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Purim: una festividad de emociones encontradas

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2002-05-01 13:41:27
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Purim: una festividad de emociones encontradas

Nuestras festividades
Por Arthur J. Fischer

En Purim, que se festeja este mes, no sabemos qué hacer primero, si afligirnos por la inminencia de un exterminio que pudo ser, o alegrarnos por la salvación. Como quien se salva por muy poco de un final trágico, el pueblo judío, que en peores se ha visto luego, tiene la oportunidad de festejar por una vez el alivio. Y, a pesar de las emociones encontradas, lo hace en grande, y en comunidad.


Cuando tenía alrededor de nueve años, casi me ahogué. Mi familia tenía sus vacaciones habituales en Atlantic City, Nueva Jersey, durante las primeras dos semanas de julio, y yo estaba haciendo una de mis actividades favoritas en vacaciones, nadar en el mar. Sabía nadar un poco, y mi padre me dejaba disfrutar sin vigilarme demasiado, lo que me hacía sentir muy grande. Chapoteé, floté y nadé por un buen rato, cuando de pronto sentí que algo andaba mal. Sin darme cuenta, fui arrastrado por la resaca hacia el agua profunda. Intenté nadar hacia la costa pero no podía. Traté de mantener la compostura, pedí ayuda. De repente, advertí que los guardavidas habían estado patrullando con su bote, y me tiraron un salvavidas. Nadé hacia él, pero vi que estaba muy lejos. Entonces, una ola altísima se elevó cerca de mí, e hice surf de vuelta hasta la orilla. Hice señas de agradecimiento a los guardavidas, y caminé con dificultad hasta mi padre que me esperaba en la playa.

Hablando más tarde con mi familia acerca de lo ocurrido, no estaba seguro de qué debía sentir: ¿alivio? ¿júbilo? ¿seguridad? En realidad estaba insensible. Pero en mi cama esa noche, no me pude dormir. La escena de la tarde se repetía una y otra vez en mi mente, salvo que entonces no había guardacostas, no había olas para salvarme, y me imaginaba ahogándome. Las implicancias totales del incidente cristalizaban en mi conciencia: hoy casi me ahogué. Esto no llevó a grandes resoluciones, ni a terribles decisiones acerca de lo que debía hacer con mi vida: era demasiado inmaduro para semejantes pensamientos. Pero al menos tenía una idea clara de cómo me sentía. Antes de darme cuenta, me quedé dormido. Al día siguiente, mis emociones eran bien distintas. Me pude sentir contento, orgulloso, incluso seguro de mí mismo, al tiempo que experimentaba el pánico de lo que podía haber pasado. Había asido algo de lo que sólo había escuchado hablar a los adultos: sentía emociones encontradas.

Purim es una festividad de emociones encontradas. Evoca gratitud y pánico, alivio y peligro. Un breve repaso de la historia de Purim nos lo muestra.

El trasfondo de la historia de Purim subraya las condiciones de la vida judía en la Diáspora. En el 586 aec, los babilonios conquistaron Judea y llevaron a los "judeos" a un cautiverio ignominioso. Al principio los judeos, o judíos, estaban destruidos debido a su exilio, pero al cabo de dos generaciones se adaptaron; de hecho, prosperaron. Sin embargo, en el 539 aec., Babilonia fue a su vez conquistada por Persia, y el siguiente gobernante persa, Ciro el Grande, emitió un edicto permitiendo a los judíos retornar a su patria, al que muy pocos respondieron. Los judíos de Persia habían elegido permanecer en la Diáspora. Son precisamente esos judíos los que sufrieron en la historia de Purim.

Tal como lo relata el Rollo de Ester, los judíos de Persia fueron bastante exitosos hasta que Hamán fue elevado de repente a la posición de visir. Entonces, abruptamente, su suerte se desplomó: Hamán logra convencer al rey Ajashverosh de decretar que todos los judíos –hombres, mujeres y niños, jóvenes y viejos- serían ejecutados. Por medio de unos sorteos llamados purim, Hamán elige el 13° día del mes de Adar como el día de la exterminación.

