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Otra verdad sobre la misma realidad- Reportaje a Uri Orbach

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2002-04-28 19:51:33
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Otra verdad sobre la misma realidad- Reportaje a Uri Orbach

Cultura y política en Israel
Por Ariel Bercovich

Entre todos los intentos por una convivencia basada en hablar y escucharse, en lo que a laicos y religiosos en Israel respecta, el más representativo es el programa radial "La última palabra", en la emisora militar Galei Tzahal. Allí, todos los días, un israelí laico y de izquierda se enfrenta con un religioso de derecha sobre los temas de actualidad diaria. El representante laico rota. El religioso es uno solo, pájaro extraño en los medios de comunicación israelíes. Se llama Uri Orbach, y Hagsham@ e-zine lo entrevistó en exclusiva.


Hace quince minutos que estoy pensando como empezar este artículo. Intenté algún tipo de introducción formal, pero no hay caso. Por eso voy a intentar otro camino. Una vez escuché decir que componer música es fácil o imposible. Para el que cree que es cuestión de aprender a tocar el piano, un poco de armonía, e inventar alguna melodía, la música es fácil. Para el que sabe que en cada acorde uno se enfrenta con su propia mediocridad, sus fantasmas, y 5000 años de historia musical, es imposible. Definir a Uri Orbach es exactamente lo mismo. Por un lado Orbach tiene carteles por todos lados: "Mitnajel" (colono de los territorios), "Derechista", "Humorista", "Religioso ortodoxo", "Periodista", "Intelectual". Por otro lado, si realmente fuese tan fácil definirlo, perdería todo su encanto. Orbach no se destaca especialmente en ninguno de sus aspectos. Existen derechistas más extremos, humoristas más graciosos, religiosos más ortodoxos. Lo que lo convierte en único es el modo en que convergen en él todas esas cualidades.

Cuando hace dos años escuché por primera vez el programa, mi actitud fue la del hincha de fútbol cuando mira un partido por la tele. Nadie elige por quién va a hinchar cada vez que su equipo juega. Uno se sienta y espera que su equipo haga goles. Yo me puse frente a la radio impaciente por gritar ¡ole! cada vez que Irit Linur le tapara la boca al religioso ese que no conocía. El primer programa fue así, el segundo también. Pero entonces pasó lo que pasa en en fútbol cuando los equipos son excepcionalmente buenos: empecé a disfrutar de las jugadas del equipo contrario. Tuve que admitir, con todo el dolor del alma, que Orbach a veces jugaba mejor. Aquí comienza la historía del periodista que con sus pases mágicos y su disparos al ángulo hace emocionar a veces al zurdo más pintado.

¿Quiere llegar desde la ieshiva a Galei Tzahal? ¡Tome nota!

Uri Orbach nació en el año '60 en Petaj Tikva. Cursó estudios religiosos formales en la ieshivá (instituto de estudios rabínicos) de Nejalim, y en Ieshivat Esder de Kiriat Shmona. Dentro del marco de un programa de la ieshivá se enroló en el arma de Blindados del ejército, y participó en la Guerra del Líbano. Cuando se liberó del ejército trabajó dos años como maestro en Kiriat Shmona, mientras escribía de tanto en tanto notas para algunos diarios locales. En 1985 comenzó su carrera como periodista en el periódico de los asentamientos "Nekudá". En el '86 se mudó al asentamiento Ofráh, y comenzó a trabajar como miembro estable del staff de "Nekudá". Ese mismo año se casó, y un año después se mudó a Jerusalem, donde vive hasta hoy. Desde entonces fundó la revista para chicos religiosos "Otiot", comenzó a trabajar para agencias de noticias, escribió dos libros para chicos, y fue uno de los creadores de la radio religiosa "Kol Jai". Orbach abandonó esta radio cuando sus nuevos dueños, religiosos ultraotrodoxos, le prohibieron emitir "shirat nashim" (prohibición halájica para los varones de escuchar voces de mujeres cantando). Hoy escribe para el diaro "Yediot Ajaronot", y participa en el programa "Hamilá haajaroná" (La última palabra), en Galei Tzahal, la radio del ejército.

