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La BBC: Dime a quien juzgas (y a quien no) y te dire quien eres

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Aportado por: aizik
Fecha de creación: 2002-03-17 09:56:41
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Dime a quien juzgas (y a quien no) y te dire quien eres

La BBC y los judíos
Por el lic.Julian Schvindlerman


Cuando se trata de tendenciosidad en la cobertura y el maltrato hacia Israel en los medios de comunicación no israelíes, los laureles se los lleva la BBC de Londres. Su última hazaña fue la producción, en el marco de su programa Panorama, de un documental sobre la posibilidad de someter a Ariel Sharón a juicio internacional por crímenes de guerra, por su rol en la masacre de Sabra y Shatila en 1982. Con producciones de ese estilo, es justamente la ecuanimidad de ese imperio mediático el que queda puesto en tela de juicio.

"Nuestro film 'El Acusado' fue un ejemplo orgulloso de lo que Panorama hace mejor".

Fergal Keane y Mike Robinson, editores del programa Panorama de la BBC.

"J'accuse" A-la-BBC

El pasado mes de junio, la BBC difundió un documental fílmico que inmediatamente creó un escándalo internacional. Titulado "El Acusado", elevó el interrogante acerca de si el actual primer ministro israelí, Ariel Sharón, debía ser sometido a juicio internacional bajo cargos de crímenes de guerra a partir de su rol durante la masacre perpetrada por árabes-cristianos contra palestinos-musulmanes en los campamentos de refugiados de Sabra y Shatila, Líbano,19 años atrás.

El tema del documental —así como la oportunidad elegida para su emisión—naturalmente cubrió con un manto de legítima sospecha a todo el proyecto. ¿Por qué habría la BBC de estar interesada en insertar este asunto en la agenda mundial en momentos en que israelíes y palestinos están luchando no solamente en el campo de la batalla, sino, y no menos importante, en la corte de la opinión pública mundial? Obviamente, la respuesta yace en la misma pregunta: precisamente porque hay una batalla por la simpatía y apoyo mundial. La BBC pensó que tenía que tomar partido en esta cruel contienda mediática y actuó en consecuencia.

El mismo día que la BBC difundió por televisión su nuevo film, 28 sobrevivientes de la masacre de 1982 en el Líbano partieron rumbo a Bélgica con el objeto de iniciar acción legal contra Ariel Sharón. Esto, no sorprendentemente, fue acompañado por una intensa cobertura periodística mundial. Bajo la ley belga, las cortes locales poseen jurisdicción sobre violaciones a la IV° Convención de Ginebra respecto al Tratamiento de Civiles en Tiempos de Guerra independientemente del lugar de ocurrencia del evento o nacionalidad de sus partícipes. Recientemente, cuatro ruandeses fueron sometidos a juicio y sentenciados a entre 12 y 20 años de prisión bajo cargos de genocidio por las atrocidades cometidas en 1994 contra la minoría étnica tutsi. A partir de entonces, querellas fueron presentadas contra el presidente iraquí, Saddam Hussein, y el presidente de la Costa de Marfil, Laurent Gdagbo.

El documental de la BBC y esta acción legal presentada por palestinos-libaneses no son eventos desvinculados; ambos son parte de un blitz propagandístico palestino al que, parece, la BBC gustosamente ofreció sus nobles servicios. ¿Suena extraño? Preste atención a las siguientes palabras pronunciadas por Faid Abu Shimalla, el corresponsal de la BBC para su servicio en árabe en la Franja de Gaza durante el último medio lustro. La prensa, Shimalla declaró, está "lanzando la campaña [contra Israel] hombro a hombro junto con el pueblo palestino". Esto fue dicho el pasado mes de mayo en una ceremonia organizada por el movimiento fundamentalista Hamás para honrar a más de 140 periodistas palestinos, árabes, musulmanes e internacionales.

¿Justicia global?

La BBC y los palestinos parecen querer estar en la vanguardia de la movida en pos de la globalización de de la ley humanitaria internacional, y pueden no ser conscientes de la caja de Pandora que están abriendo. Según Alan Baker, asesor legal de la cancillería israelí, esto puede dar lugar a una situación en la que israelíes podrían elevar cargos contra Yasser Arafat y la OLP, chechnios contra el presidente ruso Vladimir Putin, argelinos contra el presidente francés (y ex soldado) Jaques Chirac, e iraquíes contra el secretario de estado norteamericano (y ex comandante militar) Collin Powell. El jeque Nasrallah del Hizbullah, el super terrorista Osama Bin Laden, líderes de la ETA, IRA y otras varias agrupaciones terroristas, dictadores tercermundistas (Pinochet, la Junta argentina et al), así como gobernantes árabes y musulmanes que en el pasado han masacrado (y hoy continúan abusando y oprimiendo) a sus propios ciudadanos, fácilmente podrían ser agregados a la lista.

