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Los chicos de la guerra

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2002-05-27 12:19:06
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Los chicos de la guerra

Analizando los mitos de la Intifada de Al Aqsa
Por Ezequiel Finkelberg

El drama de la Intifada de Al-Aqsa, como de cualquier conflicto armado, es la utilización cínica de los niños y su colocación en la línea de fuego, en clara violación de la Convención de Ginebra. Las muertes de niños en el presente conflicto son de lamentar y condenar, sin atenuantes. También su sufrimiento en general, socio-económico como psicológico. Lo que no es unívoco es la responsabilidad por tal sufrimiento y por tales muertes.

"Muchos niños palestinos padecen trastornos psicosomáticos como consecuencia de la presión y la violencia en la que viven inmersos. Los síntomas son claros y van desde dolores de cabeza a náuseas, pesadillas, pasando por enuresis, dolores de estomago, tartamudeos o miedos ingobernables". Estas son las palabras del Dr. Elia Awwad, responsable del departamento de salud mental de la Media Luna Roja en los territorios palestinos. El artículo escrito por Fernan Sales "La guerra de los niños"  en el diario español El País (29-10-2000) no dejaba dudas del objetivo que perseguía: explicar como la guerra afecta a los niños, pero no los niños en general, sólo... los palestinos.

Intentando justificar su parcialidad, Sales explicaba que el Dr. Awwades un "cristiano formado en EE. UU." y que cuenta "con un equipo de sólo 11 psiquiatras y psicólogos para todos los territorios, un programa de ayuda en favor de la población traumatizada por la Intifada."

Los editores del diario Jerusalem Post evaluaron oportuno (4-12-2000) comentar también cómo la guerra-palestino israelí afecta a los chicos israelíes en Jerusalem ."La información estaba suministrada por el Dr. Brandon Stewart y se refería específicamente a los padecimientos de la población juvenil de Guiló, el barrio de Jerusalem que recibe diariamente ráfagas de disparos desde la aldea palestina de Beit-Djala. 

Todas las frases de los periodistas parecen insuficientes cuando la agenda de los medios marca continuamente la hora de culpar a Israel por toda la violencia del Medio Oriente. 

Esa es la razón por la cual sólo el Dr. Awwady no el Dr. Stewart figura en El País."Para ellos, participar en la Intifada lanzando piedras contra los soldados israelíes es una manera de evadirse y olvidar su propio trauma, que rebrota irresistible cuando vuelven a casa. Se sienten desprotegidos, han perdido la confianza en sí mismos, pero también en sus familiares y en el mundo que los rodea". Inmediatamente, luego de las palabras del "experto" sobrevienen las del periodista, que descubre sus intenciones dándole la razón a quien se supone debería escuchar. "A los traumatizados de la primera Intifada se les suman ahora sus propios hijos, víctimas también del mismo síndrome, perfilándose así un panorama desolador". Una vez más esto sólo se logra haciendo oídos sordos a lo que sucede al otro lado de la barricada. 

Como dijimos, la agenda del entrevistador y el entrevistado son la misma. Tanto es así que luego de hablar acerca de lo que su profesión lo autoriza inmediatamente el experto en psicología se convierte en vocero político. "El doctor Awwad opina que los destrozos psicológicos de esta nueva Intifada son mayores que la anterior como consecuencia de un doble factor. En primer lugar, por la respuesta extremadamente violenta del ejército israelí, que utiliza sobre todo armas de fuego, y en segundo lugar, por el bombardeo mediático que está sufriendo la población gracias a las televisiones y las radios locales, que informan minuto a minuto y en directo de las batallas, lo que no sucedió en la primera Intifada, en la que sólo existía la televisión israelí y la jordana."

Así, no sólo tienen la culpa de la violencia el gobierno de Israel, los pobladores civiles de los "asentamientos" que "están armados hasta los dientes", la derecha que "que no quiere la paz", Barak que "no ofreció una paz verdadera", Tzahal que "usa sobre todo armas de fuego", el tratado de Oslo que no le dio de inmediato un estado a los palestinos, Ariel Sharon por atreverse a visitar una mezquita con la excusa de que es el lugar más sagrado para los judíos... sino también los medios de comunicación de Israel. Luego de dos meses de información unidireccional es natural que los lectores entiendan luego que la culpa la tienen sólo los judíos de Israel.