 

Ariel: ¿Cómo llegaste a Galei Tzahal? ¿Buscaban un religioso de derecha, miraron una lista, y dijeron: "Este nos viene justo"?


Uri: Nació la idea de un formato nuevo para la radio israelí: un programa de debate uno contra uno, con elementos humorísticos, en la hora de audiencia pico de la radio: la mañana. Entonces no había tantos religiosos en el medio como para que yo no fuese uno de los candidatos. Irit (Linur) y yo, a pesar de que no nos conocíamos personalmente, pensamos "seguro que me van a poner con ese...". Hicimos algunos pilotos, vimos que salía bien, y empezamos a hacer el programa.

Ariel: ¿A quién le hablás en el programa? ¿Qué perfil de radioespectador tenés en mente?


Uri: Yo les hablo a todos, pero la forma en que me escuchan es diferente. La situación desde la que un religioso de derecha me escucha es distinta de la de cualquier otro de los oyentes.

Ariel: ¿Pero cuál de las interpretaciones es más parecida a tu intención original?


Uri: No importa. Yo digo lo que pienso, y sin embargo siento que represento al público religioso de derecha, aunque nadie me mandó a hacerlo. El religioso que escucha, siendo que hay tan pocos con mi ideología en los medios, piensa: "¡Bien!, ¡Uri les dio una paliza a los zurdos!", o a veces, "Oh, ahora los zurdos lo reventaron a él", según como cumplo mi misión ese día.

Ariel: ¿Entonces, es correcto decir que el público de derecha se siente identificado con tus posturas?


Uri: Sí. No todo el tiempo, por supuesto, pero a grandes rasgos sí. Y el resto de público, que de todos modos no es tan de izquierda, considera el programa divertido, interesante, o simpático, pero no tiene esa expectativa, esa tensión, del público religioso que siempre se siente perseguido por los medios (a veces sin razón). Ellos sin duda piensan: "Por fin uno de los nuestros que pone a los zurdos en su lugar".

Los hermanos sean unidos

Ariel: ¿Vos crees que realmente se puede generar una unión verdadera entre los habitantes laicos y religiosos, o nos tendremos que conformar con una vecindad pacífica?


Uri: Sí. Creo que la unión verdadera es posible, y que en gran parte ya existe.

Ariel: Pero yo me refiero a una unión profunda, y no a la convivencia diaria...


Uri: En ese caso hay que dividir entre el público religioso y el jaredí (ultraortodoxo). Con los jaredim el asunto es más complejo. Con los sionistas religiosos, en cambio, la unión existe. Hay incongruencias, pero existen más a nivel político o en los diarios que en la realidad.

Ariel: Sí, es cierto. Pero a veces parece que existieran unas diferencias inzanjables, que provienen de dos modos de ver la realidad que en varios aspectos se contradicen.


Uri: Pero si podés vivir en paz con ellos...

Ariel: Pero en ese caso volvemos a una vecindad pacifica…


Uri: Mirá, ¿qué es una unión verdadera? Yo te puedo dar como ejemplo otros diez grupos con los que no tenés ninguna afinidad: inmigrantes rusos, drusos, árabes israelíes...

Ariel: Es verdad, pero todos esos grupos se van a intergrar tarde o temprano. Los jaredim no van a renunciar a sus posturas.


Uri: Por eso yo los pongo aparte. Los jaredim son realmente una excepción. Pero no hay una sola "israelidad" que es la de los ashkenazim de izquierda de los kibutzim. La israelidad tiene muchas caras. Ya no hay un solo modelo como antes.

Ariel: ¿Con quién sentís que tenés más cosas en común? ¿Con Gidi Gov (quien también participa en el programa como el "izquierdista de turno") o con Eli Ishai (ministro del Interior, líder de Shas)?


Uri: Mmmmm. Vos te referís más allá de lo personal, por que a Gidi yo lo conozco más.

