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El Recato

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2002-07-19 16:20:25
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El Recato

¿para mujeres o para hombres?

Ud. pasea por las calles de Bs. As. y trata de caminar por la sombra. El calor del verano es agobiante. Ud. pasa por la plaza. Sobre el pasto están tiradas decenas de hombres y mujeres que aprovechan el día soleado para broncearse. De allí Ud. se dirige al barrio Once y transita por la "calle judía". Allí no más, están caminando unas niñas alegres vestidas con polleras largas, blusas que le cubren los codos, y medias. ¿No tendrán calor ellas también? Pasan los meses y se acabó el verano. Un sábado a la noche Ud. sale a "darse una vuelta". Hace frío y Ud. sale con el abrigo adecuado para protegerse. Jóvenes y no tan jóvenes salen a bailar. Los ve allí parados esperando ingresar a la discoteca. A pesar que Ud. siente que se le están congelando los huesos, pareciera ser que a las niñas no le afectaran las inclemencias del tiempo. Ellas desafían el frío con muy poca ropa. ¿No tendrán frío? Al salir del trabajo un día de semana común, Ud. se da cuenta que las polleras cortas no se reducen a los sábados a la noche, sino que son el estilo habitual de las secretarias en las oficinas, etc.

Llegando a casa Ud. reflexiona acerca del tema de la vestimenta. La primer idea que le viene a la mente es que sólo los seres humanos nos "vestimos". Si bien los animales y los vegetales nacen tan "sin pañales" como nosotros, la industria textil únicamente se ocupa de nosotros. ¿Por qué? ¿Es simplemente para que no suframos de frío? ¿Y a qué se debe que todos los años cambian los estilos de la moda hasta tal punto que mucha gente sentiría vergüenza al salir con una prenda que le quedó de otra temporada? ¿Y por qué la gente presta tanta atención en no ser vista con el mismo vestido con el cual ya la vieron en otra oportunidad? Y, por último, la pregunta más fuerte de todas... ¿a qué se debe ese esfuerzo tan polarizado de la sociedad occidental de exhibirse lo más posible... frente al empeño de las niñas judías de cuidarse en no llamar la atención con polleras cortas, polleras con tajos, transparencias, ropa ajustada, vestidos escotados, colores llamativos, etc.? ¿Qué hay detrás de todo esto?

Antes de volver al pensamiento occidental, abrimos el libro de la Torá y encontramos que el primer "fabricante de ropa" fue D"s mismo. Se la hizo a medida para los primeros seres humanos: Adam y Javá. Hasta ese momento, ellos se habían sentido bien sin necesidad alguna de cubrirse. Recién al momento de ser expulsados del Edén, se sienten desprotegidos sin vestimentas. ¿Por qué? La identificación que mostraron al desear (y luego consumir) el fruto del árbol que les estaba vedado, se relacionaba con los aspectos exteriores y superficiales del fruto: su sabor, su apariencia, su belleza. La pasión del cuerpo por la apariencia exterior del fruto ejerció el dominio sobre la persona, relegando a segundo lugar la Esencia Di-vina de las cosas. El cuerpo humano comenzó a sentir vergüenza por ocupar un rol que no le correspondía. Desde ese momento, la ley de Tzniut (recato) se convertiría en fuente de protección del espíritu, de lo esencial y de lo íntimo en el ser humano.

En la lectura de esta semana se habla nuevamente acerca de ropa. Y no cualquier ropa, sino la de los Kohanim y la del Kohen Gadol (Sumo Sacerdote) en particular. Las vestimentas que debían colocarse seguramente distan de lo que acostumbramos ver. No obstante, los Sabios nos explican cómo cada una de ellas por el nombre, el material del cual estuvieron preparadas, la forma y la parte del cuerpo que cubren, elevan y purifican el significado de cada una de las partes del cuerpo al mismo tiempo que nos hacen conscientes de las cualidades humanas necesarias para canalizar los instintos corporales hacia lo Di-vino.

