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Diario de un cineasta que espera - Entrevista a Tawfik Abu Wael - Segunda parte

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Aportado por: Aizik
Fecha de creación: 2002-04-14 21:02:12
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Diario de un cineasta que espera - Entrevista a Tawfik Abu Wael - Segunda parte

Cultura israelí
Por Ariel Bercovich


Presentamos aquí la segunda y última parte de la entrevista realizada con el cineasta árabe israelí Tawfik Abu Wael. Con ella se cierra también una trilogía, que se iniciara con el cantante definible como judío y laico Aviv Guefen, y con el conductor radiofónico Uri Orbaj, definible como religioso nacionalista. Los riesgos del etiquetamiento étnico religioso no disuaden al autor del desafío de intentar recorrer los vericuetos de una identidad israelí aún -y tal vez por siempre- en gestación.

Política

A: Los acontecimientos de los últimos meses lograron confundir a muchos artistas cuya posición con respecto al proceso de paz era totalmente clara. ¿Cómo influye todo este lío en las musas, en tu caso? ¿Da más ganas de crear, o por el contrario, confunde y deprime?


T: A mí personalmente no me confunde ni me deprime. Los últimos disturbios fueron para muchos un baldazo de agua fría que destrozó el sueño de la integración de los árabes en Israel. Pero la sorpresa fue mucho mayor entre el público judío. Al público árabe los disturbios y sus consecuencias (13 jóvenes árabes-israelíes murieron en enfrentamientos con la policía israelí) no lo sorprendieron. Simplemente hasta hoy ambos grupos vivieron en un estado de negación, y de pronto toda esa fantasía se derrumbó. La prueba está en que cuando en el año '76 hubo disturbios parecidos, el público árabe instituyó el "Día de la tierra" y en general su reacción fue mucho más fuerte. Esta vez, a pesar de la represión policial violenta, el público árabe no reaccionó. La dirigencia árabe no se anima siquiera a organizar manifestaciones dentro de las ciudades mismas, como Um El Fajem, por miedo a que se convierta en un enfrentamiento con la policía.


A: Ahora quiero que me definas algunos conceptos. El primero es "israelidad".


T: Es un invento estúpido, que en mi opinión no existe realmente.


A: Okey, no existe, pero ¿qué es?


T: Mirá, yo miro a mi alrededor, y no se qué es "israelí". ¡Que alguien me explique qué es ser israelí! Israelí es un rumano con su cultura rumana, y un sefardí con su cultura sefardí, y la cultura marroquí, y la ashkenazí. La cultura son muchas cosas: es tradición, costumbres, música, comida. Cuando yo miro a mi alrededor veo una sociedad ecléctica.


A: Sin ninguna conexión entre sus grupos étnicos...


T: Sí, no hay ninguna conexión real entre los grupos. Y ni hablar de los árabes a los que se los trata de incluir a la fuerza dentro de la categoría "israelí". Por eso yo creo que la "israelidad" es algo que la elite judía ashkenazí intentó imponer a la fuerza, pero no deja de ser un invento, y no existe en la realidad.


A: Judaísmo.


T: El judaísmo es una religión, una cultura, y muchas cosas buenas más. En las religiones hay profetas que fueron gente revolucionaria, gente grande que sabía dónde vivía, y que intentó cambiar las cosas. El judaísmo es parte de esa historia, y al ser la primera religión monoteísta, tuvo mucha influencia sobre las religiones cristiana y musulmana. En definitiva todas las religiones monoteístas comparten la misma historia, sólo que cada una la escribió de un modo diferente.


A: Esta definición no tiene el tono peyorativo de tus definiciones anteriores…

T: Por supuesto. El judaísmo es una religión que tiene su encanto, y su belleza. Bueno, yo no nací judío, nací musulmán. No hay ninguna razón para que tenga algo en contra del judaísmo.


A: Árabes israelíes.


