien será la época mesiánica, la resurrección de los muertos, acceder al Jardín del Edén, comer y beber allí y estar sanos eternamente.

 

Empero el mayor bien, el más importante, me refiero al mundo por venir, encontrarás muy pocos que lo tengan en mente, que piensen o mediten en él, menos aun, que lo consideren como un fundamento básico, como tampoco encontraras quienes se cuestionen sobre el tema unos a otros: ¿cómo se hace meritorio del mundo por venir? si ¿es el bien supremo o es un intermedio y si realmente cualquiera de las opiniones anteriores constituye el verdadero bien final ?, así también, notarás que son muy escasos los que sepan diferenciar entre medios para alcanzar el objetivo y el objetivo en sí. En cambio, ¿qué es lo que se cuestionan, tanto el vulgo como  los más entendidos? los interrogantes que se plantean son: ¿cómo  revivirán los muertos, vestidos o desnudos? ¿revivirán con las vestimentas de adorno, tal como fueron enterrados o solo con la mortaja que cubre al difunto? o preguntas tales como: ¿en la época mesiánica, el rico y el pobre, el fuerte y el débil,  serán iguales? y otras muchas preguntas por el estilo[7].

 

2.- Servir a Dios en forma desinteresada (por amor).

 

En cuanto a ti lector del presente tratado, compenétrate del ejemplo que seguidamente te ilustraré y entonces estarás en mejores condiciones para comprender lo que luego te explayaré al respecto[8].

Imaginemos un infante que es traído delante del maestro de Tora para que lo instruya en ese camino, este es su mayor beneficio para alcanzar su realización y trascender[9], no obstante, debido a su niñez y limitados conocimientos, no comprende todavía la nobleza y pureza de este bien[10], como así tampoco cómo este estudio lo conduce a lo trascendente. Por lo tanto, el educador, al ser más inteligente que el educando, necesitará incentivar al pequeño a estudiar valiéndose de aquellas cosas que le agradan al niño, acorde a su desarrollo intelectual, por lo tanto le dirá: “estudia y recibirás una golosina o un dulce”, y de esta manera estudiará y se esforzará, no por el estudio en sí, ya que no percibe todavía la trascendencia de ese estudio, sino que lo hace para que le den esas golosinas, pues poder saborear esos dulces para él, indudablemente, es más valioso e importante que el estudio, y así sin percibirlo, se encontrará estudiando y profundizando para así obtener el objetivo que él tanto ansía, es decir la golosina o el dulce, empero cuando crezca y madure un poco más intelectualmente, y aquel objetivo que otrora fuera importante, ahora sea poca cosa a sus ojos y comenzare a perseguir otras ambiciones, deberá ser incentivado y despertar su interés, por medio de aquellas cosas que ahora le son más dignas, y le dirá entonces el maestro: “estudia y recibirás zapatos de tal marca o ropa nueva de tal marca etc.” y de esta manera estudiará no por amor al estudio, sino por aquellas vestimentas que le prometieron, ya que aquellas ropas son a sus ojos más importantes que la Tora, y ellas son el objetivo de su estudio. Empero cuando se desarrolle aun más intelectualmente hasta que también estas ambiciones se empequeñezcan a su vista, pondrá su mente en cosas más importantes, entonces se le dirá: “estudia esto o aquello y tendrás tanto dinero por mes”, de esta manera estudiará y se esforzará por conseguir ese dinero, pues ese monto es para él más importante que el estudio, y el motivo por el cual él se sienta a estudiar es que se le pague tanta plata por mes, que es lo que se le aseguró. Cuando su mente sea más integra y también este objetivo sea para él despreciable y sepa que también esto[11] es poca cosa, ambicionará algo superior, entonces le dirán: “estudia para que llegues a ser un gran rabino, o un gran juez y todos te honren y te respeten, para que se pongan de pie delante tuyo y hagan todo cuanto les encomendares hacer, para que se engrandezca tu nombre en vida y aun después de muerto, como fulano o mengano”; de esta manera estudia y se esfuerza para poder alcanzar dichos honores, entonces su meta será la notoriedad y el prestigio con el cual lo ensalzarán los hombres y lo alabarán, mas todo esto es despreciable[12]. No obstante, debido a la pequeñez intelectual del hombre, es necesario poner como objetivo de la sabiduría, otra meta fuera de la sabiduría en sí, hasta llegar a afirmar: “¿para qué estudiar?, para llegar a ser mas honorable, etc.”, empero todo esto en realidad es una falta a la verdad. Sobre este tipo de estudio expresaron los sabios que es un estudio “interesado” es decir, hacer un precepto o estudiar y profundizar en la Tora, no por su propio valor, sino por otro interés externo a ella, es por eso que recomendaron los sabios diciendo: “no la conviertas (la Tora) en corona para vanagloriarte, ni en herramienta para cavar con ella” (Avot 4:7), de esta manera insinuaron lo que te explaye, es decir, no tener como objetivo del estudio de la Tora el recibir honores ni acaudalar dinero, como tampoco dedicarse al estudio de la Tora del Dios altísimo, como medio de manutención; en resumen, que no tenga otro propósito al estudiar la sabiduría, que la sabiduría misma, es decir, saberla, aprehenderla; así, el anhelo de la persecución de la verdad no es otro que la verdad misma, saber que es verdad; y la Tora es la verdad, y el objetivo de saberla es ponerla en practica; por lo tanto no es digno que el hombre íntegro se cuestione: -“al cumplir con los preceptos, que constituyen las buenas cualidades y la rectitud, y al alejarme de las transgresiones que conforman las malas cualidades, tal como nos ordenó Dios, exaltado sea, ¿cuál será la recompensa que recibiré por ello?”- ya que al pensar de esta manera, se asemeja al joven de nuestro ejemplo que dice: “¿qué me darán si estudio Tora?” respondiéndole que  recibirá tal o cual cosa si estudia, pues con su actitud nos percatamos de la falta de madurez intelectual que le imposibilita comprender el valor del estudio de la Tora por sí mismo, por lo tanto reclama al objetivo un objetivo. En este caso recibe como respuesta algo conforme a su ignorancia, tal como dice en Proverbios 26:5: “responde al insensato acorde a su insensatez”, también los sabios nos previenen sobre esto al decir que con respecto al servicio a Dios o al cumplimiento de Sus preceptos, no anteponga  ningún otro objetivo, esto es lo que expresó aquel hombre integro quien percibió la verdadera noción del tema, me refiero a Antignos Ish Sojos, al decir: “-no seáis como los servidores que sirven a  su patrón para recibir una recompensa, sed como los que sirven a su patrón sin importarles la recompensa-” (Avot 1:3)[13], queriendo decir con estas palabras: “Creed en la verdad por la verdad misma”[14].

 

Al que se conduce de esta manera, se lo denomina que “sirve por amor”, más aun dijeron nuestros sabios: “esta escrito en Salmos 112:1 `en Sus preceptos me regocijo`, dijo Rabí Eleazar: `en Sus preceptos` esta  escrito y no `en la recompensa de Sus preceptos`”[15], percátate de lo sublime y profundidad de esta afirmación y cuanta luz irradia sobre nuestro tema.

 

Pero más contundente aun, es lo que expresaron en el Sifré (sección Ekev): “tal vez digas -estudiaré Torá para ser rico, o para que me llamen rabino, o para recibir la recompensa en el mundo venidero- sobre todo esto fue dicho: `Por amor a Dios` (Deuteronomio 19:9) es decir todo lo que hagáis, no lo hagas sino por amor a Dios”, de esta manera queda elucidado el tema y es patente que este es el objetivo de la Torá y la base de los dichos de los sabios, por lo tanto no apartes tu vista de esto, pues solo los necios e ignorantes, que fantasean y anulan su raciocinio, pueden apartarse de este pensamiento[16].

 

Esta forma de razonar constituye el  nivel sublime que alcanzó Abraham, nuestro padre, pues él servia a Dios por amor[17]. En este camino es apropiado encaminarse y esforzare.

 

No escapa al conocimiento de nuestro sabios, que esta senda, es ardua y difícil y no todo individuo logra alcanzarla. Y aun aquellos que  la alcanzan, no pensaban así[18] al comienzo del camino, ni estaba del todo convencido al principio de que eso era lo correcto[19], debido a que el hombre no realiza una acción sino  es para recibir a causa de ella algún beneficio, o bien, evitar algún daño o pérdida; y si no es así, entonces aquel acto a su juicio, es un acto vano y sin sentido, por lo tanto, ¿cómo es posible decirle a alguien observante de la Torá, que debe hacer tales preceptos o apartarse  de ciertas transgresiones, no por el temor al castigo Divino, ni para percibir una recompensa a cambio?, ciertamente son conceptos en extremo difíciles de asimilar, ya que no todos los seres humanos logran captar la verdad en forma tan clara como Abraham, nuestro padre. Por ser así, toleraron los sabios, que el vulgo realizara los preceptos por su recompensa y apartarse de las transgresiones por temor al castigo, todo esto con vistas a introducir al pueblo en la fe; por tal motivo notaras que los estimulan al respecto y refuerzan esta doctrina del vulgo[20], pretendiendo que poco a poco el individuo se percate de que no es esta la forma más adecuada de servir a Dios, de modo que logre captar la verdad y el camino de los rectos. Tal como en nuestro ejemplo con el joven al comienzo de su estudio. Es por eso que los eruditos reprendieron al sabio Antignos Ish Sojo, por su expresión[21] diciendo: “¡Rabinos! sed cuidadosos con vuestras palabras” (Avot 1:11).

 

Lo afirmado hasta aquí, no quiere decir que el vulgo pierde todo mérito al realizar los preceptos por temor al castigo o a la espera de la recompensa, sino que el actuar de esta manera, no es la más altruista. Por el contrario, este accionar del pueblo, puede ser positivo para ellos, en el aspecto  de que los refuerza, los encamina y los predispone en el camino de la Torá y de esta manera despertará en ellos las ansias de conocer la verdad y poco a poco comenzarán a servir a Dios por amor (desinteresadamente), a esto se referían los sabios al decir: “de todas maneras, que se dedique el hombre a la Torá, aun en forma interesada, pues comenzando en forma interesada, terminará sirviendo desinteresadamente”.

3.- El lenguaje alegórico de los sabios.

 

Es importante que te percates, que con respecto a los dichos y expresiones de nuestros sabios de bendita memoria, existen tres posturas al respecto de cómo interpretarlos[22]:

 

3.1 El primer grupo, que constituye la mayoría de los que conozco, o de los escritos que leí o que llegaron a mis oídos sus opiniones, son los que afirman que las máximas de los sabios deben ser tomadas y entendidas literalmente sin tolerar ningún mensaje oculto o alegórico en sus palabras, aun aquellas afirmaciones de los sabios que contradigan la realidad[23], tampoco en este caso contemplan la posibilidad de que se trate de algo alegórico, sino que sostienen que así tubo que ser en la realidad, (por más extraño e irreal que parezca).

