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Afinidades ideolgicas entre la Extrema Derecha y los radicales Islmicos

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Aportado por: Aizik
Fecha de creación: 2001-11-27 13:45:32
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Afinidades ideologicas entre la derecha nacionalista y los radicalismos islámicos. Posibles bases de cooperacion

*Mario Sznajder

La idea de posibles afinidades ideológicas entre los extremismos de derecha en diversos países de América Latina y los movimientos islámicos radicales debe ser examinada con seriedad para establecer posibilidades de cooperación entre dos movimientos que ven en Israel, en el sionismo y en el judío, enemigos mortales, especialmente a la luz de los ataques contra la Embajada de Israel en Argentina (1992) y contra la AMIA (1994). Sin establecer conclusiones definitivas, se puede decir que siendo estos ataques de origen radical islámico y proviniendo del Medio Oriente, es difícil concebir su realización sin cierto nivel de cooperación local.

Para sustentar esta tesis es necesario revisar compatibilidades o incompatibilidades ideológicas que hicieron o no posible este tipo de cooperación. Esto es necesario no sólo por lo que ya sucedió, sino por lo que puede llegar a suceder.

Interesante es de señalar que publicaciones de la extrema derecha nacionalista y antisemita argentina sostienen que los ataques fueron obra de "agentes del sionismo internacional que operan en nuestro país" (El Director, La Bomba. Conclusiones de nuestra Investigación. Patria Libre, Octubre, 1994) o, citando un informe del SIDE -Servicio de Inteligencia del Estado, Argentina- afirman que el atentado pudo ser obra de "fundamentalistas sionistas...como eventuales responsables, por aparecer involucrados en una interna judía entre la fracción liberal y el ala ortodoxa".

Más allá de esta afirmación, se antecede con una firme negación de la posibilidad de que el atentado provenga de Irán, de alguna organización árabe o de algún grupo nazi local. Por el otro lado se acusa a Ménem de haber sostenido que existía una "semiplena prueba contra Iran" sin tener ninguna base factual y de no haber respondido a las "repetidas y fastidiosas insolencias de Rubén Beraja presidente de la DAIA o ante las demandas del embajador judío Itzjak Avirán" (Albornoz, R. Atentado a la AMIA: Un Ajuste de Cuenta entre los Judíos. Memoria. Septiembre, 1994).

Ambas fuentes aquí citadas se expresan en una mezcla de antisemitismo y antisionismo que no distingue entre la diáspora judía e Israel y que establece a éstos como enemigos comunes de la causa árabe, islámica e iraní, a la vez que del nacionalismo extremo y antisemitismo argentino, de inspiración nacional socialista, usando para esto el argumento de que "los árabes, por fanáticos que sean, nada tenían que ganar, menos los iraníes".

En Chile, Ciudad de los Césares, la más importante publicación de tinte nacional socialista y arianista, editada por el abogado y profesor de historia Erwin Robertson, enfoca el mismo tema desde otro ángulo. A través del análisis de varias corrientes islámicas radicales -iraní, libanesa, palestina y argelina- se pretende probar la existencia de un embate internacional antiislámico encabezado por los países occidentales -Estados Unidos, Francia, Israel y aun el comunismo internacional, en el pasado- que sigue manifestándose en forma violenta. A la vez expresa su apoyo y admiración por el Islam radical, especialmente por la República Islámica de Iran.

Aqui cabe preguntarse el por qué de la defensa de Irán y de la identificación con su causa, en un lugar tan remoto como Chile y por otra parte de personajes que repetidas veces se han declarado nacionalsocialistas. Los editores de Ciudad de los Césares y publicaciones similares en otros países de América Latina se preocupan de resaltar su calidad de arianistas, sus legados con el fascismo histórico, sus raíces ideológicas en la derecha radical y racista y su inspiración en intelectuales como Ernst Junger, Giovanni Gentile y Louis-Ferdinand Celíne.

Es en el plano ideológico donde el encuentro se hace posible sobre la base filosófica del rechazo a la modernidad. Tanto el Islam radical como la derecha radical latinoamericana, de inspiración europea fascista y arianista, rechazan de plano la herencia política del Iluminismo y sus corolarios históricos, implantados en el corazón de la cultura occidental por la Revolución Francesa y su gran heredero político, el Estado-Nación democrático y liberal.

