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Vida juda en Rumania a un ao de la Revolucin

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Aportado por: Aizik
Fecha de creación: 2001-08-21 17:23:20
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La vida Judia en Rumania a un año de la Revolución

Pocos días antes de que 1989 finalizara varios cientos de residentes de la ciudad de Timisoara, en Rumania, se reunieron en la plaza central. La multitud comenzó a aumentar hasta llegar a más de cien mil. Exigían comida, libertad y democracia. El ejército rumano confrontó a los manifestantes y miles fueron asesinados. El gobierno cortó las redes de comunicación para prevenir que se filtrara información al exterior, pero aún así, la noticia de la revuelta de Timisoara recorrió el mundo. En pocos días Nicolae Ceausescu -el dictador que había ostentado el poder por cerca de 25 años- y su esposa Elena fueron ejecutados por un tribunal del pueblo. Rumania era libre. Como otras minorías, la comunidad judía se enfrenta ahora a un nuevo desafío. Durante los últimos siglos los judíos fueron objeto de una cruenta persecución. Sin embargo, tanto bajo la monarquía como bajo el fascismo y el comunismo la vida judía logró preservarse.

Historia

Los judíos llegaron con las legiones romanas que tomaron el país en 101 e.c. Olas migratorias posteriores, provenientes del Imperio Bizantino y de Hungría, llegaron al país en 1637 y en el siglo XVI judíos refugiados de la Península Ibérica se establecieron en Walachia y Moldavia. Para principios del siglo XVIII las autoridades rumanas otorgaron concesiones especiales para atraer a inmigrantes judíos tales como la exención de impuestos y la asignación de tierras para sinagogas y cementerios, así como para la creación de centros de intercambio comercial.

La población resintió el potencial competitivo de los judíos en el comercio lo que generó antisemitismo. En 1579 el rey Pedro de Moldavia ordenó el destierro de los judíos bajo el pretexto de que "estaban arruinando a los comerciantes locales". La intolerancia fue en aumento y para 1640 se proclamaron las primeras leyes antijudías en las que se les acusaba de herejes y se prohibía cualquier relación con ellos.

Esta situación se complicó en 1821 cuando surgieron los primeros brotes de lucha por la independencia y unidad rumanas, y en el curso de la rebelión contra los turcos muchos judíos fueron asesinados. La revolución atraía la participación judía por la oportunidad de proclamar su derecho a la igualdad civil. Entre 1835 y 1836 el antisemitismo ruso se infiltró a través de sus protectorados. La actitud que se sostenía era que los judíos explotaban a la población cristiana para enriquecerse por lo que se debía impedir su inmigración. Entre otras cosas, se les prohibió establecerse en las ciudades y se les negó la ciudadanía.

Para 1843 en la Ley Orgánica se incluyeron medidas especiales contra la población judía que sumaba cerca de 130,000 personas y se otorgaba a las autoridades el derecho a determinar qué judíos no eran útiles para el país con el objeto de expulsarlos. Se adoptó una nueva constitución y en su artículo séptimo se confirmó que la ciudadanía se restringía sólo a la población cristiana. El ministro del exterior proscribió a los judíos de las aldeas y se les desterró del país por ser una influencia dañina para la economía rumana. Cientos de familias judías hostigadas por regulaciones humillantes se vieron forzadas a huir. Gran Bretaña y Francia condenaron las acciones pero el gobierno rumano reiteró que el problema judío era una cuestión interna.

En el Congreso de Berlín celebrado en 1878 las grandes potencias condicionaron la independencia de Rumania al otorgamiento de los derechos civiles a los judíos. Sin embargo, las medidas antisemitas incrementaron y se organizaron manifestaciones para demostrar que el pueblo rumano se oponía a la emancipación judía.

La situación de las comunidades judías era así sumamente precaria. Considerados como extranjeros y no como súbditos rumanos se les prohibió, además, participar en un sinnúmero de profesiones u ocupar cargos públicos. Para 1893 los judíos fueron expulsados de las escuelas y en 1910 se creó el Partido Democrático Nacional constituido como el primer organismo específicamente antisemita.

Las crecientes tensiones políticas y sociales imperantes en la Rumania de los años 20's y 30's produjo un constante aumento en el antisemitismo y en la violencia que lo acompañó. Varias sinagogas fueron destruidas y los disturbios se extendieron a todo el país.

