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Aportado por: Aizik
Fecha de creación: 2002-03-03 17:12:36
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"Viva la Muerte", En 1936 y en 2001

La amenaza del fundamentalismo islámico
Por Egon Friedler

El problema del fundamentalismo islámico no es sólo una cuestión interna del mundo árabe, ni de Israel, que debe soportar sus consecuencias de terrorismo y muerte. El enemigo declarado a viva voz por el "jihadismo", la versión extremista del Islam, es todo Occidente, y todas las libertades. Los defensores de los derechos humanos y de posiciones tercermundistas no deberían llamarse a engaño.

La anécdota es quizás la más conocida de la guerra civil española y figura en la mayor parte de los libros sobre el tema. Yo voy a dar la versión del historiador británico Hugh Thomas en su volumen "The Spanish Civil War":

En un acto público en la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936, luego de un fogoso discurso del general franquista Millán Astray en el que atacó a las provincias vascas y catalana como "cánceres en el cuerpo de la nación", sus partidarios vocearon su slogan favorito "Viva la muerte". El ilustre rector de la Universidad, el escritor Miguel de Unamuno, formuló una réplica que pasaría a la historia: "Acabo de oír un grito necrófilo y carente de sentido: 'Viva la muerte'. Y yo, que me pasé la vida forjando paradojas que han provocado la ira de otros, debo deciros, como experto en el tema, que esta aberrante paradoja me resulta repulsiva. El general Millán Astray es un lisiado, lo digo sin el menor sentido despectivo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Lamentablemente hay demasiados lisiados en España ahora. Y pronto habrá más si Dios no nos ayuda. Me duele pensar que el general Millán Astray deba dictar los criterios para una sicología de masas. Un inválido que carece de la grandeza de Cervantes busca un ominoso alivio causando mutilaciones a su alrededor."

En este momento, cuenta Thomas, Millán Astray fue incapaz de contenerse y gritó: "¡Abajo la inteligencia! ¡Viva la muerte!" Hubo un clamor de aceptación a estas palabras entre los falangistas pero Unamuno continuó: "Este es el templo del intelecto y yo soy su gran sacerdote. Son Vds. los que profanan su sagrado recinto. Vds. vencerán porque poseen fuerza bruta en abundancia. Pero no convencerán. Porque para convencer es necesario persuadir. Y para persuadir es necesario tener algo de lo que Vds. carecen: razón y derecho en esta lucha. Considero fútil exhortarles a pensar en España. He dicho."

A pesar de todas las diferencias, parece haber un extraño paralelismo entre el general Millán Astray y el jeque Yasín, líder de Hamás en la Autonomía Palestina. Yasín, inválido como Millán Astray, preconiza como lo hizo éste, una doctrina de muerte.

"Jihadismo", Movimiento Reaccionario

Sin embargo, es necesario admitir que con toda la saña y crueldad de que fue capaz el fascismo español nunca llegó al grado de deshumanización de las organizaciones islamistas militantes en el Medio Oriente. El educar a niños para convertirse en bombas humanas y causar el mayor número de víctimas civiles posible, supera en maldad y en aberración a todo lo que pudieron haber ideado los duros generales de Franco.

Por otra parte, el movimiento islamista radical, reaccionario en toda su concepción de la sociedad y el mundo, va mucho más allá en su voluntad de detener el tiempo a la fuerza de lo que fue el franquismo.

El nombre técnico en el mundo árabe de esta corriente es el "jihadismo", y su meta estratégica es la islamización del mundo mediante la violencia. Entre sus metas a mediano plazo figuran la eliminación de Israel y la desestabilización de los regímenes árabes no-islámicos para imponer la "Sharia" o ley islámica. Su gran sueño, su objetivo estratégico final, es imponer su versión del Islam, fanática, arcaica e intolerante en el mundo entero.

En un excelente trabajo publicado en la revista francesa Politique Internationale el Profesor de la Universidad de París y del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IIES), Alexandre del Valle, explica la raíz ideológica del rechazo del estado judío: "Lo que es insoportable para los islamistas, no es tanto la presencia de judíos en tierra del Islam, sino la reconstitución en 1948 de un espacio jurídico-político 'infiel' autónomo en pleno corazón del Dar-el-Islam ("territorio del Islam"). Les irrita la idea de que Al-Kuds pueda convertirse en la capital del estado israelí. Desde su punto de vista es inadmisible que musulmanes autóctonos sean gobernados por dhimmis (ciudadanos de categoría inferior). El problema de los israelíes es, desde ese punto de vista, similar al de los cristianos libaneses a quienes los musulmanes reprochaban (lo que constituyó la verdadera causa de la guerra civil de 1975-1989) detentar un poder político sobre los "verdaderos creyentes".

