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Viceministra Naomi Blumenthal: "Hay que darle con todo a los Palestinos"

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Aportado por: Aizik
Fecha de creación: 2002-03-03 16:53:56
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"Hay que darles con todo a los palestinos"

Entrevista exclusiva con la viceministra Naomi Blumenthal

Por Marcelo Kisilevski

Es la diputada que lleva adelante en el gobierno israelí el cambio de política histórica de Israel respecto de los desaparecidos judíos en la Argentina y defiende una posición más activa en la búsqueda de justicia en el caso AMIA. Para Naomi Blumenthal, viceministra de Infraestructuras Nacionales y diputada por el Likud, que dialogó en exclusiva con Hagsham@ e-zine, eso no se contradice en absoluto con su posición acerca de la Intifada actual: el gobierno, dice, no está siendo todo lo duro que debería ser con los palestinos que, definitivamente, "no nos quieren aquí".

Derecha, Izquierda e Intifada

-Se dice que la diferencia entre izquierda y derecha en Israel ha cambiado. La izquierda, decepcionada de Arafat, lamenta profundamente que los palestinos tengan el liderazgo corrupto y autoritario que tienen, y que todo se haya malogrado. Pero cuando haya otros líderes, la izquierda va a estar dispuesta a ofrecer otra vez lo mismo a cambio de paz. A la derecha, en cambio, Arafat y la Intifada le vienen como anillo al dedo, y se alegra de no tener que devolver los territorios, que es lo que les importa. Si no hubiera habido un Arafat, la derecha lo hubiera tenido que inventar.


-No, se equivoca. El problema es mucho más profundo, y no se trata de territorios. Yo no creo –y por eso estoy en el Likud- que los palestinos quieran la paz con nosotros. Y hablo de la mayoría del pueblo palestino. Entre otras cosas debido a su liderazgo, pero también por la educación que reciben. No los educan para la paz. Yo sé que es difícil educar a alguien para que ame a otro cuando ese otro te cierra los territorios, y cosas por el estilo. Pero el hecho es que no surgió nadie de ese lado que dijera, aunque más no fuera desde el punto de vista de la realpolitik, "no hay nada que hacer, es imposible deshacernos de esos judíos y aniquilar al Estado de Israel, vamos a crear un estado propio en lo que queda". Nadie les dice a sus hijos: "Es cierto, se trata de una época difícil, pero hay un país al lado nuestro, Israel, de los judíos, que sufrieron en el Holocausto, se merecen un estado, y nosotros nos vamos a construir también el nuestro. Tenemos hermanos al lado nuestro, otros países árabes que nos van a ayudar", etc. Al contrario: no es esa su línea y nunca lo fue; tampoco lo será.


-¿Y si lo hubiera sido?


-Eso no es relevante, porque no entra en su universo conceptual. ¿Cuándo países árabes aceptaron hacer la paz con nosotros? Cuando entendieron que no nos podrían exterminar. O cuando vieron que era de su interés, como lo fue de Egipto cuando la URSS se debilitó. Los egipcios vieron que no nos podían liquidar, seguramente dijeron que "tenemos un país suficientemente grande, que los judíos se queden ahí y nosotros acá, tenemos otra prioridad, la de fortalecer nuestro país y nuestros habitantes". A un líder le está permitido incluso trabajar por sus habitantes, ¿no?


-Sí, y hasta conveniente.


