Artículo
Jinuj.net / Artculos de Consulta / La Shoa, la Intifada, y la identidad juda catastrfica Estas accesando Jinuj.net como usuario invitado
No has hecho login a Jinuj.net. Utiliza esta forma para entrar al sistema.
Login:     Password:    
¿Olvidaste tu password?     Obtén una cuenta Gratis

La Shoa, la Intifada, y la identidad juda catastrfica

   Información general    Categorías    Resúmen   
Aportado por: Aizik
Fecha de creación: 2002-03-05 13:21:02
Administrar:
Calificacin: *****
Ver 1 comentario y 1 calificación
Comentar este artículo
Visitas: 2690

La Shoa, la Intifada, y la identidad judía catastrófica

Las clases de Sharona
Por Sharona Fredericko y Marcelo Kisilevski

Los autores de este diálogo, sentados en el polvorín de la Intifada y el terrorismo, critican la identidad judía por la negativa y llaman, citando al escritor israelí Amos Oz, a "recordar la historia judía no como pesadilla, sino como lección". Entre otros, se meten también con aquellos cuya identidad judía consiste exclusivamente en defenderse del antisemitismo y el antisionismo. En resumen, una nota crítica, para la polémica.


Sharona: Marcelo, esta vez vamos a cambiar la norma, y yo te voy a hacer la primera pregunta. Estamos a pocos metros de Sbarro, en la esquina de King George y Yaffo, el restaurante que fanáticos palestinos volaron, acabando con la vida de 14 personas e hiriendo a unas 80. Tú eres periodista, una profesión que a veces detesto pero otras aprecio. Sabes bien que el morbo vende, y también vende la victimización. Tú y yo, dos judíos, estamos sentados sobre la cumbre del morbo y la victimización con respecto a la situación en el Medio Oriente. Dado que realmente hay fanáticos terroristas, que de verdad quisieran hacernos pedazos, mi pregunta es si ustedes, los que pertenecen a la raza periodística, no gozan. Cuando escuchas que hay un atentado, ¿no hay un lugar en tí que se eriza de emoción y dice: "¡Oye, pero qué bárbaro, tengo una nota!"?

Marcelo: Provocativo lo tuyo. No cabe duda que si aquí hubiera paz y tranquilidad, como lo estuvo durante algún breve período en los años dorados de Oslo, muchos periodistas extranjeros tendrían problemas para justificar su presencia como tales. De todos modos el de periodista es un oficio digno como cualquier otro. Periodista es aquel que quiere dar testimonio y contar, y eso no es poca cosa. Yo también soy muy crítico: hay periodistas que llegan a la región sin saber de qué se trata, y que les basta con que hay palestinos buenos e israelíes represores…

Sharona: Y que les gusta la sangre…

Marcelo: Bueno, entonces te respondo directamente: ¿al cirujano entonces también le gusta la sangre? ¿El médico también se alegra cuando le caen pacientes con enfermedades del corazón, con cáncer, con SIDA? Lo mismo cabe con un bombero respecto de los incendios, los policías respecto del asesinato y el robo, los abogados con la injusticia.

Sharona: Buena respuesta, te concedo la victoria. Pero sabes a qué me refiero. Estoy hablando de una comercialización, de un morbo que vende por millones.

Marcelo: Está bien, pero es lo mismo que el escritor de best-sellers (que son best-sellers antes de empezar a escribirse, fenómeno surrealista si los hay) que piensa en su público antes que en su arte, e introduce violencia, suspenso y sexo en su novela porque sabe que es la receta del éxito. Cuando se hace corresponsalía de guerra teóricamente no hace falta inventar la violencia porque está ahí. Pero cuando no pasa nada, sobra el personal, y entonces… De todos modos, lo que cuenta es que el relato debe ser inteligible para el lector, y de ahí que los roles de víctima y victimario deben ser más o menos inamovibles. La prensa globalizada no tiene tiempo para explicar en notas de un minuto o un minuto y medio de televisión la complejidad de lo que ocurre aquí. En el camino suele chocar con la verdad, con la historia y con la ideología y sensibilidad de las partes: tanto judíos como palestinos se quejan del trato que reciben en la prensa.

Sharona:¿Y qué pasa con la imagen del judío como víctima? ¿No vende ella también en determinados círculos educativos judíos?

