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Janusz Korczack: Si el hombre volviera a ser nio

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Aportado por: Aizik
Fecha de creación: 2002-04-14 15:32:59
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Si el hombre volviera a ser niño

Homenaje a Janusz Korczack
Por Mario Ber

Las dimensiones de este educador y médico polaco, que fue famoso entre todo el público de su país, y no sólo el judío, por su literatura infantil y por sus revolucionarias reformas y prácticas educativas, lejos de reducirse se agigantan con el tiempo. Su casi mitológica negativa a salvarse de la muerte nazi lo coloca a la cabecera del panteón de héroes de nuestra época más negra.


Médico pediatra judeopolaco. Famoso en el mundo por su aporte de teoría y práctica por decenios acerca del autogobierno de grandes grupos de niños y jóvenes en instituciones estatales o privadas, en condiciones muy exigidas.

Educador que descubrió y aplicó nuevas prácticas en la conducción de educandos que vivían épocas de crisis en lo familiar, social, político y en lo nacional.

Humanista extremo, no olvida al niño en los hombres, sus ideas peculiares, su realidad despegada de sus mayores, fundamentalmente en épocas de cambio y, sobre todo, al hombre en los niños, en la medida que sus ideas conforman un humanismo infantil.

Famoso por decidirse a acompañar a sus educandos del gueto de Varsovia a la muerte, decidida por la administración nazi.

Sus opiniones valen y viven en este nuevo siglo XXI en Argentina y Latinoamérica, cuando se nos dice que mucho más de un tercio de la población se encuentra muy por debajo de los índices mínimos de confort, salud y trabajo, cuando la institución familiar tambalea en grandes capas de la población como contenedora de necesidades básicas, de amor y comprensión.

Surgen en forma inarticulada a veces, nuevas instituciones como comedores públicos, familias sustitutas, incipiente acción de las organizaciones no gubernamentales, valiosa pero escasa acción estatal, provincial y municipal, escuelas donde sus abnegados maestros sustituyen cada vez más la necesaria enseñanza por actividades centradas en la supervivencia y barrios enteros donde jóvenes y niños pasean su mal acompañada y escasamente dirigida soledad.

Korczack no se negó nunca ni postergó decisiones en lo político. Acompañó los procesos que afectaron a su patria, Polonia, con tomas de posiciones sucesivas, conforme a las exigencias de la época y a la experiencia de mil años de convivencia judeo-polaca.

Los judíos participaron como tales en más de 80 años de rebeliones contra el yugo zarista, que había invadido y ocupado su patria, en distintos momentos de los siglos XIX y XX.

Korczack, nacido Goldszmit, se incorporó al movimiento socialista estudiantil en los primeros años de su experiencia universitaria. Pero no se limitó a una actividad partidista. Se proletariza, decide vivir la experiencia del trabajo como obrero industrial en las afueras de Varsovia. Trabaja en la fábrica dieciséis horas diarias. Convive con un grupo de trabajadores solteros pero de a poco se va interiorizando, por encuestas someras que organiza acerca de la vida de las familias vecinas, y de los niños, cómo vivían, cómo se educaban.

Retorna a la actividad universitaria sin retirarse de la política. Toma posiciones en el movimiento socialista polaco, de donde surgirían luego, por otros caminos, Rosa Luxemburgo e Isaac León Péretz, el gran escritor en ídish, modesto empleado de la Kehilá varsoviana por esos años.

Enamorado del mundo infantil

Tiene una temprana vocación por conocer a fondo el mundo infantil y comienza a concretarla escribiendo cuentos y fábulas con chicos como protagonistas, que serían más tarde el antecedente del libro "Si yo volviera a ser niño".

Sigue estudiando hasta recibirse de médico pediatra y hace residencias varias en distintos lugares de Europa, conociendo en uno de ellos, en Suiza, a quien sería el gran amor de su vida, Stefa, con quien compartiría luego en 1912, la recreación de un gran orfanato judío en Varsovia.

Es movilizado a la guerra ruso-japonesa en 1904-5, combatiendo como asistente médico.

Son valiosísimas las páginas de este humanista en armas donde describe y rechaza la modalidad humana de máxima destructividad, la guerra.

Al regreso de los combates, en 1906, es nombrado médico en el antiguo Hospital de Niños. Comienza otra etapa febril en su vida.

Sin abandonar sus concepciones socialistas milita en el movimiento nacionalista polaco. Recuérdese que lo obligaron a luchar en la guerra ruso-japonesa. Su patria, colonizada, poco o nada tuvo que ver con una disputa territorial que consumió dos largos años de su vida y cientos de miles de vidas humanas.

A su retorno de la guerra comienza a visitar niños enfermos.

Y aquí se le presenta lo que sería una de las grandes elecciones de su vida: confronta a niños enfermos pero sobreprotegidos, habitantes de enormes casonas, con niños de los barrios bajos de Varsovia, enfermos y hambrientos, afectados por las grandes enfermedades sociales, falta de aguas potables y sistemas cloacales, sometidos a una constante reubicación domiciliaria, por las grandes migraciones, internas y hacia el exterior, hijos de padres desempleados y abiertos a cuanta epidemia se solazara con ellos.