 

No obstante, esta manera de pensar, es producto de la falta de comprensión de la naturaleza de las cosas y la carencia de una mente especulativa, crítica e inductiva[24], como así también, nadie los ha introducido en esta materia. Sostienen que los sabios en todas sus sentencias correctas y profundas, no se refirieron, sino a lo que ellos, de acuerdo a su capacidad, entienden, siempre tomando todo en forma literal.

 

Sin embargo, algunas de las palabras de los sabios, las deforman y las alejan de todo aspecto lógico y racional hasta el punto tal, que aun si fueran relatadas de esa manera al vulgo, mucho más si se lo dijeren a alguien inteligente, éstos se sorprenderían y quedarían perplejos preguntándose: -¿Cómo es factible que exista alguien que afirme eso, o que piense que es correcto razonar así?, concluyendo que tales palabras son incoherentes.

 

En realidad este grupo, pobre en pensamiento, es digno de lástima, por su insensatez, pues pretenden honrar y elevar a nuestros sabios, acorde a su capacidad, pero en realidad, los sumergen en la más profunda bajeza y ni siquiera se dan cuenta ni entienden esto. ¡Como que vive Dios! créeme, que este grupo rebajan a la Torá y le quitan todo su brillo, dejando a la Torá de Dios, justo al revés de lo que ella representa; ya que Dios, exaltado sea, dijo en Su sagrada Torá: “cuando oigan todos estos fueros, habrán de decir: -un pueblo sabio e inteligente es esta gran nación” (Deuteronomio 4:6); empero esta agrupación, al pregonar las máximas de nuestros sabios literalmente[25], hacen que todo aquel que los escuche exclame: “-Qué pueblo tonto e insensato es esta nación pequeña”.

 

Esto es lo que logran la mayoría de los oradores que explican y comentan al pueblo lo que ellos mismos no entienden; quien nos diera que al ser que no entendieron ni captaron las palabras de los sabios, se quedaran en silencio tal como versa: “¡Ojalá callar se callasen y eso les será considerado sabiduría”(Job 13:5) o que al menos reconocieren y afirmaren: -no comprendemos a qué se refieren los dichos de nuestros sabios en este caso, por lo tanto no sabemos cómo interpretarlos. Empero ellos creen entenderlos e intentan transmitir al pueblo, no lo que los sabios quisieron decir, sino lo que ellos con su flaqueza intelectual entendieron, poniéndose a predicar delante del público, los dichos y afirmaciones de los sabios en el Talmud tratado Berajot o el capítulo Jelek del tratado Sanedrín[26], por supuesto, entendiéndolos en forma literal, palabra por palabra.

 

 

3.2 El segundo grupo, también es muy numeroso. Igualmente, éstos toman las palabras de nuestros sabios en forma literal y sostienen que no se referían a otra cosa fuera de lo literalmente expuesto, pero a diferencia del primer grupo, los citan de esta manera en forma despectiva y peyorativamente, difamando lo que no corresponde difamar y frecuentemente se burlan de las expresiones de nuestros sabios, considerándose ellos mismos más inteligentes y con mentes más agudas que la de los sabios, y que aquellos eruditos, eran ingenuos, poco racionales y que desconocían en absoluto la realidad y la naturaleza de las cosas, hasta el punto de no haber alcanzado la sabiduría en cualquiera de sus expresiones.

 

Sin embargo la mayoría de los que integran este grupo, suelen equivocarse debido a que se ven a sí mismos como entendidos en las ciencias médicas, versados en las vanidades de la astrología y considerándose grandes sabios, inteligentes, jactándose de intelectuales y filósofos. Mas en realidad no se percatan cuán lejos están en realidad de aquellos verdaderos sabios y filósofos.

 

Este grupo es más necio que el primero y mucho más ignorante que aquel. Tornándose detestables, debido a que ensucian a ilustres y grandes personalidades, cuya sabiduría era manifiesta para los más sabios, empero esta agrupación de incapaces, si tan solo excursionaran un poco en el conocimiento, hasta saber cómo es digno expresar y escribir acerca de temas metafísicos o por el estilo, tanto para el pueblo como para los eruditos[27], comprendiendo la filosofía práctica, entonces podrían discernir si los doctos eran realmente sabios o no, entendiendo lo que aquellos quisieron decir.

 

 

3.3 El tercer grupo, son tan pocos, que por Dios, no merecen que se los denomine agrupación, sino, más bien, deberían designarse individuos. Ellos son los que perciben la grandeza y agudeza mental de nuestros sabios, al observar lo acertado que son sus dichos y afirmaciones que llegaron a nosotros.

 

A pesar que los aforismos de los sabios son pocos y dispersos por varios lugares, esos escritos atestiguan acerca de su grandeza y que realmente captaron la verdad. Así también, comprobamos por medio de ellos, cómo nuestros sabios descartaban lo que era imposible de ser y afirmaban aquello que en la realidad no podría ser de otra forma[28], que ellos no hablaban cosas vanas; de forma tal que queda absolutamente claro a los miembros de este grupo, que en las palabras de nuestros eruditos, hay cosas manifiestas y también mensajes ocultos[29] y que todas sus sentencias que tomadas literalmente contradicen la realidad[30], se trata de afirmaciones metafóricas y alegóricas, pues esta es la manera de expresarse de los verdaderos sabios.

 

Es por eso que el más célebre de los sabios[31], comenzó su libro diciendo: “Para entender proverbios y dichos agudos, las palabras de los sabios y sus alegorías” (proverbios 1:6).

 

Como es manifiesto para los conocedores de la lengua, “alegoría” es aquello cuyo verdadero mensaje está oculto en ella, que no está expresado en forma literal y prueba de ello es lo que afirmo Sansón al decir: “les plantearé una alegoría...” (Jueces 14:12). Pues las palabras de los doctos, se refieren a temas metafísicos, y éstos son el verdadero objetivo[32], no obstante, se expresaron en forma alegórica o metafóricamente. Por lo tanto, ¿cómo es factible criticarles el hecho que hayan manifestado la sabiduría en forma simbólica o que se hayan valido de ejemplos vulgares, después de observar que el más sabio entre los hombres, actuó de esta misma manera asistido con la inspiración Divina, me refiero al rey Salomón en Proverbios, en el Cantar de los Cantares y partes de Eclesiastés? Y más aun, ¿cómo es posible que se nos reproche por explicar la profundidad de sus palabras, sacándolas de su sentido literal y de esa forma demostrar cómo coinciden la verdad con las sagradas escrituras, cuando ellos mismos[33] sacan versículos de su literalidad y los plantean como alegoría? Siendo esto correcto[34]; como por ejemplo encontramos con respecto al versículo: “él hirió a dos campeones de Moav” (I Crónicas 11:22) que todo es en forma metafórica[35], también lo que dice: “bajó e hirió al león dentro del pozo” (Ibídem.)9, como así lo que dice: “¿Quién me hiciera beber agua del pozo de Bet Lejem” (Ibídem. 17)[36] y el resto del relato, todo es metafórico.

 

Asimismo con respecto al libro de Job, sostienen algunos que en su totalidad se trata de una parábola[37], sin especificar a qué se refiere dicha parábola[38], como así, opinan algunos que el episodio de la resurrección de los muertos de Ezequiel (capítulo 37), fue una alegoría y muchos otros casos por el estilo.

 

Mas, si tú lector, perteneces a uno de los dos primeras agrupaciones, no te detengas en mis palabras ni prestes atención a ninguna cosa sobre este tema, ya que no recibirás con agrado nada alusivo a esta materia, sino que te perjudicará y lo odiarás, pues ¿cómo podemos pretender que los alimentos saludables, en su justa medida, y nutritivos, puedan gustarles a quien está acostumbrado a comer en abundancia alimentos no tan saludables ni nutritivos?, mas, en verdad, a pesar de tratarse de alimentos buenos, a ellos[39] los perjudican y ellos detestan otra comida que no sea lo que están acostumbrados; esto se puede comprobar por medio de lo que dijeron aquellas personas acostumbradas a comer cebolla, ajo y pescado: “nuestra alma está seca con este pan detestable[40]” (Números 21:5).

 

Empero si perteneces al tercer grupo y te topas con alguno de los numerosos aforismos de los sabios que aparentemente contradicen la lógica[41], detente, reflexiona acerca de él y descubrirás que se trata de una parábola o algo alusivo. En ese caso, pon todo tu corazón, aplica tu agudeza mental en dicha expresión analizando su razonamiento, y dedícate a descifrar el mensaje de forma tal que no contradiga a la sabiduría ni a la fe verdadera; tal como versa: “hallar palabras que agraden y escribir correctamente palabras de verdad” (Eclesiastés 12:10). Entonces profundiza en este coloquio y con la ayuda de Dios, te percatarás de su utilidad.

 

4.- El verdadero placer

 

Comenzaré ahora a desarrollar el tema que me propuse.

 

Debes saber, que así como el ciego no puede captar los colores[42], ni el sordo percibir los distintos sonidos[43], así los cuerpos físicos no pueden apreciar los placeres espirituales. Tal como a los peces les es imposible concebir la esencia del fuego, ya que viven en un hábitat que es el opuesto a aquel, asimismo es inverosímil captar en este mundo material, los deleites del mundo espiritual.

 

En realidad, es inconcebible que el hombre goce con un placer que no sea corporal o fuera de lo que los sentidos advierten: comida, bebida y sexualidad. Cualquier otro tipo de placer fuera de este campo, es para nosotros imposible de captarlo y concebirlo de buenas a primeras, sino luego de analizar el tema en profundidad.

 

Es lógico que así sea, ya que nosotros estamos sumergidos en un mundo material por lo tanto solo percibimos los placeres bajos y momentáneos[44], empero los deleites espirituales son eternos, persisten para siempre y no tienen fin; además, no tienen ningún tipo de relación ni semejanza con los placeres físicos[45]. No obstante no es correcto, en nuestro carácter de conocedores de la Torá, ni aún para los teólogos entre los filósofos, afirmar que los ángeles no tienen ningún tipo de goce, ya que en realidad si experimentan un gran regocijo, al captar y percibir la verdadera esencia del Creador, y de esta manera, gozan eterna e ininterrumpidamente.

 

Asimismo, entre los ángeles, no se da ningún tipo de placer físico, ni pueden percibirlo, pues carecen de los sentidos, como los nuestros, para captar, tal como lo hacemos nosotros. Así, quien entre los humanos, tenga el mérito de elevarse hasta ese nivel[46] después de la muerte, no experimentará más los placeres físicos ni los anhelará, tal como un rey, una vez que alcanza la realeza, no ambicionará despojarse del honor del trono para ir a jugar a la pelota en la calle con los niños, a pesar de que eso, en un tiempo pasado, era algo apetecible a sus ojos, aún más que acceder al trono, esto era así, cuando era un infante, falto de madurez intelectual, cuando todavía no podía diferenciar cuál de estas dos cosas[47] es superior; así nosotros hoy, enaltecemos los placeres físicos por sobre los deleites espirituales.

