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Un da en Netzarim

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Aportado por: Aizik
Fecha de creación: 2002-04-15 11:55:42
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Un día en Netzarim

En el ojo de la tormenta
Por Ezequiel Finkelberg

Para los medios de comunicación en el mundo, se ha vuelto un axioma que los israelíes son militares ocupantes y los palestinos, civiles a la defensiva. Por eso, cuando se trata de llegar a la Franja de Gaza, lo más lógico es cubrir a los tanques israelíes que entran y salen, por un lado, y a los civiles palestinos que sufren, por otro. Más allá quedan civiles israelíes que, equivocados o no, viven como pueden, y palestinos armados que juegan con ellos al tiro al blanco. Con uno de esos civiles, nacido en Uruguay, habló el autor de esta nota.


Soldados israelíes escuchan música árabe durante el descanso sabático. Esta no parece ser una imagen que ilustre muy bien el estereotipo de judío-colono-odia-árabes que tanto se aprecia en occidente cuando se habla de Judea, Samaria y Gaza.

Netzarim es un pequeño poblado de 50 familias ubicado en medio de la franja de Gaza y a unos 200 metros de la costa del Mediterráneo. Debido a su lugar estratégico y a los problemas de seguridad que debe enfrentar, Netzarim linda con una base militar israelí.

Netzarim ha tenido un lugar privilegiado desde que Arafat lanzara su última y más nueva batalla contra la única democracia del Medio Oriente. En los alrededores de este oasis judío comenzó la Intifada de Al Aqsa el 27 de septiembre de 2000 con la muerte del sargento David Biri (19 años) como consecuencia de una bomba en el cruce con la ruta, a 500 metros del pueblo. También en el mismo cruce, Mujamad al-Durrah, de 12 años murió al lado de su padre como consecuencia del fuego cruzado entre terroristas y el ejército. De tanto en tanto Netzarim recibe, en forma de morteros, regalos palestinos para su población .

Parece interesante entonces, revelar cómo es la vida allí y como piensan sus habitantes. Resulta comprensible que durante medio año de violencia los periodistas latinos no hayan tenido la posibilidad de acceder al lugar. La zona no se enfría prácticamente nunca y la barrera idiomática parece infranqueable: allí todos hablan hebreo además de otros extraños idiomas como inglés y francés. Además, las diferencias culturales entre civilizados periodistas que se ven como europeos (de la misma Europa que vio nacer a Hitler, Heider o Le Penn y a masacres como la de Bosnia-Herzegobina) y violentos colonos que quieren robarles la tierra a los palestinos, soninsalvables e impiden lograr una nota que muestre la forma de vida de sus pobladores. Así es como los periodistas eligen la ciudad de Gaza.

De Uruguay a la Franja de Gaza

Pero cuando todo parece justificar el comportamiento de los corresponsales ubicados en Israel, nos descubrimos cayendo una vez más en la trampa. Todo trabajador de los medios de habla hispana que haya deseado obtener información "del otro lado" podría haberlo logrado con facilidad y en un idioma común, puesto que el encargado de seguridad de Netzarim es uruguayo.

Lo llamaremos Iosi (nombre ficticio) por obvias razones de seguridad. Está casado y tiene cinco hijos, el más grande de los cuales apenas roza la cintura de los mayores. Iosi vive en una casa de tres ambientes que está ampliando luego que la familia creciera repentinamente por la llegada de mellizos, y accedió a una entrevista mientras planchaba ropa.

-¿Cómo llega un judío de Uruguay a Netzarim?

-Cuando nos casamos con mi mujer nos enteramos de Netzarim que estaba recientemente fundado, en 1994. Vinimos a ver el lugar donde en aquel entonces vivían 18 familias. Nos gustó el lugar y nos quedamos.

-¿Cuántas familias hay ahora?

-Cincuenta. Son aproximadamente cien adultos y trescientos niños.

Los números no parecen desacertados. Todo el ishuv (poblado judío) parece un gran jardín de infantes. Las casas están rodeadas de amplios patios tanto adelante como en su parte trasera que forman enormes espacios donde los niños corretean libremente.

-Estamos muy contentos con el lugar –continúa Iosi- Hay una buena armonía entre las familias y con la gente, es tranquilo... (se ríe). Hay buen ambiente para los pibes, tienen talleres luego del colegio, en fin, un ambiente sano.

-¿Qué le diría a las personas que se preguntan qué buen ambiente puede tener un niño creciendo en el medio de poblados árabes hostiles?

-Si miramos el mapa, todo Israel está en el medio de los árabes ¿no? Antes de que todo esto comenzara había una buena relación con la gente de Gaza. Las mujeres venían a comprarnos verduras. Prácticamente la vida gira en torno a la agricultura, aquí se plantan mangos, lechuga controlada sin insectos, repollo, etc. Yo trabajo en mis invernaderos de tomates Cherry que vendo al exterior.

Los Nuevos Pioneros

Iosi nos describe una situación que es vivida por muchos judíos en Judea, Samaria y Gaza. La naturalidad de vivir en la Tierra de Israel se percibe a cada paso. Ellos se ven a sí mismos como los jalutzim (pioneros) de fines del siglo XIX y principios del XX: trabajan la tierra, crean poblaciones en lugares que necesitan la mano del hombre para progresar y se ven como la primera defensa para el estado judío. La única diferencia que ellos perciben con aquellos tiempos es que ahora son hombres de derecha con sus plantaciones privadas y no kibutznikim de izquierda.

