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Reportaje a Ehud Banai: Extranjero y lugareo de toda la vida. Parte 1.

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Aportado por: Aizik
Fecha de creación: 2002-03-05 14:05:42
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Extranjero eterno y lugareño de toda la vida - Reportaje al cantautor Ehud Banai - Primera parte

Música israelí
Por Ariel Bercovich

Ehud Banai, perteneciente a un clan de artistas escénicos que alberga a actores, cómicos y más cantantes con su mismo apellido, integra también la generación fundacional de los cantores israelíes "pensantes", profundos. En esta entrevista exclusiva nos cuenta su historia, y acerca del su cambio de concepción religiosa, uno de los más insólitos de la vida cultural israelí.

Las Primeras Notas

-Bueno, para empezar, quiero que me cuentes la historia de tu vida.

Ehud Banai y su padre

-Mi padre nació en Jerusalem, y era descendiente de una familia que llegó desde Irán a fines del sigo XIX. Mi madre nació en Irán, y hizo aliá con sus padres cuando tenía cuatro años, en una de las olas de inmigración ilegal. Yo nací en el '53 en Jerusalem donde viví mis primeros años. Pero como mi padre era actor, y en la Jerusalem de esos años no había actividad teatral, nos mudamos a Ramat Gan. Allí crecí y viví la mayor parte de mi vida. Se puede decir que tuve una infancia estándar de la época, es decir escuela primaria, secundaria y después el ejército. Pero no todo era tan lindo. A fines de los sesenta, justamente cuando en Israel reinaba ese entusiasmo militarista que vino después de la Guerra de los Seis Días, a mí me empezaron a molestar ciertas cosas. Por un lado era el típico janij de el "Noar Oved" que quería ser un soldado perfecto y morir por el país. Por otro lado estaba muy entusiasmado con el Rock'n Roll, John Lennon, Bob Marley, que me hablaban de paz y amor. Empecé a comprender que había otras posibilidades. El conflicto entre esos dos Ehudes empeoró cuando entré al ejército y me mandaron a Sinaí. Nuestra misión era totalmente banal: construir un cerco. Una mañana empezamos a levantar los postes, y mientras estaba cavando uno de los pozos me di cuenta que el cerco iba a cruzar por la mitad de un territorio que pertenecía a los beduinos. En otras palabras, nuestra misión implicaba la expulsión de los beduinos de esa zona. Entonces empecé a hacer preguntas, y por supuesto no recibí ninguna respuesta. Años después descubrí que lo que estábamos haciendo era construir Iamit. La misma Iamit que fue destruida, y se volvíó a levantar, etc. Allí comenzó en mí una crisis entre el deseo de ser un joven israelí prototipo, y la sospecha de que había otra realidad. Y esa crisis llegó a su punto máximo en la Guerra de Iom Kipur. Por eso, cuando me liberé del ejército viajé al exterior, algo que hoy es muy común pero entonces era muy raro. Quería tomar un poco de distancia. Vagué por Europa un año, trabajé aquí y allá, y sólo cuando volví a Israel comprendí que lo que quería hacer era música.


-¿Cómo lo entendíste?


-La guitarra me acompañaba todo el tiempo como hobby, por diversión. Pero lentamente se fue convirtiendo en una actividad central en mi vida diaria. Quiero decir, de pronto comencé a invertir mucho más tiempo y esfuerzo en ella que en otras cosas. Cuando volví a Israel pensé: "Ojalá pudiese ser también mi profesión". Pero las cosas no fueron tan fáciles. Desde que volví hasta que la música se convirtió en mi profesión pasaron 10 años en los que trabajé de albañil, como obrero en teatros, viajé otra vez a Europa, trabajé de jardinero. Incluso me casé y tuve una hija. Recién a los 34 años llegué a un punto en el que dije, "Ok, soy un músico".


-Entonces a los 34 años te convertís en un músico profesional. ¿Pero desde cuándo te consideraste un artista?


-Te voy a contestar con algo un poco gracioso. Es algo que nunca le mostré a nadie. Pará que lo tengo por acá... Lo escribí cuando tenía 12 años. ¿Ves? Es mi cuaderno de 7° grado. Mirá lo que dice:


No me quiero parecer a los grandes escritores mundiales
Ni quiero ser un poeta especial y diplomado
Sino en estas líneas, con un estilo simple
Quiero contar lo que mi corazón siente
Escribir un poema triste y uno alegre
Sobre la belleza de la naturaleza y el hombre
Y canciones que sean recordadas
Y si en alguna hay algún error, sepan disculpar.


Esto es casi...