También la presencia de muchos huérfanos, originados en las continuas guerras e invasiones, que todavía en esas épocas se contaban por miles.

También fue movilizado en el ejército ruso como capitán-médico, durante los primeros años de la Primera Guerra Mundial.

Una guerra cruel, todavía de baja tecnología, donde el factor humano era la fuerza que movía las batallas, produciendo millones de muertos, heridos, discapacitados y... jóvenes y niños solos y abandonados.

Y elige. Opta por los pobres y desamparados.

Pero esta vez su opción no se apoya en cuentos y novelas. Se dedicará a personas concretas y con nombre.

Durante algunos años participa en la creación de colonias para niños obreros, en los marcos del partido socialista. Pero incluso en ese medio sus ideas eran rechazadas por ser "demasiado" revolucionarias.

La asamblea soberana de niños

Elabora y presenta ahora una pedagogía basada en la acción, en la experiencia en el orfanato, recibiendo influencias del pedagogo ruso Makarenko, y del viejo suizo Pestalozzi.

Coincide con el transitado y hoy casi desconocido Makarenko en postular principios democráticos en la institución infantil (Janusz), para adolescentes (Anton Semiónovich); coinciden en la importancia de la disciplina y el trabajo en el ámbito de la educación, opuesta al irrestricto uso de la libertad en experiencias como la Summerhill, británica, o las más recientes de Cooper, influido por el moderno psicoanálisis.

En 1919 acepta la dirección de un viejo y enorme edificio, perteneciente a la kehilá (comunidad judía) varsoviana con cientos de jóvenes maltratados y casi enfermos a quienes ayuda a sentar las bases de una democracia de los niños. Crea una república con instituciones, órganos de control, justicia propia y fundamentalmente con apropiación y distribución justa de responsabilidades.

La asamblea se dictó un código de conducta que se mantuvo vigente durante casi 25 años (por supuesto, modificada por cada generación).

Al describir a un médico y maestro de estas características podríamos concluir que se trataba de un amargado, inadaptado a la sociedad de su época, pero en realidad se trataba de una persona afable, jocosa, amable pero también rigurosa en sugerir la aceptación de los castigos que imponían a veces las asambleas, soberanas, que incluían a veces, hasta la expulsión de la comunidad.

No quiso actuar nunca como el "Sr. Director", sino que se comportó siempre como un compañero más.

Volviendo a lo político, corresponde destacar dos hechos en la historia polaca: a fines del siglo XVIII, cuando la zarina Catalina la Grande conquista Polonia, gracias a la debilidad del último rey Estanislao, se crea un ejército campesino dirigido por el héroe nacional Tadeusz Kosciusko.

Junto a ellos combatió un batallón judío bajo el mando del coronel judío Bérek Joselévich (el famoso Iosl Ber). Pregunte el lector a sus padres o abuelos. La consigna de este batallón fue: "Por nuestra y vuestra libertad"

A fines del siglo XIX el poeta nacional Mickiéwicz huye de la guerra de Crimea, llega a Constantinopla y organiza dos ejércitos, uno para luchar contra los invasores zaristas rusos, y otro de voluntarios judíos, parar lucha por la redención de Eretz Israel.

También el suizo Henri Dunant, creador de la Cruz Roja Internacional, propondría la creación de un ejército similar.

Estos antecedentes son los que lo llevarán en esta época a aceptar algunos postulados del Movimiento Sionista, viajando varias veces a Israel, produciendo algunos libros sobre su visita y sugiriendo a algunos de sus egresados la aliá kibutziana.

(Quedan aún en Israel ex alumnos de las instituciones Korczack).

Publica por esa época unos libros de temática religiosa, "Plegarias de gente que no reza", pero respeta profundamente a sus alumnos que sí lo hacen, y les crea un marco para la expresión de su religiosidad.

El éxito marca esta etapa. Pero no así la comprensión general.

¿Quién teme a los niños?

Korczack envía un proyecto de ley, coherente con sus principios, de crear un "Día del Niño", consistente en entregar un mismo día del año la dirección de los municipios a los niños.

El gobierno rechaza la iniciativa, publicando el autor una solicitada en los diarios donde los acusa de temer que los chicos demuestren más capacidad que ellos para manejar el país. Y si no más capacidad al menos más honradez. Y hay quienes tienen mucho miedo de esto último, hasta hoy…

Korczack se plantea en alguna oportunidad su mudanza a un kibutz y el estudio de la experiencia de vida colectiva.

Pero otras realidades vuelven a perturbar la historia polaca. El afianzamiento del hitlerismo y el resurgimiento del antisemitismo en Polonia, Hungría y Rumania afectan y tensan las relaciones internas del establecimiento y la interacción con lo exterior.

Se plantea en una carta de 1937: "Me avergüenza tener algo que comer mientras sé que hay tantos niños hambrientos. Me repugna sonreír mientras a mí alrededor veo tantas caras jóvenes atormentadas... Toda mi vida prediqué respeto al niño, y ¿quién respeta hoy al ser humano?"