Marcelo: Ese es otro tema interesante. El esquema duro de víctima-victimario de los medios no se ajusta al esquema –no menos esquemático- de víctima-victimario que yace en el inconciente colectivo judío, y de ahí la disonancia y la angustia. Los palestinos son en los medios la minoría rodeada de israelíes y victimizada por ellos. Los judíos y los israelíes se ven como la minoría en todo el Medio Oriente, un pequeño país rodeado de un océano árabe. No es cierto que los judíos quieran objetividad: los saca de las casillas que, si los medios defienden a las minorías victimizadas, no los defiendan todo el tiempo a ellos. Puedo entender su angustia, pero tienen que entender que cuando piden objetividad, lo que están pidiendo a gritos es otra cosa: un trato favorable. Pues cuando los medios nos defendieron en las primeras etapas del estado, hasta la Guerra de los Seis Días inclusive, los judíos bien que disfrutaron de ello, y a nadie se le ocurrió salir a pedir "objetividad".

Cuando hay un atentado terrorista como el de acá en la esquina, en Sbarro, en cambio, de repente y por un rato el relato se adecua a la vivencia colectiva del pueblo judío o de cierta parte de él.

Sharona: Muy bien, y ahí te cuento algo. Cuando estuve en Australia, me di cuenta que por lo menos el 50% de la identidad judía como tal está construida a base del Holocausto. Lo cual es comprensible, porque por lo menos la mitad de la comunidad son descendientes de sobrevivientes. Destaco aquí que mi papá, que descanse en paz, fue sobreviviente del Holocausto, así que es un tema que me toca de cerca.

Marcelo: Sí, ese es un fenómeno que lo podemos ver en Latinoamérica, en especial en la Argentina…

Sharona: Que ha tenido ella misma que atravesar un par de atentados terribles.

Marcelo: Sí, y que han pasado a formar parte central de su vivencia como pueblo, como comunidad. Muchos intelectuales que actuaban en el campo argentino general se han vuelto a acercar a la comunidad. El atentado a la AMIA (y las debacles añadidas) ha pasado a formar parte constitutiva central de la identidad del judaísmo argentino. La identidad por la autoimagen de la víctima no solamente solidariza a los judíos cuando nos matan como en Sbarro, sino cuando, al responder Israel a los ataques –como en los bombardeos, o en la política de liquidación selectiva de terroristas- los medios de comunicación lo reportan con mayor o menor tono de condena. Por eso, para agudizar el debate, yo les haría tu primera pregunta a todos esos sectores de las comunidades judías de donde surgen organizaciones que se dedican a rebatir a la prensa tendenciosa, en América Latina pero en especial en Estados Unidos: ¿acaso el maltrato de los medios no se adecua más a la autoimagen de víctima judía que cualquier otra cosa, justificando la existencia de tales organizaciones y de tal militancia de respuesta a los medios de comunicación?

Te doy nada más un ejemplo personal: me tocó cubrir para Clarín de Buenos Aires el día de la pedrada de palestinos en el Monte del Templo, a raíz de la provocación de los Fieles del Monte del Templo de querer colocar –como todos los años- la piedra fundamental del Tercer Templo. Dos lectores amigos me escriben enojadísimos, porque la nota comete varias "tendenciosidades terribles": que en la nota digo "Explanada de las Mezquitas" antes de "Monte del Templo", que pongo la palabra "provocación" cuando hablo de la secta fanática, y que la única frase destacada en negritas es cuando la policía israelí "irrumpió" en la explanada para reprimir.

La nota contenía muchos párrafos que equilibrarían esa supuesta tendenciosidad, como que la policía israelí impidió la provocación, que los propios sacerdotes musulmanes incitaron a la violencia, etc. Pero eso los judíos preocupados no lo ven. Mi punto es que el enemigo no es Clarín, y no estoy defendiéndolo. Si tuviera que hacerlo, sencillamente no escribiría para ese diario. Sé que no es perfecto, y a veces levanta cables de agencias que son defectuosos y hasta negligentes desde el mero punto de vista periodístico, ya no judío. Pero un colega me contaba que en un medio español, cuando fue el atentado judío contra tres palestinos civiles, donde murió un bebé de tres meses, tituló: "Israel inicia su limpieza étnica en Palestina". ¡Eso nos debe preocupar, eso es antisemitismo puro, y no tanto las pequeñas sutilezas de Clarín! Clarín ese mismo día me pidió que abriera un recuadro destacando la unanimidad de la condena israelí al atentado, que era nuestro punto a favor en esa historia. Pero la imagen de ese diario entre los judíos es de antiisraelí y no hay cómo cambiarla. Lo que quiero decir es que si no existieran los medios antiisraelíes, muchos tendrían que inventarlos. Pues a la hora de sentir que luchamos contra el antisemitismo, vemos antisemitas hasta en la sopa.

