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Guia para dolientes - El entierro

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2002-08-11 18:34:47
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Guia para dolientes - El entierro

1. Llegada al cementerio

Llegando al cementerio, el cortejo se dirige al Bet-Tahará (Casa de Purificación), en el caso de que el cuerpo no haya sido aún lavado y purificado. Es aconsejable que sean amigos del difunto quienes lo carguen desde el coche fúnebre hasta la sala de purificación.

2. Keria - la desgarradura de la ropa

Rasgar la ropa (Keriá) que se esta usando, es la manera religiosa de expresar la amargura por la pérdida de un ser querido. Es una antigua y tradicional señal de luto entre los judíos, y se remonta a los tiempos bíblicos: "Y rasgó Yaacov sus ropas...Y se enlutó por su hijo (Yosef) muchos días." (Génesis 37, 34)

Keriá es una expresión externa de las emociones interiores de aquel que está de luto. Han arrancado de la vida a un ser querido: han creado un vacío.

La Keriá es obligatoria para los siete parientes nombrados anteriormente (padre ó madre, hijo ó hija, hermano ó hermana, esposa/o) y debe ser hecha de pie.

Por la muerte del padre o madre, se acostumbra hacer la Keriá en el lado izquierdo, a fin de descubrir el corazón. Por la muerte de los demás parientes, se acostumbra hacer la Keriá en el lado derecho.

Jóvenes menores de trece años, o niñas menores de doce años, deben también rasgar sus vestimentas cuando poseen la madurez emocional necesaria para comprender la pérdida familiar.

El oficiante de la ceremonia inicia un corte vertical en la ropa del enlutado con una gilette o una tijera, y éste, con la mano, continúa el corte algunos centímetros mas. Cuando se realiza la Kería a una mujer, debe ser otra mujer quien inicie el corte de la ropa.
Mientras realizamos la Keriá, en señal de aceptación al juicio Divino que nos ha apartado de nuestro ser amado, recitamos la siguiente bendición : Baruj Atá Adonay Eloheinu Mélej Ha-Olam Daián Ha-Emeth. Alabado seas Tu, Oh Señor nuestro Dios. Rey del Universo, verdadero Juez.

El difunto Dr. Joseph H. Hertz, Gran Rabino del Imperio Británico, señaló lo siguiente sobre la costumbre de la Kería: "Según una antigua costumbre judía, la ceremonia en que rasgamos nuestras prendas debe realizarse de pie, ante nuestro ser más querido que yace frente a nosotros. Esto nos enseña que debemos sobreponernos a nuestro dolor con la frente en alto. Quizás el futuro sea incierto, oculto a los ojos de los mortales, pero no la forma en que debemos enfrentarlo. No tiene sentido maldecir la vida, rebelarse contra un
destino que ha marcado nuestras vidas con momentos desagradables. No podemos establecer los términos de la vida. Esta debe aceptarse como se presenta. Pero aunque los términos de nuestra vida sean duros, la vida nunca nos ha dictado el deshonor, la injusticia, maldad o impiedad".

3. Tahara - preparación del difunto para el entierro

Nuestra tradición enseña que el cuerpo del ser humano, (que ha sido creado a "imagen y semejanza de Dios"), debe ser tratado con respeto durante su vida y también después de su muerte. Es por este motivo que el fallecido debe ser preparado para el entierro según nuestra milenaria tradición, recibiendo así el respeto que merece.

Primero, la Jevrá Kadishá debe realizar la preparación ritual del cuerpo, conocida como Tahará (purificación). Esta consiste en lavar el cuerpo y luego vertir sobre él un flujo de agua en simbolo de purificación. El respeto por el difunto y por la dignidad humana exigen que los restos descansen en un estado de profunda limpieza física.

Después de la Tahará se viste al difunto con los Tajrijim, (mortajas blancas) y para un hombre, se coloca sobre los tajrijim el Talit (manto de oraciones) que usó en vida. Las mortajas señalan la igualdad absoluta que existe entre todos los seres humanos en el momento de la muerte. De este modo, no se perciben diferencias entre ricos y pobres en el momento de despedirse de nuestro mundo. Es costumbre envolver a los hombres fallecidos en el Talit que lo acompañó durante su vida. En caso de que la persona no posea un Talit, se puede conseguir o adquirir otro para el entierro.

