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Viejos prejuicios en una nueva Polonia

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Aportado por: Aizik
Fecha de creación: 2001-11-27 13:42:50
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Viejos Prejuicios en una nueva Polonia

El flagelo del antisemitismo, que después de la Segunda Guerra Mundial permaneció en estado latente en vastos sectores de la población polaca, nuevamente se ha manifestado en la vida política y social del país. A pesar de que la comunidad judía apenas supera las 5,000 personas en una nación de 38 millones de habitantes, las fuerzas conservadoras y ultranacionalistas en Polonia han intensificado su propaganda antijudía.

¿Cómo explicar la recurrencia del antisemitismo en un país en el que un número significativo de ciudadanos colaboró para llevar a cabo el Holocausto y que, por ende, hoy en día cuenta con una pequeñísima población judía? Existen tantas respuestas como sectores hay en Polonia. Algunos culpan al judío por pretender ser ciudadano polaco cuando en realidad sigue siendo el "enemigo escondido". Hay quienes incluso creen que los judíos luchan para que el antisemitismo no desaparezca ya que es "un excelente arma que utilizan en contra de la sociedad que tanto les ha dado". Por último, la propaganda nacionalista responsabiliza a los judíos de todo el sufrimiento polaco a través de la historia.

Polonia ha jugado un trágico rol en el historial diaspórico del pueblo hebreo desde hace más de 700 años. A la vez que desde el siglo XIII se convirtió en el centro de la actividad y la cultura judías, durante la Segunda Guerra Mundial se transformó en el cementerio del judaísmo europeo.

Antecedentes

A pesar de que las olas migratorias judías se remontan al siglo IX, la vida comunitaria se inicia en 1264 cuando Boleslav el Piadoso, de Kalisz, promulgó una Carta de Protección por medio de la cual concedía derechos elementales de ciudadanía a los judíos. Paralelamente ciertos sectores de la Iglesia iniciaron una violenta campaña contra judíos y herejes. Para 1454 los reducidos privilegios fueron virtualmente abolidos y en 1483 y 1491 los judíos fueron expulsados de Varsovia y Cracovia. Durante el siglo XVI un importante número de judíos comenzó a ocupar cargos oficiales, se establecieron escuelas rabínicas y las comunidades crecieron y prosperaron.

Hasta el siglo XVII la situación de los judíos en Polonia era, en términos generales, mejor que en la mayoría de los países de Europa. En 1648, a raíz de la aguda lucha económica y del antagonismo racial y religioso, los cosacos -al mando de Bogdan Chmelnicki- se rebelaron y exterminaron a polacos y judíos. Diez años después más de 700 comunidades habían sido destruidas.

A finales de 1700 Polonia fue dividida entre Rusia, Prusia y Austria y la mayor concentración de judíos permaneció bajo dominio ruso, víctima de un creciente antisemitismo. Tras la restauración de la República polaca en 1918, cerca de tres millones de judíos volvieron a reunirse bajo la misma bandera. Para 1939 Polonia era el hogar de la más grande comunidad judía de la diáspora, con 3.5 millones de personas que representaban 10% de la población. Durante la Segunda Guerra Mundial tres millones fueron asesinados en los campos nazis ante la indiferencia y la complicidad generalizada do la población polaca.

Un año después de finalizada la guerra los judíos que sobrevivieron enfrentaron, nuevamente, la hostilidad polaca. La atmósfera de violencia alcanzó su clímax en 1946, en la ciudad de Kielce, cuando al propagarse el falso rumor de que los judíos habían matado niños polacos (tradicional acusación de asesinato ritual cuyos orígenes se remontan al siglo XII) se llevó a cabo un virulento pogrom en el que más de 40 judíos murieron y 60 fueron heridos. Ante lo incierto de su futuro, comunidades enteras abandonaron sus hogares para encontrar refugio en el recién creado Estado de Israel.

A partir de 1967, con la guerra de los Seis Días, las autoridades comunistas iniciaron una campaña virulentamente antisionista. Cientos de judíos fueron despedidos de sus trabajos y sus condiciones de vida se deterioraron. Como resultado se intensificaron aún más las migraciones hacia Israel. En los años posteriores toda manifestación de cultura y vida judías fue objeto de serias restricciones por parte de las autoridades. Simultáneamente, con el surgimiento de movimientos disidentes como fue el caso del Sindicato de Solidaridad, las autoridades nuevamente utilizaron a los judíos como chivo expiatorio y en forma sistemática invitaban a los polacos a levantarse en contra de los "judíos chauvinistas que intentaban usurpar el poder".

Con la caída del sistema comunista y el consecuente deterioro de la situación económica y ante una desconocida libertad de expresión, el antisemitismo -una constante en Polonia- adquirió nuevos bríos. Los grupos extremistas y nacionalistas culpaban a los judíos, comenzando por Marx, de todos los males que sufría el país. Los cementerios y sinagogas fueron profanados con regularidad y se generalizaron las pintas con lemas como Jude raus o Zydzi do gazu (judíos a la cámara de gas).

En 1989 comenzaron a formarse en Polonia partidos abiertamente racistas, fascistas y nacionalistas. A finales de 1993 se llevaron a cabo las elecciones parlamentarias, tras medio siglo de dominio comunista, con la participación de más de 200 partidos políticos, entre las que destacó la presencia de las agrupaciones extremistas. Gran parte de éstas afirman tener vínculos con Endecja (Movimiento Democrático Nacional, activo en los años previos a la Segunda Guerra Mundial) y seguir la filosofía antisemita y antialemana de su líder, Roman Dmowski.