Ariel: Sí. Supongamos que pasaras con ambos la misma cantidad de tiempo.


Uri: Empate, más o menos.

Ariel: ¿Podés señalar características que te son más cercanas en uno que en el otro?


Uri: Mirá, en la conversación diaria, informal, con gente laica me siento más cómodo. Pero en la vida... ¿sabés qué?, no tengo una respuesta definitiva. Me llevo bien con los dos y tengo problemas con los dos. Depende de la situación. En la sinagoga o en la vida religiosa prefiero religiosos a laicos.


Ariel: ¿Es decir que vos sentís una cercanía a Eli Ishai a pesar de no mantener una relación de amistad con él?


Uri: Yo entiendo lo que me preguntás. Es cierto, existe cierto pacto entre los shomrei miztvot (judíos observantes). Mi israelidad es más cercana a la de Gidi. Mi religiosidad es más carcana a la de Eli Ishai.

Creo que entiendo. Pero no entiendo si creo.


Ariel: Una de las cosas que me atrayeron a tu programa fue que de repente pude escuchar a alguien religioso que consigue "vencer" en las discusiones a los intelectuales laicos con argumentos racionales, y sin caer en frases como "Yo creo en eso y listo", o "Así dice la Torá". Ahora, yo me pregunté si esto podía funcionar en el sentido contrario. ¿Es posible, a un nivel totalmente hipotético, que alguien te pueda convencer con los argumentos racionales adecuados, de que Dios no existe, por ejemplo?


Uri: Yo no creo que nadie pueda convencerte si quiera que Dios existe. La creencia y la razón no existen en un mismo plano. ¡Yo creo! Cuando vos hablás sobre demostraciones, me llevás al campo de la cultura occidental científica laica.

Ariel: Sí, y a propósito, porque nosotros vivimos ahí.


Uri: Entonces es un asunto perdido. Si es por mí, no creas. Yo trabajo con herramientas racionales, pero nunca las voy a usar para convencer a alguien que Dios existe.

Ariel: Yo coincido con vos. Pero esto otra vez señala una contradicción profunda entre la manera en que el público religioso y el laico interpretan la realidad.


Uri: ¿Y cuál es el problema?

Ariel: ¿No hay problema?


Uri: No. ¿Por qué? ¿Toda la gente tiene que pensar lo mismo?

Ariel: Bueno, eso me alegra mucho. Pensé que les molestaba más.


Uri: Yo tampoco quiero convencer a nadie sobre la verdad de la religión. Yo sólo quiero convencer al oyente que mis ideas tienen su razón propia. "Entendeme, no lo aceptes". Vos podés decir: "Esto no me parece", pero comprendés mi manera de pensar. Eso me basta.

Airel: En los primeros programas solías quejarte de cómo Irit y algunas chicas se visten. Dijiste que te produce cierto rechazo ver una mujer con musculosa, por ejemplo. Yo me pregunté si ese rechazo te nace del estómago o del cerebro.


Uri: Antes que nada, yo nunca dije que me molestaba cómo Irit se vestía, salvo en el contexto de alguna discusión humorística.

Ariel: Ok. Pero tomemos el caso como ejemplo.


Uri: Entonces del estómago, sin duda. Mirá, yo no le puedo decir a nadie cómo vestirse, salvo en lugares en los que es de mal gusto.

Ariel: Está bien, pero a mí no me interesa el análisis posterior sino la reacción instintiva en el momento que ves a la chica.


Uri: Entonces sí, y viene del estómago. Yo me eduqué con cierto nivel de recato, y estoy acostumbrado a él. Cuando alguien sobrepasa ese nivel de un modo tosco, me molesta. Pero yo me siento más molesto por ataques a mis derechos que a mis sentimientos. Es decir, si alguien me echase de mi trabajo por que soy religioso o por mis ideas políticas, me enojaría muchísimo más.

El quién es quién de Uri


Ariel: Ahora quiero definiciones cortas de tres conceptos. Sionismo.


Uri: Aliá y asentamiento.

Ariel: Es decir, algo bastante pragmático.