-¡Un manifesto!


-Exacto. ¡Es un compromiso para toda la vida! Pero te voy a decir algo. Entonces yo pensaba que iba a ser escritor o poeta, pero no músico. Le tenía mucho miedo al escenario. Justamente por el hecho de ser el hijo de un actor, lo natural hubiese sido que el escenario me atrajera. Pero no fue así y le escapaba todo el tiempo. En cierto modo a la música llegué por casualidad. Si este texto que te leí lo hubiese escrito a los 17 ó 18, hubiese dicho que quiero ser cineasta. A la música llegué cuando estaba en Europa. Estaba en Londres, y no conseguía trabajo. Así que para vivir de algo, empecé a tocar en el subterráneo. Y de pronto, casi sin querer, se fue transformando en una profesión.

Refugiados en su propio pa ís

-Me contaste que por parte de tu padre sos quinta generación en Israel, y por parte de tu madre sos primera generación. ¿Podés reconocer cómo cada una de esas partes influyó en tu infancia?


-Una vez alguien dijo algo sobre mis canciones, pero que es aplicable como definición de mi identidad. Dijo: "Por un lado hay en tu música algo muy muy israelí, y por otro lado algo que parece venir de muy lejos, de otro lugar". Esa es también mi sensación, yo me siento por un lado muy cercano a este lugar, y por otra parte me siento completamente extranjero.

Ir Miklat – Ciudad refugio
Música y letra: Ehud Banai
Fragmento

Antes que la llovizna se convierta en diluvio
Tengo que encontrar un portón abierto
Porque otra vez me vino el blues
Tengo que salir, tengo que moverme
Sobre el camino sinuoso entre Aco y Tzfat
En Tiberias sobre el muelle, bajo hasta Eilat
Salgo, me escapo
Busco una ciudad refugio.
-Es algo que también a mí me llamó mucho la atención. Cierto número de canciones tuyas expresa sensaciones como confusión, desorientación, y soledad. Por ejemplo en "Ciudad refugio", "Apresúrate por favor", "Despierto o dormido". Son canciones en las que escribís que no sabés adónde viajás, dónde estás, o que "esta no es mi fiesta". ¿De dónde vienen todas esas sensaciones?


-Creo que es una sensación muy israelí. Yo creo que en realidad todavía no descubrimos lo que es ser israelí. La creación de la israelidad es un proceso que todavía tiene lugar. Por eso en cierto sentido, a pesar de que se me considera un músico muy israelí, hay en mis canciones cierto aroma de inmigrantes, de refugiados. Y no es una sensación sólo mía. Cuando salió mi canción "Ciudad refugio", mucha gente se acercó y me dijo, "Yo también me siento un refugiado".


-Refugiados en su propio país...


-Sí, por que nosotros somos un país de inmigrantes. Es un hecho. Quizás alguno tiene unas raíces un poco más cortas que las mías, pero en definitiva, todos somos apenas un retoño. Mi mamá nació en Irán. La atmósfera que se vivía en casa de mis abuelos era muy lejana a lo que ahora llamamos israelidad. Ellos vivían en Jerusalem, pero como si todavía viviesen en Irán.

Bo Habaita – Volvé a casa
Música y letra: Ehud Banai
Fragmento

Una luz parpadea a través de las cortinas
Luna blanca cielo violeta
La sombra de un ala se arrastra
sobre los techos de los edificios.
El borde del cielo estás tocando
Torre central a pájaro, ¿me esucha?
¿Acaso todavía recordás adónde estás viajando?
-¿Y qué pasaba en tu casa?


-Mis padres ya fueron más "israelíes". Por ejemplo mi mamá no hablaba "pársit", que era su lengua materna, salvo con sus propios padres. En realidad había algo un poco histérico en su necesidad, y la de toda su generación, de ser tan israelíes. Todos hacían lo mismo, se comportaban igual, como en un kibutz gigante. A pesar de que era chico, sentía esa tensión, ese esfuerzo. Y la sigo sintiendo hasta hoy. Creo que estamos tratando de encontrarnos demasiado rápido.


-Si fuese psicólogo diría que el sentirse extranjero fue casi una reacción a la obsesión de tus padres de sentirse israelíes.