 

Cuando analices en profundidad estos dos tipos de placer, observarás la vileza de uno[48] y la excelencia del otro[49], aún estando en este mundo. Prueba de ello es que vemos a la mayoría de los seres humanos consagrar sus almas y sus cuerpos, desvelándose y esforzándose en extremo, para alcanzar honra, reputación y fama a ojos de sus semejantes; y este deleite no es similar al placer que se experimenta al comer o beber[50].

 

Asimismo, muchas personas disfrutan vengándose de sus enemigos, más que con otros placeres físicos. Otros  prefieren dejar de lado el mayor de los placeres corporales, por temor a que ello le ocasione vergüenza y deshonor delante de la sociedad, o porque ambicionan hacerse un buen nombre. Si esto es así en este mundo[51], con más razón lo será en el mundo espiritual, es decir el mundo por venir, donde nuestras almas percibirán al Creador, tal como lo hacen los seres celestiales, o más aun.

 

Este regocijo, no es divisible[52], tampoco puede ser contado y el goce que allí se experimenta no puede ser ilustrado con ningún tipo de ejemplo, sino, como dijo el profeta[53] cuando le fue manifiesta la excelsitud del bien aquel: “Cuán magno es el bien que tienes guardado para los que te temen” (Salmos 31:20), y así afirmaron los sabios[54]: “En el mundo venidero, no existe comer, beber, bañarse[55] ni untarse con bálsamo, sino que, allí, los justos permanecen sentados con las coronas sobre sus cabezas regocijándose con el resplandor de la Presencia Divina”; al decir: “con las coronas sobre sus cabezas” se referían a la trascendencia del alma, mediante la percepción del Creador, hasta transformarse el que capta y la captación, en uno[56], tal como  aseveran los grandes filósofos y no es este el lugar para extendernos en este tema. Cuando dijeron: “regocijándose con el resplandor de la Presencia Divina”, quisieron decir que aquellas almas se deleitan con lo que captaron y percibieron acerca  del Creador, tal como se regocijan los Jaiot Hakodesh[57] y el resto de los ángeles según su nivel, acorde a la captación y percepción del Eterno.

 

Queda pues en claro que el objetivo del hombre y el máximo bien que le puede acontecer, es alcanzar aquella congregación celestial y ser digno de aquel honor que mencionáramos.

 

En cuanto a la subsistencia del alma, como expresamos, es eterna, tal como la permanencia del Creador, ya que Él mismo es la causa de Su existencia[58], y al captarLo, el alma igualmente se eterniza[59], tal como se aclara en la filosofía antigua. Éste es el bien supremo, que no tiene igual ni hay deleite que se le compare, pues, ¿cómo puede equipararse lo eterno, lo que no tiene fin, con algo restringido y limitado?, ésto es lo que se afirma: “para que te vaya bien y se alarguen tus días” (Deuteronomio 22:7) cuya explicación unánime que hemos recibido sobre éste versículo: “para que te vaya bien”, en el mundo en donde todo es bien, “y se alarguen tus días”, en el mundo que no tiene fin.

 

El máximo mal y la perdición suprema es el aniquilación del alma y su extinción, es decir, que no sobreviva y perdure y esto es a lo que se refiere en la Torá cuando dice: “karet” (“exterminio”) queriendo decir que ese alma será destruida.

 

Dijeron los sabios con respecto al versículo: “exterminar será exterminada ese alma” (Números 15:31), “exterminar”, en este mundo[60], “será exterminada” del mundo por venir[61].  Y está escrito: “Y el alma de mi señor, está atada a los lazos de la vida eterna[62] (Samuel-1 25:29). Por lo tanto, todo aquel que prefiere y se encamina en todo tipo de placeres corporales, despreciando la verdad y apegándose a lo falso, es desarraigado de ese nivel celestial, quedando en estado de materia inerte.

 

Ya nos anunció el profeta, que el mundo venidero no es apreciable con los sentidos corporales, al decir: “ningún ojo lo ha visto fuera de Ti Dios, que obra para quien en Él espera” (Isaías 64:3) y explicaron al respecto los sabios: “Los profetas, en su totalidad, no profetizaron sino sobre los tiempos mesiánicos, mas con respecto al mundo venidero: `ningún ojo lo ha visto fuera de Dios`”.

 

No obstante, el significado de  los beneficios y las desdichas que están escritas en la Torá[63] es el siguiente: Él te asegura que si cumples esos preceptos te ayudará a poder practicar los mandamientos en forma íntegra, quitando de tu camino todo tipo de obstáculo o traba que te impida realizarlos ya que le es imposible al hombre cumplir los preceptos (en su integridad) estando enfermo, hambriento o sediento, como tampoco en época de guerra o persecuciones, por lo tanto, asegura Dios que apartará todas estas cosas y los mantendrá sanos y tranquilos para que de esta manera (puedan realizar los preceptos y) alcanzar un conocimiento pleno[64] haciéndose meritorio entonces del mundo por venir.

 

Por lo tanto, el objetivo de esta recompensa por el cumplimiento de los preceptos no es alcanzar la abundancia  terrenal o disfrutar de una vida larga y saludable, sino que todas estas recompensas les sean  un medio para poder cumplir la Torá plenamente[65]. Asimismo, si transgreden la Torá serán castigados, les alcanzarán todos aquellos males anunciados en ella, hasta el punto tal, que se vean imposibilitados de realizar los preceptos, como esta dicho: “Por cuanto no servisteis al Señor vuestro Dios con alegría y con la buena predisposición de vuestro corazón y con todos vuestros medios, por lo tanto, serviréis a vuestros  enemigos...” (Deuteronomio 28:37-38).

 

Cuando analices este tema en profundidad, te percatarás que el objetivo de estas advertencias de la Torá, es como si te dijera: “si realizas algunos preceptos por amor[66], y te esforzaras, Yo te ayudaré a realizar todos los preceptos y apartaré de ti todo obstáculo que te lo impida[67], mas, si abandonas algunos de ellos despectivamente, traeré sobre ti todo tipo de impedimentos que no te permitirán cumplir con el resto de los mandamientos, hasta que, de esta manera, no logres alcanzar el nivel ni el mérito para heredar el mundo por venir”. Es lo que dijeron: “La recompensa del precepto es el precepto[68] y el castigo de la transgresión es la transgresión[69].

 

 

 

 

5.- Aclaración de conceptos.

 

El Jardín del Edén, es un lugar físico[70], con vegetación y abundancia de todo lo bueno y hermoso del mundo entero. En él hay varios ríos y árboles frutales. Este jardín lo manifestará Dios al hombre en el futuro y le enseñará el camino que conduce hacia él. Es factible que descubran allí vegetales asombrosos[71], de gran provecho, nutritivos y deliciosos, además de aquella flora que ya nos es conocida. El edén, no es un lugar contra-natura en sí, ni que contradiga las leyes naturales, por el contrario, seria muy factible que existiera aunque no estuviera escrito en la Torá, con más razón al ser citado por ella.

 

El Gueinóm, es un apelativo[72] con el que se designa a todo tipo de sufrimientos y castigos que se hacen pasible los malvados. No fue explicado en el Talmud los detalles y pormenores de esta penalidad. Hay quienes opinan, que aquellos malvados se aproximarán al sol hasta ser quemados por el astro, valiéndose de los dicho: “he aquí que se aproxima el día ardiente como un horno” (Malaquías 3:19), otros consideran que es un ardor que provendrá del interior de sus cuerpos hasta quemarlos, aportando como prueba lo dicho: “vuestro espíritu es un fuego que os consumirá” (Isaías 33:11)[73]. 

 

La resurrección de los muertos es uno de los principios fundamentales de la Torá de Moisés, nuestro maestro, y todo aquel que no cree en esto no tiene parte ni cabida en la religión judía; no obstante, la resurrección de los muertos será solo para aquellas personas que fueron justas e íntegras, pues así está escrito[74]: “El beneficio de las lluvias afecta tanto a los virtuosos como a los malvados, empero la resurrección de los muertos es sólo para los justos”. Más aún, ¿cómo revivirán los perversos si aún en vida están “muertos”? Pues esta dicho[75]: “los malvados aún en vida son considerados muertos, mas los justos, aun después de muertos, son considerados vivos”. Sabrás, que el destino de todo hombre es morir indefectiblemente y que su cuerpo se desintegrará.

 

Los tiempos mesiánicos se refiere a la época en que el pueblo judío vuelva a tener un rey de la estirpe de Israel y vuelva a la tierra prometida. Aquel rey, será muy prestigioso e importante y su reino, establecido en Sión, engrandecerá aun más su nombre.

 

Su fama entre los demás pueblos, superará la del rey Salomón. Todos los pueblos convivirán en paz con él y las naciones lo servirán por su gran justicia y por su maravilloso reino. Todo aquel que se levante contra él, Dios lo hará fracasar y lo entregará en manos del Mesías.

 

Abundan los versículos que nos hablan acerca de su prosperidad y nuestra buenaventura junto a él. En cuanto a las leyes naturales, nada cambiará de la realidad que nosotros conocemos hoy, sólo el regreso del reino de Israel, esto es lo que dijeron los sabios: “la única diferencia entre nuestros días y los del Mesías, es el sometimiento a las demás naciones”.

 

También en la época mesiánica, habrán ricos y pobres, fuertes y débiles, mas en aquellos días, le será muy sencillo al hombre proveerse su sustento, bastará con muy poco esfuerzo para obtener grandes logros, es lo que dijeron los sabios: “en un futuro, la tierra de Israel hará brotar pasteles y vestimentas[76], tal como se expresa la gente cuando encuentran algo fácil o servido: “fulano encontró pan horneado y comida cocinada”, prueba de ello es lo expresado: “y gente extraña a vosotros serán vuestros labradores y viñadores” (Isaías 61:5), con esto se demuestra que habrá siembra y cosecha[77]. Esa es la razón por la cual el sabio que afirmó esto[78] se enfadó con su discípulo que no comprendió la metáfora y la tomó literalmente, entonces le contestó conforme a la capacidad de aquel alumno, mas se trataba de  una respuesta fingida[79], evidencia de que se trataba de una respuesta ficticia,  es lo que trae a colación: “responde al insensato acorde a su insensatez” (Proverbios 26:3). ********ACLARAR **********

 

El gran beneficio que otorgará la época mesiánica, será la finalización del sometimiento a las demás naciones que nos oprimen y nos impiden cumplir los preceptos en plenitud. También en aquellos días, la sabiduría se multiplicará, como versa: “pues la tierra se llenará del conocimiento de Dios” (Isaías 11:9) y cesarán las guerra, pues está dicho: “no alzará espada una nación contra otra, ni se entrenarán más para la guerra” (Mijá 4:3). En aquel tiempo la rectitud, integridad y espiritualidad abundarán y de esta manera se harán meritorios del mundo por venir[80].