T: Yo antes que nada me pregunto, ¿qué es un árabe israelí? No existe. El ser árabe es una identidad. Por eso hay árabes musulmanes, árabes cristianos, e incluso árabes judíos. Cuando yo observo a los árabes que viven en Israel, veo que son iguales a los demás árabes: Tercer Mundo con todos los complejos tercermundistas. Un pueblo para el que la continuidad es más importante que la identidad personal. Lo único que le importa es arreglarse económicamente. Un pueblo sin fuerza para pelear por sus propios derechos. Esa conformidad es típica de los países árabes.


A: Un segundo, ¿esta definición te incluye también a vos?


T: ¡Claro que me incluye a mi!


A: Porque la situación que vos describís es muy pesimista. ¿Esto es cierto también acerca tuyo, o vos consideras que lograste escapar de esa situación?


T: Yo intenté algo diferente, pero fue una decisión personal. No fue una medida política. Yo no soy tan santo. Simplemente quise sentirme mejor conmigo mismo.


A: ¿Pero es una solución que recomendarías a otra gente?


T: No sé si recomendar es la palabra. Pero sí sé que es bueno que cada cual logre desarrollar su individualidad.


A: Supongamos que te fuese posible cambiar cosas a gusto. ¿Cómo ves al Israel ideal?


T: Yo no creo que el problema sea entre árabes y judíos, sino entre oriente y occidente. Yo creo que el enemigo hoy en día es el interés económico occidental. Por eso la solución ideal pasa por que se produzcan revoluciones.


A: ¿Qué clase de revoluciones?


T: Del tipo que ocurrieron en el Tercer Mundo. El mundo árabe vive ya 500 años dominado. Es necesario que de una vez por todas se haga cargo de sí mismo. Pero yo no creo que esto pueda suceder de un día para otro. Estoy hablando de un proceso lento en el que la educación y la cultura juegan un papel muy importante. Por eso, por lo pronto esta idea no pasa de ser una utopía. Pero cuando ocurra, y yo creo que ocurrirá, va a cambiar la relación de poderes en el Medio Oriente.


A: ¿Qué papel juegan los árabes israelíes en estas revoluciones que me describís?


T: Mirá, yo no creo que Israel sea algo eterno. Yo creo que las razones que llevaron a la creación del Estado de Israel caducarán en algún momento. Hoy por hoy la dinámica del mundo occidental apoya la existencia de Israel, porque éste les brinda servicios tácticos con respecto al mundo árabe. Cuando este interés se agote, el apoyo se terminará también. Pero no sólo Israel dejará de existir. También Jordania es un invento, y Siria es un invento, y todos esos estados son un invento. Algún día, quizás en 100 años, todo el mundo árabe se unirá para preocuparse de sí mismo, construir una nueva sociedad, fuerte y desarrollada, que podrá detener el abuso del occidente. Y esta será una zona en la que podrán convivir todo tipo de religiones: cristianos, musulmanes, judíos...


A: Me alegro que nombres a los judíos, por que justamente te iba a preguntar qué sería de su identidad, teniendo en cuanta que si se anexaran al mundo árabe serían una minoría sin demasiado poder de influencia.


T: También los drusos son minoría, y los cherquesíes y también los cristianos. Yo creo que cada pueblo tiene derecho a expresar su identidad. Pero el nacionalismo está deformado, porque en definitiva no hay entre nosotros ninguna razón para que exista un conflicto nacional. Musulmanes, judíos , y cristianos vivieron en paz durante siglos. Lo que sí creo es que es antinatural que 5 millones de judíos influyan como hoy sobre el destino de una zona completa, con una historia propia, y cientos de millones de pobladores.


A: Entonces tu solución ideal es crear una nueva nacionalidad, que podría llamarse árabe, y sus características principales sean musulmanes, bajo la cual vivan todos los pueblos de la zona...


T: No importa cómo se llamará la nacionalidad. Lo que yo digo es que en vez de pelear contra Israel, los países árabes deberían preocuparse de construir pueblos verdaderos, que se hagan cargo de sí mismos.


A: Bueno, en este caso me permito desearte ¡buena suerte!