Para ambos movimientos, las bases racionalistas, humanistas y materialistas que caracterizan al modernismo político, representan una amenaza mortal a la sociedad orgánica verdadera, sea su eje la religión, la raza o la cultura nacional. Ni el Islam, ni la derecha radical reconocen la posible existencia de un lazo político de carácter contractual, tal como lo proponen diversamente Rousseau y los liberales británicos o cualquier variante constitucionalista occidental moderna, ya que el centro de su visión no es política e individual sino religiosa, racial o cultural y siempre de carácter orgánico. El individualismo materialista, no sólo en su visión liberal, sino también en la idea marxista de la sociedad de productores libres, es rechazado de plano a favor de diversas versiones comunitaristas-orgánicas, en las cuales el individuo existe en función de su pertenencia al colectivo y su adhesión a las reglas de éste.

La derecha radical latinoamericana ve con buenos ojos el llamado del Islam radical a retornar a la sociedad tradicional, pero no en clave conservadora sino como una demanda revolucionaria, heroica y voluntarista que pretende establecer en el mundo un orden alternativo a lo que se percibe como los frutos venenosos de la modernidad: la sociedad materialista, consumista, desintegrada, privada de identidad y valores, en síntesis, la sociedad occidental moderna.

La gran diferencia entre las ideologías nacidas del fascismo y el integralismo islámico reside en la primacía de la política y el estado político en el fascismo, que encuentran su parelelo en la primacía de la religión y el estado religioso -la república islámica y el partido de Dios- en el Islam. Pero ambos tipos de ideología comparten su carácter totalitario y mucho más. El fascismo propuso "una solución de recambio total, de un marco intelectual, moral y político, único capaz de garantizar la perennidad de una colectividad humana en la que se integrarían perfectamente todas las capas y todas las clases de la sociedad.

El fascismo pretende hacer desaparecer los efectos más desastrosos de la modernización del continente europeo, quiere poner remedio a la disgregación de la comunidad en grupos antagónicos, a la atomización de la sociedad, a la alienación del individuo convertido en una mera mercancía lanzada al mercado (Sternhell, Sznajder y Asheri, El Nacimiento dela Ideología Fascista, Madrid, Siglo XXI de España Editores, 1994). Si en la cita anterior cambiáramos fascismo por radicalismo islámico, ¿perdería en algo la definición? ¿sería menos precisa? "En lo esencial, el pensamiento fascista constituye claramente un rechazo del 'materialismo'... En términos de filosofía política, el antimaterialismo significa el rechazo total de la visión del hombre y de la sociedad elaborada por Hobbes y Kant, desde las revoluciones inglesas del siglo XVII hasta las revoluciones americana y francesa... No sólo se cuestiona la teoría de los derechos naturales y la primacía del individuo, sino también las estructuras institucionales de la democracia liberal."

Desde el punto de vista político moderno internacional, los radicalismos islámicos y las derechas radicales descendientes del fascismo y el nazismo ideológicos se enfrentan a los mismos enemigos que encarnan parámetros basados en el materialismo, racionalismo, humanismo y universalismo modernos, proponiendo modelos culturales políticos alternativos, tal como los propuso el fascismo histórico antes y después de la Primera Guerra Mundial. Los enemigos de estos se encuentran en las modernas democracias liberales y los modernos comunismos, pero la desintegración del imperio soviético encarnado en la URSS y sus satélites de Europa oriental, Asia y Africa, preponderá el rol de Estados Unidos y sus aliados en todo el mundo.

La visión antiimperialista prevalente tanto en las derechas radicales latinoamericanas como en el radicalismo islámico se enfoca contra el imperialismo enemigo, retratado a la vez en términos demónicos y de decadencia por las vanguardias musulmanas y en términos de enemigo mortal, en una ecuación de suma cero cultural y política -o ellos o nosotros- por las derechas radicales. Esto tiene precedentes en la era de las ideologías cuando el fascismo europeo encontró muchos ecos tanto en América Latina como en el Medio Oriente, sonando las campanas del antiimperialismo. Basta recordar la influencia ideológica del fascismo europeo sobre las derechas radicales latinoamericanas de los años treinta. El Integralismo Brasilero, las Camisas Doradas del general Nicolás Rodríguez en México, el Movimiento Nacional Socialista de Chile y numerosas personalidades que expresaron su admiración e identificación con las varias formas del fascismo europeo.

Más allá de la reacción antimodernista, especialmente fuerte en lugares donde la modernidad y el imperialismo económico y, a las veces político, eran la norma, la derecha radical en América Latina siempre percibió a la "tercera vía" representada por los fascismos europeos, como una posibilidad de alianza libertadora de sus propias sociedades y naciones.