Luego de referirse al coqueteo de Arafat con las tesis islamistas radicales y a las referencias más negativas del Corán respecto a los judíos (las positivas no son tenidas en cuenta por los jihadistas) el profesor francés de origen español, explica el lugar que la lucha contra Israel ocupa en la concepción islamista del mundo: "Los islamistas despliegan una capacidad de movilización considerable al describir al estado sionista como una forma moderna de colonialismo occidental, que a su vez emergió de las Cruzadas. Así Israel se convierte en la encarnación contemporánea de la agresión demoníaca perpetrada contra los "verdaderos creyentes" por los "infieles" desde el año 622. "Nosotros somos testigos actualmente, escribe Sayib Qotb, discípulo del fundador de los Hermanos Musulmanes, Hassan el Banna, de la existencia de una vasta alianza de demonios humanos, cruzados, sionistas,idólatras y comunistas, que divergen entre sí pero convergen en una ofensiva común contra el Islam para destruir la vanguardia de los movimientos de resurrección islámica en la Tierra."

Más adelante el profesor censura duramente la ceguera occidental frente a un desafío que está dirigido contra el Occidente moderno y todo lo que representa. Para él, la mala conciencia occidental y una visión "políticamente correcta" del Islam como ideología tercermundista lleva a intelectuales europeos a un falso maniqueísmo: "Los radicales palestinos son las víctimas, mientras los israelíes sometidos a acciones violentas por el terrorismo palestino, son los malvados de la historia."

El profesor del Valle termina su artículo con una nota amargamente paradojal: "Los hechos son obstinados: a pesar de lo 'islámicamente correcto', el mayor peligro del siglo XXI es, quiérase o no, el fanatismo islámico de orientación netamente teocrática y que intelectuales de izquierda como Michel Foucault han podido considerar 'progresista' y 'anti-imperialista' amenaza tanto a los Estados Unidos como a Europa e Israel. Sin embargo, sus primeras y más numerosas víctimas siguen siendo, desde Argelia a Afganistán, los musulmanes mismos."

La Fiebre Pro-Islámica

Por su parte, Khalid Durán, profesor universitario en los Estados Unidos y experto en el Islam, amenazado de muerte por su libro Hijos de Abraham: una introducción al Islam para los judíos, denuncia en su texto la creciente peligrosidad del islamismo jihadista que se ha incrementado considerablemente debido a una conjunción de factores internacionales. Durán escribe: "¿Quién se hubiera imaginado, en 1980, que en la década del noventa Malasia financiaría a los islamistas en el mundo y que salvaría de la bancarrota a la dictadura sudanesa? ¿O que una compañía canadiense con el nombre de Talisman desempeñaría un rol decisivo en los pozos de petróleo del sur de Sudán, de hecho un estado esclavista? Incluso la relación fraterna entre Khartum y Bagdad no era previsible en 1980, porque en Irak los islamistas eran perseguidos. Los Hermanos Musulmanes solían describir a Saddam Hussein como la reencarnación del Diablo ; sin embargo, en la década del noventa el régimen islamista en Khartum debe su supervivencia a armas y petróleo iraquí, que llegó a Sudán vía Irán.

Más tarde, el estudioso del Islam explica el impacto de la derrota árabe en la guerra de 1967: "El 'desastre' como muchos lo llamaron, llevó a muchos a creer que sólo el Islam podría traer la salvación. Esta situación permitió que se popularizara el slogan 'El Islam es la solución' y muchos árabes nacionalistas se subieron al carro islamista. Veinte años más tarde comenzó a decaer por una serie de derrotas. Pero este proceso de retroceso recién estaba en un estado embrionario cuando se produjo una de las mayores revoluciones del siglo XX: la caída del imperio soviético. Comunistas desorientados comenzaron a unirse a los islamistas porque éstos se presentaron como la única fuerza capaz de enfrentar a Occidente. Intelectuales maoístas como Raashid bin Issa de Argelia o el popular columnista Safdar Mir, anteriormente un polemista anti-islámico, se unieron a la causa de Khomeini y la revolución islámica. Los que se inclinaban a la izquierda por su anti-americanismo ahora se unieron al movimiento islamista. Esta tendencia también se manifestó en países occidentales. Por ejemplo, un médico en Oslo, antes líder de un pequeño partido maoísta se convirtió al islamismo khomeinista y construyó un centro islámico en el centro de la ciudad (totalmente diferente de las quinte mezquitas, que tienen carácter étnico y no están dirigidos por islamistas). Kalim Siddiki, un intelectual izquierdista de origen hindú, creó el Instituto Musulmán y el Parlamento musulmán en Londres. De hecho, se convirtió en el principal vocero khomeinista en Occidente. Los islamistas se beneficiaron considerablemente de esa afluencia de cuadros izquierdistas y nacionalistas."

Khalid Durán, que ha sido profesor de universidades prestigiosas en Pakistán, en Europa y en los Estados Unidos, es un moderado convencido de que por el bien del Islam es necesario dar una clara batalla a los radicales jihadistas.

Pero obviamente el futuro del Islam radical no es sólo un problema interno de los musulmanes. Tampoco es tan sólo el problema de Israel enfrentado a organizaciones como Hamás, Hizballah y Jihad Islámico.

Se trata de una amenaza general a toda nuestra civilización. Ya hubo pesadillas totalitarias más que suficientes en el siglo XX como para tomar a la ligera las aspiraciones de quienes quieren imponer en todo el mundo regímenes al estilo de Irán, Sudán, Arabia Saudita, Pakistán o Afganistán.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine  



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