Sharona: Y entonces, los que nos persiguen, que gracias a Dios no faltan, pasan a ser la piedra fundamental de nuestra identidad.

Marcelo: Entonces vuelvo a mi rol habitual y te pregunto yo.

Sharona: Muy bien, has estado bien en el rol de entrevistado. ¿Viste que no es tan sencilla la cosa?

Marcelo: Es cierto, devolveme mi trabajo. ¿Cómo empieza este tema de la autovictimización como componente de la identidad nacional? ¿Tenía razón Herzl cuando decía que si los antisemitas nos dejaran en paz por dos o tres generaciones desapareceríamos? ¿En definitiva el que nos mantuvo como pueblo fue el antisemitismo?

Sharona: Fíjate que en Estados Unidos, donde no hay un fenómeno significativo de antisemitismo, la mayor preocupación de los educadores judíos es la asimilación. Cuando en realidad, eso constituye la libre elección de una persona. Tú y yo no nos vamos a asimilar, pero ¿qué problema hay si alguien elige hacerlo?

Lo cierto es que existe un martirologio judío. Los judíos que murieron en la destrucción del Segundo Templo; los que murieron durante la Inquisición; los que perecieron en los pogromes y los que fueron asesinados en el Holocausto, son de veras nuestros mártires, y no tenemos que disculparnos ante nadie.

Para citar a Elie Wiesel, que es sobreviviente de Auschwitz, y lo recalco porque no me gusta lo que se suele hacer en el nombre de los sobrevivientes, si caemos siempre en la trampa de comparar cualquier idiotez o hasta muchos otros sufriemientos, tanto de nuestro pueblo como de otros, con el Holocausto, éste quedará vacío de cualquier significado. Pero junto con eso, Elie Wiesel destacó que hubo varios ejemplos que si bien no constituyen un Holocausto, son comparables por la magnitud, por el horror y la constancia de la persecución. Elie Wiesel dio como ejemplos la masacre de los armenios por los turcos, la de los bosnios por los serbios –que dice que menos mal que no alcanzó la magnitud del Holocausto, pero Milosevich lo hubiera hecho de haber podido-; los indígenas –que vamos a ver qué dice Wiesel al respecto-; la esclavitud negra en Estados Unidos; y el caso de la aniquilación total de la tribu Ibo en Biafra, Nigeria, donde entre 1968 y 1970 murieron más de dos millones de personas.

Wiesel dice lo siguiente: el sufrimiento de cada ser humano vale, y no tenemos que levantar el fantasma del Holocausto para cualquier asesinato, a pesar que cualquier asesinato es una tragedia. Pero si vamos a gritar Shoá cada vez que hay un brote antisemita, entonces el Holocausto como tal pierde relevancia. Wiesel denuncia a los educadores judíos que, por un lado, prohíben comparar nada con el Holocausto, pero por otro agitan el fantasma del Holocausto cada vez que hay un atentado antisemita. Es más, ellos van desdibujando la historia judía como si toda ella condujera al Holocausto.

Marcelo: Por ejemplo, toda vez que se habla de la AMIA…

Sharona: Que quiero que quede claro que fue una de las peores tragedias, no sólo del pueblo judío sino de toda la historia latinoamericana, y de toda la historia de la falta de democracia en la Argentina.

Marcelo: Y que es cierto que se trata del primer pogrom antijudío después del Holocausto. Por haber crecido en la Argentina sé hasta qué punto la Shoá es un componente fundamental de la identidad judeo-argentina. En mi último paso por allí me vi envuelto en un microclima donde la vivencia colectiva judeo-argentina pasaba, casi hasta la monotematicidad, por la catástrofe que constituye el atentado a la AMIA y la caída de los bancos. ¿Cómo se hace para que la catástrofe ocupe el lugar que le corresponde como trauma, y ser elaborado, para dejar de ser un componente que define la identidad cultural?