Comparte el destino del gueto con sus alumnos, que ahora llegaban por miles, solos y hambreados.

Y corresponde negar la hollywoodense fantasía de la oferta nazi de salvarlo como expresión de respeto a su fama y jerarquía moral, mientras llevaban a sus chicos al matadero.

Lo real de la historia es que la noche antes del traslado de la institución íntegra a Auschwitz, Korczack había salido a negociar alimentos y ropas para sus chicos con contrabandistas de fuera del gueto. La escena real es que a su regreso pide ser agregado al cargamento del vagón pronto a partir hacia la muerte.

Recordar a Korczack no es una efemérides más, sino el reconocimiento a un Justo, a un hombre de su época.

Declaración de los Derechos del Niño

De Janusz Korczack
(1879-1942)

* El niño tiene derecho al amor: "Amad al niño, no sólo al vuestro".
* El niño tiene derecho al respeto: "Pidamos el respeto hacia los ojos brillantes, las frentes lisas, el esfuerzo juvenil y la confianza. ¿Por qué unos ojos apagados, una frente arrugada, cabellos grises mal peinados, o una fatigada resignación exigirían un respeto mayor?"
* El niño tiene derecho a las mejores condiciones para su crecimiento y su desarrollo: "Pedimos que sean suprimidos el hambre, el frío, la humedad, los olores nauseabundos, la superpoblación, la masificación".
* El niño tiene derecho a vivir en el presente: "Los niños no son las personas de mañana, son las personas de hoy".
* El niño tiene derecho a ser él mismo o ella misma: "Un niño no es un billete de lotería, destinado a ganar el premio mayor".
* El niño tiene derecho a equivocarse: "Renunciemos a la ilusión de tener niños perfectos".
* El niño tiene derecho a ser tomado en serio: "¿Quién pide su opinión o su consentimiento al niño?"
* El niño tiene derecho a ser valorado por lo que es: "Al niño, por ser pequeño, se le da poco valor."
* El niño tiene derecho a desear, pedir, reclamar: "Con los años, la distancia entre las demandas de los adultos y los deseos de los niños se distancian progresivamente".
* El niño tiene derecho a tener secretos: "Respetad sus secretos".
* El niño tiene derecho a una mentira, un engaño, un robo ocasional: "No se le da el derecho a mentir, a engañar, a robar".
* El niño tiene derecho a que le respeten sus bienes y su presupuesto: "Todos tienen derecho a hacer respetar su propiedad, sea cual sea la escasa importancia o valor".
* El niño tiene derecho a la educación.
* El niño tiene derecho a resistir las influencias educativas que entran en conflicto con sus creencias: "Es bueno para el género humano que seamos incapaces de obligar a los niños a abdicar de su buen sentido y su humanidad".
* El niño tiene derecho a protestar contra una injusticia: "Debemos acabar con el despotismo".
* El niño tiene derecho a tener un tribunal de niños donde pueda juzgar y ser juzgado por sus iguales: "Nosotros somos los únicos jueces de las acciones del niño, de sus movimientos, de sus pensamientos y sus proyectos. Yo sé que un Tribunal de niños es indispensable, que dentro de cincuenta años ni una sola escuela, ni una sola institución estarán desprovistos de él."
* El niño tiene derecho a ser defendido ante un tribunal de justicia especializado en la infancia: "El niño delincuente es todavía un niño... Desgraciadamente los sufrimientos generados por la pobreza se propagan como los piojos: sadismo, crimen, grosería y brutalidad se nutren de ella."
* El niño tiene derecho a que respeten su tristeza: "Ni que sea por la pérdida de una simple piedra."
* El niño tiene derecho a conversar íntimamente con Dios.
* El niño tiene derecho a morir prematuramente: "El amor profundo de la madre por su hijo debe dejarle el derecho a morir prematuramente, a tener un ciclo de vida de una o dos primaveras solamente. No todos los arbolillos se convierten en árboles".


Lectura recomendable: Futuras perspectivas de la educación moral, por Fritz Oser - O.E.I.

Bibliografía:

* Turkow Mark. 1967. Janusz Korczack, el apóstol de los niños. Buenos Aires.
* Apenszlak Pola. 1963. Vida y pasión de Janusz Korczack – Novela. Buenos Aires.
* Naranjo Rubén. 2001. Korczack, su vida . Edición conjunta Editorial Milá – Novedades Educativas. Buenos Aires.
* Documento Internet: Wer war Janusz Korczack. www.Pfaffenwinkel.de

Tomado de Hagshama E-zine



Algunas evaluaciones hechas por los miembros de Jinuj.net:

Autor Fecha del mensaje

***** manu_hl 19/10/2004 6:19 PM
Simplemente, Korczack es incomparable. Con solo leer unas lineas de sus obras o unos renglones de su vida, es suficiente para afirmarlo. Es un "madrij" ejemplar, al que todos tenemos que tener en cuenta a la hora de educar. Tiene que ser moneda corriente entre los madrijim.

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Excelente

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