Partidos Políticos

* La Comunidad Nacional Polaca-Partido Nacional Polaco (Polska Wspólnota Narodowa-Polskie Stronictwo Narodowe, PWN-PSN) dirigido por Boleslaw Tejkowski, es una de las más extremas organizaciones de derecha. Cuenta con 20,000 miembros y tiene representaciones en diversas ciudades. Maneja un discurso racista dirigido contra los judíos, los alemanes y los gitanos. Sostiene que el Holocausto es una exageración y que un gran número de judíos vive en Polonia utilizando nombres falsos. Entre sus actividades se encuentra la quema de banderas israelí y germana que tradicionalmente llevan a cabo en la ciudad de Cracovia durante el mes de enero. Sus líderes pronuncian discursos antisemitas caracterizando a los judíos como los enemigos históricos de la nación.

* El Partido Nacional "Senioral" (Stronnictwo Narodwe "Senioralne") cuenta con la protección del ala conservadora de la Iglesia. A través de la publicación Old Nova manifiesta su política hostil a todas las minorías. Afirma que los judíos controlan la vida económica y política de Polonia.

* El Partido Nacional "Szczerbiec" (Stronnictwo Narodower "Szczerbiec"), fundado en 1989, afilia a un gran número de organizaciones, con un fuerte componente de skinheads o cabezas rapadas.

* El Frente Nacional de Polonia (Narodowy Front Polski, NFP) que obtuvo su registro en 1991, formado en su mayoría por jóvenes desempleados, afirma que Polonia es una comunidad de razas y culturas dominada por judíos. Se autodefine como antijudío, antialemán y antilituano. Cuenta con una rama paramilitar que defiende los valores autoritarios y antidemocráticos del movimiento.

* Acción Nacional (Akeja Narodowa AN), establecido en 1992, tiene como propósito central el luchar contra los "judeo-masones". Afirma que la cámara baja del Parlamento polaco está dominada por judíos.

* La Comunidad de los Lobos Grises es un grupo extremista fundado a finales de 1993. Su objetivo es establecer un imperio constituido por naciones arias con Polonia a la cabeza.

* Partia X, integrado por miembros de la línea dura del Partido Comunista, quienes ocuparon un rol central en el manejo de la propaganda antisemita de la década de los 60.

La hostilidad contra los judíos no es exclusiva de las organizaciones extremistas, sino que se manifiesta también en distintas organizaciones políticas y sociales activas en Polonia. Tal es el caso del Movimiento Solidaridad que incluye entre sus miembros a conocidos antisemitas y de la Asociación de Estudiantes Independientes (Niezalezne Zrzeszenie Studentów), de derecha y pro-católica. En un principio esta última adoptó una línea filosemita, pero a partir de 1989 inició una campaña antisemita impulsada por la policía secreta.

¿Una nueva Polonia?

A partir de 1994 se intensificó la tendencia a minimizar el historial de siglos de antisemitismo en Polonia. Grupos extremistas han intentado demostrar que los propios judíos son los generadores del antisemitismo. Paralelamente han surgido voces que niegan la colaboración de la población polaca con el ejército nazi o justifican su participación.

En un sondeo de opinión llevado a cabo por la sede en Varsovia del American Jewish Committee (AJC Comité Judeo-Americano), institución de relaciones humanas, se demostró que a pesar de que la mayoría de los polacos tiene conciencia del exterminio de judíos durante el Holocausto, cerca de la mitad minimiza el número de víctimas y 75% considera que los polacos "hicieron lo que podían para salvar a los judíos".

Así mismo, se corroboró que gran parte de la población reconce que el antisemitismo es una realidad presente en la Polonia de fin de siglo.

A mediados de 1995, en vísperas de las elecciones presidenciales, el padre Henryk Jankowsky, director espiritual y colaborador de Lech Walesa en los tiempos de clandestinidad del movimiento Solidaridad pronunció una homilía violentamente antisemita en la iglesia de Santa Brigida en Gdansk. El prelado afirmaba que la estrella de David es la síntesis de la cruz gamada y de la hoz y el martillo, incitando a los fieles polacos a "no tolerar la presencia en el poder de la gente de la que no se sabe si viene de Moscú o de Israel.

El secretario del episcopado, monseñor Pieronek, desautorizó dicha homilía. Dos semanas después y como resultado de presiones externas, Walesa declaró que la estrella de David es un símbolo de la fe judía y que debe respetarse. Prometió que mientras fuera jefe de gobierno lucharía contra el antisemitismo.

Actualmente, bajo la presidencia de Aleksander Kwasniewski, se editan en Polonia un gran número de publicaciones antisemitas. Entre las más virulentas se encuentra Najjasniejsza Rzeczpospolita cuyo editor, Andrzej Reymann sostiene que Polonia se ha ido "judaizando" ya que numerosos puestos políticos -entre los que se encuentra el 20% de los escaños en el Parlamento- son ocupados por judíos. Por su parte la publicación Najwyzszy Czas apoya la idea de que existe un "lobby judío" integrado por prominentes políticos y periodistas de origen hebreo que luchan por sus intereses particulares sin considerar el bienestar de la población polaca.

Bibliografía

Tomado de Tribuna Israelita

Antisemitism World Report

Institute of Jewish Affairs, 1995

Anti-Semitism Worlwide

Tel Aviv University, Israel, 1995

Brumberg, Abraham

The Problem that Won't Go Away: Anti-Semitism in Poland (Again)

Tikkun, Israel, 1990

Gutman, Yisrael

Polish Antisemitism in the 19th and 20th Century: Will Things Ever Change?

Vidal Sasson Center, Univ. of Jerusalem, Israel, 1991

Rok, Adam

Antisemitic Propaganda in Poland- Centres, Proponents, Publications

East European Jewish Affairs, USA, 1992




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