Sharona: Precisamente, esa es la médula de nuestra plática de hoy. Cómo podemos enfrentarnos con una catástrofe. Que lo es, no lo neguemos. Vuelvo a destacar a nuestros lectores que, a diferencia de los intelectuales judíos en Francia, Marcelo y Sharona podrían quedar hechos hamburguesas al salir de esta tranquila sala donde estamos sentados en Jerusalem, a una cuadra de Sbarro. Así que, que nadie venga a explicarnos a nosotros lo que es estar cerca del terrorismo ni lo que es ser víctimas.

Entonces, no es la idea negar que podamos ser víctimas, ni negar que haya catástrofes verdaderas, pero la pregunta es cómo podemos enfrentarnos con la catástrofe sin tener mentalidad de víctima.

Hay un tipo extremo de mentalidad de víctima que goza con el odio antijudío, hay cierto tipo de intelectual judío que encuentra un deleite casi perverso en los atentados antijudíos. Estoy pensando en los militantes de Kaj, un movimiento racista fundado por Meir Kahane, que abogaba por la expulsión de todos los árabes de Israel. Subrayo que Kahane era yanqui y no israelí de nacimiento. En el mismo lugar donde fue perpetrado el terrible atentado en Sbarro, donde tú o yo podíamos haber estado comiendo para quedar cocinados como chuletas, vi al día siguiente pancartas de Kaj. Me pareció una perversión, porque eso es aprovecharse de un odio horrible, como lo es el de Hamás, que no tiene justificativo y nunca lo tuvo, para reemplazarlo con otro odio.

Y repito lo que dijo Elie Wiesel, como hija de sobreviviente del Holocausto: el mejor desafío que puede oponer el pueblo judío a toda la pesadilla que gira en su entorno es mantener su código de ética judía. Si mi enemigo se porta como bestia, yo no lo haré, si aboga por el odio, yo no odiaré, y aunque mi enemigo me quiera convertir en víctima, no lo seré. Soy persona orgullosa y generosa, que me enfrentaré con la catástrofe, pero no la convertiré en la médula de mi ser.

Como respuesta, traigo una cita muy linda de Amós Oz, el escritor israelí: aprender la historia no como pesadilla, sino como lección.

Marcelo: Sí, pero va a llegar el grito desde algunos rincones de la Diáspora: ningún otro pueblo ha sufrido con tanta constancia ni en tanta magnitud como el pueblo judío.

Sharona: Lo sé, y tampoco voy a juzgar a quienes lo digan, porque muchas comunidades hablan desde el dolor, en especial la Argentina, a la que tampoco nadie puede venir a enseñarle lo que es sufrir el terrorismo en carne propia. Pero aquí quiero citar un bellísimo libro escrito por otro sobreviviente del Holocausto. Simón Wiesenthal, este viejo de 90 años que tiene más cojones que cualquier chico de 20, que sigue cazando nazis, escribió una bellísima obra llamada Velas de esperanza, donde se pregunta de modo elocuente: siempre me ha perseguido la pregunta del por qué del Holocausto y del por qué del antisemitismo. Y no me basta con teorías metafísicas porque vivo en este mundo. Y no me basta con teorías puramente políticas porque también soy un ser espiritual. Por eso empecé a rastrear la historia, y al final encontré lo que llamo "el horrible camino". Simón Wiesenthal reseña, pues, la historia de la pureza de sangre en España y el horrible primer genocidio indígena. Ojo, él no dice que lo que pasó en el Nuevo Mundo fue exactamente lo que ocurrió en Auschwitz. Así que pido a mis lectores que paren con la cantinela de "no hay que comparar", y recuerden que ustedes no estuvieron en Bergen Belzen y él sí.

Lo que él está diciendo es que el Holocausto representó la cumbre horrible de cierto tipo de comportamiento humano; yo –Wiesenthal- quiero rastrear la historia humana para ver cómo pudimos llegar a eso. Más aún hoy en día cuando tenemos un Milosevich y tanto odio en tantos lados.

Para él, la mentalidad que llegó a matar fríamente a millones tuvo que tener un antecedente. El critica a los educadores judíos que hablan del Holocausto como si fuese un fenómeno aislado caído del cielo. Lo escalofriante, dice, es que el Holocausto es la culminación horrible de todo el camino retorcido de la historia de Occidente.

