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Yehda Amijai: El amor y la protesta de un poeta mgico

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2002-05-26 11:10:47
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El amor y la protesta de un poeta mágico

El fallecimiento de Yehuda Amijai
Por Lic. Natan Sonis

En septiembre último falleció el poeta Yehúda Amijai, uno de los más representativos de la Israel moderna. Natán Sonis, desde la Argentina, nos propone una cálida despedida para quien fue tal vez el más sólido representante de la generación del Palmaj y de los "sabras", y al mismo tiempo su más valiente cuestionador.

Quiero comenzar repitiendo un proverbio de la Torá que dice: "Qué buena es la palabra dicha a tiempo" (Prov.15:23).

Quiero hacer una breve referencia a quienes pusieron, "atraparon" aunque fugazmente en palabras, sentimientos que, al poder corporizarlos de esa manera, fueron un puente y un sostén simbólico para quienes las fuimos necesitando en esta tarea de vivir.

¿Pueden cambiar estas palabras el mundo? No sé, pero aportan la sustancia de vida necesaria a este mundo. Un poeta de esas latitudes, Víctor Heredia, lo dijo en una canción:

...Para continuar caminando al sol por estos desiertos,
para recalcar que estoy vivo en medio de tantos muertos.
Para aligerar este duro peso de nuestros días,
esta soledad que llevamos todos islas perdidas.
Para descartar esta sensación de perderlo todo,
para analizar por dónde seguir y elegir el modo..
.

Qué maravillosa manera de aludir a la palabra. Para eso se necesita la palabra, para "analizar por dónde seguir y elegir el modo".

¿Cuál es la función de la cultura? No aspiro a contestar hoy a esa pregunta. Sólo puedo decir que las palabras tienen un poder mágico. Las palabras pueden curar y pueden enfermar, la palabra duele y la palabra alivia. La palabra mata y la palabra también es la que creó el mundo según la Torá.

Hablar de las palabras es hablar de la cultura. Y mencionar la cultura es plantear una función vital para un pueblo: crear y transmitir.

¿Cómo hablar de la palabra hebrea? Más precisamente, aquellas palabras que fueron dando cuerpo a la Literatura Hebrea. Fenómeno de estos últimos dos siglos de vida judía. Quiero acotar el campo a una expresión cultural: la poesía. Razones personales que seguramente están moldeadas por razones sociales o quizás razones sociales que están impulsadas por razones personales me llevaron a necesitar esas palabras. Pues bien, de poesías y de un poeta quiero hablar. Porque toda la poesía y todos los poetas están contenidos en una palabra dicha a tiempo.

En su afán de clasificar, muchos historiadores suelen hablar de la generación de Bialik como el primer período de esas palabras dichas a tiempo. ¿Y qué temas trata Bialik, poeta nacional de Israel? Sobre la soledad, el desarraigo, las dudas y las nostalgias, el amor, la naturaleza, y por qué ya no se siente seguro de las respuestas que recibió habiéndose educado en las normas de la tradición religiosa. En síntesis: del hombre y sus problemas cotidianos.

Amijai y la generación del Palmaj

Otros organizadores de la cultura hablan del período europeo, el período palestino y luego del '48, del período israelí. A partir de allí nombran la generación del Palmaj y la generación del estado.

Algunas cuestiones del período israelí. ¿De qué hablan? De la sociedad. En general hablan en primera persona del plural con un hebreo salpicado de yiddish y palabras en árabe.

La generación del Palmaj tiene, por su parte, un marcado signo social. En ellos el hebreo ya es el cotidiano, el del hombre de la calle.

Y de entre ellos, un poeta, Yehúda Amijai, nacido en Alemania en 1924, hizo aliá en la década del treinta y falleció en septiembre en Israel.

Este hombre-poeta reflexionaba con cierta pesadumbre, en una entrevista para la televisión en Israel -dos meses antes de su fallecimiento- que los temas de la poesía habían mutado. Ya no era la tierra, los valores sociales, comunitarios o el sionismo, sino cuestiones más individuales, afines a esta posmodernidad que todo lo atraviesa.

Quisiera, compartir algunas palabras de Amijai con ustedes, para dejar en cada uno instalado el interrogante acerca de la cultura y su función.