Si los editores quisieran hacer una investigación en serio, sabrían donde buscar información. No es ningún secreto que no son los independientes medios israelíes, sino los dependientes medios de la Autonomía Palestina durante los últimos 7 años quienes han incitado al extermino de los judíos y desparramaron el odio antijudío a un extremo nunca antes visto desde la Alemania nazi.

Para los palestinos, el niño modelo, es el niño muerto

Itamar Marcus, responsable de la organización Palestinian Media Watch informó que la violencia no fue una sorpresa. "Nosotros vimos cómo los medios cambiaron meses antes que los disturbios comenzaran. Era claro para nosotros que algo iba a suceder... la televisación de la violencia y el odio llegó a medidas sin precedentes en la televisión del verano pasado a un punto en que la atmósfera era digna de la previa al estallido de una guerra". El informe incluye estadísticas que muestran que la transmisión de choques entre palestinos y las Fuerzas de Defensa de Israel aumentaron de 15 minutos a 30, luego aumentaron a 35 minutos para finalmente llegar a una hora.

Marcus también aclaró cómo esto modificó la rutina diaria de los niños. Cuando los disturbios comenzaron "la televisión palestina cambió toda su programación... no hay más programas para niños, no hay dibujos animados. Todo el día son sólo imágenes de las confrontaciones intercaladas con mensajes de Fatah llamando a la escalada de violencia".

En las programaciones se los llama a los más pequeños para que demuestren cuán integrados están a la sociedad palestina "...ellos deben darnos armas, nosotros mismos, los chicos, los jóvenes y las jóvenes lucharemos, sólo dennos armas... no dejaremos a un solo judío, no dejaremos aquí a un solo judío".

Incluso Fuentes palestinas confirman este proceso resaltando la importancia del uso de los medios durante la guerra. En palabras de funcionarios del servicio de salud: "el rol de la información es un factor adicional detrás del deseo de los niños de morir y convertirse en santos, para ver a sus familiares en televisión y oír los llamados en plegarias que reciben en su favor". 

La elección unidireccional de los expertos pronto transforma a este experto en medios de comunicación, psicólogo y político, en un claro vocero de la posición palestina. Según el Dr. Elia Awwad, de todos modos las consecuencias en los niños palestinos no le preocupa ya que "es el precio de nuestra independencia". Se anima a vaticinar, no en base a su profesión sino a su posición, " 

A pesar de la ignorancia deliberada de los medios, el sufrimiento no es patrimonio de los palestinos. Tirsa Petrover, israelí que vive en el poblado de Psagot, comentaba su experiencia con sus hijos mellizos de 3 años, quienes "estuvieron realmente asustados cuando los disparos comenzaron, les dimos soldados de juguetes para que los pusieran en lo más alto de las bolsas de arena que nos protegen de los disparos. Les dijimos que eran soldados israelíes, para que así se sintieran a salvo... Cuando los árabes nos comenzaron a disparar les dijimos a nuestros niños que no se acercaran a las ventanas. En general, nosotros estábamos acostumbrados a esto. Ellos nos disparan todas las noches. Cada noche esperamos que esto se detenga pero esto nunca sucede."

Esta visión que humaniza a los ciudadanos judíos de Judea, Samaria y Gaza no se ve bien en los medios. Tampoco se describe el hecho de que las casas que miran hacia poblados árabes están construidos a pruebas de balas. Psagot tiene un gran número de habitantes menores de edad, por lo que cuenta con su propio colegio, desde el jardín de infantes hasta el 6° grado, su seguro médico, tres sinagogas -una sefaradí, una aschkenazí y una yemenita- y un centro de médico para chicos con dificultades de aprendizaje. 

Para entender por qué los niños palestinos arrojan piedras no basta con afirmar que los medios de comunicación regidos por la AP incitan a la violencia. Otras organizaciones palestinas también presionan a los pequeños para que se arriesguen. El ejemplo más claro son los campamentos de verano del año pasado en que participaron 25.000 niños que fueron entrenados en secuestro de soldados israelíes, en el uso y armado de rifles de asalto Kalachnikov yen la lucha cuerpo a cuerpo. Todo a cargo de la AP. Incluso hoy las incitaciones resultan diarias cuando su vice ministro de Educación, Naim Abu Jumus, instó a que la primera hora de clases de los colegios sea dedicada a una plegaria por los muertos en la intifada de Al-Aqsa, diciendo "este día nosotros glorificamos a Al-Aqsa y Palestina, y recordamos a los mártires palestinos"A ello hay que sumar cómo esto es vivido dentro de las familias por los más pequeños. Por más que se les diga que no salgan a las calles a provocar a Tzahal, ellos ya han escuchado de boca de sus padres cómo ellos, cuando tenían su edad, arrojaban piedras en la primera Intifada.  