Pero había una judía en el palacio. Esther, que había sido elegida para reemplazar a la reina Vashti, es en realidad una judía, y sobrina de Mordejai, uno de los judíos prominentes en el reino, así como el principal blanco del odio de Hamán. Mordejai la convence de dar un paso al frente e interceder en favor de su pueblo. Luego de tres días de ayuno y plegarias, ella mantiene una audiencia con el rey y lo invita a él y a Hamán a una fiesta, y luego a otra. Durante la noche entre las fiestas, Mordejai es condecorado por haber descubierto antes un complot para asesinar al rey, y Hamán es marginado. En la segunda fiesta Ester pone en evidencia a Hamán como el enemigo de la reina y del salvador del rey, Mordejai. Hamán es ejecutado de modo sumario, colgado de la misma horca que había preparado para Mordejai.

Pero nada está asegurado. Es apenas Nisan, aproximadamente un año antes del día designado para la destrucción. Quienes odian a los judíos están ansiosos de satisfacer sus deseos, y el decreto del rey no puede ser revocado. No obstante, Ester obtiene un permiso para que los judíos puedan armarse. Cuando el 13 de Adar llega, estalla una guerra entre los seguidores de Hamán y los judíos. Esta guerra dura un día por todo el reino y dos días en la ciudad capital, Shushán. Los judíos del reino reciben un día de descanso el 14 de Adar; los judíos de Shushán reciben el 15 como día de reposo. Estos días son proclamados como festividad por los judíos de todos los tiempos, llamada Purim, por el método de Hamán de seleccionar este día. Los judíos que viven en ciudades amuralladas, como lo era Shushán, la celebran el 15, y todo el resto celebra Purim el 14 de Adar.

Si bien Purim celebra la salvación, remarca al mismo tiempo la precariedad de la vida judía en el exilio. La suerte de los judíos se tambalea entre la prosperidad y los problemas. Uno no sabe si celebrar o afligirse. De hecho, el 13 de Adar (el día de la batalla por todo el imperio persa) es un día de ayuno, llamado el Ayuno de Ester, recordando cómo Ester ayunó por tres días antes de su audiencia con el rey.

Mi santo maestro, el Rabino Joseph B. Soloveitchik, explicó que preceder las festividades de Purim con el Ayuno de Ester es la manera efectiva que tiene la tradición de enfrentar estas emociones encontradas. Muy parecido a mi insomnio frenético, primero estamos golpeados por cuán cerca estuvimos de la destrucción, y luego podemos regocijarnos por nuestra salvación. De modo similar, primero ayunamos, y luego hacemos banquetes.

Por la noche, y nuevamente durante el día, el rollo (meguilá) de Ester es leído entero por la congregación. En verdad el deber es que cada uno lea el rollo. Pero la ventaja de que uno lea mientras los demás escuchan es que se hace más público el milagro; es lo que se llama pirsum hanés. Antes de la lectura se recitan tres bendiciones. Mientras el rollo es leído, la congregación escucha atentamente. Durante la lectura es costumbre hacer ruido cuando el nombre de Hamán es mencionado. La razón de esta costumbre es que la Torá habla de borrar la memoria de Amalek, y Hamán era descendiente de Amalek y adoptó su programa antisemita: así, el hacer ruido "destruye" a Amalek.

Para hacer crecer el amor y la camaradería entre el pueblo judío, la tradición marca dos tipos de regalos:

* Mishloaj Manot: mandar comida lista para comer a un amigo; y
* Regalos a los pobres: dar un regalo en dinero, comida, vestido o similares a dos personas pobres.


Por supuesto esto es lo mínimo: cuanto más se regale, mayor será el regocijo. Las calles de la comunidad se llenan con gente golpeando de puerta en puerta y repartiendo estos regalos.

Por la tarde, la festividad es celebrada con un banquete acompañado por canciones y otros entretenimientos apropiados a la ocasión. Muchos disfrutan la costumbre de disfrazarse. En esta comida, la tradición enseña que uno debe beber "hasta que no reconozca (la diferencia) entre 'maldito sea Hamán' y 'bendito sea Mordejai'". Aparentemente, esta es una referencia al estribillo de una canción que era cantada acerca de los eventos de Purim: el objetivo es tener exactamente lo suficiente para beber como para confundir las respuestas a dar. Como resultado, se vuelve borrosa la distinción entre los héroes y los villanos de la historia de Purim.

Esto se debe a que hay una sonante pregunta acechando bajo la superficie de la historia de Purim: ¿seguimos el ejemplo de Mordejai, el de mantener nuestra identidad judía bajo cualquier circunstancia? ¿O esperamos a que surja un Hamán para alertarnos sobre quiénes somos como judíos?

Porque esta es una festividad de emociones encontradas.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine



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