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La ONU como Legitimadora del Terror

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Aportado por: Aizik
Fecha de creación: 2002-03-03 09:48:04
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La ONU como Legitimadora del Terror

Ante la masacre en Estados Unidos
Por el lic. Julian Schvindlerman

La Organización de las Naciones Unidas fue creada por el mundo libre después de la Segunda Guerra Mundial como un foro internacional que frenara las tendencias autocráticas y bélicas de las dictaduras en el mundo. Con los años, el organismo se fue convirtiendo en otra cosa, defendiendo intereses espurios, no de los pueblos oprimidos del Tercer Mundo, sino de sus liderazgos non sanctos.

Territorio Enemigo

En medio de la avalancha de información e imágenes que colmaron nuestras pantallas a partir del 11 de septiembre último, y en medio de la cacofonía de comentarios, análisis y opiniones que se sucedió, una veta relevante ha quedado singularmente relegada a la desatención. Ella es: la responsabilidad moral que le cabe a la Organización de las Naciones Unidas a partir de su irresponsable legitimación del terrorismo durante las últimas décadas. Este proceso ha resultado en una simplista y confusa aproximación actual al fenómeno del terrorismo internacional basada en gran medida en un zonzo intento de "comprender" los motivos de a quienes el presidente Bush maniqueamente denominó las "Fuerzas del Mal". Sus orígenes deben trazarse a la evolución misma del augusto organismo y la completa desvirtuación moral y conceptual que ha sufrido durante las últimas décadas.

Cuando la Organización de las Naciones Unidas fue establecida en 1945, poseía 51 estados miembro; hoy posee 189. Esta casi cuadruplicación es el resultado de un proceso de descolonización que comenzó durante la década del 1950 y derivó en el surgimiento de nuevas naciones. Este desarrollo propició un cambio cuantitativo y cualitativo dentro del sistema de la ONU, en tanto que permitió a muchos regímenes esencialmente no democráticos incorporarse a la institución internacional.

De esta forma, una organización que fue básicamente fundada por naciones occidentales y mayoritariamente democráticas se transformó en un foro tercermundista, facilitando la situación peculiar en la que naciones subdesarrolladas y autárquicas relegaron a los países fundadores a un status minoritario. Estas naciones tercermundistas luego se agruparon dentro del marco de varios bloques regionales (tales como el Movimiento de los No Alienados y el bloque árabe-musulmán, entre otros), lo que produjo el fenómeno comunmente conocido como la "tiranía de la mayoría automática". Habiendo ganado influencia mediante estos bloques regionales, países del Tercer Mundo alcanzaron mayor representatividad en los varios departamentos, comités, divisiones y agencias del organismo internacional, lo que a su vez les permitió determinar la agenda y el tono de las deliberaciones de la ONU.

La definición de terrorismo de la ONU

En el año 1972 el entonces Secretario General de la ONU, Kurt Waldheim, preocupado porque la "actual tendencia hacia el terrorismo y violencia sin sentido es tan alarmante y tiene tan graves implicancias", tal como escribió en la carta enviada a la Asamblea General, solicitó que ésta se reúna para discutir la cuestión del terrorismo internacional y las medidas para prevenirlo. Luego de presiones occidentales para convocar la reunión y contra-presiones árabes para evitarla, el tema fue referido al 6to Comité, el comité legal. El 18 de diciembre de 1972, la Asamblea General adoptó la resolución 3034 (XXVII) titulada:


"Medidas para prevenir el terrorismo internacional el que pone en peligro o toma vidas humanas inocentes o pone en jaque libertades fundamentales, y estudio de las causas subyacentes de esas formas de terrorismo y actos de violencia las que yacen en la miseria, frustración, pena y desesperanza y las que motivan a cierta gente a sacrificar vidas humanas, incluso las propias, en un intento de producir cambios radicales" [énfasis agregado].


Esta es una curiosa definición, por así decir, dado que no sólo justifica el fenómeno que se propone estudiar así como a sus perpetradores ("que motiva a cierta gente a sacrificar vidas humanas, incluso las propias"), sino que en la misma definición determina cuales son las causas que originan el objeto de análisis ("las que yacen en miseria, frustración, pena y desesperanza").