Cubrió Amijai en su obra toda la gama de emociones del hombre. El amor apasionado, el horror de la guerra, las nostalgias y sus territorios.

La siempre presente ciudad de Jerusalem en la poesía hebrea también figura en su obra:

Jerusalem, lugar donde todos recuerdan
que se les ha olvidado algo,
sin recordar qué era.

El tema de la memoria esta enlazado a Jerusalem. Memoria y olvido que expresan los montes de Jerusalem:

Todo se ocupa aquí del oficio de la memoria:
las ruinas recuerdan, el jardín recuerda,
el pozo recuerda sus aguas
y el bosque plantado recuerda sobre una placa de mármol el lejano Holocausto
o incluso sólo el nombre de un donante muerto
que se recordará más que otros nombres

También la vida militar encuentra en Amijai las palabras necesarias. Sus experiencias en el campo de batalla necesitó ponerlas en palabras:

La lluvia les cae en la cara a mis amigos,
a los que viven
y se cubren la cabeza con una manta
y les cae en la cara a mis amigos muertos
que ya no se cubren con nada.

O si no en otra poesía, en que se apoya en un amor como modo de sobrevivir a la triste experiencia de ser un superviviente de la guerra:

Estos días pienso en el viento sobre tu pelo
en las balas que a mí no me mataron
sino a mis amigos,
que fueron mejores que yo
porque no siguieron viviendo.

Sus amigos muertos siguen siendo amigos, Nos habitan y sus muertes se convierten en modos de seguir viviendo.

El Sr.Beringuer, cuyo hijo
cayó al canal que excavaron extranjeros
para que los barcos atraviesen desiertos
pasa junto a mí por la puerta de Iafo
adelgazó mucho: ha perdido
el peso de su hijo.
Por ello flota leve por las callejuelas
agarrándose de mi corazón como ramas finas
a la deriva.

Los amigos muertos pueblan su obra, no sólo hablamos de un hombre -Amijai- sino de nuestra necesidad de encontrar en sus palabras sentidos a nuestras propias pérdidas individuales y grupales.

En Israel no tenemos soldados desconocidos
no tenemos una tumba del soldado desconocido,
quien desee depositar un ramo de flores,
deberá deshacer su ofrenda en innumerables pétalos
desmenuzados y multiplicados
y dispersarlos
Todos los muertos retornan a sus hogares
y todos tienen nombre.

En busca de una señal

Quizás lo primero que admiré en su obra es su valentía para abordar textos bíblicos y cuestionarlos, como pidiendo una respuesta, pidiendo una señal o una rectificación:

Dios está lleno de piedad (EL MALE RAJAMIM)
si lleno no estuviera Dios todo de piedad
habría piedad en el mundo y no sólo en El.

Yo que pocas palabras
del diccionario suelo usar,
yo que debo descifrar enigmas a pesar mío
sé que si lleno no estuviese Dios todo de piedad
habría piedad en el mundo
y no sólo en El.


Se anima a abalanzarse en el Eclesiastés desde la libertad que otorga la conciencia y la aceptación de tener una existencia atravesada de sentimientos contradictorios:

El hombre en su vida no tiene tiempo de tener
tiempo para todo
Y no tiene el tiempo de tener el tiempo para todo afán
El Eclesiastés no tuvo razón cuando dijo aquello.
Un hombre tiene que odiar y amar a la vez:
con los mismos ojos amar y con los mismos reírse,
con la misma mano arrojar piedras y con las mismas recogerlas,
hacer el amor en la guerra y la guerra en el amor.
Y aborrecer y perdonar y recodar y olvidar
y ordenar y confundir y comer y digerir
Lo que una larga historia hace en muchísimos años.
El hombre en su vida no tiene tiempo
cuando pierde, busca
cuando encuentra, olvida
cuando olvida, ama
y cuando ama, comienza a olvidar.

Opiniones que muerden

¿Que pasa con este hombre que se siente tan solo? ¿De que abandono sufre?
Creo que aquí el poeta es un portavoz que nos presta su andamiaje para sostener nuestro espíritu.

Dios da misericordia a los niños del jardín
menos a los niños de edad escolar.
Y a los mayores no dará mas misericordia
los dejará solos.