-Así es, pero hasta entonces no lo habían hecho, todo el tiempo nos tomaban de chivo expiatorio por todo lo malo que les pasaba a ellos, canalizando la furia del pueblo hacia el enemigo externo. Y entonces URSS se deterioró, EE.UU. les guiñó un ojo, y entonces dijeron "¿por qué no? Vamos con EE.UU. Y realmente obtuvieron muchos beneficios de la paz con nosotros. Más o menos lo mismo ocurrió con Jordania. Pero este país está en una posición más débil porque más del 70% de su población es palestina. Aplicando la más estricta lógica, y una visión abarcativa del Medio Oriente, Jordania tenía que haber sido el país de los palestinos. Y ojalá se vuelva a esa idea. Porque si se crea un estado palestino, nuestra existencia estará en peligro. Es posible que hayamos cometido muchos errores en el pasado. Tal vez pudimos haber logrado que Jordania fuera el país que incluyera en su seno todas las comunidades árabes de los territorios. Pero se cometieron errores, a veces nuestros y a veces de otros, y fue elevado el tema al orden del día. Actualmente, cuando digo esto me contestan que la realidad me está golpeando la cara, que Palestina ya es una realidad inevitable, que existe en muchos foros internacionales, que existe el derecho de autodeterminación, que se merecen un estado, etc. Yo no acepto esa visión. No porque crea que tengo más derechos que otros. ¿Cuál es mi temor? No solamente que un estado palestino sea un inmenso arsenal de armas, de misiles katiusha, y que no nos den un solo día de paz, lo cual nos colocará en un verdadero peligro existencial, si es que no lo estamos ya hoy. Mi temor consiste, también, en que los árabes de la Galilea, el día de mañana decidan que quieren ser parte del estado palestino. Deje de lado prejuicios, que no los tengo. Si usted es árabe que vive en Israel, y a dos metros tiene un estado árabe palestino, ¿dónde va a estar su identidad? ¿Con Israel, que es un estado judío, con otra religión, con culturas europeas y de otras partes del mundo con las que no me identifico, o con Palestina? Pueden elevar un pedido a la ONU, junto con todo el Tercer Mundo y también Europa con su línea antisemita de hoy, y decir que quieren hacer un referéndum. Que si la mayoría quiere incorporarse al estado palestino, que así se haga.


-Un 90% de ellos dicen que no quieren.


-Espere y verá. Lamentablemente, la expansión del fundamentalismo islámico en el mundo preanuncia otra cosa.


-Ellos dicen que quieren un estado palestino "allá lejos", para sus hermanos pobres en los territorios, pero que ellos están bien donde están.


-Sí, a la izquierda le es muy fácil pensar eso, y ojalá esa sea la realidad, y en ese deseo no tenemos diferencia con la izquierda. Pero temo que eso puede surgir, y si no fuera por mi pesimismo no estaría en el Likud. Mi pesimismo proviene quizás de ver la realidad un poco más negra que lo que usted la ve.


-Pero si sigo con su línea, que los poblados árabes de la Galilea pasen a ser parte del estado palestino, nos resolvería el problema demográfico de asegurar una mayoría judía de este lado.


-Nos lo resolvería y no tanto. Porque un Estado de Israel en los límites, ya no de 1967 sino de 1948, no podría mantenerse en pie. A nosotros nos ocurrieron milagros. Nos ocurrió uno en la Guerra de Liberación (1948), otro en la Guerra de los Seis Días (1967) y otro en la Guerra de Iom Kipur, en la cual no crecimos pero permanecimos con vida. ¿Cuántas veces más nos van a ocurrir milagros como esos? Por eso, la angustia por nuestra mera existencia me ha acompañado durante toda mi vida. Y eso que provengo de un moshav, así que mi ideología tendría que haber sido laborista. Podremos hablar con los palestinos solamente cuando entiendan que no pueden aniquilarnos. Tienen todo el incentivo, vieron lo que pasó en el sur del Líbano, y entonces piensan que nos pueden poner en retirada cada día un poco más. Ayer hubo un asesinato en la ruta entre Modiín y Jerusalem, ya ve. Si no somos firmes, y puede que no lo seamos, no podremos seguir existiendo. Porque el mundo, si bien odia la crueldad y la violencia, tampoco ha tenido demasiada consideración de los débiles.


-Justamente, según lo que se ve en los medios de comunicación, el mundo sí tiene en consideración a los débiles, pero éstos son los palestinos, no nosotros.


-Así nos ven, porque nos ven como ocupantes. Pero no están dispuestos a creer que en realidad nosotros estamos defendiendo la vida de nuestra población. La izquierda piensa que cuando cedamos asentamientos en los territorios y cuando renunciemos a Jerusalem alcanzaremos la paz. Yo digo que cuanto más cedamos menos conseguiremos, y nuestra mera existencia estará puesta en tela de juicio.


-Entonces, ¿cuál es su solución?