Uri: Sí, sionismo clásico. Aliá judía y asentamiento en Eretz Israel. Y soberanía, porque aliá y asentamientos había también durante el Mandato Británico.

Ariel: ¿Y después qué? Porque lo que vos nombrás ya se logró en gran parte. ¿Allí termina el sionismo?


Uri: No. Justicia social, visión política, Eretz Israel grande, democracia, hay todavía bastante por hacer.


Ariel: Israelidad.


Uri: La característica judía de la vida diaria en Israel. El ritmo de la vida en Israel es un ritmo judío.

Ariel: Todo está teñido de un tono judaico…


Uri: Sí, hay una tonalidad judía en la vida diaria, aunque los religiosos digamos que no.


Ariel: Ustedes quieren colores más fuertes...


Uri: Los religiosos quieren un tono religioso. Cuando hablan de tono judío se refieren a tono religioso.


Ariel: Judaísmo.


Uri: Lo más fácil es decir que son las mitzvot (preceptos), el Shabat.


Ariel: No, entonces no me digas lo más fácil.


Uri: Yo creo en el judaísmo tradicional original, pero entiendo que hay expresiones nuevas. El judaísmo es la expresión de los valores judíos según la gente los entiende. El judaísmo esta compuesto por todo el que se considera judío, y se siente parte del ritmo de vida judío.


Ariel: Es una definición bastante generosa...


Uri: Es verdad. No es una definición halájica. Vos no me preguntaste quién es judío. Judío es quien se convierte según la Halajá, o es hijo de madre judía.


Ariel: Lo sacaste por fin...


Uri: Está bien. Mirá, si el padre de alguien es un ruso, y su madre una rusa "goiá" (gentil), entonces él es un "goi". Mi hija no se va a casar con él, si es por mí. Pero todo lo que yo diga no cambia nada. El se considera judío, nació acá, estudió en una escuela judía, fue al éjercito.


Ariel: Porque no hay mucha diferencía entre él y cualquier judío laico.


Uri: Es cierto, hay una sola diferencia. El no es judío.

La realidad política por dentro y por fuera


Ariel: Todas las columnas que esciribiste los últimos dos o tres meses antes de las elecciones fueron abiertamente anti-Barak, y su gobierno. En cuanto Sharón subió al gobierno, volviste inmediatamente a tratar temas sociales. Fue una desición consciente, "desde hoy hasta que Barak se vaya lo voy a atacar en todas mis columnas", o salió así por casualidad?


Uri: Naturalmente en los últimos meses antes de las elecciones el tema que más me tenía ocupado era mi asunto con Barak. Cada semana pensaba sobre qué iba a escribir, según lo que me preocupaba en ese momento.

Ariel: Porque tengo que confesarte que la cuarta vez me empezó a cansar un poco. Y entonces pensé: "¿Puede ser que el público religioso de derecha se sienta así con respecto al resto de los artículos políticos que se escriben en los diarios?"


Uri: Sí, es así. Y por eso tengo la sensación de que, ya que la representación de mi grupo ideológico es tan pobre, tengo que esforzarme más. La gente me dice "¡Dales por la cabeza!", "¡No te calles!"

Ariel: Quisiera que me cuentes en términos generales qué piensa el mitnajel promedio sobre los militantes de derecha que viven dentro de la Línea Verde. ¿Puede ser que se sienta traicionado?


Uri: Yo mismo vivo en Jerusalem, así que no soy el mitnajel promedio. Yo no creo que se sienta traicionado. Pero por cierto hay una sensación de decepción cuando ven la atención que recibe un atentado en los territorios con respecto a uno dentro de la Línea Verde. Aunque no creo que esta falta de atención provenga de un odio a los mitnajalim, sino que simplemente el valor periódistico de un atentado en un centro poblado es mayor al de uno en un lugar alejado, que además está en constante peligro.

Ariel: Ehud Barak dijo una vez que si hubiese nacido palestino hoy sería un terrorista. ¿Qué habrías sido si hubieses nacido palestino?