 

El Mesías, fallecerá[81], y su hijo reinará en su lugar, y luego el hijo de su hijo. Desde antaño, el profeta, consciente de que al Mesías le llegará el día de fallecer, dijo: “No fallecerá ni será aplastado hasta que haya puesto justicia en la tierra”. Su reinado se extenderá por muchos años y los años de vida de los hombres también se incrementarán[82], ya que al disminuir las preocupaciones, nerviosismo y ansiedad, la longevidad se extenderá[83]; y no será motivo de asombro que su dinastía se extienda por miles de años, pues afirmaron nuestros sabios: “la gran asamblea cuando se reúna, no se dispersará rápidamente”.

 

El motivo de nuestro anhelo y sed por la era mesiánica, no es por estos beneficios y riquezas, ni para montar en lujosos vehículos, tampoco para beber exquisitos vinos, tal como piensan los simples dentro de nuestra religión[84], sino que el verdadero motivo por el cual los profetas y los virtuosos  aspiraban tanto la época mesiánica y con tanto empeño se aferraban a ese anhelo, es por la sociedad de justos que se erigirá y las buenas costumbres que en ella imperará, como así también la abundancia de la sabiduría, la justicia e integridad de aquel rey grande en erudición y cercano a Dios, como dice: “ el Señor me dijo, tu eres mi hijo, hoy te he dado a luz” (Salmos 2:7) 

 

El cumplimiento de los preceptos de la Torá en aquella época no será una molestia o fastidio ni los harán por imposición , pues está dicho: “Y no dirá más el hombre a su compañero, ni el hombre a su hermano: ¡conoce a Dios!, ya que todos Me conocerán, desde los pequeños hasta los grandes” (Jeremías 31:33), “puse mis fueros en medio de ellos” (Jeremías 31:32), “Y mudaré vuestro corazón de piedra por un corazón de carne” (Ezequiel 36:26) y abundan los versículos al respecto. De esta forma[85] obtendrán una gran percepción del mundo por venir.

 

 

 

6.- El bien por el bien mismo.

 

En cuanto al objetivo final[86], indudablemente se trata del mundo venidero, y hacia él hay que encaminar nuestros esfuerzos; por lo tanto, aquel gran sabio, conocedor de la verdad, profundizó en el objetivo primordial haciendo a un lado el resto y afirmó: “Todo judío tiene parte en el mundo venidero”.

 

A pesar de ser ésta la meta principal, no es apropiado, para aquel que pretende servir a Dios por amor[87], dedicarse a los preceptos con la intención de alcanzar el mundo por venir tal como lo explicamos anteriormente[88]. Lo correcto es que el hombre íntegro actúe de la siguiente manera: al contemplar la sabiduría de la Torá, que fue promulgada por Dios por intermedio de los profetas, las buenas cualidades que nos inculcan los preceptos, y las malas costumbres que conllevan las transgresiones, por tratarse de un hombre recto, se encaminará detrás del bien y se apartará del mal, al conducirse de esta forma, se realizará como ser humano y se distinguirá de las bestias.

 

Cuando se realice como persona, nada le impedirá que su alma se perpetúe en el lugar adecuado para ello, es decir, en el mundo por venir, tal como dejamos expuesto; esto es lo que afirma: “No seáis como un caballo o como una mula sin entendimiento que ha de ser sujetado con riendas” (Salmos 32:9), es decir, no seáis como aquellas bestias que precisan de algo externo a ellas para que no actúen desenfrenadamente, pues no es digno que el hombre (íntegro) obre así, sino que lo que le impida proceder de ese modo, sean sus propios principios internos, ya que cuando logra realizarse como ser humano, esa misma condición es la que le impide actuar de manera inapropiada o incorrecta, en otras palabras, apartarse de las malas cualidades y eso lo impulsará hacia aquello que lo conducirá hacia la perfección, me refiero a las buenas cualidades. Para mi es claro, que ésta es el propósito que se esconde detrás de todos los aforismos de los sabios sobre este tema tan trascendente y elevado.

 

No obstante, en otro compendio[89], explicaré todos los dichos y afirmaciones  que se encuentran en el Talmud y fuera de él, elucidando  la sabiduría y el razonamiento correspondiente para comprender la verdadera esencia de lo expresado, acotando también pruebas de que lo que afirmo es correcto, citando palabras de los mismos sabios en cuestión[90]. Asimismo, debelaré qué cosas deben ser tomadas literalmente, cuáles alegóricamente y cuáles de ellas sucedieron en sueños, mas fueron recordadas (en el Talmud), sin hacer mención de ello, como si fuera que ocurrió en la realidad. En ese mismo coloquio, te debelaré grandes temas y allí me extenderé en aquellos principios que en el presente, solo abordé en forma limitada, pero lo suficiente como para que te hagas una idea. Por lo tanto, no sería justo criticarme por el lenguaje de este extracto, reclamándome: ¿¡por qué no me explayé más en estos temas utilizando frases y un lenguaje mas coloquial digno de los eruditos e intelectuales!?, pues renuncié a ello con el objetivo de que el individuo no instruido ni versado en la materia, pueda comprender estos temas que no son accesibles a todos los hombres.

 

 

 

7.- Quienes no tienen parte en el mundo venidero[91]

 

La palabra “Apicorós”, proviene del araméo y se emplea para referirse a aquellos que se burlan o desprecian la Torá y a sus sabios; por lo tanto se utiliza este vocablo para designar a todo aquel  que reniega de los fundamentos y principios de la Torá o que desprecia a los sabios en general o a uno en particular, o quien menosprecia a su maestro. (Los enmarcados dentro de esta categoría, son excluidos del mundo venidero).

 

Libros apócrifos, fueron denominados así los libros que niegan la existencia de Dios, tal es el caso del libro de “Siserá”, éste fue un individuo que compuso varios libros vacuos y disparatados, que no tienen utilidad más que la pérdida de tiempo en vano. Así también, todo libro cuyo contenido y lectura no conduzcan a cosas de sabiduría o algún beneficio físico, sino a la pérdida del tiempo vanamente.

 

En este estatus se incluye aquel que pronuncia versículos bíblicos sobre una herida y saliva sobre ella mientras pronuncia el versículo (a la manera que hacían los idólatras y los brujos), pues de esta manera está despreciando a Dios[92].

 

Asimismo, el que  pronuncia[93] el Nombre inefable de Dios, con las letras que conforman el Nombre inefable, י-ה-ו-ה. 

 

Los sabios mencionaron otros hábitos, además de los aludidos anteriormente, que el que los realiza no tiene parte en el mundo venidero, dijeron: “el que avergüenza a su prójimo en público, no tiene porción en el mundo por venir; (ni tampoco) el que apoda a su compañero (en forma despectiva) y el que se vanagloria del fracaso o dolor de su prójimo”. Si bien estos actos aparentemente son acciones leves, la consecuencia es tan severa pues no son realizados sino por aquel que posee un espíritu nefasto, lejano de la perfección, siendo de esta manera inapto para acceder al mundo por venir[94].

 

 

8.- La esencia del judaísmo

 

Es importante recalcar en este contexto, por ser el más apropiado para ello, que los fundamentos de nuestra religión son 13 principios, a saber:

 

 

1º Principio

 

Saber[95] que existe el Creador, es decir, una existencia absolutamente perfecta en todo aspecto posible, y ella es la causa de todo lo existente[96]. En Él reside la posibilidad de ser de todo lo demás y por Él existen[97]. Es absurdo suponer que no exista, pues al dejar de existir, todo lo demás se anularía y no quedaría nada que pudiera subsistir por sí mismo[98]. Si pudiéramos suponer que todo dejara de existir con excepción de Él, no se anularía la existencia de Dios y en nada Lo afectaría, pues Le basta con sí mismo para existir y no precisa de nada ajeno a  Él[99]. Todo lo demás, desde lo celestial, me refiero a los ángeles, hasta lo terrenal y lo que entre ellos hay, todo precisa de Él para existir[100]. Invoca este principio lo dicho: “Yo soy el Señor tu Dios

 

 

2º Principio

 

La unicidad de Dios. Es decir, saber que esa existencia, que es la causa de todo, es único. No es una unidad que tiene semejantes, ni tampoco uno como un individuo de una especie, ni como un hombre que está compuesto[101] y por lo tanto se puede dividir en varias unidades. Tampoco es uno como una unidad material que puede ser divisible infinitamente[102]. Sino que Él, elevado sea, es una unidad única e indivisible, que no hay otra igual en ningún aspecto[103]. Sobre este segundo principio atestigua lo escrito: “Escucha Israel, el Eterno es Dios, el Eterno es Uno[104].

 

3º Principio

 

La negación de cualquier tipo de corporación de Dios. Se refiere, a saber que este único que mencionáramos, no es corporal ni fuerza en un cuerpo. Asimismo, no le afectan aquellas cosas que afectan a la materia, como por ejemplo, el movimiento, el tiempo o el reposo, no en forma constante ni casual, es por eso que nuestros sabios descartan la posibilidad en Él de una composición o división afirmando: “en las alturas, no existe sentarse ni pararse, no espalda ni frente”. Tal como dice el profeta: “¿A quién, entonces se equipara Dios, o con quién podréis compararle?”, “¿A quién Me asemejareis para que se Me parezca?, dice el Santo” (Isaías 40:18 y 25), y si fuera corpóreo se asimilaría en algún aspecto a los demás cuerpos. Todo pasaje bíblico que describe a Dios con atributos físicos tales como: encaminarse, sentarse, hablar y semejantes, todo está expresado en un lenguaje figurativo, así dijeron los sabios: “se expresó la Torá en lenguaje humano” y se han extendido bastante al respecto. Este tercer principio es lo que nos encomienda al decir: “pues no han visto ninguna imagen”, ya que Él, tal como expusimos, no es material ni fuerza expandida en un cuerpo. 

 

4º Principio

 

La eternidad de Dios. Saber que este único, al que nos referimos, es absolutamente eterno (tanto hacia el futuro, como hacia el pasado). Nada de lo existente, fuera de Él, es anterior a Él, prueba de ello son los abundantes versículos que hablan de este tema, en especial el que versa: “El Dios desde tiempos remotos” (Deuteronomio 33:27)

 

 

5º Principio

 

Sólo a Él es apropiado alabar y servir, difundir Su excelsitud y cumplir sus preceptos, y no a cualquier otro que este por debajo de Él, ya sean ángeles, constelaciones o cualquier tipo de ente, puesto que todos ellos son limitados, no son ellos los que juzgan ni poseen libre albedrío para actuar como les place, sino solo a Dios es digno glorificar. Asimismo, no es correcto apelar a nada ni a nadie para que nos sirva de intermedio entre él mismo y Dios, sino solo hacia Él deben ser dirigidos todos nuestros ruegos  y dejar de lado otro medio fuera de Él. A este 5º principio hacen referencia todas las transgresiones referentes a la idolatría y la mayoría de la Torá hace alusión a esto.