-La solución de las concesiones no fue una solución. Es demasiado fácil ahora decir "bueno, fue un error, nos damos cuenta que Arafat y toda la banda que trajo de Túnez nunca fueron interlocutores válidos para la paz". El problema es que no solamente ellos no son interlocutores válidos. La mayoría de los palestinos, a la luz de la educación con la que crecieron y a la luz de la realidad imperante, no lo serán tampoco. Arafat es realmente su representante, y consigue serlo cada vez más por medio de la incitación al odio contra Israel. Incluso los diputados árabes israelíes, con su puesto en la Kneset, compran la popularidad en el público palestino por medio de la agitación contra Israel.


-El Canal 2 de televisión difundió una encuesta según la cual cerca de un 70% de la población palestina apoya la política de atentados terroristas contra Israel, pero una solución negociada al final de la contienda. Es decir, a corto plazo terrorismo, a largo plazo reconciliación. Eso implica una conciencia, en el nivel de la gente, que no van a poder destruir a Israel, sino que deberán vivir junto a nosotros al fin y al cabo.


-Entonces, ¿por qué en los mapas de ellos, en los colegios palestinos, no aparece el Estado de Israel? Yo no creo que esto sea verdad a un nivel profundo. ¿Por qué soy tan dura en mi línea? Yo soy muy humana, pero mi línea es dura por lo que veo. Ellos deberían recibir un estímulo positivo: que sientan que les conviene la paz con Israel. Pero ellos no lo sienten así, el estímulo es todo el tiempo negativo: logran debilitarnos, logran provocar discusiones entre nosotros mismos, estamos muy divididos en nuestra población, lograron "echarnos" del Líbano porque hubo un movimiento como Cuatro Madres que manifestaban y decían que no tenemos lo que hacer allí. Entonces, los estímulos son negativos. Si alguien de su liderazgo viniera y les dijera, por ejemplo: "Cada palestino que haga la paz con Israel recibirá una casa, un viaje al exterior y educación universitaria para sus hijos". O bien cualquier retribución que no sea materia sino espiritual. Entonces, creo que se sentarían con nosotros a hablar y llegarían a un acuerdo.

Porque estoy convencida que con nosotros no hay ningún problema en llegar a un acuerdo. No hay problema de asentamientos ni de territorios. La gran mayoría de los israelíes, fuera de unos pocos extremistas, quieren la paz y están dispuestos a hacer grandes renuncias.


-¿Pero qué hacemos ahora? Incluso Ariel Sharón, que desde fuera del gobierno sabe tan bien lo que hay que hacer, ahora mantiene una política zigzagueante: represión, autocontención, otra vez represión. Se maneja según quién lo presiona más, si Occidente o su electorado. ¿Cree que su gobierno administra el conflicto correctamente?


-Ante todo, a mí me gusta dar crédito a los gobiernos, no es muy sabio criticar desde el costado. Y Arik (Sharón) mismo dijo: "Las cosas que se ven desde allí, no se ven desde aquí". Está diciendo: hoy soy primer ministro, yo pensaba que tenía que ir al Monte del Templo y hoy es otra cosa. Yo misma estuve con él aquel día en el Monte del Templo. El hecho es que hoy él ya no va al lugar. No estoy en su posición y no sé a qué presiones internacionales y de todo tipo está sometido. Pero pienso, de todos modos, que la política actual es errada.


-¿Cuál de las políticas? Quedamos en que zigzaguea.


-La resultante general es errada. Si no hay un mensaje claro a todos nuestros vecinos, y en especial a quienes se supone deben ser nuestros interlocutores en una mesa de negociaciones, que nosotros recuperamos nuestro poder de disuasión, que estamos aquí firmes, que no estamos dispuestos a renunciar y que ellos van a perder si no se sientan a hablar con nosotros, realmente van a perder con su política de terrorismo.


-Entonces, ¿su línea es dársela con todo a los palestinos?


-Sí. Entrar y destruirles la infraestructura de bunkers enormes llenos de armamento. No la infraestructura económica, sino la de combate. Tampoco digo quedarnos allí. Pero van a tener que entender que, por su bien, les conviene sentarse con nosotros a hablar.


-Usted sabe que los palestinos están subidos a un árbol muy alto: 540 muertos, que ellos consideran santos del Islam. A cambio de ese sacrificio, no van a aceptar menos que la totalidad de su reclamo.


-¡Pero Ehud Barak les ofreció más de lo que era posible ofrecer! Incluso arriesgó nuestra seguridad con su predisposición a semejantes concesiones. El punto de partida en las negociaciones no puede ser nunca lo que Barak ofreció.