-Sí, pero hay algo más. Esa sensación que yo tengo de ser un invitado que está de paso, es también una sensación existencial. Cómo decirlo de un modo delicado... creo que vivo en una permanente conciencia de mi muerte. La idea de mi finitud me acompaña todo el tiempo. Me siento como pasajero de un tren en marcha. Hay una historia de un sabio que va a visitar a otro a su casa. Cuando llega allí ve que casi no hay muebles. Una silla, una mesita, y listo. Entonces el invitado le pregunta a su anfitrión: "Decime, ¿dónde están todos tus muebles?" Y el otro le contesta: "¿Y dónde están los tuyos?" "¡Pero yo estoy acá de invitado!" "Yo también", le contesta el dueño de casa.


-¿Y vos tratás de combatir esa sensación de algún modo?


-Sí, a través de las canciones. A través de las canciones trato de llegar a mis raíces perdidas. Es decir, no interpretar a la israelidad como el fenómeno sionista de los últimos 100 años, sino ir a buscar los orígenes mucho más atrás. Tratar de llegar a la primera vez que se pronunció la palabra "Israel", cuando Iaakov recibió ese nombre en la época del Antiguo Testamento. Es decir, ya que busco raíces, que sea hasta el fondo.

Libertad de Cultura

-Para mucha gente vos cumplís el rol de un guía espiritual. Quien gusta de tu música se identifica también con otros aspectos de tu persona, ya sea tu ideología, tus preocupaciones, tus miedos. ¿Durante el proceso de creación sentís el peso de esa responsabilidad sobre tus hombros?


-Sí. Yo creo que un artista debe hacerse cargo de su obra, y de sus declaraciones. Sobre todo en estos días de tanta confusión.

Iotzé la or – Sale a la luz
Música y letra: Ehud Banai

Esta canción empieza acá
Azul sobre la hoja blanca
No terminada, no siempre afinada
Esta canción empieza acá
Cruza la ciudad, sube a la montaña
Sigue sobre el mar, sigue también mañana
Corta el aire, entre la gente
Sale a la luz, a una vida nueva.
-Te pregunto porque hay cierta histeria entre tus seguidores acerca de la pregunta si estás volviéndote religioso o no.


-Bueno, yo creo que en la última entrevista que dí, "salí del Aron Hasfarim", del Armario de los Libros. Sí, estoy tomando los hábitos religiosos.


-¿Y cómo te parece que tu público, que es en su mayoría laico, recibe semejante noticia?


-Yo creo que bien, porque comprenden que no estoy atravesando un cambio drástico: que sigo cantando las mismas canciones, toco en los mismos lugares, que me sigo vistiendo igual, salvo la kipá. No tuvo lugar una revolución del tipo de Uri Zohar, y por eso no sienten mi acercamiento a la religión como una amenaza. Incluso hay algunos que dicen "Bueno, si él se interesa, quizás valga la pena ver de qué se trata..."


-¿Pero vos sentís que tu vida se puede dividir en un antes y un después?


-No, de ninguna manera. Te voy a decir más. La primera canción que mandé a la radio en el año '82 ya hablabadel tema. ¿Te das cuenta? Si la hubiese escrito hoy todos dirían: "Ya empezó a escribir canciones jasídicas, se volvió loco, ¿sobre qué más va a escribir ahora?!" Y yo pregunto: "¿Y sobre qué escribí hasta ahora?"


-Pero vos siempre decís que lo que más te gusta del proceso creativo es que durante ese proceso sos totalmente libre: no tenés 40 años, no sos casado, etc. La religión en muchos aspectos daña esa libertad. La religión pone límites.


-Depende en qué aspecto. En cuanto a la creación, no creo que sea así. La pregunta es cuáles eran tus límites antes. Es decir, si antes escribías cuentos pornográficos, entonces sí puede ser un problema.


-Pero Uri Zohar no hacía películas pornográficas...


-El hacía películas llenas de libertinaje y vulgaridad. Ese era el cine de Uri Zohar. Y sin embargo yo todavía me pregunto por qué dejo de hacer películas.


-¿Qué tipo de cine te parece que haría ahora?


-Muy bueno. Si en lugar de dedicarse a predicar en radios oscuras de Shas hiciese cine... Si dijese, "Bueno, hice películas un poco vulgares, pero ahora voy a hacer otro cine". Pero él abandonó su profesión completamente. ¿Y sabés?, yo incluso puedo admirar una persona que decide atravesar un cambio así en la mitad de su vida. Pero no creo que sea obligación. Es una decisión. Y digo esto por que hay gente que piensa que la Halajá prohíbe crear.


-No, pero sí limita la libertad de la creación.


-Yo nunca leí una Halajá que te prohíba hacer rock, o componer canciones.


-Ok. Entonces, ¿por qué los religiosos no hacen rock o escriben canciones?


-Antes que nada lo que decís no es cierto. Está Shai Agnón...


