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Contencin o escalada: historia de dos concepciones

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Aportado por: Aizik
Fecha de creación: 2002-03-03 09:30:05
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Contención o escalada: historia de dos concepciones -

Primera parte: la era pre-estatal
A un año de la Intifada de Al Aqsa

Por Sergio Rotbart

La actual polémica en Israel acerca de cuál es la mejor actitud a adoptar frente a la intifada palestina: si la máxima contención que evite la escalada del enfrentamiento, junto al llamado constante al diálogo y el cese de fuego o, por otro lado, la represalia militar contundente y masiva, no es nueva. Tiene paralelos históricos que se remontan a la época previa a la existencia del estado judío, cuando el conflicto con la población árabe por el dominio sobre la entonces Palestina daba sus primeras vibraciones, y la violencia de ambos lados estaba en cierta medida controlada y arbitrada por los ingleses, los gobernadores de turno.

El primer estallido de violencia árabe que hizo temblar al entonces pequeño ishuv (nombre hebreo con el que se designa a la comunidad judía organizada en Palestina) tuvo lugar en 1929, pero se caracterizó por haber sido parcial y esporádico. La ola siguiente fue mucho más amplia, vigorosa y prolongada: irrumpió en 1936 y duró hasta 1939. Lo que en un principio se dio en llamar "los disturbios de 1936" (tal como se designó a los ataques de 1929) se transformó rápidamente en "la gran revuelta árabe". Esta vez se trataba de una ola sistemática de violencia organizada, que respondía a las directivas de una direción política y contaba con objetivos claros: frenar el impulso colonizador del movimiento sionista y reforzar con hechos la demanda árabe de la posesión total sobre Palestina.

Ante la ola de ataques terroristas perpetrados por los árabes-palestinos, el ishuv respondió oficialmente mediante la política de "contención", es decir trató de evitar la aplicación de acciones terroristas contra población civil árabe que no tuviera relación con las "bandas" que atacaban a civiles judíos. Sin embargo, hubo también excepciones que sobrepasaron los límites de la línea oficial (cuyos principales ejecutores eran el partido mayoritario de corte laborista Mapai en el terreno político, y la principal milicia armada del ishuv en el terreno militar: la Haganá) y en ocasiones puntuales los jefes militares de la Haganá ejecutaron acciones de represalia indiscriminada, a veces incluso con el consentimiento de la dirigencia política. Pero la reacción contraria a la contención, a la que se denominó en la época "el terrorismo ciego", fue perpetrada, promovida y justificada moral, ideológica y políticamente por la entonces ala minoritaria del movimiento sionista: el partido revisionista y, fundamentalmente, su brazo político-militar más radicalizado: el Etzel (siglas hebreas de la Organización Militar Nacional).

Entre la cháchara y los disparos

Resulta difícil determinar en qué medida la política de contención respondió a criterios morales e ideológicos, a los que se le sumaron también consideraciones políticas acerca del destino de la comunidad judía y sus relaciones con Gran Bretaña, y hasta qué punto estuvo condicionada por la limitada capacidad de las organizaciones militares judías para garantizar la seguridad de la población ante los ataques árabes contra civiles y sus bienes. Si bien hubo acciones de venganza, mayoritariamente dirigidas contra árabes implicados en actos de violencia antijudía, que fueron considerados respuestas "naturales" del ishuv que, frente a la agresión, respondió con la misma moneda, muchas veces la falta de una reacción más contundente y la política de contención en general fueron catalogados como el abandono intencional de los judíos a su suerte y un acto de debilidad que, en lugar de frenar o contener la agresión, la retroalimentan.

Los defensores de la línea moderada y contenedora intentaban agregar argumentos pragmáticos de peso a los principios morales con los que justificaban la falta de "mano dura". Así, ya en agosto de 1936 el dirigente laborista Berl Katzenelson sostuvo que la contención deriva "no sólo de nuestra profunda cualidad espiritual, no sólo de consideraciones morales, sino también como parte de una evaluación: la concepción moral tiene también un cálculo político, un cálculo político muy grande. Sabíamos que desde el mismo instante en que tomemos en esta tierra el camino de la venganza, irrumpirá la cuestión de la redención de la tierra, y si ello ocurriese, la última palabra no será la nuestra".