Frente a esta situación Iehuda Lancry, embajador israelí ante la ONU, llamó a la UNICEF a que presione a los palestinos para que cumplan con la Convención por los Derechos del Niño cuyo incumplimiento es una "violación de la ley internacional".  

A pesar de todas las pruebas... algunas voces se levantaron para decir que los dirigentes palestinos tanto como sus padres no pueden impedir que los menores salgan a las calles y arrojen piedras. Es interesante que este argumento proveniente precisamente de quienes dicen estar maduros para tener su propio estado.

Si sólo se tratase de un complot de los niños en contra de los deseos de sus padres y no un aprendizaje que maman desde sus casas deberíamos entender que las 400 bombas Molotov arrojadas hasta el mes de octubre, los 2.186 incidentes contra civiles, las 86 bombas colocadas en los caminos (8 de ellas neutralizadas) y los 21 ataques con granadas han sido sólo hechos espontáneos de niños menores de 12 años. 

Una vez más, ¿qué sucede del otro lado de la Línea Verde? Entre los chicos israelíes, por ejemplo, el Dr. Danny Bron, psicólogo clínico y director del Centro para el Tratamiento Psicotraumas de Israel ha observado numerosos casos de acting out. El acting out es la tendencia a repetir por medio de la actuación aquello que no puede ponerse en palabras y que ha resultado movilizador para el sujeto. Los niños son especialmente sensibles a esto ya que aún no han completado su maduración. Los acting out han resultado en varias oportunidades en chicos del colegio que golpean a sus compañeros sin razón alguna. Cuestionados por el hecho respondieron "lo estamos linchando".

El hecho de repetir el comportamiento que por televisión vieron se les dio a los soldados israelíes en Ramallah, promovió la realización de un programa para ayudar a los niños a afrontar emocionalmente el presente de guerra. 

La violencia está ejerciendo una influencia perniciosa también en los árabes, aunque en este caso resulta sugestivamente diferente, pues más que acting out se trata del aprendizaje de un comportamiento promovido no preocupante para sus mayores sino promovido por ellos. 

El primer ejemplo es el de jóvenes entre 8 y 14 años de las chacras de Shaba, quienes afirmaron haber secuestrado una vaca israelí. La prensa libanesa por su parte informó que la vaca caminaba a través del borde donde todavía no hay vallas de seguridad cuando "fue tomada en custodia"  por quienes se hacen llamar a si mimos "La Joven Resistencia". Más allá de la obvia referencia a los grupos terroristas como Hamás y Hizbollah, que declaran la resistencia contra el ocupador, se ha observado a padres que en vez de detenerlos, les han "pedido" que la liberen para evitar represalias israelíes.

A la famosa frase de las abuelas "¿Qué quieres ser cuando seas grande?" los niños occidentales responden con las profesiones de sus padres o las que idealizan a través de los medios de comunicación. Para el mundo árabe no es muy diferente. Aunque en este caso ellos ven cómo Hizbollah secuestra soldados israelíes por lo cual en este caso los niños piden la "liberación" de 100 chivos que afirman se han perdido en Israel y no han sido devueltos a su origen.

El siguiente ejemplo nos muestra con mayor perfección que los jóvenes no sólo aprenden por observación sino que son incitados a hacerlo. Niños del movimiento escáutico conducidos por sus dirigentes realizaron una demostración en Kafr Shuba, Líbano, contra la "infiltración" de vacas en su territorio y más tarde presentaron un pedido a la FINUL (las tropas de la ONU que verifican la frontera entre Israel y el Líbano). El objetivo de la manifestación era detener el paso de "ganado sionista" que "cruza a territorio libanés, toma el agua libanesa y retorna a Israel".

Incluso el Ministro de Agricultura del Líbano, Kassem Jashem, denunció que existe el peligro de que las vacas estén contaminadas con el mal de la vaca loca y que así puedan contagiar a las "sanas" vacas libanesas.