Dice Wiesenthal que cuando en España se funda la doctrina según la cual hay distintas clases de sangre, según etnia, clasifica la sangre judía y la gitana como las más bajas. A la "sangre mora" la califica como "muy baja", sólo un escalón por encima de las anteriores. Llega al extremo de decir –y esto es lo que Wiesenthal destaca- que el indígena no es ser humano. Ahí estábamos a dos pasos de Auschwitz. Y lo hermoso de este libro es que no cae en la propaganda. Cita historia y cita la historia escrita por los españoles porque los indígenas se morían y no tenían tiempo para anotar.

En 1536 el mismo Papa salió con una bula dirigida a España diciendo explícitamente que los indígenas son seres humanos. ¿Por qué lo hizo? Porque el mismo Papa se espantaba de las conquistas y las masacres que se llevaron a cabo en su nombre.

Aquí, dice Wiesenthal, el catolicismo fue utilizado como excusa para una conquista de neto corte racista. El responde a los judíos que dicen que no se puede comparar, porque el nazi quería emprender su marcha hacia la conquista matando al judío, mientras que el español no sabía que el indígena existía. Wiesenthal dice que eso no es relevante desde el momento en que, apenas conocido el indígena, fue colocado en el plan de exterminio.

Según Wiesenthal, la historia recorre un camino de deterioro por etapas. Y lo dice muy bien. El libro se llama Velas de esperanza. La conquista del Nuevo Mundo, que comienza a finales del siglo XV, y que podemos decir, culminó a fines del siglo XIX con la horrible Campaña del Desierto…

Marcelo: Perpetrada en la Patagonia argentina por el General Roca, que tiene hoy varias calles y estatuas a su nombre en todo el país, por no nombrar la ciudad de Gral. Roca en la provincia de Río Negro…

Sharona: Ah, qué lindo. Habría que fundar entonces la ciudad de Adolf Hitler. Para Wiesenthal, eso fue un capítulo de la historia en el cual la asquerosa sociedad occidental ya experimentaba con su habilidad para borrar pueblos de la faz de la tierra. Por un lado hubo un mestizaje forzado. Por otro lado hubo exterminios directos de muchos pueblos, y hubo un par de pueblos intransigentes como los mayas, que nunca se dejaron terminar de exterminar. Igual que los judíos. Los judíos y los mayas, oh casualidad, tienen la misma antigüedad. Quizás la antigüedad trae consigo cierta porfía: no dejarse exterminar. Pero terminada la Campaña al Desierto, el europeo –que la cosa comienza en Europa, pero se traslada en grande a las Américas y luego a Japón, si no pregúntenle a un coreano- comprende que la cosa es factible: se puede, técnicamente hablando, borrar un pueblo. La moral humana quedó atrás, y entramos en el campo del "podemos".

La moral judía se basa en la ética del "debemos", no en el "podemos". Los judíos, dice Wiesenthal, sí fuimos víctimas, y los fuimos durante siglos, pero durante muchos siglos también vivimos bien. Por eso, dice, no podemos ver toda nuestra historia como martirologio, sino destacando las atrocidades por el modo en que pusieron fin a una vida tan magnífica. En lugar de recordar únicamente el genocidio de las Américas, recordemos primero la grandeza de las civilizaciones indígenas, y después el genocidio. Y cuando recordamos el peor genocidio de todos, que sí fue el Holocausto, dice Wiesenthal, recordemos la creatividad, la pujanza y la magnificencia de la vida que lo precedió.

Marcelo: Que, dicho sea de paso, es la nueva tendencia educativa e ideológica que prima en instituciones como Yad Vashem hoy en día: recordar no solamente cómo murieron, sino cómo vivieron. La riqueza de esa vida, los diversos grupos, partidos políticos, creación cultural, religiosa…

Sharona: Porque si no recuerdas eso, no puedes tampoco llorar la muerte, porque no estás viendo a seres humanos, estás viendo a "víctimas".

Marcelo: Que es lo que intentaba hacer el nazismo cuando te desnudaba en los campos, despojándote de toda tu identidad. Nuestro trabajo es volver a vestirlos, devolverles su nombre y su historia.

Sharona: Ese es exactamente el asunto. No estoy diciendo a mis lectores que no hay que recordar lo malo. Y lo enfatizamos porque estamos viviendo una época muy dura. Seguimos anhelando la paz con los palestinos. Los palestinos, tristemente, tienen un liderazgo que es más que atroz, y que está causando una tragedia para ambos pueblos. Y tú y yo seguimos enfatizando que vamos a ser más humanos que las bestias del Hamás.