-Además, muchos hombres trabajan en otras ciudades como Ashkelon, Netivot –aclara Iosi-. Algunos chicos estudian también afuera. Aquí adentro hay una escuela primaria hasta cuarto grado pero los más grandes estudian en Dimona. Cada uno hace su vida normal, ¿entiende? Yo, además de los invernaderos, soy encargado de la seguridad. Organización, electricidad, trabajadores extranjeros que entran y salen, contactos con el ejército, etc. No faltan dolores de cabeza.

-¿Cómo le cambió el día a día la Intifada de Al Aqsa?

-Acá adentro no hay cambio. Está tranquilo. Afuera entramos y salimos con escolta militar. Uno se puede acostumbrar a eso también.

Puertas adentro, los pobladores intentan seguir su rutina diaria. Cuando sus padres se encuentran junto a los niños esto es lo que se aprecia. La fortaleza está a la orden del día. Sin embargo, ya solos, el tema de la seguridad es lo que prima. Se escuchan disparos de fondo y la gente intenta adivinar si son los soldados practicando tiro o las respuestas del ejército a los terroristas. Los tanques, por ejemplo, van y vienen rodeando el asentamiento bastante seguido. Los israelíes no se han acostumbrado a esto e intentan adivinar de qué rumbo provienen y hacia dónde se dirigen.

Los niños viven tranquilos, es cierto, pero ellos también sienten la diferencia. Puede escucharse entre sus frases las muchas ganas que tienen de ir al mar. Desde que comenzara la Intifada de Al Aqsa los paseos sabáticos a la playa, que se encuentra a 200 metros se hicieron más difíciles y ya hace mucho tiempo que no se acercan a ellas.

El ingreso y egreso puede impresionar al desprevenido. Los civiles son conducidos en ómnibus blindados o "safaris" (camiones a prueba de bala usados usualmente para transportar a la tropa). Nunca vehículos solos y siempre escoltados por delante y detrás.

La seguridad del lugar se ha extremado al máximo. Por eso no hay transportes públicos directos. El camino de entrada se realiza hasta el kibutz Saad, de allí se hace dedo hasta el cruce de Karni. Allí se cambia otra vez de vehículo y se espera la orden del ejército para que la entrada sea segura.

Desde la frontera que separa Gaza del territorio israelí previo a 1967 hay aproximadamente 3 km. El problema de seguridad que enfrenta Israel salta a la vista. Desde allí puede verse al norte Gaza, y más allá la ciudad israelí de Ashkelon. Las distancias son ínfimas. Aún no llegando a Netzarim y encontrándose a un par de kilómetros de dicha ciudad puede apreciarse de qué colores son los edificios más altos de Ashkelon.

Pero no hay que irse dentro de la Línea Verde para ver la vigilia constante que Israel debe tener sobre sus vecinos. Doscientos metros tanto a la derecha como a la izquierda del camino que conduce a Netzarim han sido literalmente aplanados. No hay árboles, edificios, pozos o desniveles. Ni siquiera existen arbustos. Todos son periódicamente removidos por tractores que eliminan todo escondrijo que pueda ser utilizado por los terroristas para disparar. Sólo sobreviven unas 5 casas flanqueando el camino. Antes había muchas más, incluso una estación de servicio palestina donde los israelíes iban a cargar combustible. Todos ellos fueron usados como plataformas de tiro contra vehículos israelíes y de ellos sólo quedan escombros.

Al lado de este mismo sendero, se encontraban también los dos edificios de siete pisos construidos en "las épocas de oro" de la Autonomía Palestina. Al llegar al terreno y ver los edificios, resulta difícil entender cómo ningún periodista de la prensa "objetiva" advirtió que el argumento palestino que afirmaba que eran "apartamentos de familias" es, cuanto menos, absurdo. Si bien el espacio de la Franja no es mucho, resulta cuanto menos sospechoso que estos edificios "de familias" hayan sido construidos a no más de 10 metros de la base del ejército en el cruce de Netzarim.

Por esa razón, cuando los terroristas comenzaron a disparar desde allí, los edificios tuvieron que ser dinamitados con explosivos colocados por la mano del hombre en sus bases y no mediante misiles desde helicópteros debidoal temor que el derrumbe destruyera también el asentamiento militar.

Posteriormente, incluso los escombros tuvieron que ser removidos porque en ellos también encontraban refugio los terroristas.

Todo esto se encuentra a medio camino entre Karni y Netzarim. A pesar de deshacerse de estos dos edificios, la vigilia palestina sobre las ciudades judías no ha cesado. La AP está terminando la última de cuatro torres de 15 pisos a 500 metros de Netzarim obteniendo una vista aérea privilegiada.

Nada de esto parece inmutar a Iosi, que no entiende a la gente que cree que debería vivir en ciudades más seguras como Tel Aviv. Inmediatamente responde que allí cuando hay atentados muere gente y decenas son heridos. En Netzarim hasta ahora no hubo ni un muerto. Tampoco hubo heridos

¿Quién vive más seguro?

Así es el idealismo de Iosi que, con cinco hijos, su casa en construcción, su búsqueda de un lugar tranquilo para sus "pibes", sigue incólume.

-¿Cuáles son tus proyectos?

-Seguir construyendo. Pedí permiso para construir más invernaderos. En este verano seguimos creciendo, entraron más familias al poblado. Seguimos adelante.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine



Algunas evaluaciones hechas por los miembros de Jinuj.net:

Autor Fecha del mensaje

  yolaus 29/11/2003 5:53 PM
es descriptivo pero carece de profundidad. No se cuestiona la
necesidad de estar ah y si realmente es importante para Israel
ese asentamiento.

Ver todos los comentarios hechos por otros usuarios. (1 comentarios)

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