Lo judío está siempre aludido con nostalgia y destiempo. En griego "regreso" se dice "nostos". "Algos" significa "sufrimiento". Por eso "nostalgia" es el sufrimiento causado por el deseo de regresar. Sentimiento conocido en la vida judía.

Los caminos son nuevos
los zapatos comprados ayer mismo,
pero la marcha es antigua y heredada.

Estos son los judíos que le importan a Amijai, aquellos que según él "entienden la lluvia de invierno sólo cuando llega el verano". "Que discuten de pasado y presente".
Y en esa discusión introduce el conflicto árabe dándole una dimensión literaria que quizás explica aquel dicho de que la política es algo demasiado importante como para dejársela a los políticos.

Tengo que llorar, dice, "porque las personas tienen opiniones y las opiniones dientes".

Soy racista de la paz:
gente de ojos azules asesina,
gente de ojos negros mata,
gente de pelo rizado destruye,
gente de pelo liso dinamita,
gente de piel morena desgarra mi carne,
gente de piel rosada derrama mi sangre.
Sólo los carentes de color, sólo los transparentes son buenos
porque me dejan dormir por la noche sin temor
y ver a través de ellos el cielo.

Su racismo -como le llama- es una protesta, la misma que dice refiriéndose al aire de Jerusalem que está ya "saturado de oraciones y sueños, como el aire de las ciudades industriales, es difícil respirar".

Tiran piedras, me tiran piedras
en 1936, en 1938, en 1948 y en 1988,
semitas tiran contra semitas
y antisemitas contra antisemitas
tiran los malvados y tiran los justos,
tiran los pecadores y tiran los tentadores,
tiran los geólogos y tiran los teólogos
tiran los arqueólogos y tiran los pandilleros
tiran piedras los riñones y tira la vesícula,
el pasado tira piedras al futuro
y caen en el presente
Piedras de llanto y piedras de risa
incluso Dios en la Biblia tiraba piedras.
Y Herodes tiró piedras y le salió un templo.
Por favor no tiréis mas piedras
vosotros movéis esta tierra,
la tierra sagrada, entera, abierta,
vosotros la movéis contra el mar
y el mar no la quiere
el mar dice: no me pertenece.
tirad piedras blandas, terrones que endulcen
tirad arena de playa
tirad arcilla del desierto, tirad papel
tirad polvo, tirad viento,
tirad aliento, tirad la nada
hasta que se cansen las manos
y se canse la guerra
y se canse incluso la paz, y exista.

El amor, aquello que nunca encuentra las palabras suficientes o necesarias, también está abordado en Amijai. De la misma manera nos presta sus palabras para que nos las apropiemos y las hagamos nuestras. "Una vez un gran amor cortó mi vida en dos. La primera parte sigue retorciéndose en otro lugar, como una serpiente partida", dice en un poema. Mezcla el amor y la nostalgia, cómo es el amor en un territorio plagado de odios:

No sé si la historia vuelve
pero sé que tú… no.

Recuerdo que la ciudad estaba dividida
no sólo entre judíos y árabes
sino entre tú y yo
cuando estábamos juntos en ella

Hicimos un útero con los peligros,
construimos una casa con la guerra que mata,
como la gente del norte lejano
construye una casa protecTorá y cálida
con el hielo que mata.

La ciudad se volvió a unir
pero ya no estábamos juntos en ella.
Ahora ya sé que la historia no vuelve,
como siempre supe que tú… no.


Si un terapeuta ayuda a poner palabras a las vivencias para que no queden atrapadas en el silencio, entonces un poeta como Amijai es una terapeuta social, pone palabras a nuestra cultura a nuestros conflictos exteriores e interiores, a los conflictos con los otros y con nosotros mismos.

El presente y el pasado, el adentro y el afuera, fueron por hoy el medio por el cual quise rendir un homenaje y también acompañar en esta reflexión sobre cultura judía.

Sin opuestos dilemáticos. Es presente y pasado y futuro, es palabra y es sentimiento. es un hombre y es todos los hombres, por eso para terminar un poema que Amijai llamó: poema infinito:


Dentro de un museo moderno
una sinagoga antigua.
Dentro de la sinagoga
yo.
Dentro de mí
mi corazón.
dentro de mi corazón un museo.
Dentro del museo
una sinagoga,
dentro de ella
yo,
dentro de mí
mi corazón,
dentro de mi corazón
un museo.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine



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