Un profesor de historia especializado en la del judaísmo alemán, Israel Iuval, dice algo muy interesante. Si leemos toda la historia del judaísmo de la Edad Media en Alemania, vemos que fuera de cuatro o cinco brotes de pogromes, generalmente la vida transcurrió tranquilamente durante siglos. Estos cinco brotes, que fueron escalofriantes, no los estoy minimizando, fueron excepcionales en la historia alemana. Hay que recordarlas, pero no pintar toda la historia judeo-alemana como una masacre continua. Porque, como bien señala Iuval, si todo hubiera sido tan atroz, los judíos no se hubieran quedado en Alemania. Y se quedaron porque, a excepción de las horribles épocas de las Cruzadas, de las masacres de Francfurt en el siglo XIV y otros acontecimientos de índole similar, el judío en Alemania sí había encontrado un lugar en el cual desarrollarse. El no está diciendo que todo fue color de rosa. Lo que nos está pidiendo es que veamos también el magnífico florecimiento cultural, y que el judío en Alemania pudo mantener su esencia y su forma de ser como judío. Por eso, cuando se tuvo que enfrentar con una catástrofe, tuvo la fuerza para superarla.

Mira, te cuento que los incas tienen una palabra que viene al caso: "pachacuti". Significa "el mundo al revés", el hundimiento de todo tu mundo, pero no solamente eso. Es como si te despertaras un día y vieras la luna donde tendría que estar el sol, y quisieras caminar y lo hicieras al revés. Así vivieron ellos la conquista española. Durante muchos siglos la identidad indígena se malgastó llorando y sufriendo más la tragedia que reconstruyendo su cultura.

Hoy en día veamos lo que tenemos en Perú. Por empezar, una primera dama judía, casada con el presidente actual, Toledo, una judía belga que vivió varios años en Israel y trabajó en el Bank Leumí. Los incas allí están atravesando hoy en día un renacimiento basado en sus valores culturales, o sea, un reflorecimiento de su identidad basados en el goce de ser incas, y no en el morbo de haber sido masacrados.

La tragedia debe serguir siendo recordada, y cada vez que me visitan amigos, incluso no judíos, en Israel, los llevo a Yad Vashem, y luego me cuentan que es lo que más los conmovió de su visita. Pero lo hago porque creo que es importante ver esta historia no como pesadilla, sino como lección.

Tenemos que volver a revestirnos de nuestra identidad basada en el goce de ser judíos, una identidad hermosa basada en las fuentes, en Rambam y en Spinoza, en los profetas y en Rashi, y recordar la catástrofe con la fuerza para superarla. No quiero despertarme por la mañana diciendo que soy judía porque hubo una catástrofe. Yo no estoy cerca del judaísmo porque hubo un Holocausto. No estoy de acuerdo con el fenómeno de los "Schindlerjuden", los judíos asimilados que de repente se despiertan a su judaísmo por ver esta tontería de Spielberg, "La lista de Schindler". Para el caso que vean "Shoá", de Claude Lanzmann, que no tiene fin feliz, como "La lista…", sino que te deja temblando. Pero que tampoco sean judíos por la película de Lanzmann, sino por la voluntad de serlo.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine  



Algunas evaluaciones hechas por los miembros de Jinuj.net:

Autor Fecha del mensaje

***** artx_kerbel 24/11/2004 11:12 AM
Se me hace algo alarmante, y tambin para realidad juda que se vive en Mxico. Esto es super importante para transmitir a janijim, debemos atraer ms janijim de escuelas no judas para tratar de "rescatarlos" de la asimilacin, y ese ha sido un trabajo que tenemos las Tnuot desde hace poco.
Tengo que dar peul acerca de los temas que se tratan en este artculo, y verdaderamente siento que debo transmitir algo a los janijim.

Ver todos los comentarios hechos por otros usuarios. (1 comentarios)
Terrible *****
(5.0000)
Excelente

En Jinuj.net nos interesa saber tu opinión sobre el material publicado. Para hacer comentarios y calificar este artículo es necesario que ingreses al sistema.

Si no tienes una cuenta en Jinuj.net, puedes obtenerla fácilmente llenando esta forma.
Si quieres saber más sobre Jinuj.net haz clic aquí