En el Medio Oriente la entrada de los fascismos europeos fue más dirigida por los gobiernos de la Italia fascista y la Alemania nazi. Conocidos son los lazos entre ambos regímenes y Haj Amín el Husseini, Mufti de Jerusalem y líder del radicalismo islámico palestino. Muchos intelectuales árabes vieron en Alemania e Italia no sólo fuentes de inspiración ideológica, sino también posibles aliados contra las potencias coloniales presentes en la zona, el Reino Unido y Francia.

Movimientos locales modelados sobre los fascismos europeos como el Movimiento del Joven Egipto y sus Camisas Verdes, el Partido Popular Sirio de Antun Saadeh y la Futuwa iraquí, cuyo ideólogo, Sami Shawkat preconizaba una "nación árabe que eventualmente cubriría la mitad del globo (a través de la conversión y el liderazgo, no de la conquista militar)", (Payne, S. A, History of Fascism 1914-1945, Madison, The University of Wisconsin Press, 1995), adquirieron fuerza en los años treinta, en el Medio Oriente. Irak, durante la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en un foco antibritánico, en el que nacionalistas árabes encontraron refugio.

Esta tendencia, apoyada por Alemania e Italia, culminó en mayo de 1941, cuando el gobierno de Rashid Ali el-Gailani atacó a tropas británicas en Irak y solicitó la asistencia del Eje. Las simpatías pro- alemanas y antibritánícas de los coroneles iraquíes no bastaron y en menos de un mes Irak fue ocupada por tropas británicas.

Irrespectivamente de los resultados políticos concretos, estas experiencias fueron internalizadas en las culturas políticas locales de ambas regiones. La idea de una tercera vía, anticomunista y anticapitalista cobra nuevas formas en el período contemporáneo: las derechas radicales en América Latina; los radicalismos islámicos del Medio Oriente.

Otro razgo característico es el antisemitismo, también en sus nuevas formas que lo mezclan con antisionismo y el odio hacia el Estado de Israel, común a las derechas radicales de América Latina y al radicalismo islámico de Medio Oriente. En éste aparecen, mezclados, diversas tradiciones antisemitas que combinan teorías de odio racial con la adopción parcial de las tesis sobre una conspiración judía mundial, temas de origen teológico y odio hacia lo moderno, representado por el judío a nivel mundial y por Israel, a nivel regional en el Medio Oriente.

Es este antisemitismo ecléctico el que constituye uno de los vínculos centrales entre derecha radical y radicalismo islámico y es de señalarse que el vínculo pasa a través de los grupos europeos de derecha radical que desde hace años vienen estudiando y apreciando el rol que cumplen la República Islámica de Irán y los movimientos islámicos radicales en su oposición a la cultura occidental, materialista, racionalista y universalista, de común rechazo para estos. En Europa, revistas de carácter nacional-popular, neofascista o arianistas como Antaios, Voulior, Krisis, Orion, Avanguardia, Lutte du Peuple, Synergies Européenes y otras no sólo publican profusa y positivamente materiales originados en el radicalismo islámico sino que hacen eco a los temas antisemitas, antisionistas y antiisraelís, encontrando justificativos amplios para ello en sus propias fuentes ideológicas.

Ilustrativa de este punto es una entrevista al ayatollah Mesbah que llevaron a cabo representantes de la revista italiana Orion en abril de 1995. La razón básica del interés de los italianos de derecha radical en la revolución islámica se encuentra en su propio rechazo de la modernidad ya que lo que sucede en Irán "...suscitará el más vivo interés de todos aquellos que, rechazando las simplezas de los ecumenismos, pacifismos, humanitarismos y varios sectarismos, rechazan al mismo tiempo el modernismo de carácter mundialista y reconocen en occidente su potencialidad para una regeneración tradicional autónoma."