Los promotores de la reacción activa contra la violencia árabe vieron en el Programa de la Partición de Palestina, dado a conocer en 1937, una expresión de condescendencia británica con las aspiraciones territoriales y políticas de los árabes, y a la vez producto de la "contención" adoptada por la organización política del ishuv. El terrorismo árabe y su transformación en rebelión organizada (incluida una huelga general) reforzaron las acciones de contraterrorismo del Etzel a partir de noviembre de 1937, pero a la radicalización del nacionalismo árabe se le sumó, evidentemente, el programa de la partición y sus graves consecuencias para la integridad territorial judía como catalizador del activismo vengativo de la derecha radical sionista.

Zeev Jabotinsky, el principal dirigente e ideólogo del sionismo revisionista, apoyó en un principio la línea moderada oficial como mejor estrategia para no dañar las tensas relaciones con Gran Bretaña. Pero a partir de mediados de 1938 Jabotinsky cambió radicalmente su postura y pasó a ser el principal defensor e ideólogo del contraterrorismo ciego. En un artículo de julio de 1939 el líder sionista describió ejemplos de la Primera Guerra Mundial para justificar el daño indiscriminado sobre la población civil. "Maldita es toda guerra y todas sus formas, provocación y defensa juntas, y si tu no quieres tocar a un inocente, pereces. Y si tu no quieres perecer, dispara y deja de charlatanear", escribió allí.

Profeta en su tierra

De hecho, el Etzel y su política de "ruptura de la contención" fueron equiparados en la polémica pública que tuvo lugar durante esos años en el ishuv no sólo a las bandas terroristas árabes sino incluso a las fuerzas de choque nazis (S.S.). Y se les endilgó ser responsables de demoler la base de la cooperación entre el sionismo y Gran Bretaña, del fundamento moral de la realización sionista y de la idea sionista en general. La violación de la política de contención fue considerada mayoritariamente una forma de terrorismo enfermizo, derivado de la desesperación y la demencia, capaz de arrastrar a Eretz Israel a un baño de sangre y provocar la destrucción del ishuv. Así como el terrorismo árabe se convirtió en terrorismo interno que produjo la destrucción de la sociedad palestina, de acuerdo a los seguidores de la línea moderada un destino parecido le esperaría al ishuv judío si de él también emanan actos terroristas, que lo arrastrarían al terrorismo interno y a la guerra civil.

En agosto de 1936, luego del asesinato de dos mujeres judías en Yaffo, la Haganá ejecutó acciones de represalias, con el consentimiento de Berl Katzenelson, en las cuales murieron niños y mujeres árabes. Katzenelson, conmocionado por lo ocurrido, volvió a imponer la política de contención y no permitió nuevamente su violación. De acuerdo a la descripción posterior de la historiadora Anita Shapira, "Berl no podía asimilar actos terroristas. Su ética era distinta: la ética de los hombres de la primera revolución en Rusia que evitaban el derramamiento de sangre limpia, también en momentos en que estaban dispuestos a sacrificar sus cuerpos y almas por matar al enemigo".

Otra autoridad de la época, si bien no en el campo de la política sino en el de la cultura en general y la filosofía en particular, escribió respecto de los actos de represalia contra la población árabe: "Si el pueblo va a justificar los asesinatos, si va a identificarse con sus autores y así va a autoadjudicarse el pecado como si él fuese el pecador, no vamos a dejarles a nuestros hijos una tiera libre y pura, sino que vivirán en una cueva de profanadores en la cual procrearán a sus hijos, y este ishuv será una cueva de profanadores generación tras generación". El autor de la sentencia, Martin Buber, fue uno de los creadores y propulsores de la organización Brith Shalom, que bregaba por la convivencia judeo-árabe en el marco de un estado binacional. Con el transcurso del tiempo, la fama de Buber como filósofo fue aumentando, en forma asimétrica al éxito de sus proyectos políticos, cuya popularidad fue disminuyendo paulatinamente. ¿Más cerca de cuál de esos dos polos están sus sentencias morales: de la fama de filósofo o del fracaso como político?

Bibliografía

Tomado de Hagshama E-zine  



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