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China e Israel

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Aportado por: Aizik
Fecha de creación: 2002-03-03 09:55:26
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China e Israel

Los puentes del judaísmo, desde Beijing

Por Gustavo D. Perednik

La llamativa cantidad de puntos en común entre estas dos naciones milenarias nos invita al interrogante de por qué ambos pueblos no se acercan más. Lo que es indudable es que tales características en común son pocos conocidas en uno y otro extremo del continente asiático. Veamos algunas de ellas.

A primera vista es difícil imaginarse dos naciones más diferentes entre sí que China e Israel. El territorio israelí cabe cuatrocientas veces en el chino, y China es doscientas veces más populosa. Un país es el corazón del Asia; el otro, un puente entre Occidente y Oriente. Sin embargo, China e Israel tienen muchas características en común; habremos de enumerar siete.

La antigüedad es el aspecto fundamental. La historia de ambas naciones se extiende por cuatro milenios o más, casos únicos de identidad nacional con una continuidad nacional tan remota.

Segundamente, ambas identidades nacionales fueron redefinidas casi simultáneamente: en 1948 el moderno Israel, en 1949 la moderna China. En ambos países, las minorías nacionales constituyen aproximadamente el diezpor ciento de la población.

En tercer lugar, ambas religiones nacionales (el confucianismo y el judaísmo) se basan en la acción y no en el dogma, evolucionaron más en derredor de la conducta que de la fe. La máxima "No hagas a tu prójimo lo que te desagrada a ti" es pilar de ambas civilizaciones, así como la visión de una naturaleza humana básicamente buena. En ninguna de las dos civilizaciones, la teología desempeña un rol central.

El estadista chino Wu Ting Fang marcó hace un siglo la similitud: "Confucio y Moisés, son parecidos tanto en sus doctrinas como en su modo de enseñar y de moldear el carácter de sus respectivas naciones. El símil más ostensible es la importancia de honrar a los padres". Asimismo, ambas religiones son estrictamente no-misioneras y tolerantes para con el mundo externo. No tienen el objetivo práctico de convertir al mundo al confucianismo o al judaísmo.

En cuarto lugar, en un mundo que se inclina por las lenguas occidentales, tanto China como Israel son orgullosamente fieles a sus respectivos idiomas antiguos y a sus singulares alfabetos. La renovación del hebreo bíblico en tiempos modernos puede hallar su paralelo en la simplificación china del antiguo mandarín.

La quinta semejanza es que tanto los judíos como los chinos tienen una larga experiencia de sufrimiento y persecuciones. La Segunda Guerra Mundial arrastró a sus trágicas historias a un nadir, y tanto el Holocausto como la Violación de Nanjing permanecen como un baldón en la conciencia humana. Durante la guerra, Liu Shi-Shun, un académico chino y ministro de relaciones exteriores, sostuvo: "Como los judíos, los chinos tienen una herencia cultural de miles de años. Como los hijos de Israel, mis compatriotas se dispersaron por los cuatro rincones de la Tierra. Como vuestro pueblo, el mío sabe el significado del infortunio y, por esta razón, somos capaces de pelear una prolongada guerra de resistencia sin las condiciones materiales que son consideradas esenciales en otras partes del mundo".

Cabe mencionar que China es frecuentemente mencionada como el único país en el mundo en el que no hubo jamás ninguna expresión de judeofobia, tan característica de la historia europea. Durante una ceremonia en Yad Vashem en marzo de 2001, se rindió homenaje a Feng Shan Ho, el cónsul chino en Viena entre 1938 y 1940, quien distribuyó cientos de visas para salvar a judíos del Holocausto.

En sexto lugar, ambos pueblos han ejercido una profunda influencia en la civilización humana, en su cultura, literatura y ciencias. La historia del mundo es inimaginable sin los chinos o sin los judíos.

Hay otro aspecto en común que es más moderno. Tanto China como Israel se lanzaron a un proceso de modernización de sus respectivas economías. El modelo sobre el cual Mao Zedong y Ben Gurión concibieron la economía era orientado hacia el Estado, mientras que los más recientes líderes de ambos países iniciaron una campaña para abrir sus economías al mercado libre.

Considerando lo antedicho, uno puede concluir que los puentes entre Israel y China son naturales y deseables, y deberían construirse para beneficio mutuo. Aun cuando los dos países no comparten un grupo regional, pertenecen al diminuto grupo de las civilizaciones antiguas recientemente renacidas, de pueblos tesoneros y creativos que han hecho grandes contribuciones a la humanidad.

En palabras de Wu Ting Fang: "Los chinos y los judíos siempre fueron amigos y nunca enemigos. Ambos fueron perseguidos y despreciados... pero no por sus vicios... sino por sus virtudes, por su industriosidad, su economía, su perseverancia y ahorro".

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine  



Algunas evaluaciones hechas por los miembros de Jinuj.net:

Autor Fecha del mensaje

***** iga 24/7/2003 1:14 PM
muy interesante el analisis

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Terrible *****
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Excelente

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