Complicando la escena, el batallón de la ONU estacionado en la zona está compuesto por hindúes, para quienes las vacas son animales sagrados. 

Todo lo que para los niños árabes representa un juego, puede resultar sumamente peligroso, incluso para ellos mismos, como advirtió Justus Reid Weiner, del Centro de Asuntos Públicos de Jerusalem, refiriéndose a que las tácticas enseñadas a los niños palestinos para arrojar piedras son sumamente parecidas a uno de sus juegos más famosos. " 

¿Y por casa cómo andamos?

A pesar de la marcada diferencia entre los comportamientos en ambos pueblos, algunos periodistas y personalidades de izquierda dentro de Israel han usado a los niños para llevar agua a su molino. Desde que existen ataques contra los micros de niños que viven en Gaza la solución sería para algunos eliminar los asentamientos, ya que son los propios padres israelíes que "ponen" en peligro a sus hijos criándolos en esas zonas. David Newman, director del departamento de Política y Gobierno en la Universidad Ben Gurión del Neguev, opinó que "después de todo, no es tan descabellado comparar su comportamiento (de las mujeres palestinas que mandan a su hijos a tirar piedras y cócteles Molotov a las tropas israelíes) con las mujeres de derecha que irresponsablemente sitúan a sus propios hijos en la línea de fuego, en los asentamientos y en los micros donde las chances de un atentado terrorista son tan altas. Un patriotismo excesivo no puede permitirse a expensas del bienestar de los niños." 

Cuando las ideas políticas son usadas para difamar a quienes piensan distinto, se llega a situaciones paradójicas como la coincidencia entre estas palabras y las del Sheij Ajmed Iasín, creador de Hamás, que intentó justificar el ataque terrorista en Kfar Darom. "Aquellos que mandan a sus chicos a vivir a lugares de confrontaciones son los responsables de las consecuencias".

Esther Wacsmann, madre del famoso soldado asesinado por Hamás, Najshón Wacsmann, ridiculizaba esta lógica de pensamiento "¿Por qué ustedes compran productos en Majané Iehuda? ¿Por qué compran en los shoppings? ¿Por qué permiten a los chicos subirse a los autobuses? ¿Por qué se siguen encontrando en los cafés con amigos? Todos los arriba mencionados han sido víctimas de bombas de terroristas suicidas..."

¿Quién pone en peligro a los niños? ¿Israel o la OLP, que tiene una historia de atentados terroristas como el de 1974 contra un micro escolar de Maalot, donde 24 escolares y un soldado fueron asesinados por los secuestradores del ómnibus?

¿Quién usa a los niños? ¿Israel, que apoya al programa de Jabad Lubavich, quién en 55 vuelos trajo a Israel a 2.000 niños víctimas de la explosión nuclear de Chernobyl desde 1990?

Israel aceptó la incorporación de 6.000 refugiados compuestos por miembros del Ejército del Sur del Líbano y sus familias que huían del de su país por miedo a las represalias de Hizbollah. Israel se ocupó de proveerles, entre el gobierno y el apoyo desinteresado de su población, desde las necesidades básicas hasta juguetes para sus hijos. ¿Quién ayuda a los niños? ¿Acaso los árabes, que impidieron la entrada en la red escolar árabe a 1.200 niños entre 5 y 18 años? Israel, por su parte, se ocupó de ellos contribuyendo con U$S 3.500.000 para proveerles educación. Por ejemplo, durante septiembre se abrieron 6 escuelas con un curriculum especial para los recién llegados. El objetivo final es la integración completa a la red escolar israelí el año entrante.

¿Qué hicieron los palestinos durante los últimos 3 meses? Pidieron la condena internacional contra Israel. ¿Cómo respondió la ONU? Lo condenó por crímenes de guerra. Sólo una vez que se dio a conocer la condena envió a la zona a Mary Robinson para averiguar de cerca qué es lo que sucede y creó otra comisión para que investigue.

Pero lo más triste de todo es que ni siquiera los palestinos estuvieron a la altura de la circunstancias para respetar el artículo 36 de la Cuarta Convención de Ginebra, que prohíbe la explotación de niños ni a la ley islámica que prohíbe a los menores de 15 años la participación en una Jihad.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine



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