Para dar algunos ejemplos: El "tzitz" (una vincha en la frente) subordina la osadía. La "migba'at" (turbante) sublima el orgullo. El "Joshen" (adorno en forma de pectoral) habla de un buen corazón. Los "mijnasaim" elevan la pasión hacia lo sagrado, y así sucesivamente. Aun cuando no somos Sumos Sacerdotes en el cargo que cumplían éstos en el "Mishkán" (Santuario), no dejamos de serlo todos en cierto nivel. Las formas de nuestro cuerpo responden hasta en su menor detalle a la Sabiduría Di-vina que así los quiere y pueden y deben ser considerados sagrados en el rol que tienen. A su vez, el atractivo que tienen los varones por las mujeres y viceversa son naturales como D"s mismo los quiere. Esto se desprende tanto de la bendición que recitamos al salir del baño, como en las bendiciones de la Jupá.

Sin embargo, los seres humanos somos capaces de arruinarlo todo... o intentar hacerlo. La imagen de la cara o del cuerpo de una mujer bonita puede cumplir toda clase de funciones, p.ej... en una publicidad para vender cigarrillos, una gaseosa, una revista o... cualquier cosa que se le venga a la mente. Obviamente, hablamos de un trozo de papel con un retrato de una desconocida y nada más, pero vende. ¿Por qué? Porque nuestra sociedad (la sociedad la componemos también nosotros) es mediocre y superficial. Una de sus principales víctimas fue la femineidad de la mujer a quien transformó en un simple "qué" (un objeto) en lugar de ser un "quién" (un ser humano con valor espiritual).

No cabe la menor duda que estas imágenes hipnotizantes en forma repetida hicieron lo suyo para la destrucción del matrimonio y, por consiguiente, el de la familia. A su vez, la moda está diseñada para insinuar, sugerir, sugestionar y excitar. El estar expuesto a violencia, provoca una excitación, destruye la sensibilidad y fomenta la repetición de actos agresivos y brutales. La exhibición descontrolada del cuerpo estimula el deseo ilimitado que excede aquello que el hombre puede gobernar. Todo esto, al margen de que todas estas vestimentas están explícitamente vedadas por la Halajá (ley judía). "¿Acaso podría un hombre remover fuego en su falda y que su ropa no se quemara?" (Mishlé cap. 6).

Rabí Iojanan señaló qué es la genuina devoción a partir del rezo de una niña quien pedía al Todopoderoso: "Creaste un paraíso (para premiar) y un infierno (para castigar). Te pido D"s, que nadie sea castigado por mi..." (Talmud Sotá 22a). Lo que sin duda tenía claro la muchacha es que si el enamoramiento de un varón por ella se daba por su aspecto exterior, por la ropa que estuviese "fashion" o por haber visto unos centímetros más de su piel, ese "amor" no sería ni auténtico ni duradero. Tampoco las demostraciones efusivas de "amor" en público, invariablemente tienen una vida corta y terminan en peleas.

Para que no se interprete todo lo que estamos diciendo como que si la estética y la belleza (y hasta la física) no tuviesen unespacio importante en la Torá, sepan que tanto el rey Shaul (Shmuel II, cap. 1) como así también Rabí Ishmael (Talmud Nedarim cap.6) fueron llorados al morir por dedicarse a vestir adecuadamente a las niñas de Israel y que, en particular a las humildes, no les faltara ropa linda que las hiciera presentables. El versículo casi al final de Mishlé nos enseña que "mentira es la gracia y vana la belleza, una mujer temerosa del Todopoderoso debe ser alabada"..., a lo cual escuché explicar que lo detrimental de la gracia y de la belleza se refieren al ser considerados un valor en si mismos despojados de los verdaderos valores íntimos. Sin embargo, cuando la mujer es piadosa, pues entonces la gracia y la belleza solo sirve para enaltecerla aun más.