4. Tziduk hadin, hesped - ceremonia fúnebre

Después de la purificación del cuerpo se lleva a cabo una breve ceremonia antes de continuar con el entierro. Para comenzar, se pronuncia Tziduk HaDín (la aceptación de la Justicia del decreto Divino),oración en la que reafirmamos nuestra fe en Dios, reconocemos haber aceptado Su Juicio, así como que aceptamos que Dios es el que otorga la vida y es quien ordena la muerte de la persona.

En esta ocasión, es costumbre que el Rabino de la Comunidad pronuncie reflexiones sobre el tema de la muerte y sobre la persona fallecida. En días festivos o en víspera de Shabat y Iom Tov, esta oración se omite.

5. Levaia - en camino al sepelio - la procesión fúnebre

En camino al lugar de descanso eterno de la persona fallecida, se recita el Salmo 91 y la procesión se detiene siete veces según la costumbre de muchas comunidades antes de alcanzar el lugar escogido. La procesión se realiza como signo de respeto hacia el difunto y expresión del dolor que se siente al separarse de él.

Es muy meritorio que el ataúd sea llevado hasta la fosa por amigos y familiares que apreciaron al fallecido, y que quieran brindarle los máximos honores en estos momentos.

Se procede con lentitud como demostración del dolor producido por la muerte del ser querido, intentando retener la despedida cercana.

6. Kevura - la sepultura

La obligación de enterrar a los muertos en la tierra tiene su origen en la Biblia: "...Pues polvo eres y al polvo volverás". (Bereshit, Génesis II:19) La ley judía prohíbe los entierros en mausoleos y las cremaciones.

Al llegar los familiares y amigos al lugar escogido, debe bajarse inmediatamente el ataúd dentro de la fosa. Los presentes, como demostración de solidaridad judía en honra del fallecido, ayudan a llenar la fosa; muestran de este modo su respeto, tanto por el difunto como por quienes están de duelo por su muerte. Las personas que están echando tierra en la sepultura deben tener cuidado de no pasarse la pala de mano en mano, sino que deben dejarla en la tierra para que la otra persona la tome de allí, con esto se simboliza la voluntad de no transmitir desgracias a otra persona.

Una vez que se ha terminado de llenar la tumba se pronuncian capítulos de Salmos y oraciones alusivas. Luego quienes están de duelo recitan el Kadish. A continuación el oficiante pronuncia la oración rememorativa, El Malé Rajamim (excepto en los días en los cuales las súplicas no son recitadas). Es costumbre que el oficiante pida, en nombre de la Jevrá Kadishá y de todos aquellos que se ocuparon del fallecido, disculpas por cualquier falta que involuntariamente se hayan cometido en el proceso de preparación para el entierro.

Se acostumbra colocar una pequeña piedra o un puñado de tierra sobre la sepultura y despedirse del muerto antes de retirarse.

7. Salida del cementerio

Antes de salir del cementerio, los avelim, (enlutados) deben recibir el primer consuelo, como símbolo del comienzo del período de Shiva. Los dolientes se sientan en un banco bajo, mientras los asistentes pasan delante de ellos y pronuncian las palabras de consuelo tradicional:

"AMakom Ienajem Etjem Betoj Shear Avelei Tzión Virushalaim Velo Tosifu Ledaava Hod - Que Dios les de consuelo junto a los dolientes del Pueblo de Israel y no sepan más de dolor".

A la salida del cementerio, en cualquier ocasión, debe procederse al lavado de manos ritual, (Netilat Iadaim). Se llena un vaso o una jarra con agua y se la vierte primero sobre la mano derecha y después sobre la mano izquierda, tres veces sucesivamente hasta vaciar la jarra. De este modo se aleja simbólicamente la impureza creada por el contacto con la muerte.

8. La llegada a la casa - la comida de condolencia

Al volver del cementerio, los familiares de luto se sacan los zapatos y se sientan en sillas bajas o en el piso.

La primer comida de los deudos, debe ser proporcionada por sus vecinos o amigos y no debe componerse de alimentos que se encuentren en la casa de quien está de duelo. Los parientes y amigos acostumbran a preparar una comida liviana, para que quienes están de duelo coman algo a la vuelta del cementerio. De hecho, la preparación de ésta Seudat Havrahá (comida) es una mitzvá importante y una obligación religiosa. El motivo de esta comida, es que una persona que ha sufrido una desgracia, sienta que está acompañado de amigos y vecinos quienes le brindan consuelo y ayuda.




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