 

 

6º Principio

 

Existe la profecía. Esto es, que en la especie humana, existen individuos con potencial y cualidades sobresalientes y dueños de  una plena perfección, con un espíritu sabio e inteligente, hasta adquirir una mente sublime. Es entonces cuando esta mente humana se apega a una “mente superior”, siendo iluminada intensamente por ella. A este tipo de individuos se los denomina: profetas y esa experiencia[105] es la profecía siendo esa[106] su naturaleza. Aclarar más este tema sería arduo extenso y no es nuestra intención aquí aportar pruebas irrefutables sobre cada principio, ni tampoco elucidar la esencia de esta percepción profética, puesto que para ello sería necesario como requisito, incursionar y tener noción de todas las ramas de la sabiduría, mas en este coloquio solo enumeraremos los principios en forma esporádica. En cuanto a la  profecía abundan en la Torá eventos que atestiguan acerca de la profecía de varios profetas.

 

 

7º Principio

 

La profecía de Moisés, nuestro maestro. El punto principal es saber que Moisés es el nivel superior, el “maestro” de todos los profetas anteriores o posteriores a él, todos están por debajo de su nivel. Moisés fue el selecto de toda la humanidad que captó respecto al conocimiento de Dios más de lo que cualquier otro, en el pasado o en el futuro percibió o percibirá. Moisés logró la superación humana hasta alcanzar el nivel celestial y mantenerse en la categoría de los ángeles. No se le interpuso a Moisés ningún obstáculo o velo entre él y Dios. Asimismo ningún impedimento físico[107] ni carencia grande o pequeña. En él se anularon por completo la imaginación y desapareciendo los deseos, los impulsos y la voluntad, quedándole solo la mente y al respecto fue dicho: “él hablaba con Dios, no por medio de ángeles”.

Mi intención era esclarecer aquí este tema maravilloso, echando luz sobre aquellos pasajes oscuros de las escrituras, explicar la expresión: “Boca a boca hablaba Dios con él” y el resto de los conceptos ocultos en ese versículo, empero, visto que estos temas son demasiados delicados y precisaría aportar muchísimas pruebas, antecediendo abundantes y largas introducciones y ejemplos, además requeriría explicar previamente la esencia de los ángeles y sus niveles en que se distinguen de Dios, elevado sea, como así también ahondar en el alma humana y sus capacidades, sería imperioso también, explicar los distintos términos con  que se expresaron los profetas, dignos de ser aplicados a Dios y a los ángeles, asimismo, explicar lo que el libro “Baal Koma”[108] se refirió, mas aun  todo esto no sería suficiente, y aunque quisiera resumirlo al extremo, me demandaría por lo menos más de mil páginas, por todo esto lo dejaremos para otro compendio, tal vez en el libro de la explicación de los dichos de los sabios, que me he propuesto componer, o quizás en aquel otro acerca de la profecía el cual me encuentro actualmente escribiendo, sino, lo incluiré en uno especialmente dedicado a la elucidación de estos principios.

Volviendo al tema de este séptimo principio, diremos que la profecía de Moisés, nuestro maestro, se diferencia de las profecías de los demás profetas en cuatro aspectos:

 1º diferencia: Cualquier otro profeta, no se comunica con Dios (directamente) sino por medio de un intermediario (ángeles), en cambio Moisés, no precisaba de intermediarios, tal como dice: “boca a boca hablaré con él” (Números 12:8)

2º diferencia: Todo profeta no recibe la profecía sino cuando están durmiendo( en sueño), como versa: “en sueños nocturnos” (Génesis 31:24) “en sueños o visión nocturna” (Job 23:15) y otros ejemplos. Es factible que le sobrevenga de día, pero luego que haya recaído sobre aquel hombre un profundo sopor, de forma tal que queden neutralizados todos sus sentidos y permanezca su mente libre, tal como ocurre al soñar. Esto es lo que se denomina “Visión” o “Percepción”, sobre esto fue dicho “con visiones Divinas” (Ezequiel 8:3), en cambio Moisés, venia a él la palabra de Dios, aun en pleno día, (en estado lucido) mientras permanecía de pie (la voz surgía) por entre los dos Querubines (que estaban por sobre el arca sagrada) , tal como dice: “Me revelaré a ti ahí, y  hablaré contigo por sobre el arca” (Éxodo 25:22). Dijo el Altísimo: “Escuchad ahora Mis palabras: si surgiere vuestro profeta, Yo, el Eterno, en visión Me manifestaré a él, en sueño hablaré con él. No es así con Mi servidor Moisés, ... Boca a boca hablo con él” (Números 12:6-7-8).

3º diferencia : Todo profeta, al advenirle la profecía, aunque sea en “visión” y por medio de un ángel, se aflojarán sus fuerzas, su cuerpo se debilitará y se apoderará de él una profundo pavor, hasta sentir que su alma esta por salir de su cuerpo, tal como lo expresa Daniel cuando (el ángel) Gabriel habló con él en visón: “y no quedaron en mí fuerzas pues la lozanía de mi semblante se convirtió en palidez de muerte y me faltaron las fuerzas” (Daniel 10: 8 y 9) y más aun: “caí en profundo sueño con mi rostro hacia el suelo” y dice: “por causa de la visión me han sobrevenido dolores  y no me quedan fuerzas” (Daniel 10:16). No ocurría así con Moisés, sino que le sobrevenía la palabra de Dios sin causarle temblor o debilitamiento de ningún tipo, tal como dice: “y habló el Eterno con Moisés frente a frente, tal como habla un hombre con su prójimo” (Exodo 23:11) es decir, así como el hombre no se llena de pavor al hablar con su compañero, de la misma manera ocurría con Moisés, él no estremecía cuando le sobrevenía la palabra de Dios, a pesar de estar Moisés en el grado supremo de cercanía a Dios, como dice: “frente a frente”[109], esto hace alusión al profundo nivel de percepción mental, como dejamos expresado.[110]

4º diferencia: Los demás profetas no poseen la capacidad de profetizar en cualquier momento que lo desean, sino solo cuando Dios así lo dispone, pues es factible que pasen años sin que el profeta perciba ninguna profecía, o que el profeta pretenda saber algo por medio de la profecía y tenga que esperar días o meses hasta recibir la profecía o sencillamente no se le revele. Encontramos entre los profetas, quienes se prepararon (para alcanzar la profecía) tratando de lograr un animo alegre, tal como lo hizo Eliseo: “Y ahora, traedme un músico” y luego le sobrevino la profecía, mas es factible que no le  sobrevenga visión alguna a pesar de predisponerse para ello. En cambio Moisés, nuestro maestro, en todo momento que él quería lograba (comunicarse con Dios) pues está dicho: “esperad aquí y habré de escuchar lo que el Eterno prescribirá para vosotros” (Números 9:8) y dice: “habla con Aarón, tu hermano, y que no se acerque al santuario en todo momento” (Levítico 16:2), explicaron los sabios: “Aarón está en el nivel de ´no en todo momento`, empero Moisés, no esta en el nivel de ´no en todo momento`”[111].

 

 

8º Principio

 

La Torá es de origen Divino. Esto es, saber que toda la Torá que se encuentra en nuestras manos hoy en día, es la que recibimos por mano de Moisés, nuestro maestro, y que en su totalidad procede de Dios, es decir, que la Torá se le reveló a Moisés en forma completa, por parte de Dios, elevado sea. Esto es la que se denomina  metafóricamente: “hablar”, ignorando como le llegaba la palabra de Dios, a excepción de Moisés, a quien le avendrá, no obstante Moisés era cual escriba a quien le dictan y él escriba tanto los sucesos, los relatos como los preceptos, es por ello que se lo denominó: “el escriba”[112], por lo tanto no hay diferencia entre aquello que dice: “y los hijos de Jam: Kush, Mitzraim, Put y Cnaan” (Génesis 10:6) o aquel otro: “y el nombre de su esposa: Meetavel hija de Jatred” (Génesis 36:39) o el que dice: “Timná era concubina” (Génesis 36:12) con el que dice: “Yo doy el Señor tu Dios” (Deuteronomio 5:6) o: “Escucha Israel el Eterno es nuestro Dios, el Eterno es uno” (Deuteronomio 6:4), puesto que todo es de origen divino y la Torá de Dios es completa, pura, sagrada y verdadera. Todo aquel que afirma que estos versículos (descriptos) como los relatos, fueron agregados por Moisés, es considerado por los sabios y los profetas como un renegado, pues rebaja a la Torá más que cualquier otro apóstata, ya que cree que en la Torá hay cosas importantes y otras superfluas, sin encontrarle sentido. (Pensar de esta manera) es esencialmente, negar que la Torá es divina.

Afirmaron los sabios: “ Aquel que sostiene que toda la Torá es de origen divino a excepción de un solo versículo que no fue dicho por Dios, sino que Moisés lo agregó de sí mismo, sobre él dicen las escritura: ‘porque la palabra del Señor desprecio’”.

Sino que cada expresión y explicación de la Torá, poseen profunda sabiduría y profundidad para aquel que las entiende, siendo su sabiduría inconcebible, como dice: “su medida es mayor que la tierra y más ancho que el mar” (Job 11:9), por lo tanto es apropiado que el hombre se encamine por las sendas trazadas por David el ungido de Dios, quien suplicó: “descubre mis ojos y muéstrame las maravillas de Tu Torá” (Salmos 119:18).

Lo dicho anteriormente es válido también con respecto a la explicación que hemos recibido de la Torá[113], también ella es de origen divino. Aquellas cosas que ponemos en práctica hoy, por ejemplo: la construcción de la Sucá, las cuatro especies, el shofar, las filatelias y otros es exactamente tal como Dios encomendó a Moisés y él nos lo trasmitió, pues aquel mensajero[114], es digno de confianza. El versículo que atestigua acerca de este principio es el que dice: “dijo Moisés: con esto sabrán que el Eterno me envió a realizar todas estas cosas, pues no han salido de mí” (números 16:28).

 

 

9º Principio

 

Se refiere a la invariabilidad de la Tora, es decir que la Tora de Moisés no será anulada ni cambiada por Dios, como así tampoco Él  la reemplazara por otra. Asimismo a ella nada se le puede agregar ni quitar, tanto la Torá escrita como la Torá oral, como esta escrito: “no le agregarán a ella ni menguarán nada de ella” (Deuteronomio 13:1) y ya hemos explicado lo que era necesario aclarar con respecto a este principio en la introducción que he compuesto a la Mishná.

 

 

10º Principio

Que Él, elevado sea, conoce todos los actos del hombre y no les están ocultos. No es como aquellos que opinan: “Dios ha abandonado al mundo” (Ezequiel 8:12), sino, más bien, como está escrito: “grande en consejo y poderoso es Dios, cuyos ojos están puestos sobre todos los caminos del hombre” (Jeremías 32:19) y fue dicho: “y vio Dios que se multiplicó la maldad del hombre sobre la tierra” (Génesis 6:5) y más aun: “las quejas de Sodoma y Gomorra, pues son inmensas” todos ellos nos hablan acerca de este décimo principio.