-Hay quienes piensan que los árabes hacen la paz con nosotros no cuando se convencen que no nos pueden aniquilar, sino cuando sienten que nos vencieron. Así fue la paz con Egipto, a la que Sadat estuvo dispuesto después de lo que ellos consideran la "victoria de 1973". El honor es muy importante para el árabe; desde la humillación no se lo puede doblegar.


-No, al contrario. Si ellos sienten que nos pueden vencer… Ellos no nos quieren aquí. Yo lo veo blanco y negro.


-Sí, veo que usted cree en eso como un axioma muy fuerte, inamovible.


-Sí, porque lo es. Ellos no nos quieren aquí, lo dicen abiertamente. También educan así a sus hijos. Mire lo que pasa de nuestro lado, si tomamos a Baruj Goldstein (perpetrador de la masacre de Hebrón en 1994, donde mató a 29 feligreses musulmanes, M.K.). Nosotros no dejamos de repudiarlo. Tampoco dejamos de condenar enérgicamente el atentado que hubo hace poco contra tres palestinos, uno de ellos un bebé de tres meses. Nosotros, todos, estamos en contra de atacar a árabes por el hecho de ser árabes. No está bien, es inhumano, también estoy en contra de castigos colectivos. Ellos, en cambio, hacen lo contrario, educan a sus hijos para que sean terroristas suicidas, en su sociedad es aceptable como norma, y Arafat aparece en televisión abrazando a una niña que acaba de leer un poema de loas al último mártir que asesinó a israelíes civiles inocentes. Arafat mismo compra su popularidad y el ser el más grande de todos los shahíd, mártir santo. Arafat es el rey de los shahídim, y así quiere pasar a la historia.


-Si Peres se encuentra con Arafat,¿qué le tiene que decir?


-Pienso que encontrarse con Arafat es un gran error. Si Peres piensa que va a conseguir de Arafat un cese el fuego, será muy breve, y no conducirá a nada. Ello sólo continuará transmitiendo debilidad y significará más pérdida de nuestro poder de disuasión.


-¿Qué opina del plan de separación unilateral?


-Me opongo en su misma esencia, porque eso fija de antemano los límites del Estado de Israel, haciéndonos perder por completo la posibilidad de una continuación de las negociaciones: si ése es el límite, de allí sólo es posible seguir cediendo en futuras negociaciones. Y entonces vuelvo a mi trauma: que volvamos a los límites de 1947 y entonces no tengamos en absoluto poder de resistencia. Yo entiendo que, como muchas otras ideas, puede servir de "opio para las masas", porque suena muy bien, "nosotros acá y ellos allá", y todo eso. Pero resulta que existen katiushas que pueden pasar por encima del límite. Ellos seguirán actuando contra nosotros. Separación puede haber solamente en el contexto de un acuerdo.

La Comunidad Judeo-Argentina , la AMIA y los Desaparecidos

-No es común ver a una diputada de la Kneset israelí marchando alrededor de la Menorá enfrente de la Kneset, con un pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo, junto a otras Madres judías. ¿Cómo es que se acerca usted al tema de las comunidades judías en América Latina en general y de Argentina en particular?


-Fui titular de la comisión de Inmigración y Absorción de la Kneset desde el gobierno de Biniamín Netaniahu, en 1996, hasta que asumió Ariel Sharón y me convertí en viceministra, en marzo del 2001. En la comisión, además de enfrentar todos los problemas que a diario se presentan, decidí tomar un tema propio: el de las relaciones entre Israel y el pueblo judío en la Diáspora, todo el tema de la responsabilidad mutua, el viejo lema de "Todo Israel es garante el uno por el otro". Me interesó también todo el tema de la Ley del Retorno, judíos, no judíos, la ley de conversión, que estaba aquí a la orden del día.

Uno de mis temas en aquel contexto fue cuál era la responsabilidad de Israel respecto de la comunidad en la Argentina. Elevé entonces al orden del día el tema de la aliá de la Argentina. Creo que, debido al deterioro en la situación económica, es mitzvá, es obligación sacra… ¡Ojalá! Quisiera traerlos a todos uno por uno. Realmente creo que les va a ir mucho mejor aquí. Soy una "fan" de nuestro estado, realmente creo que es un país maravilloso.