Uri: Te voy a decir qué no hubiese sido. No me habría suicidado en un autobús, ni habría atropellado gente con mi auto. Quizás sería un periodista palestino.

Ariel: ¿Nada más? ¿Incluso si la situación fuese terrible? La angustía influye en las decisiones de la gente...


Uri: Yo reconozco que no tengo interés en ponerme en su lugar. Yo no soy de las Naciones Unidas, sino que estoy de nuestro lado. ¿Qué querés, que les tenga compasión? Nosotros estamos en el medio de la lucha por nuestro país. Es nosotros o ellos. Y no tengo intención de que sea ellos.

Ariel: Sí, pero tu respuesta está libre de todo elemento ideológico. Vos decís, en una palabra, que estás en contra de ellos, no por razones morales o culturales, sino porque ellos están en contra nuestro. Según esa lógica, si estuvieses de su lado, nos odiarías a nosotros.


Uri: Mirá, yo no creo que si viviese allá sería sionista. Yo no estoy discutiendo si ellos piensan que tienen razón o no. A mí me basta con creer que nosotros tenemos razón. El intento de ponerse en el lugar de ellos le provoca a la gente olvidarse de estar de nuestro lado.

Ariel: ¿Y vos nunca lo hacés?


Uri: Sí, yo pienso en eso, pero no me preocupa tanto. Yo no me la paso buscando formas de quererlos, ni busco excusas para la guerra que nos están haciendo.


Ariel: Claro, ¿pero no tomás en cuenta sus argumentos cuando querés determinar tu posición respecto de la situación?


Uri: Muy poco.


Ariel: ¿Entonces, qué tomás en cuenta?


Uri: Nuestro lado, nuestras razones. Esto no quiere decir que sea sordo a su sufrimiento. Incluso comprendo la necesidad de ciertas renuncias por nuestra parte. La necesidad, y no el deseo, porque en lo que a mí respecta no les debemos nada. Fuera de que se les dieron muchas oportunidades de llegar a acuerdos, y no las aprovecharon, ya sea por tontera o por maldad.

Ariel: Quisiera que me describas tu Israel ideal, si te fuse posible cambiar cosas.


Uri: No, dejá. Así como no tengo pensamientos sobre sus argumentos, tampoco tengo sueños en los cuales nuestro pueblo inunde a nuestros vecinos. Soy un hombre práctico. Un derechista práctico.


Ariel: Cuando le hice en mi entrevista anterior la misma pregunta a Aviv Guefen, él me dijo que a su parecer hay que pasar el mandato sobre Jerusalem a una parte no involucrada, y ayudar a los palestinos a que construyan su país.


Uri: Entonces lo que vos me pedís es mi solución política ideal...


Ariel: Sí.


Uri: Una autonomía palestina. Post factum, porque no tendrían que recibir nada. Yo simplemente reconozco la situación actual. Una autonomía que, a mi pesar, va a devenir en un país. Arafat no va a estar. En mi opinión va a escaparse y va a haber en su lugar un gobierno más político, y menos destructivo.


Ariel: ¿Ya divisás algún candidato que reemplace a Arafat?


Uri: Gente del tipo de Abu Mazen, o incluso Djibril Radjub, o Mujamad Dajlán, que son bastante violentos, pero se puede mantener con ellos una conversación racional. Estaría dispuesto a renunciar a Um El Fajem, y otras zonas si es posible. Traería otros tres millones de judíos, y crearía asentamientos como loco.


Ariel: Un segundo, trazame otra vez la línea limítrofe, porque creo que me perdí.


Uri: La Meseta del Golán en nuestras manos, el Valle del Jordán en nuestras manos. Si se hubiese podido llegar a un acuerdo con los jordanos sobre Judea y Samaria, podríamos haber llegado a renuncias muy amplias (aunque sé que hoy por hoy es imposible). También con los sirios se podría llegar a un acuerdo, si fuesen más "gente". Pero a grosso modo yo no les creo. Ellos quieren deportarnos y estar en nuestro lugar, y no a nuestro lado, y por eso no les daría nada. Si confiase en sus buenas intenciones, seguramente podría llegar a alguna solución política. Pero como no les creo, tiendo a no darles nada. Esto más allá de mi creencia básica de que Eretz Israel es sólo nuestra.