A posteriori se determinó el establecimiento de un Comité Ad Hoc de Terrorismo Internacional, compuesto por, entre otros, dos países promotores de terror: Siria e Irán. Además figuraban Argelia, Congo, Nigeria, Túnez, Tanzania, Yemen y Zaire. El 16 de diciembre de 1977, basándose en las recomendaciones del Comité Ad Hoc, la Asamblea General adoptó la resolución 32/147 la que justificó el uso de terror por cualquier grupo que se autodefiniera como movimiento de liberación nacional. En el artículo 7 invitó al Comité Ad Hoc de Terrorismo Internacional a continuar su trabajo "primero estudiando las causas subyacentes al terrorismo y luego recomendando medidas prácticas para combatir al terrorismo" [énfasis agregado].

Esta aproximación peculiar al fenómeno del terrorismo no ha quedado enmarcada solamente en lo jurídico-formal, sino que ha quedado también plasmada en la práctica, tal como veremos a continuación.

Un precedente infeliz

En 1981 Israel demandó la extradición de Ziad Abu Ein, un terrorista palestino que estaba arrestado en Estados Unidos por haber detonado una bomba en Tiberías en 1979 matando a dos niños e hiriendo a 36 personas. Increíblemente, el Consejo Social y Económico de la ONU apeló mediante un comunicado de prensa a la justicia norteamericana contra la extradición, argumentando que Ziad Abu Ein era un "luchador por la libertad" resistiendo la "ocupación ilegal israelí". Cuando fue finalmente extraditado, la Asamblea General condenó a Estados Unidos por acceder al pedido de extradición.

Lo que este caso sin precedentes ilustra es el nivel de confusión legal y moral al que finalmente arribó la Asamblea General durante la década del ‘80 (y en gran medida no ha descendido del mismo desde entonces). Por cuanto en 1981 la Asamblea General de la ONU de manera inequívoca sancionó que detonar bombas en una calle pública es un acto político de auto-defensa y no sancionable por la ley, de ahí la condena contra Estados Unidos e Israel.

No termina aquí la cuestión. En el año 1979 la Convención Internacional Contra la Toma de Rehenes dejó fuera de la definición de toma de rehenes todo acto "cometido en la causa del conflicto armado... en el que pueblos pelean contra dominación colonial y ocupación foránea y regímenes racistas en el ejercicio de su derecho a la auto-determinación..."

Esta confusión reinante en el foro de la Asamblea General fue lenta pero gradualmente desplazándose a la corte de la opinión pública mundial, habida cuenta de la imagen de respetabilidad de la que goza el prominente foro internacional. Tal como sintetizó la ex embajadora norteamericana Jane Kirkpatrick: "Gracias en gran parte a esta inexorable campaña, la mayor parte del mundo hoy está confundido respecto a quién es un agresor y quién es una víctima, quién un terrorista y quién una víctima del terrorismo".

A esto uno debería agregar la sorprendente legitimación de la OLP -una organización que cometió más de 11.500 atentados terroristas por más de 30 años- por parte del foro internacional, lo que afianzó aún más el proceso de suavización del terror ante la opinión pública mundial. Cabría también hacer referencia a la insólita conducta de la ONU frente al Hizbullah meses atrás, cuando el organismo mundial literalmente encubrió al grupo integrista luego de que éste secuestrara a tres soldados israelíes en la frontera libanesa. Y así, por supuesto, el más reciente espectáculo patético en Durban, Sudáfrica, en el marco de una conferencia global contra el racismo, adquiere su justa medida.

Con vistas al futuro

A la luz de lo aquí expuesto resulta evidente que cualquier iniciativa contra el terror en manos de la ONU estará seguramente condenada al fracaso desde su mismo comienzo. Esto es resultado de la propia estructura organizacional del foro así como de su poco impecable pasado. Toda propuesta que apunte a incluir a la ONU en la lucha contra el terrorismo debe ser desechada. En el "Nuevo Orden Mundial" que podría emerger de aquí en más, se impone una reevaluación del lugar que el organismo mundial ocupa en los asuntos globales. Más que poder aportar una solución al amenazante fenómeno del terrorismo transnacional, la ONU ya hace tiempo que es parte del problema. Ha llegado la hora de admitirlo y actuar en consecuencia.

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine  



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