 

 

11º Principio

Él, exaltado sea, recompensa a aquel que realiza los preceptos de la Torá, y castiga a todo el que transgrede sus prohibiciones. Con respecto a la recompensa mayor, indudablemente se trata del mundo venidero y el peor castigo, es la aniquilación del alma, ya nos hemos extendido lo suficiente sobre este tema. Apela a este undécimo principio lo escrito: “y ahora, absuelve su causa, de lo contrario, bórrame de Tu libro” (Éxodo 32:32) a lo que le responde Dios: “aquel que haya transgredido contra Mi habré de borrar del libro” (Ibídem) esto nos comprueba que sabe quién transgrede y quién Le es fiel, para dar castigo a uno y recompensa al otro.

 

 

12º Principio

La época mesiánica. Es decir, saber con certeza que vendrá (surgirá) el Mesías[115] y no pensar que se atrasara[116] y ”por mas que se demore lo aguardaremos”[117]. No se le debe asignar un tiempo (a su llegada) ni tampoco se hacen especulaciones de las escrituras para establecer la fecha (o la época) de su surgimiento. Los sabios sentenciaron: “se entontezca el espíritu de los que sacan deducciones de la fecha”[118]. Asimismo, debemos saber que el Mesías poseerá honra, grandeza, honor y superioridad, mas que cualquier otro rey que haya existido. Es nuestro deber engrandecerlo, amarlo y rogar por el, tal como profetizaron sobre el desde Moisés hasta (el ultimo de los profetas) Malaquias.

Todo aquel que pone en duda o se bula de la venida del Mesías, reniega de la Tora, pues en ella se asegura textualmente acerca de su llegada, tanto en el episodio de Bilam[119] como en Deuteronomio 30: 3-5.

Parte de este principio es ser consciente que no se considera rey de Israel sino solo a aquel que desciende de la dinastía del Rey David y en particular del Rey Salomón, y todo el que contradice este punto[120], reniega de Dios y de Sus profetas.

 

 

13º Principio

 

  La resurrección de los muertos, y esto ya fue explicado anteriormente[121].

 

Cuando el hombre sepa todos estos principios y crea[122] en ellos con fe sincera, entonces (y solo entonces) se considera dentro de la congregación de Israel[123] y es un precepto amarlo, apiadarse de el y el resto de las cosas que nos encomendó Dios, los unos para los otros en todo lo que respecta a la fraternidad y amor al prójimo. A pesar que haya transgredido cualquiera de los preceptos de la Tora, impulsado por sus pasiones o que haya sido presa de su mal instinto, recibirá la pena acorde a sus actos, empero, igualmente tiene parte en el mundo venidero, no obstante, es considerado entre los rebeldes del pueblo de Israel.

 

Pero si renegare de uno de estos trece fundamentos, he aquí, que se auto-excluye de la congregación de Israel, y reniega de la totalidad del judaísmo. A este tipo de individuos se los denomina: “Min” (ateo, agnóstico), apicoros[124] y estropea las raíces del árbol[125]. Con respecto a este tipo de individuos, es un precepto odiarlo? y despreciarlo. Sobre el recae lo dicho: “¿Acaso no debo odiar a los que te aborrecen?” (Salmos 139:21)

He aquí que me he diversificado en varios temas y me he apartado de la finalidad de este compendio, mas, he hecho esto, porque he considerado de gran utilidad para la fe judía, pues he expuesto ante ti, temas en extremo importantes y útiles, que se hallan diseminados por varios libros importantes. Por lo tanto, esfuérzate, aplícate en saberlos[126] y vuelve sobre ellos reiteradamente analizándolos profundamente.

Si te engañare tu corazón, pensando que ya has comprendido absolutamente estos temas, con solo un primer análisis o aun luego de diez, Dios es testigo, que te estas engañando. Por eso no te apresures en su lectura, pues no lo he compuesto en forma superficial, sino que lo he escrito luego de un profundo análisis y concentración, analizando opiniones correctas y otras erradas, teniendo presente los puntos básicos de nuestra fe, aportando pruebas y razonamiento sobre cada asunto.

 

A Dios ruego para que me conceda el deseo de mi alma, tal es, conducirme por el camino de la verdad…

 


[1] Maimónides compuso tres grandes obras: el comentario a la Mishná, el Mishné Torá y La Guia de los Perplejos, además de las numerosas responsas que dirigio a las distintas comunidades judías.

El comentario a la Mishná se ve precedido por una introducción a la Mishná, en la cual abarca principios básicos para la comprensión de la Torá Oral y su transmisión. Además de esta introducción general, en otras tres oportunidades Maimónides dispuso una introducción antes de abordar el capítulo a tratar. Una de ellas es en el Tratado de Sanedrín antes del capítulo que trata acerca de quienes son los merecedores del mundo por venir (en hebreo: Jelek leOlam Habba), es por ello que se denomina: “Introducción al Perek (capítulo) Jelek”.

Las otras dos inroducciones restantes son la que antecede al Tratado de Avot, que fue conocida por el nombre de “Shemoná Perekim” (Los ocho capítulos) ya que consta de ocho capítulos. Y por último, la introducción a los temas de pureza.

[2] El autor lo considera importante, ya que antes de saber, analizar y cumplir los preceptos, es perciso saber el objetivo final, hacia donde nos debemos encaminar, y luego saber  cómo.

[3] No quiere decir que sean todas verdaderas. Sino, tal como se verá más adelante, sólo una es verdadera.

[4] Nótese que son todas descripciones de cosas materiales, como si el mundo por venir, sea similar en calidad a este mundo.

[5] A diferencia del grupo anterior, este es un nivel superior, pues son concientes que el mal es la negación de bien, y no algo distinto, sino la ausencia del bien ya es mal por si.

[6] Si bien es real que el cumplimiento de los preceptos trae acarreado todo este bienestar descrito, esto no es de ningún modo el fin último de los preceptos, pues entonces este mundo sería el objetivo y no el mundo por venir.

[7] Que en realidad no hacen al tema, sino que son detalles, mientras que lo principal permanece en tinieblas.

[8] Es decir, antes de comenzar a hablarnos del verdadero bien, es precisa antes, “desintoxicarnos” de una serie de prejuicios y vicios que hacen que concederemos bueno lo que realmente no lo es.

[9] Ya que por medio de ella aprende los caminos que lo conducirán al más allá.

[10]  Es decir, la Tora.

[11]  Es decir, correr detrás del dinero.

[12]  Es decir, hacer de lo importante algo secundario.

[13] No es que se esta refiriendo a que no hay recompensa, sino a que no debe hacerlo por ello, tal como un medico salva la vida de un paciente en el hospital, a pesar de percibir por ello honorarios a fin de mes, mas no es por el dinero que lo salvó.

[14] Pues no existe algo superior a ella.

[15] Es decir que no persigue la recompensa, no es que realiza los preceptos por la recompensa que alcanzará, sino que los hace por que ellos son correctos, son verdaderos, por más que no logre ninguna recompensa, los realizará.

[16] Y creer que existe un bien superior.

[17] Esto fue demostrado contundentemente con la prueba a la que fue sometido, en la cual vemos a Abraham dispuesto a sacrificar lo más querido y preciado que poseía en este mundo, es decir su hijo Isaac. Pues muchos contemporáneos de Abraham sostenían que toda la devoción y fe de Abraham hacia Dios, se debía a que él quería tener un hijo, un sucesor, y por ello se esforzó tanto, es decir que todo el servicio a Dios fue un medio para lograr el bien que él deseaba. Pero con la disposición de sacrificar a Isaac, demostró que Dios y el cumplimiento de Su palabra era superior a todo.

[18] Es decir que al principio no lo hacían por la sabiduría en sí, sino por algún otro motivo, o por la recompensa, hasta que poco a poco fue creciendo y alcanzado la madurez intelectual y percatarse de que este es el objetivo y no otro.

[19] Es decir  el no hacerlo por la recompensa.

[20] Es decir, les hablan sobre las recompensas y castigos.

[21] Al proclamar éste, abiertamente al vulgo, que se debe servir a Dios desinteresadamente, no por la recompensa. Casualmente, al expresar estas afirmaciones, encontrábanse allí dos hombres (Zadok y Baitos) que no comprendieron la profundidad de las palabras de aquel sabio y habiéndose desahuciado y creyendo que no existe ninguna recompensa, decidieron alejarse del judaísmo y crear cada uno una nueva secta.

[22] Para una mayor profundización de este tema, ver “Coloquio acerca de los dichos y aforismos de los Sabios” escrito por el hijo de Maimónides, Rabenu Abraham ben Harambam.

[23] Es decir que entendidos literalmente, sin tolerar ninguna alegoría, suenan realemten irracionales.

[24]  Como para comprender y develar los mensajes entrelineas de las palabras de los sabios.

[25] Sin aceptar ni explicar su sentido metafórico.

[26] Cuyas palabras encierran un fuerte sentido alegórico y no literal.

[27] Es  decir, que de un mismo texto puedan aprender tanto los sabios como el vulgo y ambos puedan extraer conclusiones verdaderas y útiles, cada uno a su nivel

[28] Exactamente lo contrario del primer grupo.

[29] Más allá de lo literal, es decir, mensajes metafóricos.

[30] Es decir que es imposible que sea así, seria absurdo.

[31] El Rey Salomón.

[32] Toda ciencia es un medio para alcanzar el conocimiento superior: teología, (ver Hiljot Isodé Hatora, cap. 1)

[33] Los sabios.

[34] Es decir, recurrir a la explicación alegórica y no textual cuando ésta última contradice la lógica.

[35] Tal como lo cita el Talmud tratado Berajot página 18 folio b.

[36] Talmud tratado Babá Kama, página 60 folio b.

[37] Talmud tratado Babá Batrá, página 15 folio a.

[38] ver Moré Nebujim, tercera parte, capítulos 22 y 23.

[39] Los que están acostumbrados a los otros alimentos.

[40] Se refieren al maná.

[41] Es por eso que es preciso tener bien en claro los principios de la fe, pues puede ocurrir que sin darnos cuenta, al sostener cierta afirmación, estamos atribuyéndole a Dios cambios, o formas, o atributos humanos. Por ejemplo al sostener en forma literal que Dios está en todos lados, pues estar en un lugar determinado es un accidente de la materia, y Dios no es materia.

[42] Obviamente que no los ve, pero por más que se le trate de explicar, no podrá hacerse una idea de lo que es el color rojo, pues jamás lo vio, inútil será describírselo, como un color cálido, pensará que en realidad tiene temperatura o se lo imaginará como un el color de un día caluroso, pues en su registro, cálido quiere decir calor, igualmente si se lo describimos como  fuerte, pues no sabe lo que es un color fuerte. Se cuenta acerca de Maimónides, que siendo el médico de la corte, una vez, se presentó un charlatán que se hacía pasar por médico entendido y jactándose de que él podía curar la ceguera, aun aquellos que fueran ciegos de nacimiento, Maimónides enseguida lo tomó por embustero, mas en la corte, le creyeron y decidieron hacer la prueba. Por supuesto que aquel charlatán tenia toda arreglado de forma que alguien, que lo acompañaba se hacia pasar por ciego, y al cabo de unos minutos de  tratamiento y ciertas gotas curativas, “el ciego” pudo ver. La corte en pleno estaba, asombrada, no así Maimónides.  Quien para demostrar la falacia de aquel charlatán, se refirio al presunto “ex-ciego” y le pregunto: “-¿realmente puedes ver? –“Si”, respondio “- Si es así, ¿Puedes decirme de que color es este asiento?”, le preguntó Maimónides, señalándole una silla roja. “-es de color rojo” dijo. Maimónides se dirijio a la corte y en tono triunfal les dice: “-Han visto, ¡les dije que era todo una farza!”, los miembros de la corte le exigieron una explicación. Maimónides les dejo: “-Es sencillo, si realmente este hombre era ciego de nacimiento, ¿cómo podia saber que ese color es al que llamamos rojo, si él jamás lo vió?. Con lo cual el charlatan fue detenido y castigado.