Ariel: ¿Tenés alguna explicación para sus malas intenciones?


Uri: El odio a Israel.


Ariel: ¿De dónde proviene ese odio?


Uri: Ellos no lo inventaron...

Ariel: ¿Vos creés que es el mismo odio histórico?


Uri: Sí. Más una realidad que acrecentó el odio en sus corazones hacia Israel y el pueblo judío. Ellos sienten que les sacaron su tierra. Mirá el mapa, esta es una zona árabe. Nosotros somos muy diferentes. Las villas en el medio de la selva saltan a la vista. No hay lo que hacer, nostros somos más avanzados que ellos.

Cuestionario


Ariel: Dame una razón para quedarse en Israel.


Uri: ¿Una sola?

Ariel: Dame la mejor razón para convencer a alguien que decidió irse, para que se quede.


Uri: Este es el único lugar en el mundo donde el país es tuyo, sin necesidad de demostrar nada.

Ariel: Dame una razón para hacer "jazará biteshuvá", volverse religioso.


Uri: No tengo ninguna razón. No es algo que me ocupe diariamente. Pero hacelo si creés que es lo correcto.

Ariel: Entonces dame una ventaja de la "jazará biteshuvá".


Uri: La verdad es que si fuese laico, no lo haría.

Ariel: ¿Por qué?


Uri: Porque ser laico es más cómodo.

Ariel: Dame un valor del judaísmo religioso que los judíos laicos se pierden.


Uri: Hay varias. Una, solidaridad. Dos, el respeto a la institución de la familia. Tres, el compromiso a la continuidad judía.

Ariel: Ahora dame un valor laico.


Uri: Creo que libertad.

Ariel: ¿Y por qué los religiosos no la adoptan entonces?


Uri: Porque en muchos casos produce contradicciones con principios religiosos.

Ariel: ¿Conocés alguna canción de Kaveret de memoria?


Uri: Sí, varias.

Ariel: Dame una conclusión que ya alcanzaste a elaborar sobre la vida.


Uri: La vida es bella. Y la salud es más importante de lo que se supone.

Ariel: Bueno, muchas gracias.

¿Y entonces, en que quedamos?

A veces me asusta la facilidad con la que las ideas me convencen. Hace dos semanas mientras charlaba con Aviv Guefen, me pareció lo más natural del mundo entregar Jerusalem a algún control no comprometido, y ayudar a los palestinos a que construyan su país, para que puedan vivir en paz con nosotros, y con ellos mismos. Ahora que releo el reportaje a Uri Orbach, me parece natural que Israel quiera asegurarse un lugar donde existir, y defienda sus intereses a toda costa. Pero mi susto no es muy serio, porque esas posturas tan opuestas provienen de gente a la que le creo, y en la que confío. En cambio, si hay algo que me asusta en serio son esas ideologías por cinco pesos, que parecen atadas con piolín, y basta sacudirlas un poco para que se desarmen como un hormiguero hueco. Eso sí que me da miedo. Orbach, Guefen y muchos periodistas y artistas más, no siempre dicen cosas agradables. Y no es que no sepan cómo, créanme, todos tienen una capacidad retórica más que envidiable. Pero igual piensan claro, y hablan claro. Es por eso que me gusta escucharlos, porque sus ideas generan respeto, aun cuando no nos gustan nada. A mí me gusta imaginarme un partido político de gente como ellos dos. Bah, qué partido politico, a mí me gustaría un mundo con gente como ellos dos. Porque conflictos políticos siempre van a haber. Y van a terminarse, y van a venir otros. Los pueblos, como la gente, tienen personalidad. Y todos sabemos que a veces no nos importan tanto las ideas de nuestros amigos, sino que sean sinceros y coherentes consigo mismos. A la larga esas amistades duran más que algunos romances ideológicos. Lo mismo con los pueblos.