Con la subida de Hitler al poder en 1933 los partidos rumanos adoptaron políticas netamente antisemitas. El Partido Nacional de los Campesinos anunció su programa de rumanización del país, esto es el remover a los empleados judíos de las firmas privadas. Los partidos disidentes exigían la revocación de la ciudadanía a los judíos y las asociaciones profesionales antisemitas recibieron el apoyo de las autoridades locales.

Durante la segunda guerra mundial el ejército rumano masacró a enormes sectores de la población judía. Muchos fueron concentrados en ghettos y fueron deportados hacia zonas ocupadas por Alemania. Cerca de 385,000 judíos de los 800,000 que habitaban en 1939 murieron a manos de los soldados nazis y de los fascistas rumanos.

Rumania Comunista

Después de la guerra se abolió la monarquía pero el control gubernamental prevaleció. El régimen político imperante en Rumania ejerció su autoridad sobre los judíos determinando su estructura comunitaria y su organización, pero permitiéndoles disfrutar de cierto grado de autonomía desconocida en los países comunistas.

En 1967 Rumania se convirtió en el único país del bloque soviético que no rompió relaciones con Israel. En una época en la que los judíos no podían emigrar de la Unión Soviética, cerca de 400,000 emigrantes abandonaron el país con rumbo al Estado judío y a occidente. De los 23,000 judíos que permanecieron cerca del 60% son mayores de 65 años.

A diferencia de otros países comunistas, Rumania no confiscó todas las propiedades de los diversos cultos religiosos por lo que más de 70 sinagogas permanecieron a lo largo de todo el país. Muchas de éstas fueron vendidas o rentadas para reunir fondos y mantener a las otras. Los cementerios judíos no fueron utilizados ya que se quería evitar el estigma de ser identificados como judíos.

No obstante, el antisemitismo no desapareció en la Rumania de Ceausescu. Por el contrario, comenzaron a aparecer virulentos poemas antisemitas con la aprobación de las autoridades locales.

Rumania Libre

La creación del Frente Nacional de Salvación (FNS) -el gobierno interino- no modificó los términos de la vida judía en Rumania. Las instituciones comunales funcionan y la emigración continúa pero los 20,000 judíos que habitan en Rumania esperan que lo que hasta ahora fueron favores se conviertan en derechos.

No obstante, el futuro político de los judíos no es claro. El FNS ha prometido igualdad de derechos independientemente de la ideología, nacionalidad o religión, pero a la fecha se ha negado a reabrir las instituciones culturales de las minorías que Ceausescu cerró.

Los judíos en Rumania tienen mayor libertad pero paradójicamente esto ha servido de excusa para que políticos de extrema derecha, que estuvieron en silencio o en exilio, desenmascararan su antisemitismo. Actualmente el Partido Nacional de los Campesinos se encuentra en el centro de una campaña con todos los matices del antisemitismo, aunque niega sus conexiones con esta ideología para proteger su imagen en occidente. Su vicepresidente Iftene Pop niega que el régimen fascista asesinara a miles de judíos durante la guerra y ha declarado que los judíos han contribuido a nuestra cultura pero su influencia es dañina ya que está fuera de proporción.

La comunidad judía de Rumania se ha mantenido gracias a la presencia de hombres como el Rabino Moses Rosen quien desde 1947 ha fungido como vocero oficial. Rosen afirma que la más importante tarea a la que se enfrentan los judíos en el siglo XX en Rumania es la de asegurar su supervivencia. Nuevos peligros amenazan a los judíos en la Rumania de hoy y los ataques antisemitas que disfrazados aparecen en la prensa son una muestra de ello. Las típicas imágenes que durante siglos fueron utilizadas para atacar a los judíos son evocadas continuamente y de nueva cuenta se propagan las diatribas que acusan a Marx el judío de crear el comunismo. Nuevas ediciones del desacreditado clásico antisemita “Los Protocolos de los Sabios de Sión” están siendo publicadas en Rumania.

A pesar de todas las presiones a las que está expuesta la diminuta pero dinámica comunidad judía de Rumania cerca de 67 organismos internos funcionan en el país permitiendo a sus miembros llevar una intensa vida judía.

Bibliografía

Tomado de Tribuna Israelita




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