-Bueno, está bien, quizás puedas encontrar ocho artistas religiosos por cada dos mil quinientos artistas laicos. Pero yo no quiero hablar de números. Yo sólo pregunto si vos no ves ningún conflicto entre la libertad artística y la religión.


-Depende mucho del tipo de arte del que estás hablando. Si siempre tuviste cierta responsabilidad ética, entonces la religión no tiene por que molestarte a la hora de crear. Sabés, cuando empecé con este asunto de la religión, fui a consultar a varios rabinos. Y ellos me dijeron sin dudas: "Tenés que seguir tocando". Un amigo mío que también adoptó los hábitos religiosos decidió, en cambio, no volver a tocar música. Entonces lo llevé a un rabino, y el rabino le preguntó "¿Por qué no hacés más música?". Mi amigo contestó: "Porque donde voy a tocar hay mujeres". Y la respuesta del rabino fue: "Tocá con los ojos cerrados". Y hoy sigue tocando música.


-Pero es terribe, es una situación muy artificial. Es una persona religiosa que trata a la fuerza de mantener hábitos de una persona laica.


-¿Por qué?


-Si un músico sólo puede tocar con lo ojos cerrados entonces algo está muy mal.


-Si le molesta, que mire la guitarra. Es preferible a no tocar. Pero tocar no es un hábito laico. ¿Por qué decís que es mantener hábitos laicos a la fuerza?


-Es como si vos dijeses: "Bueno, yo me voy a volver religioso, pero no se preocupen, voy a seguir pareciendo laico".


-¿Qué quiere decir parecer laico?


-Vos sabés, tocar rock, mantener tu estilo de vida, salir a los mismos lugares, leer los mismos textos.


-¿Por qué esos son hábitos laicos?


-Es cierto, no es que sean hábitos exclusivamente laicos. Pero son los hábitos que tu público teme que pierdas si te volvés ultraortodoxo.


-Porque lo acostumbraron así. Y es un error. Yo no estoy atravesando ese proceso. Yo vivo con una mujer laica y respeto su modo de vida.


-Entonces no creés que tu acercamiento a la religión te limite artísticamente...


-No.


-No te pasó que estabas escribiendo una canción y de pronto pensaste "Esto no lo puedo escribir..."


-No.


-Bueno, espero que siga siendo así.


Diccionario:


Janij: Quien participa de las actividades de algún movimiento juvenil judío.

Noar Oved: Uno de los movimientos juveniles más populares en Israel, perteneciente a la corriente laborista.

Beduinos: Habitan en divesas zonas del sur de Israel. Cuando se declaró la independencia del Estado de Israel recibieron la ciudadanía israelí.

Iamit: Asentamiento en el Sinaí que fue desmantelado en 1981, luego de los acuerdos de Camp David entre Egipto e Israel.

Guerra de Iom Kipur: Comenzó el Día del Perdón del año 1973. Se la considera la guerra más traumática que la sociedad israelí atravesó, en parte porque destruyó el mito del ejército invencible que se había creado luego de la victoria en la Guerra de los Seis Días.

Parsit: Idioma persa.


Salir del Aron Hasfarim: Banai hace un juego de palabras entre "Arón hasfarim haiehudí" y "Latzet meaarón". "Arón hasfarim haiehudí", literalmente "el armario de libros judío", es la colección de libros que se consideran la bibliografía básica del pensamiento judío. "Latzet meaarón" significa literalmente "salir del armario", y es una expresión que se usa para describir la situación en que un homosexual reconoce públicamente sus preferencias sexuales. Al decir que salió del "Arón Hasfarim" quiere decir que reconoce públicamente que se está volviendo religioso.

Uri Zohar: Cineasta israelí que además era el líder de un movimiento artístico que incluía a Arik Einstein, y Shalom Janoj entre otros. Zohar era considerado uno de los artistas más liberales de Israel, y por eso produjo un shock cultural cuando declaró que se estaba volviendo religioso. Hoy es un religioso ultraortodoxo, abandonó por completo las artes, y desde hace dos años ejerce de predicador en una de las radios piratas de Shas.

Shas: Partido político israelí. La mayoría de sus votantes son de origen sfardí y respetan las costumbres religiosas.

Halajá: Conjunto de reglas que el judío observante debe cumplir.


Shai Agnón: Shmuel Iosef Agnón, escritor israelí religioso ganador del Premio Nobel de literatura.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine  



Algunas evaluaciones hechas por los miembros de Jinuj.net:

Autor Fecha del mensaje

****- namolinar 23/11/2006 4:08 PM
Bueno

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Excelente

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