Así que traté de elevar el tema de modo serio: cómo traerlos, cómo garantizarles mejores condiciones, traje informes de lo que ocurre en la Argentina. ¿Hay que darles lo que se les da a los judíos de Etiopía, de Rusia o de Estados Unidos? ¿En qué categoría hay que ubicar al país? Entonces empezamos a planificar y a implementar también para la Argentina el programa Naalé, siglas de Noar Lifnei Orim, Juventud Antes que los Padres, donde chicos argentinos de escuelas secundarias reciben el mismo programa que los chicos de Rusia. Al principio me opuse, porque separar a los chicos de sus padres y traerlos a un país extraño es muy duro. ¿Cómo esos padres lo soportan, cómo pueden sobrellevarlo? Entonces me dijeron: "Naomi, tú no sabes qué grave situación están viviendo en Rusia y en Ucrania. Los padres están rogando: 'Llévense a nuestros hijos, aquí no tenemos de qué vivir'". Hay también antisemitismo aquí y allá, entonces los mismos padres son los que piden.

Se ha comenzado a dar la misma situación en la Argentina. La situación es tan difícil que los padres piden esta ayuda. Yo hablo aquí más allá de los ideales. Están los idealistas, bienvenidos sean. Pero lo más grave es la situación económica. Los padres dicen: "Llévense a los chicos, quizás después lleguemos nosotros y quizás no podamos, pero llévenselos, que tengan una educación, y que sea judía e israelí". Y ciertamente hay hoy en día cerca de 200 adolescentes argentinos en el programa. Es algo nuevo, antes no se podía haber dado.

Y entonces me topé con el tema de los desaparecidos judíos en la Argentina. Me pregunté:¿cuál es el compromiso del Estado de Israel en este tema? Y la primera respuesta, tanto del ministerio de Justicia como del de Relaciones Exteriores –y se pueden ver los protocolos de aquellas reuniones- era: "No podemos inmiscuirnos en los asuntos internos de otro estado". Yo dije: un momento, no acepto semejante respuesta. Es salir del paso con demasiada facilidad. ¿Cuál debe ser el mensaje de un estado judío? Si yo digo: "No me puedo meter", ¿cuál es el sentido de mi existencia como país?


-Cuando de hecho, por su misma definición fundacional, el Estado de Israel se fundó para ser refugio y respaldo a los judíos en su hora de emergencia allí donde se encuentren, en especial cuando los matan.


-Exacto. Entonces existe un mandato de traerlos si corre peligro su vida. Lo intentamos en el pasado y lo logramos, lo hicimos con los judíos de Etiopía, con los de Siria, y demás. No siempre en un 100% de los casos, pero en grande hemos tenido éxito. Pero con respecto a los desaparecidos me dicen que no es asunto nuestro. Entonces yo respondo: ante todo, algunos, uno o dos, eran ciudadanos israelíes. Ahí me dijeron: "OK, con ciudadanos israelíes, no podemos pasarlo por alto; en cuanto a judíos argentinos, no podemos hacer nada". Les dije: "No lo acepto". Y de hecho pude impulsar cierta línea, siempre dentro de la Comisión de Inmigración y Absorción, de no aceptar la línea de Relaciones Exteriores ni de Justicia. El que ayudó mucho en esto fue el Dr. Efraim Zadoff, que fue muy militante en todo esto.

Hubo diversas reuniones, también tuvimos una con el ministro de Asuntos de la Diáspora de entonces, el rabino Mijael Malkior, que también adoptó la posición que yo impulsaba. El viajó a la Argentina y se reunió con el presidente (Fernando) De La Rúa, ante quien elevó el tema. Desde entonces, lentamente, tanto la cancillería como el ministerio de Justicia modificaron su posición, lo cual era un viraje, un vuelco importante, tras lo cual se formó una comisión interministerial que recoge testimonios de los familiares aquí en Israel y que lo hará este mes de septiembre en la Argentina.


-Ahora bien, la nueva posición de Israel es exigir a la Argentina investigar para hallar los cuerpos de los desaparecidos judíos para darles sepultura judía…


-Sí, junto con el tema de hallar también a sus hijos y devolverlos "a casa", a la grey judía. Un punto muy terrible en toda esta historia.