Respondiendo a una pregunta sobre el acercamiento entre catolicismo y judaísmo, tal como se manifestó en la visita del Papa a la sinagoga de Roma, en la cual, en espíritu ecuménico y conciliatorio, Juan Pablo II calificó a los judíos como "hermanos mayores" de los cristianos, el ayatollah Mesbah hace hincapié sobre el monoteísmo común a las tres religiones El acercamiento judeo-cristiano es explicado por el teólogo iraní en términos de las cambiantes relaciones de fuerzas internacionales, ya que sino, es imposible explicar cómo la Iglesia Católica transforma a los "judíos deicidas" de ayer en los "hermanos mayores" de hoy. Es aquí que sostiene que entre las tres religiones básicas monoteístas no hay contradicción en la adoración del Dios único. Lo que contrapone a las tres religiones monoteístas son las deformaciones del judaísmo -la teoría del pueblo elegido que, según Mesbah no existía en el judaísmo original- y del cristianismo -la versión del Hijo de Dios y de la Trinidad- que tampoco existían, según el ayatollah, en el cristianismo original. En esta visión, el sionismo, y todo lo que encarna el judaísmo moderno, representan distorsiones de la fe monoteísta original. Estas distorsiones dictan hoy las prácticas políticas de Israel, el movimiento sionista y las comunidades judías, convirtiéndolas en enemigos del monoteísmo "puro":, es decir, el Islam.

Esta línea de pensamiento termina borrando todo factor de diferenciación entre judaísmo, sionismo y el Estado de Israel y replantea a estos como un burdo instrumento del imperialismo occidental o como una de las máximas représentaciones del mal.

Existen una multitud de declaraciones y documentos en los cuales el radicalismo islámico habla en términos de "judaísmo político definido como sionismo", la agresividad innata -y por ende antimusulmana- del judío, el racismo sionista, "los judíos como enemigos de la humanidad", "el sionismo dominador y dictador del mundo", la cooperación entre el sionismo mundial y la secreta orden masónica para controlar al mundo, y más. (Lenczwoski, G. The Middle East in World Affairs, Madison, The University of Wisconsin Press, 1995),

Aquí encontramos la combinación entre percepciones islámicas antioccidentales y antijudías tradicionales con motivos antisemitas de origen occidental, que fluyeron hacia el Medio Oriente en el último siglo y especialmente desde la era ideológica nazi-fascista, de la manera antes señalada. Los mismos motivos se encuentran en las expresiones antijudías, antisionistas y antiisraelíes utilizadas por Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica) ligado a la Hermandad Musulmana fundada en Ismailia, Egipto, por el sheij Hassan el-Banna en 1929, y cuyo brazo armado Az A-Din al-Kassam ha causado múltiples estragos terroristas en Israel, en los últimos años. También el movimiento Jihad Islámico cuya roca fuerte social se encuentra en la zona de Gaza, pero con inspiración iraniana y shi'ita -aún siendo sunnita emplea una terminología similar.

Distinguiéndose los movimientos antes mencionados por su extremismo ideológico que los lleva con respecto a Israel, y de allí al sionismo y por extensión al judaísmo en general, a una actitud totalista de suma cero y tomando en cuenta su carácter voluntarista, mesiánico -y por ende de un fanatismo para el cual no existen límites de carácter humanista- podríamos concluir que desde el punto de vista ideológico, la visión de su enemigo mortal es muy amplia. No se trata sólo del Estado de Israel, ni siquiera del movimiento sionista, sino del judaísmo en general, ya que el conflicto es visto en múltiples aspectos que incluyen lo militar, lo político, lo cultural y lo religioso.

Estos motivos encuentran eco en las derechas radicales occidentales y también las latinoamericanas que siempre aceptaron las tesis antisemitas antimodernas. Tal como lo afirmó Sternhell, el antisemitismo social de carácter antimodernista es un cómodo instrumento de movilización de masa, ya que hace eco en motivos antijudíos de profundas raíces culturales en occidente.

Hoy día, las derechas radicales antisemitas hacen amplio eco a la causa del radicalismo islámico encontrando en éste un aliado casi natural contra los enemigos comunes, modernistas, racionalistas y demás, sea Estados Unidos, Israel o Francia, o el sionismo y el mundo judío en general. Previniendo contra generalizaciones que amplíen este análisis sobre todo el Islam -que no está unificado, no es radical en su mayoría ni posee homogeneidad o siquiera coherencia ideológica-política- o a todas las derechas -muchas de las cuales son liberales y parlamentarias y, por ende, enemigas de las radicales- podemos concluir que existe una amplia base que permitiría- y quizás ya sucedió en el pasado, la cooperación entre los islamismos radicales del Medio Oriente y las derechas radicales de América Latina.

*Mario Sznajder es Profesor del Departamento de Ciencia Política e Instituto Harry S. Truman para el Avance de la Paz de la Universidad Hebrea de Jerusalem. Es especialista en movimientos fascistas a nivel internacional.

Bibliografía

Tomado de Tribuna Israelita




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