Obviamente, esta clase de pensamiento choca con la manera de conducirse de nuestra época, que busca a toda costa la publicidad y la ostentación de las cosas a todo nivel. Para la sociedad mediocre de nuestro entorno, las cosas sólo existen si todos están enterados de ellas. De allí, la fiebre por la publicidad, el "tener que figurar", etc.

Tzniut no se reduce a la vestimenta de las mujeres. Los Sabios nos enseñan que el pueblo de Israel se compara con una paloma, pues "tal como la paloma es modesta, así también el pueblo de Israel es modesto" (o debería serlo). "Te ha dicho qué es lo bueno y qué es lo que D"s espera de ti, sino actuar con justicia, amar la bondad y caminar con modestia frente al Todopoderoso" (Mijá 6:8). En todas estas citas encontramos que la cualidad del recato no se reduce a las mujeres. ¿A cuáles instancias se refiere el último versículo? "A no llorar en exceso en el caso de un funeral, ni a convertirse en centro de atención al atender un casamiento" (Talmud Makot 24a). En ambos casos, la ostentación quita la atención de la gente de aquello que es lo esencial: sentir la pérdida en el funeral, y alegrar a los novios en el casamiento.

La ley de Tzniut, entonces, nos llama reforzar los aspectos íntimos y espirituales de nuestra personalidad, poniendo énfasis en nuestro alma que fue diseñada "a imagen Di-vina". Cuando el versículo señala "caminar con modestia frente al Todopoderoso", nos advierte que nuestra vida espiritual, a su vez, debe ser protegida de la ostentación. No debemos vanagloriarnos públicamente por las buenas acciones que hacemos. (En la Halajá, está establecido que ciertas actitudes relacionadas con algunos preceptos deben ser discretas "mishum iehura", jactarse con arrogancia falsa). Muchos momentos históricos del Tana"j ocurrieron fuera de la vista de quienes no debían verlos. La pelea de Ia'acov con el ángel sucedió precisamente "cuando Ia'acov estaba solo". A su vez, Avraham se alejó de sus sirvientes para seguir solo con Itzjak y cometer el mayor acto de amor a D"s en la Akedat Itzjak. "Nadie estaba en la casa" cuando la esposa de Potifar intentó seducir a Iosef quien demostró su solidez moral al no sucumbir ante ella. "Ninguna persona" debe estar presente al momento de ingresar el Sumo Sacerdote en el "Kodesh HaKodashim" (máximo santuario) en Iom Kippur. (R. Isochor Frand).

Se cuenta del Rabí Ysrael de Ruzhin, uno de los grandes rabinos jasídicos del siglo pasado que conducía una corte con toda la pompa digna del cargo que ejercía. Todo lo que había en su alrededor era opulencia y magnificencia. Su corte era un verdadero palacio. Su carruaje poseía la ornamentaciones que eran la exclusividad de los reyes de la época. Su "kápete" tenía un diseño tan perfecto que se podía llegar a pensar que los gusanos de seda lo habían tejido sobre él. No obstante, lo que más relucía eran sus botas, que eran la envidia hasta de los propios duques y príncipes del país. Se hablaba del Rebbe con reverencia pues realmente se le podía atribuir la propia monarquía. Un detalle de toda aquella majestuosidad, sin embargo, lo sabía únicamente el Rebbe mismo y nadie más. Aquellas hermosas botas no poseían suelas, y cuando el Rebbe caminaba sobre las carreteras de tierra y piedras (que en esos tiempos no estaban aún asfaltadas), sentía lo mismo que cualquiera de los judíos pobres que no poseía siquiera un par de zapatos...

Bibliografía

Tomado de Masuah

Escrito por Daniel Oppenheimer




Algunas evaluaciones hechas por los miembros de Jinuj.net:

Autor Fecha del mensaje

***** cecilia_17 23/3/2003 9:04 AM
Ahora la sociedad esta regida por la moda o "por la que mas muestre" y no tiene en cueta que entre mas hagan esto la todas las mujeres u hombres seremos un simbolo sexual, estamos utilizando mal nuetro cuerpo ya que este no es para venderlo sino para respetarlo.

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