Este reportaje cierra una especie de trilogía. Digo una especie, porque para poder hablar de trilogía hecha y derecha tengo que caer en la utilización de un arma peligrosa: el estereotipo. Pero digamos que, a grandes rasgos, Aviv Guefen, Uri Orbaj, y Tawfik Abu Wael representan las principales posiciones socio-políticas israelíes. El primero representa a la izquierda más radical, que aún cree en una paz amistosa, y lucha por un país democrático y laico. El segundo representa a la derecha sionista, que cree en una paz fría, y en una democracia con ciertos límites. Con el tercero ya empiezan los problemas. ¿Existe una ideología árabe israelí? Voy más allá. ¿Existe una identidad árabe israelí?. Y si no existe, ¿tendría que existir? Yo no creo que sea ningún secreto que Tawfik no se siente israelí, o al menos no lo que la mayoría judía quiere de un israelí. Y no es muy aventurado pensar que esta es la situación de una gran parte del público árabe en Israel.

Cuando el israelí judío promedio lee esto que acabo de escribir, su primera reacción es de indignación: "¿Cómo es posible que un ciudadano israelí no se sienta identificado con su país?!". La segunda reacción, con un poco de suerte, es de liberalismo: "Israel es una democracia, y por lo tanto cada cual puede sentir lo que quiere". Este axioma que a primera vista parece justo y hasta bondadoso, esconde bajo su liberalismo la raíz de la crisis de identidad que los árabes de Israel atraviesan. Porque los árabes israelíes recibieron derechos, y cédula de identidad, y palmadas en la espalda. Pero el establishment israelí nunca se tomó el trabajo de mantener un diálogo social o cultural con ellos, y todo el lejano respeto hacia sus costumbres e ideas fue también el modo de evitar confrontarlas.

El octubre pasado tuvieron lugar en varias ciudades árabes de Israel manifestaciones violentas, y se produjeron fuertes enfrentamientos con la policía. Estos enfrentamientos, más allá de sus consecuencias inmediatas (13 manifestantes muertos), provocaron un cambio radical en la relación entre árabes y judíos: la indiferencia se transformo en rabia. Rabia violenta y prejuiciosa. Pero este confrontamiento que en primera instancia es muy malo, puede ser, en el marco de una visión más amplia, una buena señal. Así como la indiferencia de nuestros enemigos es a veces una bendición, la de nuestros compañeros puede ser una condena. Después de todo, hay que ser muy inocente para creer que todas esas rabias y frustraciones nacieron a causa de las manifestaciones. Las rabias siempre estuvieron ahí, simplemente nadie hablaba del tema. Y lo que provocaron las manifestaciones fue justamente que por fin se hablase del tema.

Por eso la próxima vez que alguien se pregunte "¿cómo es posible que un ciudadano israelí no se sienta identificado con su país?", sería bueno escuchar qué tiene para decir el ciudadano en cuestión. Porque en definitiva, yo no creo que exista alguna razón para que árabes y judíos se odien, pero aun si la hubiese, lo mejor sería saberla de una vez por todas. Y para eso hay que acercarse y preguntar. Yo no puedo prometer que la respuesta nos guste, algunas de las respuestas de Tawfik son huesos duros de roer. Pero sí puedo asegurarles que entre la verdad más dura y el prejuicio, mejor es la verdad.

Cuestionario Ping-Pong, sobre el final

A: Dame una razón para quedarse en Israel.


T: Hay acción.


A: Dame una razón para irse del país.


T: Hace mucho calor.


A: ¿Ya pensaste en algún lugar más fresco?


T: Todavía no.


A: Un libro que hay que leer.


T: "Pan angosto" de Muhamad Shukri


A: Una película que hay que ver.


T: ¿Puedo decir directores?


A: Podés.


T: Tarkowski, Bertolucci, los hemanos Tavianni.


A: ¿Que preferís, té o café?


T: Café.


A: ¿Pan o torta?


T: Pan.


A: ¿Día o noche?


T: Noche.


A: ¿Montañas o playa?


T: Montañas.


A: Hoy por hoy, ¿dónde queda tu casa?


T: Mi valija es mi casa.


A: Un dicho árabe.


T: "Si al fin te enamoras, enamórate de la luna, si al fin robas, roba un camello"


A: ¿Quién sos?


T: ¿Quién soy? Soy Taufik, una persona, mi historia, paseando por el mundo. Taufik.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine



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