Pero aquí emerge algo más interesante aún. Si tal como en el caso de Sharón, solamente estar conectado a incidentes asociados a crímenes contra la humanidad -en oposición a haberlos ordenado, planeado, cometido o propagado- es base meritoria de juicio, entonces, tal como han señalado el analista Manfred Gerstenfeld y el académico Shlomo Avineri, oficiales top de las Naciones Unidas claramente serían enjuiciables. Durante la intervención de la OTAN y la ONU en Yugoslavia miles de inocentes perdieron la vida como resultado de decisiones incorrectas y/o irresponsables. El egipcio Boutros Boutros-Ghali era entonces secretario general de la ONU y Kofi Anán el subsecretario general para operaciones del mantenimiento de la paz. ¿No debieran ser juzgados al menos por negligencia criminal?

En julio de 1995, serbios cristianos masacraron entre 6.000 y 8.000 bosnios musulmanes bajo las narices de tropas de la ONU. Los soldados de la ONU estaban al mando de un comandante holandés, quien -mientras los asesinatos estaban siendo cometidos- fue filmado brindando con el líder de las tropas serbias que efectuaron las matanzas. En Ruanda, Kofi Annan ordenó a un pequeño contingente de la ONU abandonar el área en cuanto el genocidio de los tutsis había comenzado. El gobierno belga hizo otro tanto, dejando a la minoría tutsi expuesta a la carnicería que se sucedió. Si Sharón puede ser sometido a juicio en Bélgica por no haber anticipado la masacre palestina, ciertamente debería haber mérito legal para juzgar en Bruselas a quienes ordenaron la evacuación de tropas de protección frente a masacres en curso.

Todo esto ilustra el enfoque selectivo y el juicio parcial de la BBC. Que, de todo un espectro de dictadores conocidos por su brutalidad, terroristas legendarios por las atrocidades que ordenaron ejecutar, e incluso diplomáticos directamente involucrados en decisiones que derivaron en decenas de miles de muertes, el imperio mediático británico haya elegido reciclar un episodio de 20 años de antigüedad para cuestionar a un hombre que ya fue juzgado por una comisión de investigación israelí y hallado "indirectamente responsable", es un testimonio elocuente a la tendenciosidad periodística y malicia política de la BBC.

La BBC, mentiras y videos

El documental en cuestión es tan tendencioso, tan abiertamente anti-israelí y tan absurdamente pro-palestino, que despertó la respuesta anticipada del establishment político-diplomático israelí. La cancillería emitió un comunicado llamándolo "distorsionador, injusto, e intencionalmente hostil". Un parlamentario del Likud lo tildó de "vicioso". Un diplomático acusó a la BBC de intentar orquestar un "tribunal televisivo". Otros optaron por recordarle a la organización británica que la revista Time perdió una querella presentada por Sharón por difamación 15 años atrás. En cuanto al propio Sharón, esencialmente permaneció en silencio sobre el particular.

En autodefensa frente al torrente de críticas que el polémico film generó, el periodista central en el documental, Fergal Keane, dijo que no sentía "más que desprecio" por quienes lo acusaban de ser pro-OLP, y agregó que "estamos siendo simplemente fieles a un principio básico. Es una obligación periodística cuestionar las acciones y pasado de quienes ejercitan poder". Si este es el caso, ¿por qué no producir un film documentando las atrocidades que la OLP cometió durante su estadía no invitada en el Líbano, lo que significativamente influyó en la reacción posterior de la falange cristiana? ¿Por qué no mostrar el barbarismo, la crueldad y el salvajismo que caracterizó a los hombres de Arafat en aquel entonces? Al menos en el marco de este film, ¿por qué no mencionar las violaciones, abusos, asesinatos y amputaciones de dedos de "niños enemigos" que las bandas de la OLP llevaron a cabo durante el período?

En honor a la verdad, el documental hace referencia a estas monstruosidades. ¿Pero cómo? Sólo a través de una frase al pasar que dura menos de tres segundos en un programa de 45 minutos. Sin mayor elaboración, sin entrevistas, sin fotos. Eso solo, una afirmación distante, "la OLP cometió atrocidades contra las falanges", una oración obviamente insertada para paliar criticas de parcialidad. Entre los expertos legales entrevistados figura Richard Falk, un conocido radical de izquierda famoso por su postura anti-israelí. Algunos de los israelíes entrevistados adujeron luego no haber sido informados de antemano por la BBC del tema real del documental. Pero por lejos, lo "mejor" de este film acontece cuando la BBC encontró útil mostrar una flameante bandera israelí, en primer plano, haciendo luego un zoom hacia la Estrella de David en la misma, inmediatamente después de haber shockeado a la audiencia con imágenes de las masacres. Si Ud. sospecha que aquí hay antisemitismo es porque, efectivamente, lo hay.