[43] Igualmente el sordo jamás podrá imaginarse los sonidos pues la imaginación funciona, entrelazando cosas que él ya conoce, pero no algo que desconoce por completo. Es decir puede imaginarse una cabeza de hombre con el cuerpo de un caballo, a pesar de no haberlo visto nunca, pues conoce lo que es la cabeza de un hombre y lo que es el cuerpo de un caballo, y ahora lo que hace es unirlos. Pero imaginarse algo que jamás vió o percibió, es imposible.

[44] Es por eso que el hombre de la calle, que jamás se instruyó ni meditó, le parecerá una perdida de tiempo filosofar, y no podrá entender cómo puede haber gente que disfrute estudiando filosofía y estudiando, pues para él lo placentero, es el vino, las mujeres y el fútbol.

[45] Pues los placeres físicos son limitados, y sólo son buenos durante un determinado tiempo y en una cierta cantidad. Por ejemplo aquel que le gusta el chocolate, le gustara pero en justa medida, pues luego de comer un kilo de chocolate le dará indigestión y ya no querrá comer más chocolate, es más, lo rechazará por completo, hasta que se le pase el malestar. También, el que disfruta corriendo, llegará un punto en que el cuerpo no le responderá y entonces no podrá seguir disfrutando. En ambos casos, algo que era placentero, se transforma en algo horrible. No ocurre así con los placeres espirituales. La diferencia no es de cantidad, sino que es de calidad.

[46] El de los ángeles.

[47] El jugar con la pelota o el trono.

[48] Se refiere a los placeres y deleites físicos.

[49] Se refiere a los placeres y deleites espirituales.

[50] Sino, más bien, se asemeja mas a un placer espiritual.

[51] Es decir, que preferimos placeres espirituales a deleites corporales.

[52] Como para que sea dividido y se termine, tal como sucede con los placeres físicos.

[53] El rey David .

[54] Talmud tratado Berajot, página 17 folio A.

[55] Se refiere a los baños de placer, como los baños turcos o saunas.

[56] Ya que normalmente el saber es algo agregado a nosotros, al aprender  algo nuevo es un añadido a nosotros (ver More Nebujim Parte I cap. 68 y parte III cap. 20) 

[57] Nombre con los que se conocen a los ángeles que están en el nivel superior.

[58] Y al no depender de ninguna causa externa, Su existencia no depende de nada, por lo tanto es eterna.

[59] Pues tal como expresara en Hiljot Iesode Hatora capítulo 4:8, la esencia que perdura del alma es aquella que entra en contacto con el Eterno.

[60] Muerte prematura.

[61] Que será exterminada y no vivirá en el más allá.

[62] Y esto es lo contrario de “exterminar será exterminada ese alma”.

[63] Se refiere a las bendiciones y las maldiciones materiales que predice la Torá para el que se encamina en el camino de los preceptos o el que los abandona, respectivamente, por ejemplo: abundancia, seguridad, paz, salud, etc. O hambre, guerra, pestes, etc.

[64] El conocimiento y percepción de Dios que es lo que lo hace meritorio del mundo por venir.

[65] Y de esa manera alcanzar el nivel superior en el mundo por venir y esa es la verdadera recompensa y máximo bien.

[66] Desinteresadamente.

[67] Sufrimientos, guerras, hambre, enfermedades, etc.

[68] Es decir, tal como dejamos establecido, el máximo bien y la verdadera recompensa por el cumplimiento de la Torá, es alcanzar el mundo venidero; esto se logra mediante la percepción y apego a Dios, y esto es lo que nos depara el cumplimiento de los preceptos, por lo tanto, la recompensa de un precepto es tener la posibilidad de realizar otro precepto y así apegarnos y captar más a Dios,  acrecentando nuestro mérito  en el mundo venidero.  ********** AGREGARLE UN EJEMPLO  ****************

[69] Inversamente a lo explicado en la nota anterior, el peor mal y verdadero castigo, es no tener acceso al mundo por venir, y esto ocurre al alejarnos  y desconocer a Dios, que es lo que sobreviene al transgredir un precepto, por lo tanto el castigo por la transgresión es imposibilitarlos de realizar otro precepto (es decir cometer otra transgresión) y de esa manera reducir su mérito para acceder al mundo venidero. ********** AGREGARLE UN EJEMPLO  ****************

[70] Si bien muchas veces se lo sita como sinónimo del Mundo Venidero, en el estricto sentido, se refiere a un lugar en este mundo, en el cual fue colocado el primer hombre, tal como lo sita la Biblia en Génesis. Es por eso que siempre que se menciones al “Jardín del Eden” debe ser analizado en su contexto para saber a qué concepto se está refiriendo.

[71] Ya sean medicinales, nutritivos o de cualquier otra utilidad.

[72] Es un estado y no un lugar físico. El judaísmo no sostiene la creencia cristiana de la existencia de un “infierno” que representa un lugar de sufrimiento y el reino del mal que lucha contra el Reino del Bien (Dios). En el judaísmo este concepto, tal como lo concibe el cristianismo, no existe

[73] Empero su verdadera naturaleza no fue revelada por los sabios, como así tampoco si las afirmaciones al respecto, son literales o alegóricas.

[74] Bereshit Rabba

[75] Talmud, tratado Berajot pagina 18 folio b.

[76] No debe entenderse literalmente, sino que se refiere a que en aquella época, será tan fácil (merced a la maquinaria y tecnología) que se dirá metafóricamente, que brotó el pan ya listo. (Compárese con el tiempo que llevaba en otra época pasada, sembrar, cosechar, moler, encender el horno, etc.)

[77] Es decir, que no se refiere a algo milagroso.

[78] Que en la época mesiánica brotarán las cosas ya hechas.

[79] Al ver que la capacidad de aquel alumno no estaba preparada para comprender esta alegoría, le dio una respuesta ficticia y superficial para evitar el tema que todavía no estaba preparado para comprender.

[80] Pues este es el fin y el verdadero bien, la época mesiánica, es solo un medio, el estado ideal para poder alcanzar el mundo venidero.

[81] Es decir, será un ser humano completamente normal, que también llegará al final de sus días y morirá. Y no como sostienen los cristianos que el Mesías vivirá eternamente, y será una suerte de semi-dios.

[82] Aún esto se enmarca dentro de las leyes naturales, ya que es sabido que esto ocurre mediante una buena alimentación, los adelantos tecnológicos y científicos, en los últimos años la medicina, por ejemplo, ha logrado expandir el promedio de vida, de los sesenta años a los setenta y cinco.

[83] De ninguna manera debemos confundirnos y pensar que “lo principal es la salud” pues la salud es solo un medio para lograr el objetivo final. Para ejemplificarlo, se asemeja a aquel que se toma un ómnibus para llegar a un determinado lugar. Para ello trata de elegir el mejor ómnibus, para que no le pase que el ómnibus se estropee y se quede a mitad de camino, pero en medio de su selección y elección de autobus, se pasa todo el día en ello rogando y deseando poder elegir el ómnibus en buen estado y se olvida que  el autobús es sólo un medio y que el objetivo es llegar al sitio.

[84] Es decir, el bienestar y la prosperidad en este mundo, de ninguna manera puede ser considerado como el bien verdadero y el fin último de nuestra existencia.

[85] Es decir, con todos estas facilidades y medios.

[86] Y el máximo bien.

[87] Desinteresadamente.

[88] Pues todo aquel que sirve a Dios por una recompensa no se considera que sirve a Dios por amor, desinteresadamente.

[89] En realidad este compendio que proyectaba componer Maimónides, nunca vio la luz, pues al componer su obra magna, “La guía de los perplejos” afirma en la introducción que desistió de la idea de redactar un compendio específico con los dichos de los sabios, prefirió algo más abarcativo. No obstante, su hijo, Rabenu Abrahem ben Harambam, compuso finalmente el “Coloqui acerca de los dichos y aforismos de los Sabios judíos”.

[90] Para demostrar que lo que expliqué, es la verdadera intención de lo que quisieron transmitir.

[91] Los menciona en este escrito, ya que la primera mishna del capitulo al que Maimonides antecede esta introducción en su comentario a la Mishna, menciona estos conceptos, es por eso que los describe y explica. 

[92] Pues está rebajando algo sublime, como la Tora, que nos eleva y nos trasciende, utilizándola como medicina para curar su cuerpo, mientras que la Tora es para el alma. De esta manera, en vez de que el cuerpo esté para servir al alma (tal como un envase a su contenido), el alma se pone al servicio del cuerpo, como si este fuera el objetivo, es decir la conservación y placer del cuerpo por sobre el alma; y esto es exactamente lo contrario de lo que Dios espera de nosotros, que fuimos creados a imagen y semejanza.

[93] Se refiere a aquel que pronuncia el Nombre Inefable, fuera de las ocasiones en que esta permitido hacerlo.

[94] Es decir, por medio de su accionar particular, podemos percibir que tipo de persona es en general.

[95]El principio en su máxima expresión es saber y no solo creer. Hay tres tipos de saber: 1) El saber por tradición o testimonio (me dijeron que existe un país que se llama Japón). 2) El saber por medio de los sentidos (ciencia empírica) por ejemplo yo veo que el cielo es azul. 3) El saber lógico (ciencia a priori) por ejemplo el entero siempre es mayor que el   .

Esta última categoría del saber, es superior a las otras dos, por ejemplo, por más que con mis propios ojos vea a alguien que introduce dos caramelos en una bolsa, luego pone otros dos y luego saca cinco, sostengo, sin lugar a dudas, que se trata de un truco, pues lógicamente es imposible que 2+2=5, claramente vemos que al  contraponerse el saber por medio de los sentidos contra el saber lógico,  este último predomina. Análogamente, el saber  lógico se antepone al tradicional, pues éste último tiene valor siempre y cuando no haya interés de engañarme y que no contradiga la lógica. Por supuesto que en todo caso la excepción es el milagro, es decir, aquella situación en la cual la norma es violada momentáneamente, para luego volver a la norma. No obstante, los milagros no atentan contra la lógica (un milagro no puede sostener: uno que son tres pero siguen siendo uno) Aceptar la situación del milagro, no contradice la lógica, aunque sí contradice las leyes naturales constantes.