-Así es. El punto es que, a gusto de muchos en la comunidad judía, que quisieran ver una posición activa por parte de Israel, esta nueva posición es apenas un punto de partida, una posición de transición entre no meterse, por un lado, y exigir la extradición de los generales, por otro. ¿Comparte usted la opinión de que en Israel debería surgir un Baltazar Garzón que exija, como en España, la captura y extradición de los dictadores y torturadores?


-Mire, aquí hay que tener en cuenta muchos intereses que tenemos que cuidar a la vez. Tenemos que ser sensibles con los intereses del pueblo judío y los de los familiares de las víctimas. Pero no podemos desentendernos del todo de los intereses del Estado de Israel. Tenemos que actuar con cierta delicadeza, ayudando a los familiares, elevando el tema al orden del día, lo que no habíamos hecho en el pasado. Es lo que hacemos, y es lo que hice en mis encuentros en la Argentina con diputados. Y hemos creado aquí dos comisiones, una acerca de los atentados en la Embajada de Israel en Buenos Aires y en la AMIA, y otra por el tema de los desaparecidos. Es decir, ante todo, presionar para obtener información. Eso es lo primordial. Fíjese que incluso en el tema de la embajada, que es decididamente prerrogativa del Estado de Israel, tener información de lo ocurrido y que los culpables sean sometidos a juicio, ni siquiera en ese tema hemos avanzado lo suficiente. El asunto quedó en la "franela" y no sé hoy en día con qué firmeza se actúa en ese asunto, ni si habrá soluciones. Entiendo que hay algunas personas relacionadas con la AMIA, pero que no son los principales. Es decir, que si en el tema de nuestra propia embajada no hemos avanzado lo suficiente, imagínese en el de los desaparecidos judíos, que eran ciudadanos argentinos.


-¿Su crítica es sólo para los gobiernos argentinos o también hay una autocrítica hacia la política tibia mantenida por Israel?


-Las dos cosas. Puede ser que hayamos tenido demasiada consideración hacia circunstancias políticas, de no dañar las buenas relaciones entre los dos países, seguro la tuvimos con respecto a los desaparecidos, y no hemos hecho lo suficiente. Yo sí creo que tenemos que exigir que los culpables sean sometidos a juicio. Ante todo tenemos que elevar el tema en todos nuestros encuentros con el gobierno argentino, exigir saber cuál fue el destino corrido por los chicos de los desaparecidos y de los jóvenes que fueron secuestrados y asesinados. Por supuesto que es un derecho inalienable de las familias saber qué fue de sus seres queridos. Con respecto al sometimiento a juicio, no podemos ponernos en contra del gobierno argentino si decide no hacerlo. Pero decididamente podemos exigirlo. Lo podemos hacer y también creo que lo haremos.


-¿Qué significa "exigir"? Investiguen o de lo contrario… ¿qué?


-Bueno, no pretenderá que invadamos la Argentina…


-No, ¿pero las buenas relaciones se verán afectadas en algún nivel? ¿Israel no pone ninguna condición a tan buenas relaciones?


-Ese es el temor, que las relaciones se vean afectadas. Mire, ambos sabemos que si hay un presidente, o un régimen dispuesto a limpiar la mesa y poner orden en casa, nuestra exigencia será similar a la posición del gobierno. Pero puede ser, como lo fue en el pasado, que nuestra exigencia contraríe la posición del gobierno, entonces nos será más difícil. Aun si exigimos, no obtendremos resultados. Por eso, en este momento, exigir es el camino indicado. Si iremos un paso más allá, y condicionaremos nuestras buenas relaciones…


-Unas relaciones tan buenas que en el período del anterior embajador israelí allí, Itzjak Avirán, fueron problemáticas, al punto de colocar las relaciones entre Israel y la Argentina en oposición a los intereses de la comunidad judía local. De esa comunidad esperan una postura firme del Estado de Israel que diga a la Argentina: "Hasta aquí hemos llegado, muchachos. No hay tan buenas relaciones si no se hacen bien los deberes".


-Es cierto. Pero mire, no se puede patear del todo el tablero…


-Nadie dice "del todo", pero algo en el medio sí, que no todo siga igual.


-Exacto. No es fácil, pero sí se puede, según creo, expresar una posición mucho más enérgica en este tema. Y si con todos estos tribunales internacionales que hay ahora, los familiares piden el sometimiento a juicio, decididamente los apoyaremos.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine  



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