La BBC durante el Holocausto

Dado que la BBC parece estar inclinada a emitir juicios de valor sobre el pasado de terceros, quizás resulte apropiado echar una mirada al pasado de la propia augusta institución. Durante la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, la cobertura periodística de la BBC en torno a las condiciones horribles que los judíos sufrían bajo la opresión nazi fue críticamente insuficiente, sino imperdonablemente limitada.

Dicha cobertura fue por momentos tan baja que despertó fuertes quejas dentro del propio público gentil. Tal como Jeremy Harris escribió en un excelente paper académico para Yad Vashem (el Memorial del Holocausto en Jerusalem), en 1943 el parlamentario Locker-Lampson dijo al director general de la BBC que debía hacerse más para contrarrestar el creciente antisemitismo en Gran Bretaña, a lo que el oficial de la BBC insólitamente respondió: "...difusiones pro-judías empeorarían las cosas, dado que los antisemitas demandarían un derecho a réplica, algo que sería difícil de negar". Un año antes, cuando Sir Robert Vansittart, un diplomático vocalmente anti-alemán, denunció a través de los canales de la BBC que miles de judíos estaban siendo gaseados diariamente, la BBC tildó sus palabras de "propaganda al estilo Goebbels".

Entre las explicaciones más increíbles a las que la BBC recurrió para justificar su pobre cobertura de la situación de los judíos, esta de abril de 1943 merece especial mención: "El director general de la BBC", decía un memorandum interno, "considera que el tiempo presente no es oportuno para lidiar con el problema judío en nuestros programas". Para entonces, las noticias sobre los campos de concentración era bien conocidas. "Si abril de 1943 no era considerado un 'tiempo oportuno' para tratar el tema de la cuestión judía en la BBC", escribió Harris "entonces ¿cuándo sería un 'tiempo oportuno'?".

Esta actitud fue, en parte, resultado del esparcido antisemitismo en la organización británica. Sería exagerado afirmar que toda la BBC era antisemita, pero algunos de sus empleados, incluyendo a quienes gozaban de altas e influyentes posiciones, ciertamente lo eran. Tómese, por ejemplo, la siguiente razón presentada en oposición a que programas en hebreo fueron cada tanto difundidos en la BBC: "...programas en hebreo enfatizarían la nacionalidad judía de los europeos".

El autor del paper indica que a la BBC no le faltaban comprensibles—aunque injustificables— motivos para no publicar repetidamente el sufrimiento de los judíos en su programación. Tal como ellos adujeron, hacer eso confirmaría la absurda excusa nazi de que la guerra era por los judíos. La BBC también debía verificar la veracidad de las noticias para evitar difundir fábulas. Además, la BBC no quería perder credibilidad publicando lo que podía ser interpretado como propaganda británica. Y otras varias razones con asidero lógico podrían ser presentadas.

Sin embargo, la BBC era una fuente crucial de información para muchísima gente en el continente, alcanzaba enormes audiencias hambrientas de noticias; el tipo de noticia que podía salvarle a uno la vida. Fue precisamente por esta razón, Harris señala, que los nazis intentaron bloquear las transmisiones de la BBC en Europa Ocupada. De hecho, muchas personas fueron enviadas a campos de concentración, asesinadas, y aldeas enteras fueron penalizadas tan sólo por oír a la BBC.

No menos relevante es la dimensión moral del asunto. En palabras de Harris: "El tipo de guerra que la BBC eligió pelear no fue una cruzada moral, sino una guerra terriblemente mundana... la BBC falló, en su búsqueda por la verdad, en no reconocer su obligación contra la máxima libertad de expresión". Suficiente en cuanto al pasado de la BBC.

La BBC, corporación de cobertura tendenciosa

Esta institución mediática británica ya ha causado considerable daño al pueblo judío e Israel con su selectiva cobertura de la historia judía contemporánea. Ha llegado el momento de que preste debida atención a las palabras de uno de sus ex directores de administración de servicios externos, Gerard Manshell, y modifique sus malos hábitos: "La credibilidad implica exactitud, una cuidadosa distinción entre hecho y opinión, y un rechazo a permitir que consideraciones de conveniencia política afecten el juicio editorial".

Claramente, el espíritu de estas palabras no podría estar más grotescamente ausente en el comportamiento profesional actual de la BBC.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine  



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