No se nos escapa que la sabiduría humana es limitada, pero este nivel de racional “saber de la existencia Divina” es el más alto al que puede acceder un hombre normal. Por sobre este nivel racional, se encuentra el de los profetas que sobrepasan el nivel racional, ya sea por inspiración Divina o por profecía.

[96]Existencia”, es la palabra que más se repite, no es algo que se le haya pasado por alto al autor, con la misma persistencia reitera esta expresión en el Mishné Torá, Hiljot Iesodé Hatora .

[97] No está queriendo decir que fuera de Él nada existe pues el mundo existe y éste no forma parte de Dios, pues el judaísmo rechaza el panteísmo de Espinosa. Tampoco esta negando que fuera de Él exista algo, pues el mundo no es una ilusión, sino que en lo que está poniendo hincapié el versículo, es que no hay otra verdad como la de Él, excepto la de Él.

  En resumen, hasta aquí hemos afirmado:  Dios existe, no depende de nada y todo depende de Él. Se desprende de aquí, que hay dos tipos de existencias: la obligatoria (Dios) y la opcional (el resto de lo existente)

[98] Ya que al depender todo de Él, si Él no Existiera, nada podría Existir, tal como un edificio de 10 pisos, si quitamos el primer piso, los que se apoyan sobre éste  se derrumbarían.

[99] Es decir no hay otra Existencia verdadera como la Suya, que no dependa de nada y que todo dependa de ella. Existen distintos niveles de verdades. El nivel físico, por ejemplo, tenemos cinco objetos y al cabo de un tiempo uno de ellos se deteriora, ahora quedan cuatro. Esto no quiere decir que no era verdad que habían cinco objetos. Lo que sucede es que era una verdad relativa y muy susceptible a ser modificada por múltiples factores. El próximo nivel es el de la Etica, por ejemplo, amar al prójimo, casi siempre esta premisa es válida,  pero existen excepciones, aquellas situaciones en que abandonamos esta regla, por ejemplo el caso de un asesino. Es decir, que no es algo inamovible, constante, sino que puede cambiar. El tercer nivel, el de las leyes físicas, por ejemplo la ley de la gravedad, donde dos cuerpos se atraen mutuamente, pero hipotéticamente, puede existir un sistema diferente en el cual esta ley no rija, es decir, en teoría, esta ley podría ser distinta. El cuarto nivel, es el de las matemáticas, en realidad, es más estable que los anteriores, tanto en el tiempo como en el espacio, pero las matemáticas son conceptos inventados por el hombre, que utilizados lógicamente funcionan en la realidad (muchos de estos conceptos jamás podrían aplicarse en el mundo físico, tal es el caso de los números negativos). El quinto nivel es el que ostenta la Torá, si bien la Torá nunca cambiará, fue creada por Dios, por ende tuvo un comienzo, no existió desde siempre. Lo que queda claro entonces es que cada uno de estos niveles puede existir o no existir (de hecho hubo momentos en que no existían, antes de ser creados), por lo tanto no son absolutos, y entonces no poseen el grado de “verdad obligatoria de ser” (en hebreo: “Mejuiav hametziut” ). En cambio Dios es la verdad absoluta, obligatoria e imperturbable, hasta el punto tal, que si Él dejara de existir, todo dejaría de existir, al ser que desaparece el agente  base, tal como el edificio de varios pisos, al quitarle su base, todos los pisos caen.

[100] Causa primera. Nótese que el autor no utiliza ninguno de los nombres con los que se denomina a Dios, esto no es casualidad, pues no quiere definir a Dios con algo externo a Él. Así, encontraremos que otros pensadores judíos, describen a Dios como “El Dios de Israel”, el Dios de la historia de Israel, el que lo acompaña, lo protege y lo conserva. A pesar de que esto es verdadero, todavía se puede lograr una definición mejor, pues en esta definición, al no percatarse de la presencia de Dios en la historia, fácilmente pueden creer que no es correcta esta premisa y así suponer que todo es falso. Además, esta definición, estaría poniendo a Dios al servicio del hombre, haciendo del hombre el centro, cuando en realidad es al revés. Por último, esta definición, no me habla de la esencia de Dios sino de Sus actos. Hay quienes lo definen como el Juez supremo, aquel que controla y juzga, castigando a los culpables y recompensando a los correcto. También esto es correcto y cierto, pero nuevamente el hombre es el centro y Dios es que preserva su entorno, además este es un acto de Dios, es lo que Él hace, no lo que Él es. Otros lo definen como el Creador; tal como en el anterior, no me habla de la esencia sino de Sus actos,  nuevamente pone al hombre como centro es por eso que Maimónides no lo define en base a la creación del mundo, pues cabria la pregunta: ¿Antes de la creación del cosmos, Dios no era definible?, además, el tema de la creación ex-nihilo es indemostrable con pruebas indiscutibles (no confundirse, el hecho que veamos un orden magistral en la naturaleza, eso me habla de alguien que la ordena, y no de un Creador); y entonces, al no poder demostrar la creación, podría también poner en duda la existencia de un Creador. Otros prefieren  definir a Dios como Todopoderoso. Esta definición, a diferencia de las anteriores, (Creador, Juez Supermo o Protector de Israel) tiene la superemacia de no estar poniendo al hombre como centro y a Dios a su servicio (Me creo, Me juzga, Me protege), y además es menos factible que se pierda la fe al no poder comprobarlo en la realidad (por ejemplo cuando no puede comprobar la Creación ex nihilo, entonces concluye que no existe Creador, o cuando ve aparentes injusticias, concluye que no hay Juez; o cuando le parece que el pueblo judío fue abandonado, entonces no hay un Protector), si bien esta definición de Todopoderoso, sigue refiriéndose a Sus actos y no a Él mismo, está exenta de estas falencias; no obstante debe enfrentarse a un despropósito mayor, tal es que a diferencia de las definiciones anteriores, esta descripción (Todopoderoso), está despojando a Dios de todo valor ético, cosa que no sucede al precisarlo como Creador, Juez o Protector, que imperan en estos conceptos valores tales como: bondad, ética, justicia, etc.   Maimónides estobo muy pendiente de todos estos temas al tener que definir a Dios, y es por eso que la definición de Dios que utilizará proviene de lo que Él es , es decir, lo poco que nuestra mente flaca puede comprender de Dios, osea, ¿Quién es Dios? La única existencia verdadera, el que existe siempre, ¿ Cuál es su peculiaridad? Que existe y en eso se diferencia de todo lo demás ya que Su existencia no es como la de los demás. Es una existencia que difiere de cualquier otra no en cantidad sino en calidad, en esencia es distinta, pues todo lo que existe depende de otras cosas para existir, mientras que Él, elevado por sobre todo, no precisa de nada. Esto es lo que expresa el término hebreo: “Matzui”= existencia independiente, necesaria, contingente; mientras que “Nimtzá” = existencia dependiente; todo esto lo analizará el autor en los próximos párrafos. Luego que este tema queda elucidado, lo próximo a agregar será que Él rige el universo. Esta definición de Dios, no depende de este mundo, ni del hombre

 

[101] No es un todo formado por  varias compuestos, como por ejemplo un cardúmen que está compuesto por varios peces, o el ser humano que esta formado por varios órganos

[102] Pues toda materia es divisible. Al principio se creía que el átomo era la unidad básica. Luego el núcleo del átomo. Hoy en día la idea es que toda materia puede ser divisible.

[103] Por cuanto que la diferencia es de calidad y no de cantidad, es imposible asimilar a Dios a cualquier cosa que conozcamos. Ni  siquiera en forma parcial. Es por eso que afirmar que se puede comparar algunos aspectos de cualquier existencia seria contradecir este punto. Por esta misma causa, al afirmar que el alma es parte de Dios, se debe tener extremo cuidado, y no imaginar que se trata de que el alma es una parte de Dios, aunque sea una parte minúscula, sino debe ser entendido como que el alma “proviene” de Dios, es decir que Él la formó.

Concluyendo pretender imaginar o comparar a Dios con cualquier cosa es sencillamente una pérdida de tiempo, para no decir una gran equivocación. Esto es lo que Maimónides expresa en la Guia de los Perplejos: “-Percibirte es percatarse de la incapacidad de contemplarte plenamente. Para ti el silencio es alabanza. mas en cuanto a vuestros labios vigilad los que pronuncian. Porque D-s esta en los cielos elevado por sobre todo, y tú, ser mortal, eres de la tierra, por lo tanto, sean pocas tus palabras.

[104] En resumen, cuando hablamos de la unicidad de Dios, nos referimos a: 1)Uno, (no como un lápiz pero que puede haber otros lápices), 2)Unico (es decir no existe otro)  3)Indivisible, (no tiene partes) 4)Incomparable (es decir que no podemos compararlo con otros seres), 5) Inimaginable (no podemos ni siquiera imaginarlo, pues la imaginación funciona utilizando cosas que ya conocemos).

Es importante destacar que el primer precepto que esta encomendado el judío (al cumplir los 13 anios) es recitar el “Shemá Israel” es decir, concientizarse de estos dos conceptos; que son los dos conceptos a los que nos referimos hasta ahora: Que Dios existe y que es Uno

[105] El contacto con la “mente superior”

[106] La descripta en las líneas anteriores.

[107] Alguna limitación en su capacidad mental.

[108] Libro místico que fue escrito en forma alegórica y no literal.

[109] Para una mayor comprensión de este término ver More Nebujim 1º parte capítulo 37.

[110] En el sexto principio.

[111] Es decir, Aarón estaba en el nivel que no percibía la profecía en cualquier momento que él quería.

[112] En hebreo literal: “el tallador” ya que en aquella época, la escritura era por medio del tallado sobre la piedra.

[113] Es decir, la Torá Oral.

[114] Moisés

[115] El termino Mesías proviene del vocablo hebreo Meshiaj, que literalmente significa: ungido. Se consagraban así a los reyes pues se los ungía con el aceite de unción (con el cual Moisés ungió a Josué como líder después de el)

[116] Es decir, suponer que no vendrá.

[117] Jabakuk (2:3)

[118] Talmud Babilonico, tratado Sanedrín,, pagina 97 folio b.

[119] Números capítulos 23 y 24.

[120] Que el rey de Israel solo puede ser aquel que desciende de esa familia real.

[121] En el inciso Nro. 5, no obstante el autor se vio obligado a escribir todo un compendio sobre este tema titulado: “Coloquio acerca de la resurrección de lo muertos” que se encuentra entre sus responsas.

[122] Cuando decimos “creer” no nos referimos a una fe ingenua, sino al saber que sobreviene como consecuencia del análisis  y búsqueda de la verdad.

[123] Es decir, judío.

[124] Ver arriba inciso Nro. 7

[125] Es decir que atenta contra las raíces de la religión.

[126] Los temas aquí tratados.

Bibliografía

Tomado de Masuah




Algunas evaluaciones hechas por los miembros de Jinuj.net:

Autor Fecha del mensaje

***** luis_r 23/2/2005 9:13 PM
Es sorprende tanto por las ideas histricas recopiladas, como por las ideas propias del tratado, y claro est por la forma de abordar este tema tan extenso pero interesante.

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Terrible *****
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