Esto no quiere decir que las ideas políticas no tengan importancia, ni que derecha e izquierda sean lo mismo. Pero sí quiere decir que ninguna plataforma política vale más de tres pesos, si no está basada en una actitud ética e ideológica coherente. Y por el contrario, una postura política sincera y libre de intereses es valiosa aun cuando no sea de nuestro agrado. Las ideas políticas, recordemos, son el medio. ¿De qué nos sirve una paz humillante, o una guerra sin objetivos? La paz y la guerra también son medios. Yo se cuál prefiero, pero ninguno me sirve si hay que engañar a todos para llevarlo a cabo, porque después hay que seguir viviendo con la vergüenza a cuestas. Por eso, cuando alguien tiene una postura franca y la dice sin vueltas, de lo que más me convenzo es que Serrat tiene razón: "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio". Hasta el mes que viene.

Diccionario

Irit Linur: Escritora israelí identificada con la izquierda y con el feminismo. Ella y Orbach fueron los primeros integrantes de "Hamilá Haajaroná".

Ieshivá: Institución donde los jóvenes reciben una educación centrada en los temas religiosos.

Shirat nashim: "Canto de mujeres". Entre los jaredim está prohibido escuchar la voz femenina cantando.

Mitnajel: Colono. Israelíes, en general de derecha, que se asientan en los territorios ocupados en la Guerra de los Seis Días, con el objetivo de complicar su devolución en caso de que se firme un tratado de paz.

Yediot Ajaronot: El diario de más difusión de Israel.

Hamilá Haajaroná: "La última palabra". Los primeros integrantes fueron Orbach y Linur. Después se fueron agregando otros, y se van turnando durante la semana, siempre de a dos.

Galei Tzahal: La radio del ejército. Tradicionalmente muy identificada con la izquierda intelectual.

Jaredim: Religiosos ultraortodoxos. En general no sirven en el ejército, ni aceptan la existencia del Estado de Israel.

Sionistas religiosos: Cumplen con la mayoría de las mitzvot, y llevan una vida religiosa. A diferencia de los jaredim, reconocen la existencia del Estado de Israel, y gran parte sirve en el ejército. Su partido político, el Mafdal, es de orientación derechista, apoya la democracia, y la mayoría de sus integrantes son ashkenazim.

Ashkenazim: judíos de origen occidental.

Gidi Gov: Cantante Israelí. Formó parte de Kaveret, y tuvo un programa de televisión muy exitoso. Muy identificado con la izquierda. Dos veces por semana conduce con Orbach el programa "Hamilá Haajaroná"

Eli Ishai: Líder del partido político Shas. Shas representa a los judíos religiosos de origen oriental (Siria, Egipto, Jordania, Irak, Marruecos). Hoy cuenta con un 14% de las bancas del parlamento israelí.

Torá: Pentateuco, los cinco Libros de la Ley.

Halájico: Según la Halajá, ley judía. Reglas que los judíos creyentes deben seguir.

Goi / Goiá: En ídish , no judío.

Ehud Barak: Ex primer ministro, perteneciente al partido Laborista.

Ariel Sharón: Actual primer ministro. Pertenece al Likud, partido de derecha.

Línea Verde: La línea imaginaría que divide al territorio israelí de los territorios ocupados según las líneas de armisticio de 1949.

Aviv Guefen: Ver artículo anterior.

Abu Mazen, Djibril Rajub, Mujamad Dajlán: Diversos dirigentes políticos palestinos, relacionados (según Israel) con actividades terroristas.

Um El Fajem: Ciudad árabe en territorio israelí. Sus habitantes no quieren ser parte del futuro estado palestino, y los palestinos no la han reclamado en las negociaciones.

Jazará Biteshuvá: Proceso a través del cual un judío laico adopta los preceptos y el modo de vida religiosos.

Kaveret: Grupo de rock israelí que en muchos aspectos revolucionó la música israelí. Gidi Gov era su principal solista.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine




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